Los asesinatos de la Gran Cuenca es el nombre que se le da a una serie de asesinatos de, al menos, nueve mujeres cometidos entre 1983 y 1997 en los estados de Wyoming, Utah, Nevada e Idaho. Reciben este nombre por la zona geográfica de la Gran Cuenca, ya que los cadáveres de la mayoría de las víctimas fueron abandonados cerca de las autopistas interestatales que la atraviesan.
La mayoría eran mujeres adolescentes o adultas que fueron violadas y posteriormente asesinadas —ya fuera por estrangulamiento, apuñalamiento o disparos— y abandonadas en cimas de colinas, parajes desiertos, ventisqueros o ríos. Algunos de los cadáveres fueron colocados en determinadas posturas tras la muerte. Esto llevó inicialmente a especular que todos los asesinatos eran obra de un único asesino en serie.
Esta hipótesis ha sido descartada desde entonces, ya que con el paso de los años se ha determinado que en la zona actuaron varios asesinos en serie sin relación entre sí y que la mayoría de los asesinatos fueron cometidos por diferentes autores. De los nueve asesinatos vinculados a los «Asesinatos de la Gran Cuenca», casi la mitad de los casos se resolvieron con la condena de sus asesinos. El resto siguen sin resolverse y podrían ser obra de uno o varios autores.
Asesinatos La lista inicial de víctimas incluía a las siguientes nueve personas: Según los investigadores, Janelle Johnson, de 23 años, fue la primera víctima. El 17 de febrero de 1983, Johnson hacía autostop desde Denver (Colorado) hacia Riverton (Wyoming). Fue vista por última vez en una área de servicio para camiones en Sinclair (Wyoming), aproximadamente a las 21 horas. Fue hallada violada y asesinada en el condado de Fremont de Wyoming, el 1 de marzo de 1983. Tras asesinarla, el asesino enterró el cadáver de Johnson en una fosa poco profunda, pero las aguas evacuadas de las alcantarillas pronto erosionaron parcialmente el lugar de la fosa. Al examinar su cuerpo, los forenses encontraron rastros de líquido seminal que se cree que pertenecen al autor del crimen, así como marcas de mordeduras en uno de sus hombros, de las que se tomó una impresión. Su asesino no ha sido identificado, ya que las muestras de fluidos corporales del asesino quedaron inservibles para su análisis después de que se averiara el frigorífico en el que estaban almacenadas. La segunda víctima fue Lisa Marie Kimmell, de 18 años, que desapareció el 25 de marzo de 1988 mientras viajaba de Denver (Colorado) a Billings (Montana). Conducía un Honda CR-X negro de 1988 con matrícula de Montana y la inscripción «LIL MISS». Sus familiares contaron a las fuerzas del orden que, poco antes de su muerte, le habían ofrecido un puesto de supervisora en un restaurante de comida rápida, tras lo cual tenía previsto mudarse a Aurora (Colorado). Ocho días después de su desaparición, dos pescadores encontraron su cadáver en el río Platte del Norte, cerca de Casper (Wyoming). Un examen forense determinó que había sido violada, golpeada y apuñalada hasta la muerte. A pesar de que el cadáver de Kimmell fue descubierto poco después de su desaparición, se determinó que había sido asesinada aproximadamente unas horas antes de que su cuerpo fuera hallado en el río, lo que llevó a las autoridades locales a creer que había permanecido cautiva por su asesino. Además de las puñaladas y los hematomas, su cuerpo presentaba marcas de ligaduras en las muñecas y los tobillos. Tras su entierro, se encontró en la tumba de Kimmell una nota firmada por «Stringfellow Hawke». Dale Wayne Eaton fue condenado por su asesinato en 2004. Vicky Lynn Perkins, de 19 años, desapareció en marzo de 1989. Fue vista por última vez en Portland (Oregón). Su cadáver, en avanzado estado de descomposición, fue descubierto meses más tarde, el 13 de mayo de 1989, en el condado de Emery de Utah, no muy lejos de la I-70. A pesar de que los restos eran en su mayor parte esqueléticos, la policía pudo identificar a la víctima como Perkins gracias a las huellas