Conrado II (ca. 989/990-4 de junio de 1039), conocido también como Conrado el Viejo y Conrado el Salio, fue un noble germano que llegó a gobernar como rey de Germania (Regnum Teutonicum, desde 1024) y de Italia (desde 1026) y que en 1027 consiguió ser coronado en Roma emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1039. Fue el primero de una sucesión de cuatro emperadores salios, que reinaron durante un siglo hasta 1125. Tras la muerte en 1032 del rey Rodolfo III de Borgoña, que no tenía hijos, Conrado reclamó el dominio sobre el Reino de Borgoña, que conquistó con tropas alemanas e italianas e incorporó al imperio. Los tres reinos (Germania, Italia y Borgoña) formaron la base del imperio como la regna tria (tríada real).

Hijo de un noble de Franconia de nivel medio, el conde Enrique de Espira, y de Adelaida de Metz de la dinastía Matfriding, que había gobernado el ducado de Lorena desde 959 hasta 972, Conrado heredó los títulos de conde de Espira y de Worms durante la infancia después de la muerte de su padre alrededor del año 990. Extendió su influencia más allá de las tierras heredadas, al ganarse el favor de los príncipes del reino. En 1016 Conrado se casó con la duquesa Gisela de Suabia —hija de Herman II de Suabia que en 1002 había reclamado infructuosamente el trono alemán, tras la muerte de Otón III, que pasó a poder de Enrique II— que ya había enviudado dos veces (casada primero con el conde Bruno I, muerto alrededor de 1010, y luego con Ernesto I de la casa de Babenberg). Cuando en 1024 la línea dinástica imperial otoniana quedó sin sucesor tras la muerte del emperador Enrique II, una asamblea de los príncipes electores celebrada el 4 de septiembre nombró a Conrado, de 34 años, rey (Rex romanorum). Fue coronado como rey en Maguncia el 8 de septiembre de 1024. Antes de tres años, el 26 de marzo de 1027, el papa Juan XIX coronó a Conrado y a su esposa Gisela como emperador y emperatriz, respectivamente, en la antigua basílica de San Pedro de Roma. A la coronación asistieron Canuto II de Dinamarca, Rodolfo III de Borgoña y 70 clérigos de alto rango, incluyendo a los arzobispos de Colonia, Maguncia, Trier, Magdeburgo, Salzburgo, Milán, y Rávena. Logró incorporar al Imperio Lusacia, Borgoña y Suabia.

Conrado II adoptó muchos aspectos de su predecesor otoniano Enrique II con respecto al papel y la organización de la Iglesia, así como a las prácticas generales de gobierno, que a su vez se habían asociado con Carlomagno. Si bien el emperador no era antimonástico, inmediatamente abandonó el favoritismo que bajo sus antecesores Otón I y Enrique II se había mostrado hacia los hombres de la Iglesia, sustituyendo en las funciones administrativas al clero por funcionarios civiles, lo que le enfrentó a los grandes señores y al clero terrateniente. Otorgó privilegios que provocaron una liberalización de mercado, lo que promovió el comercio. En Italia, inicialmente dependió de los obispos (en su mayoría de origen alemán) para mantener el poder imperial. A partir de su segunda expedición italiana en 1036, cambió su estrategia y mediante el Edicto de Pavía (Edictum de beneficiis) del 28 de mayo de 1037 convirtió en hereditarios los pequeños feudos (valvassores, nobles menores), disminuyendo así su dependencia de los capitanei (los vasallos directos de un obispo o de un conde), lo que le procuró el apoyo de la pequeña nobleza y de la élite militar. Su reinado marcó un punto culminante del dominio imperial medieval durante un período relativamente pacífico para el imperio.

