La Corte de Barcelona (1291), —también denominada muy frecuentemente como Cortes de Barcelona (1291)—, fechada también en la bibliografía como Corte de Barcelona de 1292 o de 1291-1292, fue una Corte General de Cataluña celebrada en Barcelona al principio del reinado de Jaime II. La documentación y la historiografía ofrecen una doble datación: el monarca se comprometió en 1291 a celebrar una corte general con los catalanes en Barcelona, mientras que la edición de la Real Academia de la Historia y varios estudios modernos sitúan los principales ordenamientos de la reunión en 1292.
Convocatoria La reunión se enmarca en la sucesión abierta por la muerte de Alfonso el Liberal en Barcelona el 17 de junio de 1291. La asamblea que había reunida en la ciudad acordó enviar Ramon de Manresa a Sicilia para comunicar la muerte al hermano y sucesor del monarca, Jaime, y enviar mensajeros a los reinos de Aragón y de Valencia. También se acordó mantener la paz y la justicia en los territorios de la Corona hasta la llegada del nuevo rey. Jaime llegó a Barcelona el 13 de agosto de 1291, después de haber recibido en Mallorca las delegaciones de Aragón, Valencia y Cataluña.
Jaime II se comprometió entonces a reunir una corte general de los catalanes en Barcelona. La convocatoria constituyó, así, una de las primeras reuniones de corte del nuevo reinado y se situó en el proceso de confirmación de las libertades, privilegios, usos, costumbres y constituciones de Cataluña por parte del nuevo monarca.
Acuerdos Entre las disposiciones más destacadas se encuentran las relativas a la administración real en Cataluña. Jaime II aceptó que los oficiales territoriales reales, como los veguers y bailes, fueran catalanes. La misma exigencia se aplicaba a los jueces y asesores jurídicos de las cortes reales, argumentando que los naturales del territorio conocían mejor la legislación, costumbres y observancias de Cataluña.
La Corte también aprobó disposiciones que afectaban a las relaciones entre los campesinos dependientes y sus señores. En concreto, se prohibió que los campesinos que tuvieran y habitaran una masía, una pernada o una borda bajo el dominio de un señor se hicieran personas propias de otro sin la autorización del primero. La historiadora Rosa Lluch sitúa esta norma dentro del proceso bajomedieval de limitación de la movilidad de los campesinos de remensa y reforzamiento de los vínculos de dependencia señorial.
Referencias
Notas
Barcelona (1291) 1291 Categoría:Historia de Barcelona