Teatro Achá es un teatro en la ciudad de Cochabamba, Bolivia, construido entre 1862 y 1864 sobre el solar de la segunda iglesia del antiguo convento de San Agustín. El Concejo Municipal aprobó el 16 de septiembre de 1864 el Reglamento que lo designó oficialmente como Teatro de la Unión Americana. En 1876 fue renombrado Teatro José María de Achá, en honor al expresidente José María de Achá, nombre abreviado con el que se lo conoce desde entonces.

Su fachada actual, de estilo art nouveau, fue diseñada por el arquitecto José de La Zerda y ejecutada por el contratista español Pedro Boneta entre 1918 y 1919. A lo largo del siglo XX el edificio fue escenario de las principales manifestaciones teatrales, líricas y cinematográficas de Cochabamba y sufrió sucesivas remodelaciones, entre las que destaca la intervención integral realizada entre 1987 y 1989, que le dio su fisonomía actual.

El Teatro Achá fue declarado Monumento Nacional mediante el Decreto Supremo 8171, del 7 de diciembre de 1967, que se refiere formalmente a la iglesia de San Agustín.

Antecedentes miniaturadeimagen|Fachada del Teatro Achá, sobre la calle España. El Teatro Achá se encuentra en el sitio que ocupó el convento agustino de Cochabamba, fundado el 5 de junio de 1578, según el testimonio del gobernador Francisco de Biedma recogido en fuentes documentales. La primera iglesia del convento, de estilo mudéjar y planta de una sola nave, comenzó a construirse hacia 1581, con contratos de construcción documentados en 1584 y 1585. Tras su deterioro, se levantó una segunda iglesia, cuya construcción comenzó en 1780 y concluyó después de 1787. Esta segunda edificación tenía planta de cruz latina y una cúpula sobre el crucero. Posteriormente, en 1826, la Orden de San Agustín dejó de utilizar este espacio y durante el gobierno de Antonio José de Sucre, el lugar fue expropiado para funcionar como una institución académica de formación para jóvenes de la Universidad Mayor de San Simón. Es esta última iglesia, y no la primera, la que ocupa actualmente el Teatro Achá.

Antes de la construcción del Teatro Achá, Cochabamba contó con el Coliseo Público, considerado el primer escenario público de la ciudad. Fue establecido durante el gobierno de José Ballivián (1841-1847) y funcionó de manera provisional en el templo del antiguo convento de La Merced. Su primer reglamento fue aprobado el 28 de febrero de 1844. Entre 1849 y 1852, se produjo una disputa por su concesión, cuyo expediente incluye un inventario del local fechado el 7 de abril de 1852. El Coliseo Público funcionó en condiciones precarias hasta la construcción del Teatro de la Unión Americana, que asumió posteriormente la función de principal escenario de la ciudad.

Historia Fundación Las obras del Teatro Achá comenzaron en 1862 bajo la dirección del ingeniero Pedro Crave, según consta en un expediente de enero de 1863 conservado en el Archivo Histórico de la Gobernación. Crave falleció antes de la inauguración del edificio, sin haber concluido el diseño de su fachada definitiva.

El Concejo Municipal, presidido por Manuel Virreira, aprobó el 16 de septiembre de 1864 el Reglamento que designó oficialmente al edificio como Teatro de la Unión Americana. Esta fecha es considerada la fundación formal del teatro. No debe confundirse con el simulacro militar realizado el 9 de agosto del mismo año para probar la solidez de la estructura, episodio relatado en 1903 por Luis Felipe Guzmán y posteriormente adoptado por la tradición local, de manera inconsistente, como fecha de fundación. En 1876 el teatro fue renombrado Teatro José María de Achá por sugerencia del munícipe José Pol.

Primeras décadas miniaturadeimagen|Cúpula del teatro, perteneciente a la antigua iglesia de San Agustín. En 1897 se realizó la primera función de cinematógrafo en el Teatro Achá, documentada con una crónica del periódico El Heraldo. El servicio de energía eléctrica fue contratado en diciembre de 1906 y se inauguró en septiembre de 1908. En julio de 1912 el teatro perdió la exclusividad que hasta entonces había tenido para las exhibiciones cinematográficas, tras la apertura del Biógrafo París en el antiguo Club Social. Luego de dos proyectos de reforma que no llegaron a concretarse, en 1894 y 1904, la fachada actual, de estilo art nouveau, fue diseñada por el arquitecto José de La Zerda y contratada al constructor español Pedro Boneta en agosto de 1918. Estas obras se prolongaron hasta abril de 1919. El teatro también recibió a artistas internacionales, entre ellos la actriz francesa Suzanne Desprès, que se presentó los días 23 y 26 de julio de 1918 como parte de una gira de la Embajada de Arte Francés, organizada durante la Primera Guerra Mundial.

Los inicios del cine En 1923, el cineasta italiano Pedro Sambarino, enviado desde Argentina, fundó la productora Bolivia Film e inició una serie de documentales cortos bajo el título Actualidades de La Paz. El 16 de febrero de 1924 se estrenó en el Teatro Achá Por mi Patria, con la actuación de Nicolás Carreras y considerada la primera película de ficción de la industria cinematográfica boliviana. Ese mismo año, el fotógrafo Manuel Ocaña Larraín fundó en Cochabamba la productora Photo Cinema Inca, inicialmente en sociedad con el entonces concesionario del Teatro Achá. La primera película sonora exhibida en la ciudad, Por una mujer, se estrenó simultáneamente en el Teatro Achá y el Real Cine en enero de 1931. El 11 de mayo de 1932 se estrenó en el Teatro Achá Hacia la Gloria, la primera película sonora boliviana. Posteriormente, el 7 de septiembre del mismo año, se proyectó en el teatro Paseo a la belleza, la primera película a color exhibida en la ciudad.

