miniaturadeimagen|250px|La nihilista por el pintor franco-polaco Paul Merwart (1882). El nihilismo (del latín nihil, ‘nada’) es una doctrina filosófica que considera que al final todo se reduce a nada, y por lo tanto nada tiene sentido. Rechaza todos los principios religiosos, morales y gnoseológicos, a menudo fundamentándose en la creencia de que la vida no tiene sentido, de que no existe una deidad, puesto que la naturaleza y el universo son indiferentes con el ser humano, sus valores y su sufrimiento, de que no existe un fin último teleológico en presencia de un orden divino toda vez que Dios ha muerto, de que no hay una verdad absoluta y de que la realidad es aparente. El nihilismo suele presentarse como nihilismo existencial, forma en la que se sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito, o valor intrínseco (a diferencia de los conceptos filosóficos orientales de la Nada, expresados en los conceptos de Wuji o Shuniata).Alan Pratt defines existential nihilism as "the notion that life has no intrinsic meaning or value, and it is, no doubt, the most commonly used and understood sense of the word today" Internet Encyclopedia of Philosophy El nihilismo se puede considerar crítica social, política y cultural a los valores, costumbres y creencias de una sociedad, en la medida en que estas participan del sentido de la vida, negado por dicha corriente filosófica.

El término «nihilista» fue creado por el novelista ruso Iván Turguénev en su novela Padres e hijos (1862): «Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe» y se extendió de manera extraordinaria en la sociedad rusa de la segunda mitad del con distinto significado: para los conservadores era ofensivo, para los revolucionarios demócratas era una señal de identidad.María Sánchez Puig, Diccionario de autores rusos siglos -, Madrid: Ediciones del Orto, 1995, p. 299.

Friedrich Nietzsche estructuró la conceptualización del término, pero este ya existía como corriente en la antigua Grecia"Nietzsche y los griegos", Arsenio Ginzo Fernández (Universidad de Alcalá) representado por la escuela cínica y en el escepticismo."El escepticismo griego", Santiago González Escudero, profesor de Historia de la Filosofía Antigua de la Universidad de Oviedo

El nihilismo niega aquello que pretenda un sentido superior, objetivo o determinista de la existencia puesto que dichos elementos no tienen una explicación verificable. En cambio, es favorable a la perspectiva de un devenir constante o concéntrico de la historia objetiva, sin ninguna finalidad superior o lineal. Es partidario de las ideas vitalistas y lúdicas, de deshacerse de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes.

En este sentido el nihilismo no significa creer "en nada", ni pesimismo ni mucho menos "terrorismo" como suele pensarse, si bien estas acepciones se le han ido dando con el tiempo a la palabra. De todas formas hay autores que al nihilismo, entendido como negación de todo dogma para dar apertura a opciones infinitas no determinadas, lo llaman nihilismo positivo, mientras que al sentido de negación de todo principio ético que conlleve la negligencia o la autodestrucción lo llaman nihilismo negativo, aunque también se los conoce como nihilismo activo y nihilismo pasivo.

Una de las referencias más lejanas se encuentra en el filósofo sofista Gorgias quien afirmaba: «Nada existe, si algo existe no es cognoscible por el hombre; si fuese cognoscible, no sería comunicable» o en la actitud vital del discípulo de Antístenes, Diógenes de Sinope."El nihilismo de Diógenes de Sinope", Diego Volia. Revista NADA n.º1

Concepto filosófico miniaturadeimagen|Friedich Nietzsche, hacia 1882.

El nihilismo tiene antecedentes muy antiguos y se encuentra ya en algunos textos filosóficos hebreos, como el Eclesiastés. Entre otros filósofos que han escrito sobre esta materia se incluye a Friedrich Nietzsche, Jean Paul Sartre y a Martin Heidegger. Nietzsche describió al cristianismo como una religión nihilista porque evadía el desafío de encontrar sentido a la vida terrenal, y que en vez de eso crea una proyección espiritual donde la mortalidad y el sufrimiento son suprimidos en vez de trascendidos. Nietzsche creía que el nihilismo era resultado de la «muerte de Dios», e insistió en que debía ser superado, dándole de nuevo significado a una realidad monista. Buscó un idealismo pragmático en vez del idealismo cósmico de Schopenhauer.

Heidegger describió el nihilismo como el estado en el que «no queda nada del ser en sí», y argumentó que el nihilismo se apoya en el reduccionismo del Ser a un mero valor. El nihilismo es el proceso que sigue la conciencia del hombre occidental y que quedaría expresado en estos tres momentos:

El nihilismo como resultado de la negación de todos los valores vigentes: es el resultado de la duda y la desorientación. El nihilismo como autoafirmación de esa negación inicial: es el momento de la reflexión de la razón. El nihilismo como punto de partida de una nueva valoración: es el momento de la intuición, que queda expresada en la voluntad de poder, en quien se expresa a su vez el valor de la voluntad. Al respecto Heidegger afirma la existencia de dos tipos de verdad; aquella efectuada por Dios en la que todo tiene una correspondencia a la idea con la que fue creado, y la verdad entendida por el humano en la que todo se adapta a la comprensión de este, negando la idea de una verdad absoluta. Más importante aún, para Heidegger «Solo hay verdad en tanto el Dasein existe»; considera así que la verdad se encuentra intrínsecamente relacionada con la existencia del propio ser, y que al perderse este, los conceptos de la verdad que sintetiza, se pierden con él.NOVAC, M. (2017). TO BE IS NOT-TO-BE: NIHILISM, IDEOLOGY AND THE QUESTION OF BEING IN HEIDEGGER'S POLITICAL PHILOSOPHY: PART II: TRUTH, HUMANISM AND TECHNOLOGY. Romanian Review Of Social Sciences, 7(12), 44-77. De modo que nada tiene una esencia o verdad propia, sino que toma significado en la forma en que el Dasein lo concibe, para volver a perderlo una vez que este deja de existir.