Contexto familiar

Conrado pertenecía a una familia a la que sólo ocasionalmente se hacía referencia como salia en el y cada vez más desde el . Sus antepasados probablemente se puedan encontrar en el clan de los Widon, una familia que ya formaba parte de la clase dominante del imperio en el . A finales del , los widonidas se dividió en diferentes ramas. Una parte estableció su dominio en Worms y Speyergau. Desde principios del , a partir de Werner, un noble franco del ducado de Franconia del este del Rin que fue conde en Worms, Nahe y Speyergau, se puede rastrear sin interrupción la línea de los antepasados salios. Con su hijo Conrado el Rojo comenzó el ascenso de la familia. Amplió las propiedades de su padre y en 941 formó parte del séquito más cercano del rey Otón I (futuro emperador del Sacro Imperio Romano Germánico). En 944 (o 945) se le concedió el ducado de Lorena. Al casarse en 947 con Lutgarda de Sajonia, una de las hijas de Otón, consolidó su cercanía al rey. Pero Conrado se sintió desairado cuando el rey rechazó un acuerdo que había negociado con Berengario II de Italia, el rival aún no derrotado de Otón por la corona real italiana. También vio su influencia en la corte real amenazada por la creciente ascendencia del hermano de Otón, Enrique I, duque de Baviera. En 953, Conrado se unió al hijo del rey, Liudolfo, en una rebelión contra Otón. La rebelión fue aplastada y Conrado fue despojado de su título ducal. Conrado y Otón finalmente se reconciliaron. Conrado luchó junto a Otón y cayó en la decisiva batalla de Lechfeld en 955 que puso fin a las invasiones húngaras de Europa.

El resurgimiento de la familia comenzó después de la muerte de Conrado. Su hijo Otón de Worms, que también era nieto de Otón el Grande, es mencionado como conde en Nahegau en un documento real del año 956. También era propietario de los condados de Mayenfeld, Kraich, Elsenz, Pfinz y Enzgau y quizás también de Uffgau. Tras el fracaso de un levantamiento de los príncipes del sur de Alemania, el emperador Otón II concedió en 978 a su sobrino Otón de Worms el ducado de Carintia. Sucedió al duque rebelde Enrique I de Carintia, que había sido depuesto después de la Guerra de los Tres Enriques (977-978). Sin embargo, al recibir el título ducal, Otón perdió su condado en Worms, que fue entregado al obispo local Hildebaldo, canciller imperial del emperador Otón II. Cuando en 983 murió repentinamente Otón II, le sucedió su hijo pequeño Otón III, sirviendo como regente su madre Teófano Esclero. Teófano buscó reconciliar a la casa imperial con Enrique I, restaurándolo como duque de Carintia en 985, y permitiendo que Otón de Worms recuperase su posición ancestral de conde de Worms. A Otón se le permitió autodenominarse «duque de Worms» y su territorio original se amplió de acuerdo con ese su nuevo rango, otorgándosele el gobierno, con la tutela de Otón III, de la corte real de Lautern (Kaiserslautern) y del bosque de Wasgau.Stefan Weinfurter: Das Jahrhundert der Salier 1024–1125. Ostfildern 2006, p. 20. Véase también: Hans Werle: Titelherzogtum und Herzogsherrschaft. In: Zeitschrift der Savigny-Stiftung für Rechtsgeschichte Germanistische Abteilung 73 (1956), p. 225–299. Otón de Worms sirvió lealmente al nuevo emperador y recibió la Marca de Verona en 985, cuando el entonces ducado de Carintia fue entregado a Enrique IV de Baviera. La cercanía de la familia salia a la familia real se constata ya en 995, cuando Otón recibió nuevamente el ducado de Carintia, y en 996, cuando el emperador Otón III invistió a Bruno, hijo de Otón de Worms, como papa Gregorio V. Cuando el emperador Otón III murió en 1002, tanto Otón de Worms, abuelo de Conrado, como Enrique IV pasaron a ser elegibles para el reino de Germania. En un compromiso, Otón se retiró y a cambio recibió el ducado de Carintia del recién elegido rey Enrique IV, que gobernó como Enrique II de Germania. Como resultado, Otón de Worms renunció a sus feudos en Worms en beneficio del obispo Burcardo de Worms, un antiguo rival político.