Amenazas de demolición miniaturadeimagen|Vista del interior del teatro. En abril de 1948, durante la gestión del alcalde Carlos La Torre, la oficina de planificación urbana de la Alcaldía, dirigida por el arquitecto Gustavo Knaudt, promovió el proyecto del Barrio Cívico. La propuesta contemplaba la demolición del Teatro Achá y de toda la manzana en la que se encontraba, para así levantar en su lugar un conjunto de edificios administrativos. El proyecto tuvo un efecto inmediato en el ensanche de la calle Perú. En diciembre de ese mismo año, una ley municipal dispuso que los impuestos recaudados por los espectáculos del teatro fueran destinados a financiar la construcción de un nuevo teatro en otro predio. Sin embargo, este nuevo edificio nunca llegó a construirse. El proyecto del Barrio Cívico tampoco se concretó, aunque veinte años después, a fines de 1967, en medio del debate sobre la demolición de la iglesia de La Merced, resurgió una propuesta similar del arquitecto José Manuel Villavicencio Linares para renovar el frente sur de la plaza principal. Esta propuesta, publicada en el periódico Los Tiempos, amenazaba nuevamente al Teatro Achá y su entorno urbano inmediato.

El Festival Julio Travesí miniaturadeimagen|Entrega de premios en el Festival Julio Travesí. A fines de 1967 se fundó el Instituto Boliviano de Arte (IBART), una agrupación de artistas locales que llegó a reunir alrededor de ochenta miembros. Desde 1968, el IBART organizó el Festival de Teatro Julio Travesí, con el Teatro Achá como escenario oficial. La primera edición se realizó entre el 19 de septiembre y el 2 de octubre de 1968, con la participación de cuatro compañías teatrales. Las siguientes ediciones ampliaron progresivamente la convocatoria, que alcanzó su mayor participación en 1976, con ocho compañías.

A partir de 1977, el festival entró en un período de declive, reconocido por la propia dirigencia del IBART. La crisis económica que atravesaba el país provocó la suspensión de las ediciones de 1978 y 1981. En este contexto, el propio IBART ensayó desde 1979 un nuevo formato informal conocido como Café Concert, que se consolidó como el nuevo rumbo del teatro cochabambino en 1983, con la fundación del grupo Tra-la-lá por Peter Travesí y Dennis Lacunza.

Crisis y renovación Entre 1984 y 1987, el teatro en Cochabamba atravesó una etapa de crisis, marcada por la dispersión de los grupos artísticos y el deterioro de las condiciones del propio Teatro Achá, situación denunciada por la prensa local en 1984. El cronista Carlos Lavayén tituló 1987 como el año de Guano maldito, en referencia a la presentación de la obra homónima en el teatro en febrero de ese año. La última función realizada en el teatro antes de su cierre fue una Antología de zarzuela presentada en septiembre de ese año.

El cierre para la remodelación integral del edificio se prolongó durante casi dos años, más de lo previsto inicialmente debido a la magnitud que finalmente tuvieron las obras. Durante los trabajos se hallaron restos óseos humanos pertenecientes al antiguo cementerio conventual y se amplió el escenario, hasta alcanzar un aforo de 420 localidades. El Teatro Achá reabrió sus puertas el 13 de septiembre de 1989 con la representación de la obra El hombre de La Mancha.

Características miniaturadeimagen|Los restos de Gerónimo de Osorio, fundador de la Villa de Oropeza (actual Cochabamba), en el teatro Achá. El Teatro Achá se encuentra en la manzana 1 del centro histórico de Cochabamba, con su frente sobre la calle España, contigua al edificio de la antigua Casa Consistorial. Desde la remodelación de 1959 a 1960 cuenta además con un ingreso independiente por la calle Perú, actual avenida Heroínas. El Teatro Achá conserva la planta de cruz latina de la segunda iglesia del convento de San Agustín, sobre cuyo sitio fue construido. La platea principal se encuentra bajo la cúpula que se levanta sobre el antiguo crucero. Su fachada, de estilo art nouveau, tiene una extensión aproximada de 28 metros de largo por 9,50 metros de altura. Cuenta con vestíbulo, palcos, galería y escenario.

Tras la remodelación integral realizada entre 1987 y 1989, el teatro quedó habilitado para 420 localidades. El escenario fue ampliado al doble de su capacidad original y la platea recibió un nuevo piso de parqué, con butacas importadas de Estados Unidos. Los palcos fueron reconstruidos sobre una nueva estructura de hormigón armado y se instaló un sistema de aire acondicionado. En 1997, el sistema de sonido e iluminación se mejoró con cooperación japonesa. Como parte de esa misma intervención se retiraron, por riesgo de colapso, las efigies de estuco de Adela Zamudio, Man Césped, Nataniel Aguirre y Teófilo Vargas que decoraban el cielo falso de la cúpula.

El nivel superior del edificio, donde actualmente se ubican las arañas de cristal, corresponde al antiguo atrio mayor del templo de San Agustín, y el llamado salón Oval conserva parte de la estructura original de esa iglesia. Según el jefe de Teatros, Casonas y Museos de la Alcaldía de Cochabamba, la particular acústica del recinto se debe en parte a esta condición eclesiástica original. Otras dependencias del edificio, no accesibles habitualmente al público, incluyen antiguos camerinos instalados en lo que fueron caballerizas y la sacristía del convento, hoy decorada con representaciones alusivas al ballet, el teatro y la música.

Véase también Catedral de San Sebastián Iglesia de Santo Domingo Iglesia y Convento de Santa Teresa Palacio Portales Teatro municipal Alberto Saavedra Pérez

Referencias

Achá Categoría:Edificios y estructuras de Cochabamba Categoría:Antiguas iglesias