En filosofía, la existencia es, en términos generales, la realidad de un ente. A este concepto se lo suele contrastar con el de esencia.
Etimología
La palabra existencia proviene del término latino existentia, derivado tardío del verbo existere, compuesto de ex- («fuera») y sistere («detenerse») o stare («estar derecho»), y que significa «salir, aparecer, mostrarse»; o bien «ser, estar». Así, atendiendo a su etimología, la palabra existencia significa «lo que está ahí» o «lo que está afuera».
Desarrollo del concepto
En la filosofía antigua y medieval
Los filósofos de la Antigua Grecia distinguían la existencia verdadera de la apariencia sensible y cambiante — lo fenoménico. Consideraron y estudiaron la realidad o esencia de todas las cosas como arché (ἀρχή): principio, origen y causa de todas las cosas.
A los filósofos presocráticos les preocupó determinar qué es lo que existe, más que explicar la misma existencia de las cosas. Así, teorizaban que “lo que hay” (lo que realmente existe) es el agua (Tales), el aire (Anaxímenes), lo ápeiron (Anaximandro), o los números (Pitágoras).
Heráclito plantea no haber esencias, no existir las cosas, lo que verdaderamente existe es el movimiento, el cambio o devenir.
Con Parménides el problema adquiere un nuevo sentido en cuanto a la inteligibilidad como Idea del ser.
Platón, Aristóteles, y los filósofos cristianos trataron el tema con referencia a la realidad de las ideas, entendidas como formas de la materia en su relación con el mundo. Consideraron, pues dos modos fundamentales de existencia: la materia y la forma.
Los primeros escritos que tratan este tema específicamente son los diálogos de Fedón, La República, el Político y el Timeo de Platón y la Metafísica de Aristóteles. thumb|Platón compara el Sol con la Idea del Bien. En muchas culturas el sol es una analogía con Dios.
Platón supone que la realidad, propiamente dicha, son las ideas que, como géneros lógicos universales, existen en un mundo ordenado y jerarquizado más allá del mundo material, presidida por la Idea de las Ideas: La Idea del Bien. Un demiurgo toma como modelo dichas ideas y las introduce como "almas" o formas (principio de movimiento) en la materia, que propiamente no es nada; la materia por sí es caos, desorden (el mal). De esta forma se explica y comprende el mundo material sensible en el que vivimos, y el sentido de la vida como tránsito hacia otra vida, la verdadera, en el mundo de las ideas al que el alma llega tras sucesivas reencarnaciones hasta llegar al alma del hombre, racional, que se librará finalmente de la materia a través de la filosofía por medio del conocimiento y amor de la Idea del Bien, origen de todo Ser y de todo Bien.
Platón es el primer filósofo que realiza un planteamiento unificado de los modos de existir:
Esencial y necesario en el mundo de las ideas, de las que cada cosa en el mundo participa según sus propiedades, entendidas como formas cada una según su esencia particular, en la fuente del verdadero Ser: la Idea del Bien, (Dios para los cristianos). Transitorio e inseguro en los seres materiales del mundo a través de las sucesivas uniones de las ideas con la materia, ahora como forma o alma (principio de automovimiento y vida) que introducen orden y jerarquía en la materia (eterna, caótica, desorden, mal). Como sentido existencial del alma humana en su tránsito por el mundo.Por medio del Sol que ilumina y hace posible la visión y comprensión de las cosas, Analogía, Platón introduce en la filosofía por un lado el conocimiento científico, la verdad, en las esencias y, por otro, un sentido existencial de la racionalidad del ser humano que las religiones ya consideraban bajo el punto de vista de la moralidad y la idea de Salvación y condenación. El mundo material es despreciable por ser transitorio, no es verdadero y fuente únicamente de infelicidad mientras no se libere el alma por medio de la filosofía.
Aristóteles es verdaderamente el primero que desarrolló una teoría elaborada de la existencia mundana; sólo existen las cosas individuales como "sustancias primeras", que únicamente pueden realizar la función de sujeto y nunca de predicado; es la única realidad que tiene existencia propiamente dicha y por sí misma. El único término lingüístico que puede aplicarse a ella es el nombre propio. Todos lo demás términos del lenguaje representan conceptos, (cantidades, tiempo y lugar, relaciones, cualidades, etc., las llamadas Categorías) que se aplican a la sustancia primera como predicados; si bien hay uno, el de sustancia segunda que, por representar la esencia es universal y predicado de todos los individuos existentes que tengan participación en la misma esencia durante toda su existencia y de forma permanente. Todo lo demás tiene existencia analógica y derivativa como predicados de las sustancias primeras, es decir, que existen en función de las cosas individuales a las que modifican de forma accidental. thumb Ricardo de San Víctor elaboró un concepto de la existencia basado en la etimología del término:
Los neoplatónicos y los primeros filósofos cristianos pensaron que las ideas tenían realidad como esencias en la mente de Dios. Siguiendo la tradición neoplatónica y agustiniana S. Anselmo mediante el llamado argumento ontológico daba por demostrada la existencia de Dios a partir de la idea de Dios: Ser Perfecto, fuente de toda existencia.
Con la introducción del aristotelismo en Europa por los árabes el tema de la existencia adquiere un nuevo sentido en la Baja Edad Media al incorporar Tomás de Aquino a la filosofía cristiana la distinción de Avicena entre "ser de esencia" y "ser de existencia". Inaugura así una vía nueva de demostración de la existencia de Dios partiendo del conocimiento del mundo sensible, material y móvil, las "cinco vías". Luego ha pasado a ser el modo de explicar la existencia en la llamada filosofía tradicional aristotélico-tomista, a veces mal llamada escolástica.
