miniatura|Vino marroquí del Domaine de Sahari.
La viticultura en Marruecos comprende el cultivo de la vid destinado tanto al consumo de uva de mesa y pasa como a la elaboración de vino. Aunque existen testimonios de vinificación desde la época romana, el sector vinícola moderno tomó forma durante el periodo de los protectorados, principalmente en la zona francesa, y estuvo orientado en gran medida al mercado francés. Tras una fuerte contracción después de la independencia, la producción se reestructuró desde la década de 1990 hacia el vino embotellado y las indicaciones geográficas.
La mayor parte del viñedo de vinificación se concentra en el centro y el norte del país, especialmente alrededor de Mequinez, la llanura del Gharb, el corredor de Rabat y Casablanca y la región Oriental. Los tintos son mayoritarios; entre los estilos característicos figura el vin gris, un rosado muy pálido elaborado a partir de uvas tintas con escaso contacto con los hollejos.
La normativa marroquí distingue catorce appellations d'origine garantie (AOG) y tres appellations d'origine contrôlée (AOC). Ambas son figuras de protección del origen geográfico comparables, en términos generales, con las denominaciones vinícolas españolas, aunque no existe una equivalencia jurídica directa entre ambos sistemas. La AOG delimita una zona de producción y establece requisitos sobre la procedencia de las uvas, las variedades, la graduación, los rendimientos y la elaboración; la AOC constituye un nivel más estricto, circunscrito a un área delimitada catastralmente dentro de una AOG y sujeto a condiciones específicas adicionales.
No existen categorías equivalentes a las menciones españolas «crianza», «reserva» y «gran reserva», que indican periodos de envejecimiento y no niveles de protección geográfica.
Historia
Antigüedad y periodo precolonial
La relación del territorio del actual Marruecos con la vid es antigua, pero no todas las afirmaciones tradicionales sobre un origen fenicio de la vinificación cuentan con pruebas directas. La evidencia arqueológica más precisa procede de Rirha, cerca de Sidi Slimane, donde se excavó una instalación romana construida a finales del y destruida por un incendio a mediados del . El hallazgo de un sistema de prensado, residuos carbonizados de uvas prensadas y análisis químicos permitió identificar una producción de vino en el lugar.
Después de la islamización no desapareció el cultivo de la vid. La producción se orientó principalmente hacia la uva fresca y las pasas, mientras que la elaboración y el comercio de vino subsistieron a menor escala, en particular entre comunidades judías y en enclaves mercantiles frecuentados por cristianos.
Los protectorados y la expansión del viñedo
miniatura|División de Marruecos en la época de los protectorados: el protectorado español en el norte, y la zona internacional de Tanger en la parte superior izquierda.
En 1912 Marruecos quedó dividido en dos zonas de protectorado, una francesa y otra española, además de la Zona Internacional de Tánger. La inversión colonial, los préstamos agrícolas, la llegada de viticultores europeos y la demanda exterior transformaron una actividad hasta entonces limitada. La superficie de vid pasó de unas 2000 hectáreas en 1924 a 25 000 en 1938, y la producción de vino aumentó de unos 60 000 a 700 000 hectolitros. Una nueva fase de expansión después de la Segunda Guerra Mundial llevó el viñedo de 20 000 hectáreas en 1946 a unas 70 000 en 1956, mientras la producción creció de 300 000 a dos millones de hectolitros. El acuerdo comercial franco-marroquí de 1948 permitió que hasta un millón de hectolitros entrasen anualmente en Francia sin arancel.
La incidencia del Protectorado español fue secundaria respecto de la francesa, pero no inexistente. España administraba una zona septentrional de unos 20 000 km², montañosa y de control efectivo tardío, que no quedó pacificada hasta 1927. En la etapa posterior, el Plan de Revalorización Económica de la Zona incluyó la previsión de plantar cada año entre 1000 y 1200 hectáreas de vides, almendros, olivos y algarrobos. La vid formó así parte de una política agrícola mixta, sin crear un núcleo industrial y exportador comparable al desarrollado alrededor de Mequinez, Rabat y Casablanca y vinculado al mercado francés.
