El viaje apostólico de León XIV a Argentina, previsto entre el 8 y el 11 de noviembre de 2026, será el primer viaje del papa a dicho país, como parte del 7.° viaje apostólico fuera de Italia, que incluye Uruguay y Perú. Visitará tres ciudades y permanecerá en el país durante cuatro días, antes de continuar a Perú, donde desarrolló gran parte de su trayectoria eclesiástica antes de ser elegido pontífice.
La misma se desarrollará en respuesta a la invitación de los tres países, en la que será su primer viaje a Sudamérica como sumo pontífice, además de coincidir con el aniversario 39.° de la segunda visita de Juan Pablo II a territorio argentino, ocurrida en abril de 1987.
Contexto histórico Expectativas durante el pontificado de Francisco miniaturadeimagen|izquierda|300px|El papa Francisco, sosteniendo una bandera de su país natal, Argentina, durante la Jornada Mundial de la Juventud, realizada en Brasil, julio de 2013. La elección del cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio como papa en 2013 generó una expectativa inmediata e internacional sobre una pronta visita pastoral a su país natal. Sin embargo, a lo largo de su pontificado, el viaje nunca llegó a concretarse, convirtiéndose en una de las mayores particularidades de su papado.
A lo largo de los años, Francisco argumentó recurrentemente su deseo de evitar que su figura fuera instrumentalizada en medio de la polarización política argentina, conocida coloquialmente como La grieta. Para ello, solía ampararse en la costumbre vaticana de no realizar viajes papales durante años electorales, lo que reducía las ventanas de oportunidad. Sin embargo, su principal justificación pastoral fue la decisión de priorizar a naciones marginadas o con minorías católicas. En 2021, durante su vuelo de regreso de su visita apostólica a Irak, respondió a la pregunta de la prensa sobre por qué no viajaba a la Argentina:
A pesar de sus reticencias, la visita estuvo cerca de concretarse en al menos dos ocasiones. En 2017 se evaluó incluir a la Argentina en una gira sudamericana, pero la coincidencia con las elecciones legislativas terminó por descartar el destino, lo que llevó al pontífice a visitar únicamente Chile y Perú. La segunda oportunidad surgió a principios de 2024, cuando Francisco manifestó su intención de viajar durante el segundo semestre tras recibir la invitación formal del presidente Javier Milei. Pese a los preparativos iniciados por las diócesis locales, la avanzada edad del pontífice y la exigencia física que le demandó su gira por Asia y Oceanía en septiembre de ese año obligaron a cancelar los planes. Esta prolongada ausencia consolidó un lapso de casi cuatro décadas sin visitas papales al país, escenario que finalmente allanó el camino para la llegada de su sucesor, León XIV.
Gestiones previas miniaturadeimagen|El papa León XIV, saludando tras su elección desde el balcón de la Basílica de San Pedro. Mayo de 2025 Tras su elección como pontífice en mayo de 2025, León XIV manifestó su deseo de visitar América Latina. En noviembre de ese año, durante un encuentro con periodistas en su residencia de Castel Gandolfo, afirmó: «Me encantaría viajar. El problema es la agenda con todos los compromisos, pero sí, a Fátima, a Guadalupe también, México, Uruguay, Argentina también pendiente, ir a Perú, por supuesto».
En respuesta a estas declaraciones, la Conferencia Episcopal Argentina y las autoridades del Ejecutivo nacional formalizaron las invitaciones para recibir al sumo pontífice en el país. El 11 de febrero de 2026, durante una misión oficial en la Ciudad del Vaticano, el canciller argentino Pablo Quirno entregó personalmente una carta de invitación del presidente Javier Milei.
Entre abril y mayo de 2026, la expectativa sobre una posible visita creció, acrecentada por las declaraciones del intendente de la ciudad uruguaya de Florida, Carlos Enciso, quien afirmó que el papa viajaría a Uruguay y que la fecha podría definirse para noviembre. En el ámbito local, el canciller Quirno insinuó la inminencia del anuncio al publicar en su cuenta de X: «Vine a reunirme con el presidente Javier Milei para darle la buena noticia que hará feliz a todo el pueblo argentino». Por su parte, el presidente Milei coincidió al colocar «Se viene». El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, confirmó en una entrevista en Radio Mitre que existía «la posibilidad grande de que antes de fin de año pueda venir a la Argentina» y mencionó el ofrecimiento de la comisión directiva de River Plate de utilizar el estadio Monumental en una misa multitudinaria.
En julio de 2026 comenzaron a trascender más detalles a la espera de la confirmación oficial. El diario Infobae publicó el inicio de gestiones reservadas desde la Santa Sede para un viaje de tres días durante la primera semana de noviembre. El itinerario preliminar preveía una visita a la ciudad de Buenos Aires —con un saludo protocolar al presidente Milei y a las autoridades eclesiásticas, además de un acto sobre la explanada de la avenida 9 de Julio—, así como visitas a la Basílica de Luján y a la ciudad de Córdoba, con el fin de privilegiar el contacto con los fieles. El 22 de julio llegó al país el nuevo nuncio apostólico, monseñor Michael Wallace Banach, quien venía de realizar la misma actividad en Hungría.
