miniaturadeimagen|Seta laminar (Coprinites dominicana) conservada en ámbar.El término paleomicología hace referencia a el estudio de los hongos fósiles. Aunque hace mucho tiempo se sabe que los hongos no son plantas, la paleomicología se considera una subdisciplina de la paleobotánica, centrada en las esporas, las hifas y otras estructuras fúngicas conservadas en capas de sedimentos, rocas y ámbar. Se han encontrado hongos en el registro paleontológico que datan de la era Paleozoica, con evidencia de haber influido en los procesos evolutivos de las primeras plantas, incluyendo su establecimiento en el ambiente terrestre.
Desarrollo histórico El estudio de la micota fósil se remonta al siglo XIX, cuando Luigi Meschinelli organizó la primera colección ilustrada en 1898 (Fungorum Fossilium omnium hucusque cognitorum iconographia XXXI tabulis exornata).
Esta se centraba en relacionar fósiles con hongos modernos. Otros trabajos, como el de Bernard Renault aunque referidos a la flora fósil, ya describían la temprana relación entre el reino Fungi y sus respectivos hospederos.
Registros importantes La mayoría de los hongos fosilizados, como esporas y esclerocios, se descubren en ámbar. Dos descubrimientos particulares de hongos fósiles, uno en el mar Báltico datado en el Eoceno y otro en la República Dominicana datado en el Mioceno, son importantes para la comparación entre escalas de tiempo y para el desarrollo del registro evolutivo. Una muestra de ámbar del sitio del Báltico conservó un hexápodo y el hongo Aspergillus collembolorum, lo que sugiere la presencia de relaciones parasitarias ya hace 34 millones de años.
Importancia ecológica
Relaciones evolutivas Los hongos fósiles presentan evidencia indirecta de la coevolución que resultaria en relaciones simbióticas, como el saprofitismo, el mutualismo o el comensalismo.
La presencia de hongos que pudren la madera en Callixylon whiteanum, uno de los árboles más antiguos identificados, sugiere que las interacciones saprofíticas entre plantas y hongos evolucionaron cuando la madera comenzó a desarrollarse.
Muchos hongos presentan como fuente principal de carbono la descomposición de materia orgánica vegetal y animal. Las relaciones micorrícicas entre plantas y hongos son mutualistas: el hongo obtiene una fuente de carbono, mientras que la planta recibe minerales nutritivos. El descubrimiento de hongos en el Rhynie chert del Devónico Inferior, cuando las plantas carecían de raíces y hojas, sugiere que los hongos desempeñaron un papel importante en la transición de la vida vegetal de los ecosistemas acuáticos hacia los terrestres.
Los hongos endófitos y epífitos, como las micorrizas, establecen una relación simbiótica con las plantas hospedadoras a través de la cual obtienen sus nutrientes necesarios; sin embargo, la falta de fósiles de endófitos en las hojas de las plantas antes del período Cretácico sugiere que las hojas como hábitat fueron explotadas por los hongos después de que las plantas con flores evolucionaron hace unos 130 millones de años. Los hongos en el registro fósil puede utilizarse para determinar las modificaciones evolutivas necesarias para colonizar ciertos ecosistemas, así como para identificar las tolerancias ambientales de estos organismos. Su potencial como proxies paleoclimatológicos (por ejemplo, la presencia de Sporormiella, la cual se utiliza para reconstruir la extinción de megaherbívoros) y su uso futuro en la identificación de morfologías extintas. Existe evidencia de hongos bioerosivos en sustratos carbonatados (como en conchas) en los que se extrajo materia orgánica que contiene carbono, lo que indica la presencia de una relación mutualista o parasitaria entre un hongo y un hospedador.
Véase también Micología Paleontología
Referencias
Categoría:Disciplinas de paleontología Categoría:Micología