El conde Vittorio Amedeo Alfieri (Asti, 16 de enero de 1749-Florencia, 8 de octubre de 1803) fue un dramaturgo, poeta y escritor italiano. «En la ciudad de Asti, en Piamonte, el día 17 de eneroSi bien puede parecer extraño el dato es correcto. Vittorio Alfieri nació el 16 de enero, pero en su biografía escribe 17 de enero. del año 1749, yo nací de nobles, ricos y honestos parientes». Así Vittorio Alfieri, el mayor poeta trágico italiano del Setecientos, se presenta a sí mismo en la Vita scritta da esso (Vida escrita por él), autobiografía de alrededor de 1790. En el curso de su breve pero intensa existencia el escritor no dejó de cultivar ni siquiera este género. Por otra parte, su carácter atormentado, además de orientar su vida hacia la aventura, lo hará precursor de las inquietudes románticas.

Biografía thumb|Retrato de Monica Maillard.

Infancia y educación

thumb|left|Retrato de Giulia Alfieri. Vittorio Alfieri nació en una familia formada por el conde de Cortemilia Antonio Amedeo Alfieri y por la saboyana Monica Maillard de Tournon, viuda del marqués Alessandro Cacherano Crivelli. Pero el padre murió al primer año de vida de Vittorio y la madre se volvió a casar en el 1750 con un caballero, Carlo Giacinto Alfieri de Magliano.

Vittorio vivó hasta los nueve años y medio en el Palazzo Alfieri en Asti, la residencia del padre que había diseñado y levantado su tío, el arquitecto Benedetto Alfieri, al que profesaba gran afecto. Estuvo en esos primeros años de vida a cargo de un sacerdote preceptor sin otro tipo de compañía, pues de los dos hermanos que tenía Giuseppe María murió a los pocos meses de vida y su hermana Giulia fue enviada al monasterio de San Anastasio Asti.

En 1758, por voluntad de su tutor y tío Pellegrino Alfieri, gobernador de Cuneo y en 1762 virrey de Cerdeña, fue inscrito en la Academia Real de Turín. En ella completó sus estudios de gramática, retórica, filosofía y derecho. Entró en contacto con muchos estudiantes extranjeros, y sus historias y experiencias le inculcaron la pasión de viajar. Tras la muerte de su tutor y tío Pellegrino en 1766, y habiendo fallecido también su tío Benedetto al año siguiente, abandonó la Academia sin terminar los estudios que lo habrían hecho abogado e ingresó en el ejército, convirtiéndose en portaestandarte del regimiento provincial de Asti; permaneció en él hasta 1774, licenciándose con el rango de teniente.

Los viajes thumb|200px|Viena en el , por Bernardo Bellotto, apodado Il Canaletto (1760), Kunsthistorisches Museum, Viena.

Entre 1766 y 1772, Alfieri comenzó una larga peregrinación por varios estados de Europa. Visitó Italia desde Milán hasta Nápoles, deteniéndose en Florencia y Roma. En 1767 llegó a París, donde conoció a Luis XV, que le pareció un monarca engreído y despectivo. Decepcionado también por la ciudad, en enero de 1768 llegó a Londres y, tras una larga gira por las provincias británicas, se fue a Holanda.

En La Haya vivió su primer amor con la esposa del Barón Imhof, Cristina. Obligado a separarse de ella para evitar un escándalo, intento suicidarse, pero lo evitó la intervención de su criado de confianza Elías, quien lo seguía en todos sus viajes y lo conocía mejor que él a sí mismo; con él llegó a establecer una sólida relación que mantuvo hasta el fin de sus días.

Volvió a Turín, donde se alojó en la casa de su hermana Giulia, la cual se había casado mientras tanto con el conde Giacinto Canalis de Cumiana. Permaneció allí hasta cumplir los veinte años de edad y, al entrar en posesión de su gran herencia, decidió abandonar Italia otra vez.

Entre 1769 y 1772, en compañía de Elías, hizo un segundo viaje por Europa partiendo de Viena, fue a Berlín y se reunió con fastidio y rabia con Federico II, tocó Suecia y Finlandia y llegó a Rusia, donde no quiso ser presentado a Catalina II, ya que había desarrollado una profunda aversión al despotismo.