dactilares. Un sheriff describió a Perkins como «una prostituta conocida» que «trabajaba como prostituta en áreas de servicio para camiones». El 26 de octubre de 1990, unos cazadores de ciervos descubrieron restos óseos en el condado de Millard, en Utah. En aquel momento, no se pudo identificar a la víctima, que pasó a ser conocida como Jane Doe 1 durante los siguientes 13 años. En mayo de 2003, científicos forenses de la Universidad de Arizona, tras comparar radiografías de la mandíbula de la víctima, pudieron identificarla como Patricia Candace Walsh, de 24 años. Walsh y su marido, Douglas Scott Zyskowski, de 26 años, ambos de Seattle (Washington), desaparecieron poco después de abandonar la ciudad en 1989. Los restos de Zyskowski fueron hallados en enero de 1990 en Ozona (Texas), cerca de la I-10, y su identidad quedó confirmada en 1992. Más tarde, en 2012, se reveló que tanto Patricia Walsh como Douglas Zyskowski habían sido asesinados por Robert Ben Rhoades. Ermalinda Garza Sherman, de 32 años, fue hallada asesinada en St. George (Utah), el 2 de abril de 1991. Había recibido varios disparos en la cabeza. Un examen forense determinó posteriormente que había sido brutalmente golpeada y que había sufrido un traumatismo craneal grave antes de su muerte. Los forenses estimaron que Garza había sido asesinada solo unos 30 minutos antes de que se descubriera su cadáver, pero no se localizó a ningún testigo. El 22 de marzo de 1991, se halló en Salt Lake City, capital de Utah, el cadáver en avanzado estado de descomposición de una joven. No pudo identificarse en el momento del hallazgo, por lo que se la conoció como Jane Doe 2. Posteriormente fue identificada como Barbara Kaye Williams. thumb|right|205px|Reconstrucción digital realizada por Carl Koppelman de Irene Vasquez, apodada Bitter Creek Betty cuando aún no había sido identificada. thumb|right|205px|Reconstrucción de la Shafter Jane Doe. El 1 de marzo de 1992 se halló en el arroyo Bitter Creek, cerca del condado de Sweetwater (Wyoming), el cadáver de una joven no identificada, apodada Bitter Creek Betty. El forense que realizó la autopsia sugirió que el cadáver de la víctima había sido abandonado cerca de la I-80 entre mediados de octubre de 1991 y finales de febrero de 1992. Su cuerpo se conservaba en buen estado debido a las bajas temperaturas y a la abundante nieve. Tenía el pelo y los ojos oscuros, medía aproximadamente 1,73 m y pesaba 57 kg. Se cree que su edad en el momento de la muerte oscilaba entre los 24 y los 32 años. La víctima tenía un tatuaje de una rosa en el pecho derecho y una cicatriz de cesárea en el abdomen. Llevaba un anillo de oro en un dedo de la mano derecha y un collar de oro alrededor del cuello. La víctima había sido brutalmente golpeada, violada y estrangulada, pero la causa de la muerte fue un golpe en la cabeza con un picahielo, que le provocó un traumatismo craneal y una grave pérdida de sangre. Según los investigadores, la víctima se resistió con fiereza a su agresor y probablemente lo hirió, ya que en la escena del crimen se encontraron rastros de sangre que no coincidían con su grupo sanguíneo. La policía publicó en los medios locales fotografías de su rostro, tatuaje y otros rasgos distintivos con el fin de identificarla; poco después, un hombre se puso en contacto con ellos afirmando que había visto a una mujer con un tatuaje similar en Tucson, Arizona, pero esto no condujo a ninguna pista. En 2022, se identificó con certeza a Bitter Creek Betty. En 2025, el Cowboy State Daily reveló que su nombre era Irene Vásquez; su media hermana había tenido noticias de ella por última vez en 1990. El 16 de noviembre de 1993, un conductor descubrió el cadáver desnudo de otra joven no identificada cerca de la salida de la I-80 hacia Shafter, en el condado de Elko (Nevada). Se la conoció como la Shafter Jane Doe. El forense que realizó la autopsia determinó que había sido asesinada cinco o seis días antes. Se encontraron rastros de