thumb|La española Dalilah durante el rodaje de una película en abril de 1959, danzando ante las pirámides en El Cairo, Egipto. La danza del vientre, danza egipcia o correctamente llamada danza oriental (, Raqs sharqi), es la evolución escénica de diversas danzas antiguas tradicionales de Oriente Próximo, junto con otras del Norte de África y Grecia.

El raqs baladi (danza del pueblo) es una danza muy elemental, prácticamente sin desplazamientos y con movimientos principalmente de pelvis. La evolución de esta danza es la moderna Danza oriental o raqs sharqi. El raqs sharqi incluye movimientos del folclore egipcio, danza occidental clásica y contemporánea, con grandes desplazamientos, vueltas y movimientos de todas las partes del cuerpo, pero sobre todo de la pelvis. En Turquía, a la danza del vientre se la conoce como gobek dans o rakasse (ritmo turco). Antes de llegar a la evolución de la danza como espectáculo artístico, no se puede soslayar el significado puramente de estímulo sexual destinado al hombre en las sociedades de esos países y regiones, tanto como al agasajar invitados, como en la intimidad del harén.

En países de habla inglesa se ha traducido como belly dance (en español 'danza del vientre'). Es una mala transcripción o transliteración del vocablo que designa el estilo de danza beledi o baladi y suele atribuirse a Sol Bloom, director de espectáculos en la Exposición Universal de Chicago de 1893, aunque también pudo traducir literalmente el término francés danse du ventre como se llamaba en Francia desde 1860 después de haberlas visto en Argelia

Orígenes La evidencia de sus orígenes es escasa y altamente especulativa, aunque sin duda tiene una larga historia en Oriente Próximo. Los antecedentes más remotos de la danza podrían datarse en el Antiguo Egipto, en el año 1300/1200 a.C., donde se ven en algunos frescos mujeres danzando en posturas parecidas, tan solo vestidas con un faldellín arrollado a las caderas. Varias fuentes griegas y romanas, como Juvenal y Marcial, describen grupos de bailarines de Asia Menor e Hispania usando movimientos ondulados, castañuelas y remates postrándose en el suelo que recuerdan mucho a los movimientos asociados con la posterior danza del vientre.

Estas danzas solían ser ejercidas por mujeres esclavas quienes fueron las encargadas de popularizarlas, hasta que acabó formando parte de los entretenimientos sociales de las sociedades islamizadas medievales. Las esclavas eran el reflejo del poderío del señor feudal, se cotizaban la belleza y las habilidades de las bailarinas (canto/poesía/recitación). Cabe destacar la astucia e inteligencia de estas mujeres quienes podían llegar a ejercer mucha influencia en los califas, emires y sultanes si conseguían alcanzar el estatus de concubina.

La costumbre de entregarle dinero a las danzarinas también surge en esta época, se acostumbraba a premiar el talento de la artista más celebrada por medio de joyas o monedas, actividad que en la actualidad se sigue realizando.

Las mismas solían compartían las celebraciones con recitadores de cuentos, magos y encantadores de serpientes, los bailes de ellas eran acompañados por unos instrumentos llamados chinchines o zaggats que son castañuelas de bronce, también solían bailar con la espada de algún invitado.

Existían desde el otro tipo de bailarinas llamadas "Gawazis o gitanas egipcias", bailarinas ambulantes de la etnia dom (gitanos egipcios) que también adivinaban el porvenir leyendo la borra del café y las líneas de nácar en las ostras, esta danza tenía un alcance más popular y compartían la escena en las plazas y zocos con juglares, recitadores, adivinadores y acróbatas.

