thumb|300px|Athenais (1908), una de las obras más eróticas del pintor John William Godward.
El término erotismo (del griego ἔρως: érōs) designaba originalmente el amor apasionado unido con el deseo sexual, sentimiento que fue personificado por el dios Eros. Se refiere en general a una «cualidad de ciertos hechos y situaciones que estimulan la sensualidad» o a aquello que «excita el placer sexual», así como a las diversas representaciones, particularmente culturales y artísticas, que expresan o despiertan esta afección de los sentidos. El término también se refiere a una contemplación filosófica relativa a la estética del deseo sexual, la sensualidad y el amor romántico. Esta cualidad puede encontrarse en cualquier forma de arte, como la pintura, la escultura, la fotografía, el teatro, el cine, la música o la literatura. También puede encontrarse en la publicidad. El término también puede referirse a un estado de excitación sexual o a la anticipación de la misma: un impulso, deseo o patrón de pensamientos sexuales insistentes.
Por extensión, el erotismo también puede referirse a la naturaleza de la relación que se desarrolla entre los individuos como resultado de esta atracción. Tiene una relación evidente con la sensualidad, la sexualidad y las capacidades de atracción entre los seres humanos.
Como afirmó el novelista francés Honoré de Balzac, el erotismo depende no solo de la moral sexual del individuo, sino también de la cultura y la época en la que reside.Balzac, "The Physiology of Marriage" (1826), trans. Sharon Marcus (1997), Aphorism XXVI, 65Grande, L., "Laws and Attitudes towards Homosexuality from Antiquity to the Modern Era", Ponte 43:4-5 (1987), pp. 122-129Gauthier, Albert, "La sodomie dans le droit canonique medieval" in L'Erotisme au Moyen Age: Etudes presentees au IIe Colloque de l'Institut d'Etudes Medievales, 3-4 Avril 1976, ed. Roy, Bruno (Montreal: Ed. Aurore, 1977), pp. 109-122
En español y en otros idiomas modernos, el término «erotismo» es una palabra compleja que puede tener dos significados, ya que está compuesta por dos conceptos, por lo tanto se puede hablar de dos tipos diferentes de erotismo según el sentido que lo define:
Por un lado, la picardía (entendida como acción o dicho en el que hay malicia o atrevimiento, aunque no una clara insinuación) y la propia insinuación, que puede designarse como erotismo poético o erotismo romántico, y se entendería como una respuesta a la búsqueda de interacción social.
Es importante aclarar que el erotismo y la pornografía no son exactamente lo mismo, si bien es cierto que ambos géneros tienen connotaciones sexuales, representan al ser humano sexualmente activo y tratan de provocar excitación; el primero se diferencia del segundo porque se dedica a dejar todo lo que sucede liberado a la imaginación no es necesaria ni obligatoriamente explicito con el acto sexual, evoca más a la sensualidad es decir a las sensaciones, además de que le da mucha importancia a la intimidad, las pasiones, las emociones y a los vínculos entre los participantes, en otras palabras el erotismo podría asociarse más bien a la libido y no tanto a la acción física en si. La pornografía por su parte es mucho más explicita en el acto sexual siendo su contenido más evidente, le da más importancia a la acción física en sí, es la representación gráfica de la relación en sí misma No obstante, cabe aclarar que entre erotismo y pornografía pueden haber traslapes lo que lleva a que a menudo las fronteras entre ambos géneros sean difusas o porosas.