alcohol y marihuana en su organismo. Los investigadores hallaron marcas de arrastre en el suelo cerca de la escena del crimen, lo que les llevó a creer que la habían asesinado en otro lugar y luego la habían abandonado en la salida de la I-80. El análisis de la geometría de los dibujos de las huellas de los neumáticos determinó que su asesino circulaba en un vehículo mediano o grande, posiblemente una camioneta o una furgoneta. El asesino había colocado su cuerpo desnudo boca arriba y había separado los brazos y las piernas del cadáver para que pareciera una cruz. Había sido golpeada antes de morir, pero la causa de la muerte fueron dos heridas de bala en el pecho. Los forenses solo pudieron extraer una huella dactilar parcial del pulgar derecho, pero no se ha encontrado ninguna coincidencia en la base de datos de huellas dactilares. La mujer conservaba los 32 dientes, todos ellos en excelente estado, salvo uno que se encontraba en proceso de endodoncia. La mujer no identificada tenía el pelo rubio y los ojos marrones, pesaba unos 64 kg y medía 1,70 m de altura. El análisis de sus dientes indicó que tenía entre 27 y 28 años en el momento de la muerte. Tenía una cicatriz en la espinilla derecha y ambos lóbulos de las orejas perforados, pero la policía no encontró pendientes en la escena del crimen. Un análisis realizado por los laboratorios forenses de Utah de los isótopos de sus muestras de cabello indicó que la víctima había pasado los últimos siete meses de su vida en Star Valley Ranch, en el condado de Lincoln (Wyoming). El 3 de junio de 2026, la Oficina del Sheriff del condado de Elko publicó una entrada en Facebook en la que indicaba que, en octubre de 2025, habían identificado el cadáver de la Shafter Jane Doe como el de Marion Hertha Alexander. Nunca se había denunciado la desaparición de la mujer porque era una «persona de espíritu libre que se había distanciado de su familia» y se la consideraba una vagabunda. La Oficina del Sheriff consideraba que había pruebas suficientes para imputar a un sospechoso por homicidio, pero este falleció el 13 de noviembre de 2025 antes de que pudiera ser interrogado o detenido. Tonya Teske, de 18 años, fue asesinada el 15 de agosto de 1997. Su cadáver, completamente desnudo, fue hallado en Ucon (Idaho), y se identificó tras difundir su fotografía por áreas de servicio y lugares públicos. Teske, residente en Shoshoni (Wyoming), era una conocida prostituta que había abandonado los estudios en 1995 y que solía viajar fuera del estado con sus clientes, la mayoría de los cuales eran camioneros. El 10 de agosto, varios testigos la vieron salir de Shoshoni en compañía de al menos cuatro hombres, todos ellos de unos 50 años. Amigos y conocidos afirmaron que Teske les había dicho que quería mudarse a Salt Lake City (Utah). Dos días antes de su muerte, había sido detenida e interrogada por la policía en Belgrade (Montana), acusada de prostitución y robo, pero fue puesta en libertad por falta de pruebas; al mismo tiempo, también era buscada por las autoridades del condado de Utah, en este estado, por falsificación. Durante la investigación, el sospechoso de su asesinato fue un camionero de Idaho que, según los testimonios de los testigos, había sido visto con Teske en Billings (Montana), entre el 10 y el 13 de agosto, y que supuestamente fue una de las últimas personas en verla con vida. Nunca ha salido a la luz ninguna prueba que lo implique en el asesinato, nunca se le imputaron cargos y su nombre nunca se hizo público.
Investigación, sospechosos y condenas Durante la investigación, la policía entrevistó a cientos de prostitutas, proxenetas, trabajadores de estaciones de servicio y camioneros con el fin de encontrar testigos de los delitos e identificar al autor. A lo largo de los años, se ha identificado a varias personas como sospechosas. No se ha revelado públicamente la identidad de ningún sospechoso en los asesinatos de Johnson, Perkins, Garza o Teske.
Scott William Cox