miniaturadeimagen|Dante y Virgilio andando por el intrincado camino del Purgatorio (Canto IV). Ilustración por Manfredo Manfredini. El cuarto canto del Purgatorio de la Divina Comedia del poeta florentino Dante Alighieri constituye la introducción de la segunda y penúltima cántica de la obra. Se sitúa en el primer rellano del Antepurgatorio del Purgatorio, el cual en su cima se guarda el Paraíso Terrestre. Transcurre la mañana del 10 de abril de 1300 (Domingo de Pascua), o según otros comentadores del 27 de marzo de 1300.
Temas y contenidos
Dante pierde la noción del tiempo (vv. 1 al 15) Difícil repecho hasta el primer rellano (vv. 16 al 54) Descanso en el rellano. Cambio de la posición del Sol (vv. 55 al 96) Arrepentidos tardíos: Belacqua (vv. 97 al 139)
Síntesis
Dante pierde la noción del tiempo (vv. 1 al 15) Dante empieza el canto explicando que así como las emociones fuertes hacen a uno desatenderse de todas sus demás facultades, lo que desmiente la teoría platónica y maniqueísta de la pluralidad del alma, este había perdido la noción del tiempo, atadas sus demás facultades, al oír y admirar al espíritu de Manfredo de Suabia del canto anterior.
Difícil repecho hasta el primer rellano (vv. 16 al 54) El Sol estaba a cincuenta grados más arriba en el cielo, habiendo pasado tres horas y veinte minutos desde que Dante como Virgilio pusieron pie en el Purgatorio. El grupo de almas del canto anterior les indicaron a los poetas dónde debían ascender, con lo que estos iniciaron la subida solos una vez se había alejado el corrillo.
Mientras por el pueblo de Noli (en Liguria) se desciende, y por el de San Leo (en Marcas) se trepa como en pueblo de Bismátova (en Reggio Emilia), aunque abruma; aquí, en la montaña del Purgatorio, convendría más subir con alas, con la pluma del gran afán, mientras Virgilio le daba luz y esperanza. Dante subía detrás del guía por el desnivel de la pendiente, superior a los 45°, utilizando pies y manos, y le grita a Virgilio que no hay senda que seguir, a lo que este le insta a seguir, con la esperanza de que alguien luego les eche una mano. Tras Virgilio haber llegado a un resalto que gira en torno al monte, Dante lo sigue hasta encumbrarse a gatas en lo alto junto a él, y sentándose ambos, tendieron la mirada por donde subieron.
Descanso en el rellano. Cambio de posición del Sol (vv. 55 al 96) Dante mira al fondo, y luego hacia el Sol, sorprendiéndose de tenerlo a su izquierda. Virgilio al notar su asombro ante el carro de los cielos que entre ellos y el viento del norte entraba, le explica que si la constelación de Géminis siguiera al sol en vez de a la de Aries, estaría más cerca de la Osa Mayor y la Osa Menor, si no desviara su carrera, es decir, al norte como en el hemisferio boreal. Para explicárselo mejor, le hace imaginar que el monte de Israel Sión y el del Purgatorio son las antípodas del otro, y que tienen un único horizonte y diferente hemisferio, por lo que varían en flancos, si es que eso alcanza a captarlo su intelecto, por lo que Dante admite nunca haber discernido la desviación y, cambiando de tema, le pregunta a Virgilio que cuánto falta, pues todo lo que ve es montaña, a lo que este responde que mientras más suban, será cada vez menos huraña la subida, y se sentirá mucho más ligero. Micó, José María (2018). Divina Comedia. Barcelona: Editorial Acantilado. ISBN 978-84-17346-30-0.
Arrepentidos tardíos: Belacqua (vv. 97 al 139) Tras esto, los poetas escuchan una voz cerca, diciéndoles que antes tendrán que ver dónde sentarse. La voz provenía de una gran roca a la izquierda que no habían notado. Al acercarse ambos, notaron muchas almas, a la sombra del collado en una posición indolente. Entre ellos, había uno, con pinta de cansado, con la cabeza metida entre las piernas, quien Virgilio llama hermano de la pereza. Este, levantando la vista, le dice que suba, pues es valiente, y cuando Dante le está por hablar, esta alma, que corresponde a la de Belacqua, fabricante florentino de instrumentos musicales de cuerda, que le había respondido perezosamente sobre su conversación astronómica. Ante la pregunta de Dante sobre qué hace ahí, le hace saber con una pregunta retórica que este, por arrepentirse tardíamente de sus pecados, tendrá que esperar el tiempo que estuvo vivo, al menos que las oraciones acorten su exilio, antes de subir más allá del ángel de Dios que resguarda la entrada a las cornisas del Purgatorio al que llegarán los protagonistas en los próximos cantos.
Referencias
Bibliografía
Alighieri, D. (2013) Divina Comedia. Versión poética y notas de A. Echeverría. Madrid: Alianza Editorial. Micó, J. M. (2018) Divina Comedia: Infierno / Purgatorio / Paraíso. Barcelona: Editorial Acantilado.
Enlaces externos
Texto original del Canto IV del Purgatorio en Wikisource (en italiano). Categoría:Cantos de la Divina comedia (Purgatorio)