La vestimenta de estas bailarinas llevaba muchos adornos, brazaletes, colgantes, monedas, con colores vivos muy alegres, luciendo ceñidas camisolas largas sobre faldas y pantalones bombachos, ceñidas las caderas con fajas anudadas. Sus movimientos sensuales y "escaseza" de vestuario provocaban periódicamente la ira de los ulemas (clérigos musulmanes). A partir de los años 1940 ya se tratará de profesionalizar la danza, se incorpora al ballet y en esta época se crearon grandes piezas musicales. Hoy en día la danza ya forma parte de grandes teatros y clubs nocturnos, pero antaño solo actuaban privadamente, en eventos y celebraciones regidas por la segregación sexual, con los hombres en una habitación y las mujeres en otra, actuando para ellas solo mujeres y ante los varones artistas tanto femeninos como masculinos. Los artistas profesionales para animar festejos eran ghawazi, su contraparte masculina köçek así como las awalim.

De todas las hipótesis sobre sus orígenes, rara vez se hace alusión a la primera, la de un origen en el Antiguo Egipto, a pesar de que cuenta con el apoyo de personalidades como el bailarín egipcio Doctor Mo Geddawi. El principal apoyo de esta teoría tiene su explicación en las semejanzas entre las poses del arte egipcio y los movimientos del baile en su vertiente moderna. La teoría más conocida es la que la asocia con un baile religioso, a la que se suele hacer referencia en los principales artículos sobre el tema y que goza de mayor publicidad.

miniatura|Litografía del con una bailarina egipcia

La teoría que la asocia a "prácticas de alumbramiento" en virtud de una serie de movimientos del Raqs Sharqi moderno fue refrendada y extendida por la bailarina marroquí y aficionada a la antropología, conocida también como Carolina Varga Dinicu, y tiene que ver con la revisión de los movimientos que se han venido utilizando para ilustrar o facilitar el alumbramiento. A pesar de que dicha teoría carece de un "punto de origen", sí que cuenta con numerosas referencias históricas de tipo oral.

Dos puntos de vista sugieren la danza gitana como su origen. Se cree que los pueblos gitanos y otros grupos humanos similares pudieron importar esta forma de baile en sus desplazamientos o adoptarlo sobre la marcha y difundirlo. Gracias a la fusión de las formas gitanas de baile en el Raqs Sharqi, estas teorías disfrutan de mayor popularidad en Occidente de la que tendrían necesariamente en sus países de origen- si bien esto puede deberse en parte a los prejuicios existentes sobre estos pueblos.

Sea cual sea el origen, la danza posee una larga tradición en Oriente Próximo y África del Norte. A pesar de las restricciones que impone el Islam en cuanto a la representación pictórica de seres humanos, existen algunas muestras de ello en todo el mundo islámico. Libros como The Art and Architecture of Islam 650-1250 muestran imágenes de las bailarinas en muros palaciegos omeyas, al igual que sucede con las pinturas en miniatura persas de los siglos y .

thumb|left|190px|Mata Hari. miniatura|La bailarina de la danza del vientre Little Egypt a finales del

Fuera de Oriente Próximo y de África del Norte, el baile del raqs sharqi se hizo popular durante el movimiento romántico en el , con la representación que los artistas orientalistas hacían de la vida de harén del Imperio otomano. Poco después, bailarinas de distintos países de Oriente Próximo comenzaron a mostrar estas danzas en distintas Ferias Universales europeas y estadounidenses, a menudo atrayendo casi más público que la propia exhibición tecnológica, y provocando conmoción en la sociedad victoriana. Los comienzos del cine recogen la actuación de algunas de estas bailarinas, como es el caso del cortometraje "Fatima's Dance" (1902), de amplia distribución en las salas de la época. Sin embargo, se ganó fuertes críticas por su indecencia, llegando finalmente incluso a censurarse por presión popular.

Algunas mujeres occidentales empezaron a aprender e imitar la danza de Oriente Próximo, que en aquel momento era objeto de colonización por parte de naciones europeas. Los ejemplos más conocidos son el de Carmen Tórtola Valencia y el de Mata Hari, que a pesar de fingir ser una bailarina de la Isla de Java, se acercaba más a las formas de danza del Oriente Próximo que a las de Indonesia. Por este y otros motivos, a principios del , en América y Europa la idea popular llevaba a dar por supuesto que estas bailarinas eran mujeres de moral dudosa.