Definiciones Dado que la naturaleza de lo erótico es fluida, las primeras definiciones del término intentaban concebir el erotismo como alguna forma de amor sensual o romántico o como el impulso sexual humano (libido); por ejemplo, la Encyclopédie de 1755 afirma que lo erótico «es un epíteto que se aplica a todo lo que tiene relación con el amor de los sexos; se emplea particularmente para caracterizar... algo disoluto, un exceso».Encyclopédie (1755), citado en Lynn Hunt ed., Eroticism and the Body Politic (Londres 1991) p. 90
El erotismo —y el adjetivo «erótico»— caracteriza todo aquello que, a partir de una representación relacionada con la sexualidad, despierta la excitación sexual, emocional y sensual, inseparablemente física y mental. En este sentido, el erotismo se diferencia de la sexualidad en que no se refiere al acto sexual en sí, sino a todo lo que provoca el deseo sexual, y a todas las proyecciones mentales que éste evoca, en particular las fantasías.
El erotismo también se distingue del amor (que es un sentimiento) en tanto que el afecto erótico se deriva en parte del cuerpo y los impulsos sexuales, contrario a algunas formas de amor en las que se prescinde del cuerpo (amor filial, amor platónico, etc.).
El erotismo procede de un juicio estético, consciente o no, relacionado con la atracción sexual. En este sentido, ha servido como fuente para muchas representaciones artísticas. En el arte, el erotismo es efectivamente una categoría o género que califica ciertas representaciones sugestivas, de personas (especialmente el desnudo, en la pintura o la fotografía) o escenas (en la literatura o el cine).
Jugando generalmente con la imaginación, lo implícito o la sugestión, el erotismo se opone a las representaciones más crudas o explícitas de la sexualidad, que se clasifican como pornografía. Desde el punto de vista moral, por tanto, no se condena tan severamente como la pornografía, que a menudo es calificada de obscena o indecente; sin embargo, como la moral varía según las culturas y las épocas, ciertas representaciones que antes se consideraban obscenas o sulfurosas ahora se conciben simplemente como eróticas, es decir, que despiertan el deseo. Con todo, dado que el erotismo depende totalmente de la cultura del espectador y de sus gustos personales en cuanto a lo que define exactamente lo erótico,Foster. Jeannette H., Sex Variant Women in Literature: A Historical and Quantitative Survey 2a. ed., (Nueva York: Vantage Press, 1956) (reimpr. Baltimore: Diana Press, 1975)Weinberg, M., & A. Bell, Homosexuality: An Annotated Bibliography, (New York: 1972) no es raro que incluso los críticos suelan confundir el erotismo con la pornografía. Por ejemplo, la activista antipornografía Andrea Dworkin ha afirmado que: «La erótica es simplemente pornografía de alto nivel; mejor producida, mejor concebida, mejor ejecutada, mejor empaquetada, diseñada para una clase mejor de consumidores». Esta confusión, como escribe la historiadora Lynn Hunt, «demuestra la dificultad de trazar... una clara demarcación genérica entre lo erótico y lo pornográfico: la historia de la separación entre pornografía y erotismo... aún está por escribir».Hunt, "Introduction", in Hunt ed., Eroticism p. 4
Erotismo y sensualidad thumb|left|Venus, de Lucas Cranach el Viejo.
Los términos erotismo y sensualidad están muy relacionados, debido a que tienen una gran conexión entre sí, pues ambos hacen referencia a buscar atraer e incitar a otras personas, sin embargo el erotismo va más allá de la sensualidad, dado que comprende expresiones faciales complejas, acciones corporales y manifestaciones verbales. Lo que significa que abarca señales sonoras o visuales especializadas y simbolizadas por el lenguaje. El erotismo puede adoptar mayor o menor tendencia a la sexualidad, en función de la intimidad y de la intencionalidad con la que se emplee.
El erotismo puede manifestarse desde lo sutil e inocente, hasta en algo profundamente íntimo y sexual cuando existe confianza entre las partes involucradas. Por consiguiente, el erotismo es más un comportamiento cultural que sexual.