Frente a todos estos autores, que consideran la realidad de las ideas en Dios, pero no en el entendimiento humano y por eso son llamados realistas, se encuentran los que consideran que las ideas no tienen realidad alguna fuera del pensamiento de quien las piensa, son puros nombres.
Los filósofos nominalistas y en especial, Guillermo de Ockham, consideraron que las ideas, como conceptos, no son más que "palabras", "nombres" ("flatus vocis") que no tienen realidad ninguna; sólo son predicados lingüísticos acerca de las cosas individuales de las que hacemos generalizaciones para entendernos. Siguiendo el aristotelismo y considerando la experiencia como verdadera fuente del conocimiento de la existencia, afirma solo la existencia para los seres individuales. Los conceptos generales no tienen existencia como tales, sino dependencia del pensamiento que los crea. A Dios se llega por la vía más neoplatónica y agustinianaTeoría de la iluminación: el conocimiento verdadero es una iluminación de Dios. Platón y los filósofos en cuanto que manifiestan el conocimiento verdadero están iluminados por Dios. "Creer para saber" es la mejor forma del conocimiento de la Verdad. y franciscana de la Idea del Bien y del Amor, y no la vía de la mera razón argumentativa.
En la Edad Moderna
En la Edad Moderna el tema de la existencia adquiere nuevos matices a partir del racionalismo de Descartes y la deriva de la Lógica de Port-Royal de Antoine Arnauld y Pierre Nicole:
La lógica de Port Royal basada fundamentalmente en la filosofía de Descartes asume la formalización silogística de Aristóteles pero, mientras Aristóteles pretende manifestar o decir lo que es la realidad, ahora la función del juicio categórico se plantea como identificación del predicado con el sujeto percibidos como ideas. El juicio es una relación de ideas.Téngase en cuenta el cambio de significado de la palabra idea entre la filosofía tradicional y en la Edad Moderna a partir de Descartes. Si hasta entonces las ideas representaban el conocimiento de las formas esenciales de la realidad de las cosas, ahora son únicamente una representación mental, un contenido de conciencia del sujeto que percibe. Su relación con lo real es problemática; genera incluso la posibilidad de un solipsismo Cuando decimos: 'A existe'
atribuimos al sujeto A el predicado de existencia de la forma siguiente:
'A es un ser que tiene existencia'.
Igual que cuando decimos: 'A es un ser que corre mucho' Los dos términos se unen mediante el verbo 'ser', que actúa como cópula; o 'no ser', si el predicado es negado del sujeto. Cada juicio tiene tres componentes: el término sujeto, el verbo copulativo que vincula o separa el sujeto del predicado, sea este como tributo de la sustancia o bien como modo de la misma.
Cuando la unión es consecuencia de la noción misma o propiedad intrínseca de la sustancia, el predicado se considera un atributo. Cuando es una predicación accidental se llama Modo.
La existencia es evidentemente el atributo fundamental de la sustancia.Los escolásticos ya hacían esta distinción y lo aplicaban sobre todo a Dios, pues en Dios únicamente pueden predicarse atributos De este modo la existencia es considerada como un predicado.
Descartes establece como noción de sustancia aquello que no necesita de otro para existir.
De hecho para algunos racionalistas, por el método rigurosamente deductivo y la exigencia de un Principio de razón suficiente que imponía el racionalismo, llegaron a la conclusión de que la única sustancia propiamente dicha es Dios. Noción que sirvió de fundamento al ocasionalismo y al monismo panteísta de Spinoza. Leibniz tuvo que recurrir, para salvar las verdades de hecho, a la "armonía preestablecida" por Dios para explicar la conexión de las ideas con el acontecer del mundo.Tengamos en cuenta que es el momento en que el método científico a través del análisis matemático está empezando a establecer las leyes físicas justificadas en cálculos matemáticos, significando el nacimiento de la Nueva Ciencia Moderna. ¿Cómo explicar que la realidad física del mundo se comporta conforme a las leyes del cálculo matemático? ¿Cómo explicar que se puede determinar, antes de que ocurra, un eclipse calculando previa y matemáticamente el movimiento de los astros?
Esta forma de entender la existencia aplicada a la sustancia divina da validez lógica al argumento ontológico de San Anselmo, aceptado nuevamente por Descartes.
La noción innata de Dios incluye su existencia y ser fuente de toda perfección y de toda existencia. La perfección de Dios es la garantía de que mis ideas, en cuanto contenidos de mi conciencia, corresponden a una realidad.Negando la posibilidad de un genio maligno, como se planteó Descartes, que nos estuviera engañando en la percepción de nuestros contenidos de conciencia, como ideas, incluso en las ideas matemáticas El error es posible por el mal funcionamiento de la individualidad, por las pasiones, o por la falta del análisis en la relación de las ideas.
La idea de Dios implica su existencia, como exigencia de la propia razón, y sin necesidad de percepción mundana alguna.Como una necesidad lógica, del pensamiento. Es lo que se denomina juicio a priori porque su validez no depende de la experiencia. La lógica actual diría que en realidad en dicha afirmación lo que se está diciendo es "Dios es Dios", lo mismo que si decirmos "mamífero es un ser que mama" es decir una tautología. Las tautologías como verdades lógicamente necesarias no hablan del mundo, porque hablan de lógica no de existencia mundana.
Los empiristas no aceptaron las ideas innatas, y por tanto rechazaron el argumento ontológico; únicamente consideraron la existencia dentro de la asociación de ideas a partir de la experiencia.
David Hume reivindicó que la existencia no añade nada a la noción de una cosa; distinguiendo las verdades de hecho y la relación de ideas.