thumb|240px|El complejo de estudios italiano Cinecittà, el estudio de cine más grande de Europa, donde se rodaron las películas.
«Hollywood en el Tíber» (en inglés, «Hollywood on the Tiber» y, en italiano, «Hollywood sul Tevere») es una expresión utilizada para describir el periodo de las décadas de 1950 y 1960 en el que Roma, la capital italiana, surgió como un importante centro de producción cinematográfica internacional, atrayendo numerosas producciones extranjeras a los estudios Cinecittà. A diferencia de las películas de la industria cinematográfica italiana local, estas cintas se rodaban en inglés con el objetivo de lograr una distribución mundial. Aunque el mercado principal para muchas de estas películas era Estados Unidos, gozaron de gran popularidad en otros países, incluida la propia Italia.
El éxito comercial de Quo vadis? de 1951 dio paso a una oleada de grandes superproducciones realizadas en Italia por estudios de Hollywood, fenómeno que alcanzó su apogeo con Cleopatra de 1963, obra de 20th Century Fox. La expresión «Hollywood en el Tíber» hace referencia al río que atraviesa Roma, el Tíber.
Trasfondo thumb|La expresión se refiere al Tíber, que atraviesa Roma. Tras la Segunda Guerra Mundial, los estudios de Hollywood trasladaron cada vez más su producción al extranjero, tanto para aprovechar los costes más bajos como para utilizar fondos bloqueados (beneficios de películas estadounidenses cuya exportación estaba prohibida por gobiernos extranjeros). Estas películas, conocidas como producciones desplazadas (runaway productions), también podían beneficiarse de subvenciones locales. A principios de la década de 1950, algunas de las películas estadounidenses de mayor presupuesto se rodaban en países europeos, especialmente en Gran Bretaña e Italia. En ambos países, las compañías estadounidenses recién llegadas trabajaban junto a industrias cinematográficas nacionales que mantenían una producción a gran escala.
En Italia, los cineastas utilizaban el vasto complejo de Cinecittà, construido en la década de 1930 por el régimen fascista de Benito Mussolini con el objetivo de revitalizar el cine italiano. Tras la caída de Mussolini en 1943, la producción en el Cinecittà fue suspendida y no se realizaron nuevas películas hasta 1948.
Apogeo thumb|Richard Burton y Elizabeth Taylor en Cleopatra (1963), dirigida por Joseph L. Mankiewicz. Aunque las compañías estadounidenses ya habían rodado en Italia anteriormente (como en la película muda de Fox Nerón, de 1922, y Ben-Hur, de MGM, de 1925), la magnitud de la inversión de la posguerra no tenía precedentes. Muchas de estas películas eran epopeyas de «espada y sandalia», a menudo ambientadas en la Antigua Roma, que requerían grandes decorados y rodajes en exteriores. Entre otras producciones figuraban romances ambientados en la época contemporánea, como Vacaciones en Roma de 1953 y Tres monedas en la fuente de 1954. Las productoras contrataban a actores de Gran Bretaña, Estados Unidos y otros lugares, quienes compartían pantalla con intérpretes italianos que, por lo general, desempeñaban papeles secundarios menores o actuaban como extras. Sophia Loren fue una de las estrellas italianas con suficiente proyección internacional como para obtener un papel protagonista.
En 1962, la larga y accidentada producción de Cleopatra atrajo aún más la atención de los medios hacia la ciudad. Los retrasos provocaron una escalada en el presupuesto, convirtiéndola en la película más costosa realizada hasta aquel momento.
Lejos de provocar un declive en el cine italiano, la industria nacional vivió un auge durante esa época. En 1960, las películas italianas superaron en resultados a las importaciones estadounidenses en Italia por primera vez desde 1946. No obstante, se observaba una influencia creciente de las producciones al estilo de Hollywood, ya que géneros italianos populares, como el cine de «espada y sandalia» y el spaghetti western, intentaban imitar los éxitos de la industria hollywoodense. Con frecuencia, los actores y directores italianos adoptaban nombres que sonaban como ingleses.
Últimos años Cinecittà alcanzó la cima de su fama internacional entre las producciones de Ben-Hur y Cleopatra (1958-1960). A medida que avanzaba la década de 1960, la moda de las epopeyas clásicas comenzó a decaer tras el fracaso comercial de La caída del Imperio romano (1964), aunque películas de otros géneros, como Doctor Zhivago (1965) de David Lean, siguieron siendo rentables.
En 2009 se estrenó el documental Hollywood on the Tiber, que retrata al Cinecittà y a las diversas estrellas que trabajaron allí entre 1950 y 1970.
Filmografía seleccionada thumb|right|Vacaciones en Roma con Gregory Peck y Audrey Hepburn. Quo vadis? (1951) Vacaciones en Roma (1953) Tres monedas en la fuente (1954) La condesa descalza (1954) Guerra y paz (1956) Helena de Troya (1956) La cabaña (1957) La sirena y el delfín (1957) La maja desnuda (1958) Ben-Hur (1959) La bahía de los ensueños (1960) El ángel vestía de rojo (1960) Cleopatra (1963) Jasón y los argonautas (1963) La pantera rosa (1963) La caída del Imperio romano (1964) La agonía y el éxtasis (1965)
Referencias
Bibliografía
Categoría:Cine de Italia Categoría:Terminología cinematográfica Categoría:Historia del cine de Estados Unidos Categoría:Cine en los años 1950 Categoría:Cine en los años 1960