Fue a mediados del cuando la danza empieza a popularizarse a nivel internacional, sobre todo en Estados Unidos, gracias a la labor de divulgación que hicieron artistas como la española Dalilah, que organizó por primera vez viajes para que las estudiantes pudieran conocer a las bailarinas míticas de Egipto y preparó los primeros seminarios junto al coreógrafo Mahmoud Reda fuera del país de las pirámides.

Hoy en día, la separación de sexos no se practica de forma tan estricta en las zonas urbanas, y en ocasiones tanto hombres como mujeres salen y bailan en reuniones sociales de tipo mixto con amigos íntimos. No obstante, a pesar de que este baile social en circunstancias aceptables se considera correcto e incluso se fomenta, desde la oleada de conservadurismo radical iniciada en los años 1980 muchas personas en Oriente Próximo y en el Norte de África consideran que las actuaciones de bailarines profesionales con trajes provocativos y para un público mixto son algo moralmente cuestionable. Algunas llegan hasta el punto de sugerir que se prohíban esta clase de representaciones.

Puesto que el lugar en el que suele desarrollarse este baile suelen ser establecimientos nocturnos, unido a la proliferación de grabaciones en vídeo y DVD de famosas bailarinas, es esta versión mundana de la danza en lugar de la social o folclórica la que goza de mayor popularidad.

Descripción de la danza

La danza oriental ha sido tradicionalmente folclórica, improvisada por una sola bailarina, aunque ahora pueden verse espectáculos con coreografía y varias bailarinas. Se caracteriza por sus movimientos suaves y fluidos, disociando y coordinando a la vez las diferentes partes del cuerpo. Por ejemplo, los brazos pueden ir a un ritmo diferente del que va marcando la cadera. La atención se centra principalmente en la cadera y el vientre, alternando movimientos rápidos y lentos y se enfatiza en los músculos abdominales, con movimientos de pecho y hombros, así como con brazos serpenteantes. Los movimientos ondulatorios, rotativos, que por lo general son lentos simbolizan la tristeza; en cambio con los movimientos rápidos, golpes y vibraciones la bailarina expresa alegría. Todos los movimientos de esta danza se relacionan con la naturaleza, por ejemplo, las plantas de los pies se apoyan bien sobre el suelo, lo cual simboliza la tierra, o también cuando la bailarina extiende sus brazos siempre forman una semi U y nunca están caídos, esto simboliza a las aves.

En un comienzo las bailarinas árabes se perfumaban las muñecas para que al bailar y al mover sus manos se perfumaran ellas mismas y a su público. En esa época no existían perfumes líquidos, por lo que utilizaban aceites.

Esta danza se ha clasificado en danza tradicional y danza de fantasía. Las danzas tradicionales o folclóricas tienen características singulares, sus vestuarios son diferentes dependiendo de la región de origen, y la ejecución de movimientos también lo es. El estilo de fantasía, al paso del tiempo se ha visto enriquecido con algunos elementos cuyo objetivo es demostrar la destreza de la bailarina al ejecutarlos: los velos, sables, velas, crótalos, alas de isis, abanicos de seda, cuerdas o serpientes solo son algunos elementos que ayudan a hacer más vistosa y atractiva la ejecución de esta danza enigmática y sinuosa.

Esta danza es característica de las mujeres. A través del tiempo, algunos caballeros se han hecho partícipes en los estilos de fantasía, recordemos que en la danza oriental folclórica también existen danzas que sólo pueden realizar los hombres.

Para cada elemento hay un ritmo, y para cada canción una técnica, aunque muchos artistas modernos, como Hakim o Shakira, hayan popularizado esta danza con todo tipo de modificaciones en su música, desde el pop hasta la electrónica.