Ambrosio Spínola Doria (; Génova, 1569-Castelnuovo Scrivia, 25 de septiembre de 1630) fue un aristócrata genovés al servicio de la Monarquía Hispánica, capitán general de Flandes durante la guerra de los Ochenta Años. Organizó la toma de numerosas ciudades holandesas y es recordado como uno de los últimos grandes jefes militares del Siglo de Oro español. Fue I duque de Sesto (1612), I marqués de los Balbases (1621) y grande de España, y se lo nombró caballero de la Orden de Santiago y del Toisón de Oro.

Orígenes Génova, ciudad natal de Spínola, en un cuadro de finales del siglo , si bien basado en un dibujo de los últimos años del anterior.|miniatura|izquierda Ambrosio Spínola descendía de la Casa de Spínola, una familia noble y rica de Génova, asentada en la república al menos desde el siglo . Era hijo mayor de Filippo Spinola, marqués de Sesto y Venafro, y de su mujer Policena Cossino, hija del riquísimo príncipe de Salerno y miembro de la importante Casa de Grimaldi. La familia había contado con duques, cardenales, senadores y militares destacados. Era, desde la Edad Media, una de las principales de la ciudad. Desde el siglo , algunos de sus miembros se habían asentado en España. Filippo y Policena tuvieron siete hijos: cinco mujeres y dos varones. Ambrosio era el mayor de estos y nació el 21 de diciembre de 1569. El padre falleció pronto, en 1591, y los vástagos quedaron a cargo de la madre. Al fallecer el progenitor, Ambrosio heredó, además de grandes riquezas, los títulos de marqué de Benafró y de Sesto. Ambrosio mostró de joven su inclinación por las ciencias exactas y la historia, a diferencia de su hermano, más dado a los ejercicios marciales. Mientras Federico participaba en las guerras de Flandes, Ambrosio se formaba en Génova en matemáticas y en estudios militares. Éste residió en su ciudad natal hasta los treinta y cuatro años.

En el , la República de Génova era un Estado prácticamente en situación de protectorado bajo el poder de la Monarquía Católica. Los genoveses eran los banqueros de la monarquía y tenían el control casi total de sus finanzas. Varios de los hermanos más jóvenes de Ambrosio Spínola buscaron fortuna en España, y uno de ellos, Federico, se distinguió como soldado en Flandes. El hermano mayor permaneció en Italia y se casó en 1592 con Joanna Bacciadona (Juana Basadona), hija del conde de Galeratta. Juana, hija única, aportó al matrimonio una gran dote de medio millón de escudos. El matrimonio tuvo cinco hijos, tres varones y dos mujeres.