Independencia, crisis y reestructuración
Francia reconoció la independencia y la unidad de Marruecos el 2 de marzo de 1956; España renunció a su soberanía sobre la zona norte el 7 de abril del mismo año y Tánger se reintegró en octubre. La salida de numerosos colonos y técnicos europeos redujo la mano de obra especializada y el consumo interior. Al mismo tiempo, Francia impuso restricciones a la entrada de vino marroquí y en 1967 suprimió el contingente anual de un millón de hectolitros libre de arancel. Las exportaciones cayeron de 1,7 millones de hectolitros en 1959 a 700 000 en 1968.
La recuperación estatal de las propiedades agrícolas que permanecían en manos extranjeras fue gradual y tuvo una fase decisiva en 1973. La gestión de buena parte de los viñedos transferidos al Estado se confió a la Société de développement agricole (SODEA), creada en 1972. La pérdida del mercado tradicional, la caída del consumo y los problemas de gestión llevaron al arranque de viñas y al cierre de bodegas, aunque el cultivo para uva de mesa mantuvo un peso considerable.
Recuperación desde la década de 1990
Desde mediados de la década de 1990 se formaron asociaciones entre inversores marroquíes y empresas francesas, y parte de los terrenos administrados por la SODEA se concedió a operadores privados. El sector comenzó a sustituir parte de la producción a granel por vinos embotellados, nuevas plantaciones y gamas de mayor precio. En 2004-2005 existían unas 10 700 hectáreas de viñedo de vinificación y se produjeron 326 000 hectolitros; los tintos representaban alrededor de tres cuartas partes del volumen.
La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) señaló en 2016 que Marruecos contaba con unas 50 000 hectáreas de vid en total: alrededor del 80 % de las uvas se destinaba al consumo directo y el 20 % a la vinificación, con una producción anual de vino cercana a 350 000 hectolitros. Estas cifras no son contradictorias con las superficies menores atribuidas al viñedo de vinificación, pues la estadística total incluye la uva de mesa y la destinada a pasificación. En 2022 la producción de vino se situó cerca de 420 000 hectolitros, según datos de la OIV citados por Le Monde.
Medio físico y cultivo
El viñedo de vinificación se extiende por ambientes diversos. La meseta de Mequinez y las estribaciones del Atlas Medio combinan altitud, insolación y noches relativamente frescas; las zonas de Rabat, Casablanca y el Gharb reciben influencia atlántica, mientras que Berkane y Angad se sitúan en el noreste mediterráneo. Estas condiciones moderan en parte las elevadas temperaturas del verano y permiten cultivar variedades mediterráneas e internacionales.
La vendimia suele comenzar en agosto para conservar acidez, sobre todo en las uvas blancas, y puede prolongarse hasta septiembre. La regulación de las denominaciones establece variedades autorizadas, grado alcohólico natural mínimo, rendimientos y vinificación separada; el riego está prohibido en principio para los vinos de AOG, salvo derogación por condiciones ecológicas particulares.
El calor extremo y la escasez de agua se han convertido en los principales riesgos agronómicos. En 2024, después de seis años consecutivos de sequía, productores de Zaër y de las estribaciones del Atlas informaban de descensos de rendimiento, vendimias bajo temperaturas próximas a 50 °C y dificultades para ampliar las plantaciones. Entre las medidas de adaptación se citaban el riego de apoyo, el cambio de orientación de las hileras, el sombreado y la elección de variedades menos exigentes en agua.
Vinos y variedades de uva
Los vinos tintos constituyen la mayor parte de la producción. En 2004-2005 representaban aproximadamente el 75 %, frente a algo más del 20 % de rosados y vinos grises y alrededor del 4 % de blancos. La distribución puede variar según la cosecha y no debe confundirse con la del conjunto del viñedo, dominado por la uva de mesa.
