El señorío musulmán de Crevillente, denominado también señorío sarraceno de Crevillente, fue un señorío de población mayoritariamente musulmana que conservó una amplia autonomía política y jurídica entre 1243 y 1318, primero bajo soberanía de la Corona de Castilla y, desde 1296, de la Corona de Aragón. Tenía su centro en Crevillente y estuvo gobernado por miembros de los Banū Hudayr, una familia de caudillos musulmanes cuyos dirigentes ostentaban el título de ra'is o arráez.
Su permanencia constituyó una singularidad dentro del antiguo Reino de Murcia, pues la conquista cristiana no sustituyó inmediatamente a la élite gobernante musulmana. Los sucesivos monarcas cristianos mantuvieron a los Banū Hudayr al frente del territorio a cambio de su fidelidad y utilizaron a los ra'ís de Crevillente como intermediarios con la población mudéjar y con otros poderes musulmanes. Tras la desaparición de este régimen señorial en 1318, Crevillente pasó temporalmente a administración directa de la Corona y, pocos años después, se integró en un nuevo señorío de carácter cristiano, iniciado en 1324 con su concesión a Ramón Berenguer de Aragón.
Historia
Bajo soberanía castellana
El origen del señorío cristiano-musulmán se encuentra en la incorporación del reino hudí de Murcia a la órbita castellana mediante el Tratado de Alcaraz de 1243. Crevillente, que ya disponía de una autoridad local propia en época islámica, aceptó la soberanía de Castilla y conservó a sus gobernantes musulmanes. Según el historiador Pierre Guichard, el señorío no fue por tanto una institución creada por los conquistadores cristianos, sino la continuación de una estructura política anterior que estos decidieron respetar.
Los Banū Hudayr gobernaron el territorio como arráeces y conservaron atribuciones políticas, judiciales y militares. Su núcleo señorial estuvo formado por Crevillente, Cox y Albatera, aunque las fuentes relacionan también con él, en distintos momentos, la alquería de Chinosa. En 1266, tras la revuelta mudéjar, el territorio fue incluido administrativamente en el alfoz de Orihuela, sin que ello supusiera la desaparición de la autoridad señorial musulmana.
Durante la intervención de Jaime I de Aragón en el reino murciano en ayuda de Alfonso X de Castilla, el Llibre dels feits relata que en diciembre de 1265 el hijo de un miembro de los Banū Hudayr y el ra'ís de Crevillente acudieron ante el monarca aragonés y pusieron a su disposición dos castillos y sus hombres. El episodio muestra la capacidad militar y el margen de actuación que mantenían los gobernantes crevillentinos pese a reconocer la soberanía castellana.
La posición de los Banū Hudayr les permitió mantener también relaciones con la Corona de Aragón antes de la conquista de 1296. A finales de 1284, Pedro III de Aragón se dirigió al ra'ís de Crevillente y al año siguiente trató de obtener su colaboración para el reclutamiento de combatientes musulmanes durante su enfrentamiento con Francia.
Incorporación a la Corona de Aragón
En 1296 Jaime II de Aragón inició la conquista del Reino de Murcia. El señorío de Crevillente se adhirió a la nueva soberanía sin ofrecer resistencia. El 17 de mayo el ra'ís comunicó al rey su fidelidad y ordenó colocar el estandarte real aragonés sobre el castillo de Crevillente; pocos días después actuó como garante de Jaime II ante las comunidades musulmanas del territorio, a las que el monarca prometía conservar sus bienes, libertades y costumbres si reconocían su autoridad.
El 23 de mayo de 1296 Jaime II confirmó al ra'ís en la posesión de Crevillente, Cox y Albatera con los mismos derechos de que habían disfrutado sus predecesores bajo los reyes de Castilla. Le concedió asimismo amplias atribuciones judiciales sobre los musulmanes de Crevillente y de lugares como Alicante, Orihuela, Guardamar y Beniopa. Esta última localidad, situada junto a Gandía, quedó también vinculada a los Banū Hudayr mediante una concesión real.
La extensión territorial de la autoridad del ra'ís aumentó temporalmente durante aquel mismo año. El 4 de junio Jaime II recibió el vasallaje de los musulmanes de Aspe, Monóvar y Chinosa y entregó estos lugares al señor de Crevillente. Fernando Garcés de Rueda fue encargado de recibir en su nombre el homenaje de sus habitantes. El ámbito controlado por los Banū Hudayr llegó así a comprender, aunque no siempre bajo el mismo título ni durante todo el período, Crevillente, Cox, Albatera, Aspe, Chinosa, Monóvar y Beniopa.
La Sentencia arbitral de Torrellas de 1304 y los acuerdos posteriores reconocieron finalmente la soberanía aragonesa sobre las tierras situadas al norte del Segura. En 1308 Jaime II formalizó su incorporación al Reino de Valencia, pero el señorío musulmán de Crevillente mantuvo todavía su organización propia y sus gobernantes.