Viajó a Londres y en el invierno de 1771 conoció a Penélope Pitt, esposa del vizconde Edward Ligonier, con la que inició una relación amorosa. El vizconde descubrió el asunto y retó a duelo a Alfieri. El escándalo que siguió y el subsecuente proceso por adulterio impidió una posible carrera diplomática para Alfieri, quien se vio obligado a abandonar tierras británicas.

Retomó entonces su viaje y volvió a Holanda; de allí pasó a Francia, España y por último Portugal, donde admiró el paisaje y la ciudad de Lisboa; allí se reunió con el abad Valperga de Caluso, que lo estimula a proseguir su carrera literaria. En España Madrid no lo impresionó: se sentía deprimido. Adquirió sin embargo un caballo andaluz del que alabó su gracia y resistencia. También admiró la lengua española y se enamoró del paisaje de Valencia en primavera. En 1772 comenzó su viaje de vuelta a Italia a través de Barcelona y Perpiñán.

Regreso a Turín thumb|250px|Torino, Bernardo Bellotto llamado el Canaletto (1745), Turín, Galería Sabauda. thumb|250px|Busto dedicado a Vittorio Alfieri en Turín, en Piazza Carignano.

Con 24 años regresó Alfieri a Turín en 1773 y se dedicó a estudiar la literatura, renegando así, según sus propias palabras, de "años de viajes y libertinaje". Compró una casa en Piazza San Carlo, la amuebló suntuosamente y se encontró con sus antiguos compañeros de juventud y de la academia militar. Con ellos creó una pequeña sociedad que se reunía semanalmente en su hogar para "festejar y razonar de cualquier cosa", la Société des Sansguignon. En este período escribió "mezclas de filosofía y de impertinencias", sobre todo en francés, entre las que está su Esquisse de Jugement Universel ("Esbozo de juicio universal"), inspirado en los escritos de Voltaire.

Tuvo también un romance con la marquesa Gabriella Falletti de Villafalletto, esposa de Giovanni Antonio Turinetti marqués de Priero. Entre 1774 y 1775 terminó la tragedia Marco Antonio y Cleopatra , representada en junio de ese mismo año en Palazzo Carignano, con éxito.

En 1775 cortó definitivamente el affair con la marquesa Falletti y se dedicó a estudiar y perfeccionar su gramática italiana, reescribiendo en italiano las tragedias Felipe (sobre Felipe II y su supuesta crueldad) y Polinices, que en un primer momento había redactado en francés.

En abril del año siguiente se trasladó a Pisa y Florencia para el primero de sus "viajes literarios", donde comenzó la redacción de Antígona y Don Garzia. Regresó a la Toscana en el 1777, especialmente a Siena, donde conoció al que se convertiría en uno de sus más grandes amigos, el comerciante Francesco Gori Gandellini. Éste influenció notablemente en las elecciones literarias de Alfieri, convenciéndolo de acercarse a las obras de Nicolás Maquiavelo. A partir de estas nuevas inspiraciones nacieron La conjura de los Pazzi, el tratado De la tiranía , Agamenón, Orestes y Virginia (que luego despertará la admiración de Monti).

La condesa de Albany

thumb|left|280px|Alfieri y la condesa de Albany, F. X. Fabre, 1796, Turín, Museo Cívico de arte antigua.

En octubre de 1777, mientras terminaba la escritura de Virginia, Alfieri conoció a la mujer que lo mantendría ligado a ella el resto de su vida, Luisa de Stolberg-Gedern, condesa de Albany y esposa de Carlos Eduardo Estuardo, pretendiente al trono de Inglaterra. En ese mismo período estudiaba las obras de Virgilio y terminó Del Príncipe y de las cartas y el poema Etruria vengada.

En 1780, con el apoyo del gobierno granducal, la condesa de Albany pudo dejar a su marido y se refugió en Roma en el convento de Orsoline con la ayuda de su hermano, Enrique Benedicto Estuardo, cardenal y duque de York.

Después de algún tiempo, Alfieri, que por entonces había donado todos los bienes y propiedades feudales a la hermana Giulia reservándose una renta y una parte del capital,En el acto de donación del 1778, en donde Vittorio le dio a su hermana Giulia todas las propiedades a cambio de una renta vitalicia, junto a los campos, prados, huertos, viñedos, bosques, y a los cultivos que habían crecido en Asti, Vigliano d'Asti, Costigliole d'Asti, Montegrosso d'Asti Cavan, Ruffia, también hay molinos en esa zona de la ciudad que es ahora llamada camino de los molinos (via dei mulini). Por otra parte, Alfieri también dio el palacio donde nació (Palacio Alfieri), que se puso en alquiler: a la condesa Julia le rendía 910 liras piamontesas al año, y el palacio de la Plaza de San Secondo en Asti incluyendo cinco tiendas bajo las arcadas, y cuatro en madera fuera de las mismas, que rendían 1000 liras piamontesas al año se reunió en Roma con la condesa y luego fue a Nápoles, donde finalizó la escritura de Octavia y pudo unirse a la logia masónica de la "Vittoria".

thumb|250px|Roma, Veduta di Santa Maria Maggiore, de Giovanni Paolo Pannini (1744).

Regresó a Roma y se instaló en Villa Strozzi en las Termas de Diocleciano, con la condesa de Albany, en tanto obtuvo una dispensa papal que le permitió abandonar el monasterio. Durante los dos años siguientes el escritor completó las tragedias Merope y Saúl.

En 1783, Alfieri fue recibido en la Academia de Arcadia con el nombre de Filacrio Eratrastico. Ese mismo año también terminó Abel. Entre 1783 y 1785 publicó en tres volúmenes la primera edición de sus tragedias impresas por los topógrafados de Siena Pazzini y Carli.

Pero este período idílico se ve interrumpido bruscamente por el Cardenal de York, quien, al descubrir la relación del escritor con la cuñada, le intimó a abandonar Roma.

Alfieri, con el pretexto de dar a conocer las propias tragedias a los mayores escritores italianos, comenzó una serie de viajes. Conoce así a Ippolito Pindemonte en Venecia, Melchiorre Cesarotti en Padua, Pietro Verri y a Giuseppe Parini en Milán. Pero las tragedias obtuvieron en gran parte comentarios negativos. Solamente el poeta Ranieri de' Calzabigi felicitó al escritor porque con sus obras había puesto al teatro italiano a la altura del teatro transalpino.

En abril de 1784, la Condesa de Albany, a través de la intercesión de Gustavo III de Suecia, obtuvo el divorcio de su marido y el permiso para salir de Roma y entonces se reunió en agosto con Alfieri, en el castillo de Martinsboug (Colmar), en secreto, para guardar las apariencias y la jubilación de la condesa. En Colmar Alfieri escribió sus tragedias Agis, Sofonisba y Mirra (esta última, sobre el incesto entre hija y padre; véase Mirra).

Obligado a abandonar la Alsacia, al final del año, por la obligación de la condesa de residir en el estado pontificio, Alfieri se instaló en Pisa y Stolberg en Bolonia.

La situación ya insostenible, se vio agravada por la muerte repentina del amigo Gori. Son de aquel período algunos poemas entre los que están el Panegírico de Plinio y Trajano y las Notas, que surgieron en respuesta a las críticas negativas que habían recibido sus tragedias.

En 1785 completó las tragedias Bruto primero y Bruto segundo. En diciembre de 1786, Alfieri y Stolberg (que se convertiría en viuda dos años después) se trasladaron a París comprando dos casas separadas. En este período se volvieron a publicar sus tragedias en manos de los famosos impresores Didot. En el salón de Stolberg Alfieri conoció muchos literatos, en particular a André Chénier, que quedó tan impresionado que le dedicó algunos de sus escritos.

La revolución francesa y Napoleón thumb|left|250px|La Toma de la Bastilla (Charles Thévenin, 1793). Musée Carnavalet, París.

En 1789, Alfieri y su compañera fueron testigos presenciales de los movimientos revolucionarios en París. Los acontecimientos en un principio le hicieron componer al poeta la oda A Parigi sbastigliato, pero luego renegó: el entusiasmo se transformó en un odio a la revolución, explicitado en las rimas del Misogallo.