Anuncio oficial El 5 de agosto de 2026, el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, confirmó de manera oficial el viaje apostólico a la región entre el 6 y el 17 de noviembre, abarcando tres naciones sudamericanas:
miniaturadeimagen|Santuario Nuestra Señora de Luján, una de las sedes incluidas en el recorrido pastoral. Dentro del territorio argentino, el itinerario anunciado por la Santa Sede mencionó las siguientes locaciones: Buenos Aires, como sede central de los encuentros institucionales con autoridades de Gobierno y la comunidad eclesiástica local; Luján, para una visita pastoral y de oración al ser el Santuario de Nuestra Señora de Luján, patrona del país; y, finalmente, Córdoba, donde se llevarán a cabo actividades pastorales en representación del interior.
El anuncio generó entusiasmo en la jerarquía eclesiástica local, así como en la Oficina del Presidente y la Cancillería, destacando el valor espiritual e institucional de la visita pontificia tras casi cuatro décadas sin la presencia de un papa en el país. El canciller Pablo Quirno fue el primero en expresarse al manifestar su «enorme alegría», mientras que el presidente Javier Milei calificó la visita como «histórica para todos los argentinos». Por su parte, la Conferencia Episcopal Argentina publicó una carta de agradecimiento en la que expresó el deseo de «que, al llegar a nuestra patria, pueda experimentar la acogida, el afecto y la fe de un pueblo que lo espera fervientemente», añadiendo que la visita «renovará la comunión de nuestra Iglesia, fortalecerá la fe de nuestras comunidades y alentará a tantos hombres y mujeres que buscan motivos para seguir caminando con esperanza».
Asimismo, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, señaló sus expectativas respecto al mensaje pontificio: un llamado a la paz, a la reconstrucción de los lazos comunitarios y a la puesta en práctica de la Doctrina Social de la Iglesia, en consonancia con la encíclica Magnifica Humanitas.
Cronología Preparativos El Poder Ejecutivo de la República Argentina y la Conferencia Episcopal Argentina constituyeron los equipos de coordinación eclesiástica y de seguridad, en conjunto con la avanzada de la Santa Sede, para la logística de los traslados y actos multitudinarios. Las tareas conjuntas abarcan la seguridad del pontífice, la gestión del tránsito, los operativos de atención sanitaria, el acondicionamiento de infraestructura, la articulación de redes de voluntarios y la atención a los peregrinos. En el ámbito institucional, la visita involucra la gestión del protocolo diplomático, los encuentros oficiales y la representación de las distintas autoridades gubernamentales en los actos de la agenda.
Para ello, el presidente Milei estableció una mesa de coordinación integrada por la Secretaría General de la Presidencia, la Jefatura de Gabinete, la Cancillería, el Ministerio de Capital Humano y el Ministerio de Seguridad, además de mantener intercambios con los gobiernos de las provincias de Buenos Aires y Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tras el anuncio oficial, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, inició una serie de recorridos junto a representantes de la Santa Sede para coordinar los operativos correspondientes. El 18 de agosto de 2026 se llevó a cabo en Casa Rosada una reunión de coordinación entre representantes del Gobierno nacional, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Iglesia católica. Durante el encuentro se evaluó, entre otros aspectos, la posibilidad de decretar asueto durante alguna de las jornadas para facilitar la participación de los fieles. A fines de septiembre, la ministra Monteoliva confirmó que el gobierno nacional declarará feriado nacional el día 9 de noviembre, mientras que los días 10 y 11 de ese mes serán feriados provinciales en Córdoba y Buenos Aires.
La preparación del viaje apostólico quedó bajo la coordinación de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) que constituyó una estructura organizativa encabezada por monseñor Raúl Pizarro, secundado por el presbítero Matías Taricco en la dirección operativa y por Pablo Sabatté en la gerencia de proyecto. Durante el fin de semana del 22 y 23 de agosto, se realizó en las parroquias de todo el país la Colecta Nacional Imperada, con el fin de colaborar con el financiamiento de la visita apostólica. También se habilitó una página web para la convocatoria de hasta 20 000 voluntarios para tareas de organización y logística en los eventos masivos.
Por parte del Vaticano, las inspecciones quedaron a cargo del sacerdote mexicano monseñor José Salas Castañeda, responsable de la organización de los viajes papales, quien entre el 30 de agosto y el 4 de septiembre recorrió las distintas sedes para definir el itinerario y supervisar la logística. Para los desplazamientos en tierra, se prevee el uso de dos papamóviles donadas por la automotriz Toyota —un modelo Toyota Hilux adaptado a partir de los vehículos utilizados recientemente por León XIV, de diseño abierto y sin blindaje para facilitar el contacto con los fieles—. Los traslados aéreos, por su parte, estarán a cargo de la aerolínea de bandera Aerolíneas Argentinas, que realizará los trayectos entre Uruguay y Argentina, el vuelo interno hacia Córdoba y la posterior conexión con Perú, utilizando aeronaves Boeing 737 MAX y Airbus A330-200.
Itinerario La agenda prevista para la estancia del pontífice en Argentina se desarrollará a lo largo de cuatro días, con sede central en la Nunciatura Apostólica (Palacio Fernández Anchorena, barrio de Recoleta): El 21 de septiembre de 2026, la Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer el cronograma oficial del viaje apostólico de León XIV a Uruguay, Argentina y Perú, difundido en el país por la Conferencia Episcopal Argentina.