Esta es la base sobre la que ha de construirse, según Nietzsche, la nueva filosofía. El hombre provoca, en primer lugar, la muerte de Dios o la destrucción de los valores caducos. En segundo lugar, el hombre toma conciencia plena del fin de estos valores o de la muerte de Dios y se reafirma en ella. En tercer lugar, y como consecuencia de todo lo anterior, el hombre se descubre a sí mismo como responsable de la destrucción de los valores o de la muerte de Dios, descubriendo, al mismo tiempo, la voluntad de poder, e intuyendo la voluntad como máximo valor; así se abre el camino a unos nuevos valores.

Para Sartre el ser (hombre) llega a generar la nihilización, pues éste es negador. «Porque la negación es rechazo de la existencia. Por ella, un ser (o una forma de ser) es puesto y después rechazado a la nada».

Popularización del término Aunque el término fue popularizado por el novelista ruso Iván Turguénev en su novela Padres e hijos (1862) para describir las visiones de los emergentes intelectuales radicales rusos, la palabra nihilismo fue introducida en el discurso filosófico por primera vez por Friedrich Heinrich Jacobi en una carta enviada a Johann Gottlieb Fichte en 1799.

Jacobi usó el término para caracterizar el racionalismo, y en particular a la filosofía crítica de Immanuel Kant con el fin de llevar a cabo una reductio ad absurdum según la cual todo el racionalismo (la filosofía como crítica) se reduce a nihilismo, y por lo tanto debe ser evitado y reemplazado con un retorno a algún tipo de revelación o conocimiento trascendente.

Los intelectuales que describió Turguénev en su novela eran principalmente estudiantes de clase alta que estaban desilusionados con el lento avance del reformismo. En Padres e Hijos Turguénev escribió: «Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe», en el sentido de persona crítica con todo lo que le rodea. El portavoz principal de esta nueva filosofía fue Dmitri Písarev.

La palabra pronto se convirtió en un término de burla para las generaciones jóvenes radicales. Se utiliza a menudo para indicar un grupo o filosofía caracterizados por la falta de sensibilidad moral, creencia en la verdad, belleza, amor o cualquier otro valor y ningún respeto por las convenciones sociales anteriores.

La escuela cínica

Los antecedentes históricos del nihilismo están en la escuela cínica, fundada en Grecia por Antístenes durante la segunda mitad del y cuyo mayor representante fue Diógenes de Sinope. Al igual que los nihilistas rusos de mediados del , los cínicos criticaban el orden y la moral de su época mediante sátiras contra la corrupción de las costumbres y los vicios de la sociedad griega de su tiempo, y practicando una actitud muchas veces irreverente: la llamada «anaideia».

Antístenes fue discípulo de Gorgias hasta que decidió fundar su propia escuela filosófica. Lo hizo en un gimnasio en las afueras de Atenas llamado Cinosargo, que quiere decir «perro blanco». A sus seguidores les empezaron a llamar kínicos («perros», en griego) ya que sus comportamientos se asemejaban al de los perros. Antístenes vivía según su propia ley, la que él mismo eligió para sí. Las leyes establecidas, las convenciones sociales no eran para este sabio que, como todos los cínicos, despreciaba las normas, las instituciones, las costumbres y todo lo que representa una atadura para el hombre. miniaturadeimagen|Diógenes, pintura de Jean-Léon Gérôme (1860) Diógenes de Sinope fue discípulo de Antístenes. Optó por llevar una vida austera y adoptó la indumentaria cínica, como su maestro. Desde sus comienzos en Atenas mostró un carácter apasionado. Pone en práctica de una manera radical las teorías de su maestro Antístenes. Lleva al extremo la libertad de palabra, su dedicación es criticar y denunciar todo aquello que limita al hombre, en particular las instituciones. Propone una nueva valoración frente a la valoración tradicional y se enfrenta constantemente a las normas sociales. Se considera cosmopolita, es decir, ciudadano del mundo, en cualquier parte se encuentra el cínico como en su casa y reconoce esto mismo en los demás, por tanto el mundo es de todos. La leyenda cuenta que se deshizo de todo lo que no era indispensable, incluso abandonó su escudilla cuando vio que un muchacho bebía agua en el hueco de las manos.

Crates de Tebas era un ciudadano adinerado y de buena posición social, que renunció a toda su fortuna para hacerse filósofo cínico. Fue discípulo de Diógenes y maestro de Zenón de Citio. Crates, a diferencia de su maestro, era un hombre amable y tranquilo, lo que le valió el sobrenombre de «el filántropo», así como el de «abrepuertas» porque la gente le llamaba a sus casas para pedirle consejo y charlar con él. Para Crates la filosofía le libera de su esclavitud externa, en cuanto a la familia, la propiedad o las costumbres sociales y le libera también de la esclavitud interna, de sus opiniones, manteniendo su radical libertad individual.

El nihilismo ruso izquierda|miniaturadeimagen|Alejandro II de Rusia, pintura de Konstantín Makovski (1860)

Desarrollo