thumb|El equipo acrobático neerlandés «Grasshoppers» pilotando los helicópteros Alouette que se utilizaron en el estreno de la pieza. El Helikopter-Streichquartett o Cuarteto de cuerda Helicóptero es una pieza camerística compuesta por Karlheinz Stockhausen en 1995.
Se trata de una de sus obras más conocidas y también una de las más complejas de interpretar ya que requiere un cuarteto de cuerda, cuatro helicópteros con pilotos, así como equipos de audio y vídeo con sus respectivos técnicos. Se estrenó y grabó por primera vez en 1995. Se puede interpretar como una obra independiente, pero también constituye la tercera escena de la ópera Mittwoch aus Licht (Miércoles de luz), perteneciente al ciclo operístico Licht.
Historia
Composición thumb|Irvine Arditti, líder del Arditti Quartet, que estrenó e hizo la primera grabación de la pieza. La composición se originó a raíz de un encargo realizado por Hans Landesmann, organizador del Festival de Salzburgo (Salzburger Festspiele), a principios de 1991. La reacción inicial de Stockhausen fue que no le interesaba componer un cuarteto de cuerda, pero una noche soñó que volaba por encima de cuatro helicópteros, cada uno de los cuales transportaba a un miembro de un cuarteto de cuerda. Podía ver el interior de los helicópteros y a través de ellos, ya que eran transparentes. Posteriormente realizó algunos bocetos y diseños preliminares, pero no fue hasta 1992-1993 cuando encontró tiempo para componer el cuarteto. Para entonces, había tenido varios sueños más relacionados con el proyecto, incluido uno en el que aparecían un enjambre de abejas y un violinista, sobre el que Stockhausen comentó: «El zumbido de muchas abejas es para mí un sonido mágico».
Una vez que Stockhausen terminó la partitura, se la envió de nuevo a Landesmann para que la evaluara. Su reacción fue positiva, al igual que la del director artístico del festival, Gerard Mortier. El Cuarteto Arditti iba a interpretar el estreno. Se inició una larga serie de negociaciones con el festival y el ejército austriaco, que iba a prestar los helicópteros, así como con varios canales de televisión que iban a retransmitir la obra. En parte debido a las protestas del Partido Verde austriaco, que afirmaba que sería «absolutamente imposible que el aire austriaco se viera contaminado por la interpretación de esta obra de Stockhausen», al final hubo que cancelar el estreno previsto para 1994.
Estreno El estreno se celebró el 26 de junio de 1995 en Ámsterdam, en el marco del Holland Festival, con el equipo acrobático «Grasshoppers» y helicópteros Alouette del equipo de exhibición de la Fuerza Aérea Real Neerlandesa. Los intérpretes fueron los componentes del Cuarteto Arditti con pilotos: el primer violín Irvine Arditti con el piloto Marco Oliver; el segundo violín Graeme Jennings con el piloto, el teniente Denis Jans; el violista Garth Knox con el piloto, el teniente Robert de Lange; y el violonchelista Rohan de Saram con el piloto, el capitán Erik Boekelman. Se ofrecieron tres representaciones en la Westergasfabriek, tras dos vuelos de prueba en el mismo lugar el día anterior y varios otros anteriores en un aeródromo de Deelen para probar los micrófonos.
Tras estas representaciones, Stockhausen revisó la partitura, añadiendo unos tres minutos de material cerca del final, justo antes del descenso, lo que aumentó la duración total de unos 29 minutos a 32 minutos. Desde su estreno, la pieza se ha interpretado «con bastante regularidad» y se ha convertido en «la pieza más emblemática de la música clásica de la década de 1990», aunque no se presentó en su contexto completo —como tercera escena de Mittwoch aus Licht— hasta el estreno escénico de la ópera en agosto de 2012.
Análisis El ciclo Licht, en conjunto y en todas sus partes, está compuesto siguiendo los principios del serialismo basado en una «superfórmula» de tres capas. Este principio de diseño es una extensión de las técnicas basadas en series que Stockhausen desarrolló a principios de la década de 1950, una conexión sobre la que el propio compositor ha hecho hincapié en repetidas ocasiones en sus explicaciones teóricas. El cuarteto se basa en una breve porción de la capa de Eva del segmento del miércoles de la superfórmula: re–fa–sol bemol. Tras el ascenso inicial, hay tres repeticiones de la superfórmula a tres voces, distribuidas cada vez entre los cuatro instrumentos y con las líneas de Miguel, Eva y Lucifer en una disposición vertical diferente en cada ocasión. La superfórmula en su conjunto se transpone sucesivamente de modo que la capa de Eva comience cada vez con la nota correspondiente del segmento del «helicóptero»: re–fa–sol bemol. Las duraciones de las tres apariciones de la triple fórmula también vienen determinadas por los ritmos del pequeño segmento del «helicóptero».
Otros rasgos más generales que se aprecian en la obra también son característicos de la estructura serial de la música de Stockhausen. Por ejemplo, la interpenetración de las dimensiones macro y micro, presente en piezas anteriores como Kontakte, donde comprime el ritmo en la altura del sonido, o en Hymnen, donde ralentiza el sonido de los gansos hasta que se revelan como los gritos de una multitud en un partido de fútbol. Los trémolos de violín evocan el zumbido de un mosquito, tanto aquí como en Orchester-Finalisten, la escena anterior de la ópera. «Lo que el compositor también está expresando es que el mosquito es, además, un diminuto helicóptero» y es el violín el que establece la conexión entre ambos. Otro ejemplo es la forma en que el carácter escénico del Helikopter-Streichquartett constituye una de las cuatro «variantes seriales»: la primera y la cuarta escena de la ópera representan la idea de la comunicación y la cooperación, primero cuando los parlamentarios mundiales se reúnen para debatir el tema del amor y luego cuando los delegados interplanetarios examinan problemas cósmicos. La segunda y tercera escenas giran en torno a la idea de la creación musical comunitaria.