Entre 965 y 970, nació Enrique de Espira, primer hijo de Otón de Worms y futuro padre de Conrado II, de quien se sabe muy poco. Murió a la edad de 20 años, entre 985 y 990. El matrimonio de Enrique con Adelaida de Metz probablemente se produjo en una época en la que Otón era un duque sin ducado y de él nació Conrado, llamado el Viejo, que más tarde se convirtió en Conrado II. La madre de Conrado provenía de una familia noble de Alta Lorena y poco después de fallecer Enrique, se casó con un noble franco. Tras su nuevo matrimonio, Adelaida probablemente prestó poca atención a Conrado y su relación con él decayó. Ya siendo emperador, Conrado cedió a su madre reliquias para el monasterio de los canónigos de Öhringen, pero por lo demás no se pueden probar relaciones más cercanas. La madre de Conrado nunca aparece como su defensora y ninguna fuente informa de su presencia en la corte. Conrado fue entregado a Burchard, obispo de Worms, hacia el año 1000 para que lo educara. Según la ley de los francos salios, probablemente alcanzó la mayoría de edad a los doce años.

Después de la muerte del emperador Otón III, Otón de Worms, el abuelo de Conrado, fue uno de los candidatos en las elecciones reales, pero no pudo prevalecer contra Enrique II. Como resultado del cambio de trono en 1002, los salios perdieron su influencia política y finalmente fueron expulsados de Worms. Otón de Worms renunció a las posesiones de la familia en esa región y al castillo de Worms. A cambio recibió del rey la importante corte real de Bruchsal con grandes propiedades y el bosque real de Lußhardt. Debido a la temprana muerte de su hijo mayor Enrique, fue su hermano menor Conrado I, duque de Carintia (r. 1004-1011), y no el hijo de Enrique, Conrado (el Mayor), quien se hizo cargo de la herencia de los salios en 1004. La división de la herencia de su abuelo redujo sus oportunidades de ascenso social. En 1011, después de la temprana muerte de su tío Conrado I de Carintia, fue su hijo pequeño (y primo de Conrado el Viejo), Conrado II, duque de Carintia el Joven, quien fue nombrado conde de Worms por el emperador Enrique II, retirándole el ducado de Carintia, que pasó a Adalbero de Eppenstein. Debido a la minoría de edad de Conrado el Joven, Conrado el Viejo se hizo cargo de su cuidado.

Matrimonio con Gisela de Suabia thumb|Representación del de Gisela de Suabia. Detalle del árbol familiar de los Babenberg, en el Klosterneuburg Monastery Museum thumb|Mechones de cabello de Conrado II y de Gisela en el tesoro de la catedral de Espira

Probablemente Conrado se casó en 1016 con la duquesa Gisela de Suabia, que tenía aproximadamente la misma edad y que ya había enviudado dos veces. Gisela era hija de Herman II de Suabia, quien había pretendido en 1002, sin éxito, hacer valer sus propios derechos al trono alemán tras la muerte del emperador Otón III, que obtuvo el emperador Enrique II. Gisela se había casado por primera vez con el conde Bruno I de Brunswick ese mismo año 1002. Tras la muerte de Bruno alrededor de 1010, Gisela se casó con Ernesto I de la casa de Babenberg. Gracias a este matrimonio, Ernesto I heredó en 1012 el ducado de Suabia tras la muerte del hermano de Gisela, el duque Herman III de Suabia. El matrimonio tuvo dos hijos: Ernesto II y Herman. Después de la muerte de Ernesto I en 1015, el emperador Enrique II nombró a Ernesto II duque de Suabia. Como nuevo marido de Gisela, Conrado esperaba servir como regente de su hijastro menor en la administración del ducado, viéndolo como una oportunidad para aumentar su propio poder, enfatizar su rango ducal y posteriormente reclamar un ducado vacante. Sin embargo, el emperador Enrique II bloqueó ese intento al poner en 1016 la tutela de Ernesto II y la regencia de Suabia en manos del hermano del difunto duque, Poppo de Trier quien también se convirtió en arzobispo de Trier ese mismo año 1016. Esta acción tensó aún más la ya difícil relación entre la casa imperial de Otón y la familia salia. se ha constatado que el 27 de agosto de 1017 Conrado era un aliado del conde Gerhard, un vehemente oponente de Enrique II.