Gobierno y función política
El ra'is era al mismo tiempo señor territorial, autoridad militar y representante de la comunidad musulmana ante el soberano cristiano. Los monarcas confirmaron a los Banū Hudayr en sus propiedades y jurisdicciones a cambio de homenaje y fidelidad. Bajo Jaime II, el ra'ís recibió además competencias judiciales sobre numerosas comunidades mudéjares externas a su propio territorio.
Esta posición convirtió a Crevillente en un importante intermediario entre la Corona y la población musulmana del sureste peninsular. Durante la guerra de 1296 acogió a musulmanes que habían abandonado lugares como Alicante y Elche, y posteriormente siguió funcionando como refugio para mudéjares procedentes de territorios vecinos. Los ra'ís participaron además en contactos diplomáticos con el Reino nazarí de Granada y con otros territorios islámicos del Mediterráneo occidental y proporcionaron a la Corona información sobre la política granadina.
Los Banū Hudayr estaban vinculados mediante relaciones familiares con algunas de las principales élites musulmanas de la época. La documentación muestra conexiones con los hudíes de Murcia, mientras que investigaciones posteriores han demostrado también la existencia de relaciones matrimoniales y políticas entre los Banū Hudayr y la dinastía nazarí de Granada.
Sociedad y cultura
La población de Crevillente continuó siendo mayoritariamente musulmana y conservó buena parte de sus estructuras sociales y culturales. De este ambiente procedió Muhammad al-Shafra, nacido hacia 1270 y conocido por la nisba al-Qirbilyānī («el crevillentino»), médico y cirujano que posteriormente alcanzaría notoriedad en Granada y el norte de África. El propio al-Shafra dejó constancia de un viaje a Onda realizado en compañía de Abū ʿAbd Allāh ibn Hudayr, ra'is de Crevillente, lo que muestra su relación directa con la corte señorial de los Banū Hudayr.
El territorio conservó asimismo infraestructuras hidráulicas desarrolladas en época andalusí. Entre ellas destacaba la red de qanats que conducía el agua desde la sierra de Crevillente hacia la población y las tierras de cultivo, de la que forma parte el acueducto conocido como Els Pontets. La estructura conserva un nivel inferior de mampostería correspondiente a la conducción andalusí, sobre el que se añadió a finales del siglo XVIII una nueva arquería de sillería.
Sucesión y desaparición La reconstrucción exacta de la genealogía de los últimos ra'ís presenta dificultades debido a la repetición de los nombres Ahmad y Muhammad y a las distintas formas con que fueron transcritos en la documentación cristiana. Las fuentes latinas emplean variantes como Hamet, Ahammeto, Mahomet, Abenhudell o Abinhudell, y la historiografía no siempre ha identificado del mismo modo a los distintos miembros del linaje.
A finales del siglo XIII gobernó Ahmad ibn Hudayr, sucedido por miembros de su familia entre los que figura Muhammad ibn Ahmad ibn Hudayr. En 1316 Jaime II reconoció a Ibrahim como titular de Crevillente, Cox y Albatera. La muerte de varios miembros de la familia y la minoría de edad de algunos herederos provocaron una crisis sucesoria en la que intervinieron también ramas colaterales, viudas y tutores.
Tras la muerte del joven Ibrahim, Jaime II de Aragón fue obteniendo de los distintos miembros de los Banū Hudayr la renuncia a sus derechos sobre el territorio a cambio de indemnizaciones, rentas, exenciones fiscales y propiedades. En 1318 desapareció de hecho el gobierno señorial musulmán y Crevillente pasó a ser administrada directamente por la Corona, aunque algunos miembros de la familia conservaron durante algún tiempo derechos y reclamaciones sobre el antiguo señorío.
La liquidación jurídica del señorío continuó durante los años siguientes. Cox y Albatera fueron separados de los antiguos dominios de los Banū Hudayr y concedidos a otros señores, mientras los descendientes y parientes del linaje recibieron distintas compensaciones. Todavía en 1320 Heula renunció formalmente a sus derechos sobre Crevillente, Cox y Albatera a favor de Jaime II.
En 1322 el rey concedió el castillo de Crevillente en feudo al infante Pedro, conde de Ribagorza, aunque lo recuperó al año siguiente. Finalmente, el 6 de mayo de 1324, Jaime II entregó la villa de Elche y el castillo de Crevillente a su hijo Ramón Berenguer de Aragón, conde de Prades. Comenzaba así una nueva etapa señorial, la del señorío de Crevillente ya bajo titulares cristianos.
Referencias
Bibliografía
Categoría:Historia de Crevillente Categoría:Señoríos de España Categoría:Historia medieval de la Región de Murcia Categoría:Historia de la provincia de Alicante