Comienzos en la política Fue elegido magistrado de la república. Las casas de Spínola y Doria rivalizaban por ejercer el poder en la república. Ambrosio Spínola continuó esta rivalidad con Juan Andrea Doria, entonces jefe de los Doria. Los descontentos con el gran poder de los Doria se agrupaban en torno a los Spínola, pese a ser las dos familias partidarias de la liga con los españoles. Por entonces los Spínola contaban con más miembros y mayor riqueza que las otras tres familias principales de la república, los Doria, los Grimaldi y los Fieschi. En 1594, los dos partidos se enfrentaron por la obtención del cargo de dux, que obtuvo el candidato respaldado por el de Doria; lo contrario sucedió en 1597. Tras un fracaso en un enfrentamiento judicial con los Doria por la herencia de un palacio de su abuelo, decidió retirarse de la ciudad y mejorar la fortuna de su casa sirviendo a la monarquía española en Flandes, ya que los Doria copaban los mandos navales genoveses. Cansado de las permanentes intrigas que caracterizaban la política genovesa y desconfiando ya del gobierno de la república, la abandonó en 1602, con treinta y tres años. El 3 de noviembre de 1601, el rey lo nombró maestre de campo de las tropas que iba a llevar a Flandes. En 1602 él y su hermano Federico entraron en tratos con el Gobierno español; a principios de ese año acudieron a Lombardía para preparar los 8000 soldados que debían pasar a Flandes. A cambio de suministrar los fondos necesarios para el reclutamiento de las tropas que debían participar en la invasión de Inglaterra, exigió que se le otorgase el mando. Ambrosio asumió en efecto la jefatura de uno de los dos tercios en los que se encuadraron y cuya leva sufragó. Partió hacia el norte el 2 de mayo, llevando a las tropas con severa disciplina. Para el trayecto, se escogió el camino que pasaba por Saboya, el Franco Condado, Lorena y Luxemburgo para llegar a Flandes. Ambrosio Spínola retratado durante su estancia en las Provincias Unidas para tratar la paz con los holandeses en 1609. Para satisfacer sus inclinaciones militares y dado que sus rivales los Doria copaban los mandos navales genoveses, marchó a servir a la monarquía hispánica en Flandes, donde ya había combatido su hermano menor Federico.|miniatura|izquierda Federico, mientras, recibió el mando de nueve galeras que debían formar una nueva escuadra para operar en Flandes, donde hasta entonces no se habían empleado. Perdió dos de ellas en un combate con barcos de guerra ingleses que recorrían la costa portuguesa. Otras tres se perdieron en una tormenta en el canal de La Mancha, tras zafarse de dos escuadras, una holandesa y otra inglesa, que vigilaban el canal. Las tres supervivientes llegaron a Dunquerque y pasaron luego a La Esclusa, donde tendrían su base. Ambrosio Spínola recorrió con su ejército una larga distancia hasta llegar a Flandes en 1602 con los hombres que había reclutado de su propio bolsillo. Durante los primeros meses de su estancia en Flandes, el gobierno español barajó la posibilidad de emplearlo en una invasión de Inglaterra, proyecto que no llegó a concretarse por la apurada situación en que se hallaban las provincias flamencas. Como consecuencia de la escasez de tropas, el archiduque Alberto prefería emplear las que había traído Spínola para protegerse de los embates holandeses, continuar el asedio de Ostende y desechar el proyecto de invasión. Felipe III acabó cediendo a ello. Abandonado el proyecto de invasión de Inglaterra, Spínola pasó con sus tropas a Brabante, donde reforzó las que mandaba el almirante de Aragón, que trataba de proteger la región de las incursiones de Mauricio de Nassau. A finales del año regresó a Italia para conseguir más hombres. En 1603 volvió a Flandes, al frente de nuevas tropas pagadas por él mismo. La gran ventaja de Spínola era su capacidad para sufragar los gastos del ejército con su fortuna familiar si faltaban los ayudas de la corte madrileña. El 25 de mayo había fallecido su hermano en un combate entre ocho de sus galeras y cinco buques holandeses; la noticia, que dolió intensamente a Spínola y estuvo a punto de llevarle a abandonar su carrera militar, le llegó mientras todavía se encontraba en Pavía reclutando soldados. En noviembre ya se hallaba de vuelta en Flandes, y participó en el socorro de Bolduque, muy apretada por los holandeses.

Su experiencia real como soldado no comenzó hasta que, como general, se encargó a la edad de treinta y cuatro años de continuar el sitio de Ostende en septiembre de 1603. Alberto, decidido a borrar la derrota de Las Dunas mediante la expugnación del importante enclave costero neerlandés, otorgó el mando a Spínola. Desde el revés de la batalla de Nieuwpoort en 1600, la corte española buscaba un jefe militar que sustituyese al archiduque Alberto en el mando del Ejército de Flandes. Mientras continuaba el largo asedio, los holandeses atacaron Tirlemont, talaron la región de Bruselas y estuvieron a punto de tomar Maastricht. También cercaron La Esclusa, a cuyo socorro envió Alberto a Spínola al frente de seis mil soldados. Pese a que la plaza se daba por perdida por el estrecho sitio a la que la sometían los holandeses y a que el genovés compartía la opinión de que era imposible sostenerla, trató de hacerlo, siguiendo las órdenes del archiduque. La operación fue un fracaso. Ostende, sin embargo, cayó en sus manos en septiembre de 1604. Una vez concluido el dilatado asedio, Spínola decidió viajar a la corte vallisoletana para perfilar la campaña de 1605.

