La fábrica Tipel, conocida popularmente como «la fábrica pintada», es un antiguo complejo industrial situado en Parets del Vallès (Vallés Oriental, Cataluña), a unos 20 km de Barcelona. Es célebre por las pinturas murales que cubren sus fachadas y buena parte de sus muros interiores, obra de los artistas Eduardo Arranz-Bravo (Barcelona, 1941) y Rafael Bartolozzi (Pamplona, 1943 – Tarragona, 2009), realizadas a partir de 1969 e inauguradas en febrero de 1971. Solo la superficie pintada exterior ronda los 2000 m², lo que la convierte en la mayor obra pictórica de Cataluña. El conjunto está protegido como Bien Cultural de Interés Local (BCIL).

La empresa TIPEL El nombre TIPEL corresponde al acrónimo de Tintorerías Ibéricas de Peletería, una empresa dedicada al tratamiento y tintado de pieles. El industrial Josep Prenafeta inició en 1969 la construcción de una planta de almacenamiento y tratamiento de pieles en Parets del Vallès para ampliar la actividad que ya tenía en Barcelona, y dejó a su hijo, Isidor Prenafeta, al frente como consejero delegado.

El encargo y los autores Isidor Prenafeta había estudiado Bellas Artes junto a Eduardo Arranz-Bravo y Rafael Bartolozzi, y les encargó la realización de un mural para la fábrica en construcción. El proyecto inicial —una sola pared exterior— acabó desbordándose hasta convertirse en la decoración de prácticamente todo el edificio: fachadas, muros laterales, paredes interiores, la chimenea, las ventanas e incluso los camiones y la maquinaria de la empresa. La intervención se extendió también a las camisetas del personal y a un conjunto de ocho ovejas escultóricas repartidas por el recinto, en lo que los artistas plantearon como una obra de «pintura expandida».

El arquitecto Xavier Céspedes colaboró con los pintores diseñando parte del proyecto constructivo —accesos y oficinas— para adaptarlo a la propuesta decorativa. Años después, los mismos autores ampliaron su intervención a la ampliación de 1988, que incluía la sala de calderas y el almacén anexos.

Descripción de la obra Las pinturas combinan color intenso —amarillos, verdes y morados— con un imaginario orgánico y desbordante. Entre sus elementos más reconocibles destacan la chimenea articulada, una nube con el nombre de Tipel que sobresale de la fachada, cubos que emergen del muro con ventanas cuadradas, las ovejas metálicas esparcidas por el césped y un arco que evoca una corona de espinas. En las fachadas aparecen formas que recuerdan grandes intestinos saliendo de las ventanas, espuma que rebosa de depósitos de color, figuras en fuga y formas geométricas blancas.

La construcción de la autopista AP-7 levantó un muro frente a la entrada de la fábrica; para paliar el recorte de terreno y la pérdida de perspectiva, se encargó a los artistas un mural adicional sobre ese muro de contención, visible únicamente desde el interior del recinto.

Estilo y recepción crítica La obra fue saludada por destacados comentaristas del arte del momento, como Alexandre Cirici Pellicer, Baltasar Porcel, Xavier Miserachs o Daniel Giralt-Miracle, que intentaron encuadrarla dentro de las corrientes de su tiempo. Se la ha vinculado con el pop art, la psicodelia, el surrealismo y la contracultura de finales de los años sesenta. Los propios autores, sin embargo, siempre rechazaron esas etiquetas y prefirieron referirse a ella sencillamente como «la fábrica pintada». Hoy se considera una de las obras más singulares de la cultura artística catalana de los años setenta y una de las primeras colaboraciones de peso de la pareja de pintores.

Polémica de 1971 El 2 de abril de 1971, poco después de su inauguración, un inspector de obras públicas denunció la fábrica con el argumento de que las pinturas podían distraer a los conductores y afectar a la seguridad de la circulación de la autopista. El ministerio llegó a ordenar su supresión, pero una campaña de prensa y los recursos presentados evitaron la destrucción de la obra. Entre los argumentos esgrimidos en su defensa se señaló que, de aplicarse ese criterio, también habría que retirar toda la publicidad de las carreteras, el toro de Osborne e incluso la montaña de Montserrat.

Cierre, propietarios y conservación TIPEL cesó su actividad en 1992 a causa de las restricciones medioambientales y del aumento de los costes. Las instalaciones fueron adquiridas por el grupo Zedis en una subasta en 1998 y pasaron después a Zedna-Ivax. Sus propietarios posteriores, Pere Hernández y Magda Reverté, mantuvieron el conjunto y promovieron la restauración de las pinturas en 2019. En la actualidad el recinto está ocupado por diversas empresas y talleres independientes. Coincidiendo con el 50.º aniversario de la obra, Arranz-Bravo repintó y actualizó parte de las pinturas.

Protección patrimonial El conjunto está catalogado como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) e incluido en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña.

Difusión y legado En 2021, con motivo del cincuentenario, la Fundación Arranz-Bravo organizó la exposición La fàbrica Tipel: el somni pintat, comisariada por Albert Mercadé y Carles Toribio, que reunió fotografías inéditas —muchas de Xavier Miserachs—, documentación de prensa de la época y obra original de ambos artistas. Ese mismo año, el Ayuntamiento de Parets del Vallès editó el libro La fàbrica pintada d'Arranz-Bravo i Bartolozzi, del historiador local Carles Toribio Gómez, publicado en catalán, castellano e inglés.

Véase también Eduardo Arranz-Bravo Rafael Bartolozzi Parets del Vallès

Referencias

Categoría:Cultura de la provincia de Barcelona Categoría:Pintura de España del siglo XX