El vin gris marroquí se elabora a partir de uvas tintas con un contacto muy breve con los hollejos, de modo que adquiere un color rosa muy tenue. Se considera, por tanto, un vino rosado particularmente pálido. Marruecos produce asimismo rosados de color más intenso, blancos, tintos jóvenes o con paso por madera y vino espumoso bajo la AOC Crémant de l'Atlas.
Entre las variedades tintas de implantación histórica se encuentran la cinsault, la cariñena (carignan), la garnacha (grenache) y la Alicante Bouschet. Desde finales del aumentó el empleo de cabernet sauvignon, merlot y syrah. Entre las blancas figuran clairette, moscatel, ugni blanc, sauvignon blanc, chardonnay y chenin blanc.
La norma de 1977 también autorizó en la mayoría de las AOG variedades conocidas en España, como macabeo, Pedro Ximénez y merseguera, además de garnacha blanca. Su inclusión en el reglamento no significa que sean hoy mayoritarias. La misma norma reservó la AOG Doukkala a rosados obtenidos de clones locales reunidos bajo el nombre gros rosé des Doukkala e incluyó entre las blancas la variedad local el biod o zerhouni.
Regiones y denominaciones de origen
El sistema marroquí de 1977 creó catorce appellations d'origine garantie (AOG). Para utilizar una AOG, el vino debe proceder de uvas cultivadas y vinificadas en la zona delimitada, emplear las variedades autorizadas, alcanzar un grado alcohólico natural mínimo de 12°, respetar el rendimiento fijado y obtener el correspondiente distintivo. Las áreas suelen agruparse de la siguiente manera:
Zona general AOG establecidas en 1977 Región Oriental Berkane y Angad Fez, Saïs y Mequinez Saïs, Beni-Sadden, Zerhoun, Guerrouane y Beni-M'Tir Llanura del Gharb Rharb (grafía moderna: Gharb) Rabat y Casablanca Chellah, Zaër, Zemmour, Zenata y Sahel El Yadida y Doukkala Doukkala
La AOC constituye un nivel más estricto: su área debe delimitarse catastralmente dentro de una AOG y una orden específica fija variedades, graduación, prácticas de cultivo y vinificación y características organolépticas. La lista normativa de la ONSSA recoge tres AOC:
AOC Año de la orden de reconocimiento Tipo Coteaux de l'Atlas 1998 Vinos tranquilos Crémant de l'Atlas 2009 Vino espumoso Côtes de Rommani 2014 Vinos tranquilos
Las AOG no abarcan la totalidad de las tierras dedicadas al cultivo de la vid en Marruecos. Fuera de las áreas delimitadas pueden cultivarse uvas y elaborarse vinos, aunque estos no pueden acogerse al nombre de una AOG. El caso más destacado es la región de Esauira, donde se encuentra el Domaine du Val d'Argan, en Ounagha.
Comparación con los sistemas español y francés
El sistema marroquí de denominaciones está inspirado en el modelo francés, del que toma tanto la terminología como principios tales como la delimitación geográfica, la selección de variedades, la limitación de rendimientos y el control de las prácticas de cultivo y vinificación. No obstante, las AOG y AOC marroquíes son figuras de derecho nacional y no equivalen jurídicamente a las AOC francesas ni a las denominaciones de origen protegidas de la Unión Europea. En Marruecos, la AOG constituye el nivel general de protección geográfica, mientras que la AOC corresponde a un área delimitada catastralmente dentro de una AOG y está sometida a requisitos adicionales.
Estas figuras protegen fundamentalmente la procedencia y las condiciones de producción. No deben confundirse con las menciones españolas «crianza», «reserva» y «gran reserva», que indican periodos de envejecimiento.
Consumo, comercio y marco social