Un tercer principio serial es la integración de elementos distintos en un todo. Así lo expresó Stockhausen en un texto escrito en 1953:
«Evidentemente, la introspección y la conciencia de un orden universal y planificado están hoy "más presentes que nunca". A ello se suma el deseo de dotar al tono individual de un sentido muy concreto que trascienda la saturación momentánea y el mero juego impulsivo de organización y combinación; es decir, un sentido de la música como representación de esa estructura "global" y abarcadora en la que todo está integrado.»
En Licht, esto se manifiesta generalmente en «contextos escénicos que no están vinculados a una narrativa única, lineal y teleológica, sino que, como acontecimientos compositivos multidimensionales e independientes del proceso, se desarrollan en capas que se superponen, se cruzan o discurren en paralelo y, sin embargo, se mantienen unidas por el principio de uniformidad». En el Cuarteto Helicóptero esto se manifiesta espacialmente ya que la separación física de los intérpretes respecto del público y entre ellos mismos mientras vuelan en círculos por el cielo en cuatro helicópteros diferentes se supera mediante el uso de equipos audiovisuales. De modo que «solo cuando se transmiten a través de las pantallas de televisión y los altavoces de la sala de conciertos, los acontecimientos musicales de cuatro capas encajan entre sí formando un todo unificado».
Interpretaciones thumb|DJ Nihal presenta a Laura Moody, cello y Vincent Sipprell, viola del Elysian Quartet antes de una interpretación en la producción de Mittwoch aus Licht por la Ópera de Birmingham, en Argyle Works, Digbeth, Birmingham, 23 de agosto de 2012. thumb|Jennymay Logan, segundo violín del Elysian Quartet, en la producción de la Ópera de Birmingham.
Una interpretación requiere los cuatro instrumentistas de un cuarteto de cuerda; cuatro helicópteros, equipado cada uno de ellos con un piloto y un técnico de sonido, transmisor de televisión y un transmisor de audio de tres canales. También es necesario disponer de un auditorio con cuatro columnas de televisiones y altavoces, un proyeccionista de sonido con mesa de mezclas y opcionalmente un moderador.
La composición se centra en la idea que Stockhausen concibió de un cuarteto de cuerda que toca trémolos que se fusionan tan bien con los timbres y ritmos de las palas del rotor, que los helicópteros suenan como instrumentos musicales. Esto se consigue mediante el uso de tres micrófonos en cada helicóptero colocados de tal forma que los helicópteros se fusionen con los instrumentos de cuerda frotada, de modo que estos últimos se escuchen ligeramente más altos que las palas.
Esta pieza se interpreta de la siguiente manera: en un auditorio un moderador, que puede ser el técnico de sonido, presenta al cuarteto y a continuación explica los aspectos técnicos de la obra. Hecho esto, los músicos salen del escenario permaneciendo siempre a la vista del público del auditorio gracias a las cámaras de vídeo que los siguen, hasta que todos los instrumentistas han subido a bordo cada uno a su helicóptero correspondiente. Desde el momento del despegue hasta el aterrizaje, los músicos y los helicópteros permanecen constantemente a la vista de las cámaras, y el vídeo y audio de cada instrumentista se transmiten al grupo de monitores de televisión que se le ha asignado en el auditorio. «Se puede ver la tierra a través de la cabina acristalada del helicóptero que hay detrás de cada intérprete».
Entonces comienza la interpretación. Los helicópteros vuelan en círculos a un radio de 6 km del auditorio, cambiando de altitud constantemente para crear el «rebote» de la pieza. Las doce señales entrantes son controladas por el equipo de sonido. El descenso dura cinco minutos, con el sonido cada vez más débil de las palas del rotor como fondo mientras el cuarteto vuelve a entrar en la sala. A continuación, el moderador anima a los asistentes a aplaudir y responde a las preguntas.
Recepción de la obra Alex Ross, en The New York Times, calificó el estreno de «espectáculo memorable», destacando las virtuosas interpretaciones tanto del Cuarteto Arditti como de los Grasshoppers. Sin embargo, su crítica fue en su mayor parte negativa: «El experimentalismo alemán en su forma clásica evidentemente ha llegado al final de su recorrido. Nada ilustraba su obsolescencia con mayor lucidez que el reciente estreno en el Holland Festival de un "Cuarteto de cuerda para helicóptero" de Karlheinz Stockhausen (...) No se trataba, como afirmaba el Sr. Stockhausen, de una investigación importante sobre nuevos materiales sonoros, ni de nada relevante en términos puramente musicales. Fue un grandioso espectáculo absurdo, no muy diferente del envoltorio que Christo hizo del Reichstag en Berlín.»
Andrew Clements, en The Guardian, se maravilló ante el logro logístico de Stockhausen: «Las complejidades tecnológicas que conlleva hacer que algo así funcione casi a la perfección son inmensas (una actuación prevista en Salzburgo el año pasado no llegó a despegar, ni en sentido literal ni en sentido figurado), y, en el contexto de los logros de Stockhausen como compositor, puede que el Cuarteto Helicóptero no tenga una gran relevancia, pero como recordatorio de la fuerza desmesurada de su personalidad creativa y su capacidad organizativa, es un logro notable, aunque increíblemente extraño. Y qué tiene que ver todo esto con la ópera, solo el tiempo lo revelará.»
Paul Griffiths, en su crítica para The Times, analiza cómo la obra reflexiona sobre la mentalidad de la música de cámara y da a entender que la pieza tiene una vida más rica como concepto: