El Mediterráneo Ampliado (Mediterraneo Allargato en italiano  o Enlarged Mediterranean en inglés) es un concepto geopolítico y estratégico clave de la política exterior y de defensa de Italia. Se refiere a una macrorregión crucial para proteger y promover los intereses nacionales del país. Concibe al mar Mediterráneo como un espacio continuo que se extiende hacia el Sahel, el Cuerno de África, el África subsahariana, Medio Oriente, el Golfo Pérsico, e indirectamente, hasta el Indo-Pacífico. Deja de considerarse un área autónoma, pasa a ser parte de una amplia infraestructura geopolítica que conecta a Europa, África y Asia. Es decir, se trata de una visión geográfica para describir al mar Mediterráneo como un "continuo geoestratégico y geoeconómico" entre estos tres continentes. Actualmente, constituye uno de los tres ejes de la política exterior italiana (aparte del europeísmo y el atlantismo), pues es vital para el suministro energético, las rutas comerciales, la estabilidad política y defensa nacional.

Origen y evolución del concepto El concepto nace de la necesidad de definir un espacio político, económico y de seguridad que se centre en la cuenca del Mediterráneo, pero conectado inextricablemente a las regiones limítrofes que influyen en su dinámica. Surgió en el ámbito militar, y, a partir de 1980, fue insertado oficialmente en el vocabulario de la política exterior italiana.

Precursores intelectuales Alfredo Cangemi, capitán del Ejército Real, ofrece el primer antecedente escrito del concepto. Escribió un ensayo titulado "L'Italia e le lotte avvenire sul mare" en 1899 donde aborda perspectivas estratégicas y geopolíticas de Italia, anticipando la importancia del poder marítimo y el Mediterráneo como tal para los futuros equilibrios de poder: "Al Mediterráneo se apoyan los tres continentes Europa, Asia y África y, con el Canal de Suez, este mar forma la gran arteria que une el occidente con el extremo oriente". Esta cita remite a las implicancias estratégicas del Mar Mediterráneo y la manera en la que conecta tres continentes.

En la década de 1930, la escuela geopolítica italiana de Trieste identificó el fenómeno de "territorialización" del Mediterráneo. Es un proceso mediante el cual la humanidad se apropia de un espacio físico de forma material y simbólica, transformando un área geográfica deteriminada en su propio territorio y lo dotan de sentido, identidad, organización social, ejercen control y establecen relaciones de poder. Particularmente, Ernesto Massi, fundador de esta escuela y geógrafo, estableció las bases intelectuales para el concepto. Del Monte aborda la contribución de Massi como precursor del concepto. Argumentó que Italia es geográficamente e inherentemente vulnerable dada la pearmibilidad del Mediterráneo a influencias externas, por ello gestionar su política exterior de forma independiente no ha sido posible. Su solución planteada para el problema fue el imperalismo defensivo: la seguridad nacional italiana solo podrá ser garantizada por medio de la proyección del poder hacia afuera en regiones adyacentes; se necesita profundidad estratégica. Identifió dos directrices geopolíticas para el país: la perpendicular va desde Jutlandia, pasa por Berlín y Roma, hasta el corazón del Mediterráneo, con Libia como epicentro; y la directriz en arco que engloba los Balcanes, gran parte del Danubio, el Mediterráneo oriental y el Levante, terminando en el África oriental italiana. Consideró que estos ejes como ahistóricos, pues eran válidos sin importar la etapa histórica; consecuentemente, son marcos estratégicos durables. Massi proporcionó las bases que los posteriores pensadores desarrollarían hasta convertir al Mediterráneo Allargato como un concepto oficial de geopolítica italiana.

En 1936, el almirante Giuseppe Fioravanzo escribió que "el Mediterráneo estratégicamente comprende el Meditarráneo propiamente dicho, el Mar Negro, el Mar Rojo". Además, en 1941 indicó que "no termina en Suez ni mucho menos en Bab el-Mandeb, sino que termina estratégicamente al este del Golfo Pérsico, abarcándolo todo en su espacio vital". Dos años después, en 1943, escribió que "desde un punto de vista físico, [el Mediterráneo] es una cuenca limitada por las costas meridionales de Europa, las costas septentrionales de África, las de Asia Menor, Siria y Palestina" y que "como entidad estratégica termina, tras la apertura del Canal de Suez, en el Golfo de Adén al sur y en las costas del Cáucaso al norte [mientras que] como entidad geopolítica […] se extiende hasta el Golfo [y] como entidad de importancia mundial representa la ruta de comunicación más corta entre Occidente y Oriente". Estas expresiones evidencian cómo, a partir de la década de 1940, surgen ideas sobre la extensión del Mediterráneo desde el punto de vista geoestratégico y geopolítico. Se distancia de la noción geográfica del Mediterráneo para sentar las bases de un concepto geopolítico donde se amplían las fronteras de una región como el Mediterráneo.

Posteriormente, en 1949 historiador francés Fernand Braudel estableció una distintición entre la geografía y la geostratégica. Escribió que "el Mediterráneo es como lo hacen los hombres". Consecuentemente, se distingue entre un concepto de geografía y un concepto de geoestrategia: en el primero, se observan las carcaterísticas físicas de un determinado territorio; y, en el segundo y la frase citada del autor, se concibe al Mediterráneo no solo como un espacio geográfico con datos fijos, sino que también como un espacio construido por las personas, sus comportamientos y visiones. Se trata de un concepto post-positivista: no toma al Mediterráneo como una región fija y estática con límites geográficos, sino que palntea el Mediterráneo como una región construida por los seres humanos, donde sus caractarísticas físicas se percibirían como obstáculo u oportunidad para las necesidades de seguridad nacional.

Asimismo, Bernotti, un referente de la estretegia naval italiana entre 1920 y 1970, fue uno de los primeros en argumentar que Italia no debería limitar su actividad militar al Alto Adriático en apoyo de las fuerzas aéreo-terrestres encargadas de defender la "soglia di Gorizia". Posteriormente, publicó un panfleto en 1954 donde argumentó que el Mediteráneo e Italia no constituían un fin en sí mismos, sino que el Mediterráneo es una plataforma de proyección global de Occidente y de la OTAN. El poder se proyecta hacia el Norte de África, el Cercano y Medio Oriente y el Mar Negro. Gracias a ello, fue posible realizar operaciones de proyección de poder en Bulgaria y Rumanía. Además, comprendió que el Mediterráneo no era un mar aislado: es un eje de tránsito global vital para mantener el control de sus accesos a los Estrechos turcos y el Canal de Suez.

Origen en la Marina Militar italiana Bernotti defendió la expansión de la actividad militar italiana hacia más allá del Alto Adriático, pues controlar estos accesos al Mediterráneo es clave para que Europa occidental resista la amenaza soviética. De esta manera, se va construyendo un enfoque de seguridad y defensa, ya que controlar las entradas al Mediterráneo se vuelve imperativo como condición de seguridad nacional. De hecho retoma el término Mare Nostrum, nombre que el imperio romana empleaba para denominar al mar Mediterráneo, para enfatizar en que Italia debe defenderlo de los soviéticos.

Zampieri publicó un artículo en 2024 titulado "La prospettiva storico-strategica della Marina Militare e il Mediterraneo allargato" en el libro "Il Mediterraneo allargato e l'Italia" , donde realiza un análisis histórico-estratégico de la evolución del concepto. Demuestra cómo la institución transita desde una lógica de defensa nacional hacia la formulación y adopción oficial del concepto "Mediterráneo allargato". El autor registra que a partir del segundo programa naval de posguerra (1957-1958), la Marina italiana se transformó en una flota de altura, dejando de lado la defensa costera. Consecuentemente, se integra como principal complemento de la Sexta Flota de los Estados Unidos en el marco de la OTAN. De esta forma, la reorientación de la flota evidencia cómo Italia abandona progresivamente los límites físicos costeros para expandir su presencia hacia todo el mar. Específicamente, se busca cuidar el flanco sur de Occidente frente a la amenaza soviética. Zampieri añade que entre 1967 y 1953, la presencia naval soviética creció un 600% en términos diarios. En julio de 1967, el Mediterráneo dejó de ser un "lago occidental seguro" dado que Moscú operaba 46 unidades navales. Además, tuvieron lugar la revolución en Libia tras la llegada al poder de Gadafi en 1969, la guerra turco-griega por Chipre en 1974, la guerra de Yom Kippur en 1973,. Todo ello provocó el masivo crecimiento de la presencia soviética en el Mediterráneo. Por consiguiente, desde 1967, Italia se vio obligada a repensar su estrategia marítima Inició el cambio de paradigma securitario y estratégico.

En 1973, el almirante Gino De Giorgi, nuevo Jefe del Estado Mayor, se pronunció en una conferencia en el Centro de Altos Estudios Militares, manifestando que se instauró una situación de conflicto permanente y que el mar es el campo de acción más idóneo, pese a la reducción del riesgo de una guerra general en el marco de la Guerra Fría. Por ello, la Marína estaría llamada a defender instituiblemente los intereses nacionales. Identificó, además, tres elementos de perturbación del orden internacional: la adopción de la Unión Soviética de una estrategia indirecta, las previsibles disputas por la explotación del valor del mar y del fondo marino, y las transformaciones del derecho internacional marítimo.Capo di Stato Maggiore della Marina (16 de junio de 1973). Problemi della Marina Militare nel quadro della situazione mediterranea (Lineamientos de la conferencia dictada en el C.A.S.M. el 16 de junio de 1973). Archivio De Giorgi (ADG) (Copia n. 47): 9. Este discurso es el primer diagnóstico oficial donde se justifica la expansión de la proyección naval italiana más allá del Mediterráneo Central.

En el mismo año, la Marina codificó la nueva lectura del escenario geoestratégico en el Libro Bianco de 1973: "Prospettive e orientamenti di massima della Marina Militare per il periodo 1974-1984". Este documento se concibió como la base filosófica que justificó la ampliación del espacio de acción de las fuerzas armadas italianas y la necesidad de una Ley Naval para la renovación del instrumento. Aunque el espacio de acción seguía confinado al Mediterráneo centro-occidental y a la protección de los choke points representados por los canales de Sicilia y Cerdeña, es difícil no identificar en la referencia a la posibilidad de "un compromiso de presencia más marcado en las áreas de nuestro interés" una primera apertura a posibles intervenciones en el Mediterráneo oriental. El mismo año, el shock petrolero consecuente a la guerra del Yom Kippur y la distensión en Europa dirigían la atención de la defensa hacia el Mediterráneo. La Ley Naval de 1975 proporcionó el instrumento material necesario, permitiendo la construcción del crucero portaaeronaves Giuseppe Garibaldi.