No es posible rebajar al erotismo todo lo relacionado con la sexualidad y con el acto sexual físico o, del mismo modo, descontextualizarlo de la fase de relación interpersonal en que se dé, sea esta social (fase del galanteo y formación de la pareja) o íntima (actividad precopulativa). Además, es difícil precisar un rasgo que distinga claramente el adjetivo erótico de los que lo flanquean en una escala valorativa continua (de términos coloquiales o técnicos) que todo ser humano emplea cotidianamente y que comprendería, de menor a mayor carga polémica: travieso, picante, erótico, obsceno, soez, pornográfico, etcétera.
Erotismo y pornografía La delimitación entre erotismo y pornografía es «una cuestión estrictamente personal», aunque es posible afirmar, sin lugar a dudas, que el erotismo se limita a mostrar epidermis con generosidad y a sugerir con mayor o menor picardía, mientras que la pornografía ilustra las relaciones sexuales explícitas que mantienen los personajes. En este sentido, los aficionados al cómic japonés distinguen el Ecchi (), que no muestra el coito, del hentai (), plenamente pornográfico. La diferencia se establece, por tanto, en el grado de importancia de los elementos eróticos para el desarrollo de la obra.
Amor erótico y amor romántico La dicotomía entre el amor erótico y el amor romántico no es por lo general absoluta, aunque ha quedado para el aspecto romántico la asociación principal con el amor (en cuanto a que un verdadero amor es altruista y, se supone, sublima la sensualidad). Esta dicotomía se debe a que, ya en la Antigüedad clásica, los griegos tendían a distinguir entre el eros y el ágape (siendo este último el amor solidario o romántico). Tal distinción se tradujo al latín como la existente entre la cupiditás y la caritás.
En las religiones thumb|Mujer desnuda en el capitel de una ventana del ábside de la Colegiata de Cervatos, España (). En las religiones y sistemas de creencias siempre está presente el erotismo, aunque se puede encontrar en dos facetas aparentemente muy opuestas: por ejemplo, en el catolicismo, los textos místicos de Juan de la Cruz y Las moradas, de Teresa de Jesús, poseen una retórica llena de un sublimado erotismo dirigido a la deidad, mientras que en otras religiones (como las de los fenicios, mesopotámicos y otros) existía una prostitución sagrada que llegó a la Grecia clásica. En la Roma Antigua se hace notorio el contraste entre la «lujuria» con abundante arte erótico o, más que entre los griegos, directamente pornográfico y la severa castidad y virginidad impuesta a las vestales. Tales antinomias dentro de un mismo sistema religioso se evidencian asimismo en el hinduismo, donde existen movimientos promotores de las más rigurosas ascesis opuestas a lo libidinoso junto a exaltaciones de la sexualidad, como ocurre con el conocido texto del Kama Sutra o con las imágenes sexuales de templos como los de Suria y Khajuraho.
Erotismo y fetichismo En el mundo de los objetos, el erotismo puede confundirse con el fetichismo, que es la derivación de la libido hacia objetos o partes del cuerpo; de tal manera que la vista o una simple imagen real o mental de esa parte del cuerpo y objeto provoque en el fetichista un deseo sexual.
Erotismo intelectual Una percepción más intelectual del erotismo lleva la cuestión a ámbitos en los cuales se supone una ausencia del mismo; por ejemplo, la obra escultórica el Éxtasis de Santa Teresa, de Gian Lorenzo Bernini, que representa el arrobamiento místico con la expresión de una mujer en estado de éxtasis físico. El erotismo es un dispositivo complejo (ya que abarca diversos componentes de lo subjetivo y lo social y desde la bioquímica hasta el arte) que genera atracción sexual y que puede canalizarse adecuadamente para lograr la completa satisfacción del deseo si no hace que otras personas se sientan afectadas negativamente.
Grandes autores, obras maestras o hitos representativos
La curiosidad por el erotismo es un comportamiento natural o innato en los seres humanos. Desde la Antigüedad, representaciones de desnudos como la Venus de Milo o las diosas de la fertilidad en paredes prehistóricas son evidencias de este interés. El desnudo en representaciones visuales ha sido constante en todas las culturas.