General de los Reales Ejércitos Españoles Las campañas de Frisia y la Tregua de los Doce Años Grabado alegórico de las victorias de Spínola en las campañas de 1605 y 1606 que condujeron a las negociaciones de paz con los holandeses y la firma en 1609 de la Tregua de los Doce Años.|miniatura En Valladolid insistió en servir en calidad de general en jefe en Flandes, lo que suponía la cesión de toda potestad militar del archiduque al marqués. Alberto y su esposa se mostraron de acuerdo, pero no así en principio el Gobierno español, que exigió que le otorgase a Spínola no solo el mando militar, sino también la gestión del presupuesto militar y prefirió al comienzo nombrar a otro para el puesto. Una vez otorgada esta condición, se nombró al genovés maestre de campo general del Ejército de Flandes en marzo de 1605. Los planes de Spínola comportaban un cambio radical de la estrategia bélica hispana: abandonar la defensa y emprender el ataque, llevar la guerra al territorio enemigo, hacer que el ejército se abasteciese en este y recaudar impuestos en él, para hacer que los costes de la contienda recayesen en los holandeses. Esto conllevaba la formación de un gran ejército de unos treinta mil infantes y cuatro mil jinetes que se dividiría en dos grupos: uno trataría de recuperar La Esclusa mientras otro invadiría Frisia tras cruzar el Rin.

En abril estaba de nuevo en Bruselas y tomó parte en su primera campaña. Las guerras de los Países Bajos consistían principalmente en asedios, y Spínola se hizo famoso por el número de plazas que tomó, a pesar de los esfuerzos de Mauricio de Nassau de socorrerlas. El primer combate de la campaña de 1605 fue el desbaratamiento del ataque del de Nasáu a Amberes. Socorrida la plaza, Spínola cruzó el Rin y fortificó el paso del gran río. Tras cruzar Cléveris y Westfalia, el ejército marchó contra Lingen. De camino tomó Oldenzaal en agosto. A finales del mismo mes se hizo con Lingen, merced al estrecho cerco de la plaza y a la habilidad de los ingenieros militares italianos. Los españoles se apoderaron además de Deventer, lo que impidió el socorro neerlandés a Lingen, y emprendieron el sitio de Wachtendonk, pese a las dudas de los mandos españoles. Spínola insistió en adueñarse del lugar y lo logró, además de conquistar también el castillo de Krakau. Fracasaron, por el contrario, los intentos de apoderarse de Bergen op Zoom en septiembre y octubre.

Tras la victoriosa campaña de 1605, retornó a la corte vallisoletana para planear la del año siguiente. En 1606 regresó a España, siendo recibido con grandes honores. Se le confió una misión secreta consistente en asegurar la gobernación de Flandes en caso de muerte del archiduque o su mujer. A causa del retraso de la flota americana, Spínola hubo de avalar con su fortuna los empréstitos necesarios para sufragar la ofensiva de 1606; en agradecimiento, se lo nombró consejo de Estado y Guerra. Nuevamente, el objetivo era impeler a los holandeses a entablar negociaciones de paz. Para ello, Spínola pretendía dividir de nuevo el ejército en dos: una agrupación cruzaría el Ijsel y camparía por la zona del Rin y otro haría lo propio con el Waal para avanzar hacia Holanda. La vuelta a Flandes la hizo pasando primero por Génova, para atender a la familia y a los negocios; estos le habían permitido obtener el préstamo de ochocientos mil escudos para acometer la nueva campaña, aunque Spínola calculaba que necesitaría unos trescientos mil mensuales para sufragarla. Tras recobrarse de una grave enfermedad que hizo que corriesen bulos sobre su fallecimiento, volvió a Flandes, donde se encontró con que los ochocientos mil escudos ya se habían gastado; para emprender las operaciones militares, hubo de avalar otro oneroso préstamo de dos millones y cuarto de escudos.

thumb|left|Retrato de Ambrogio Spinola por Anton van Dyck