«La sombra del pasado» es el segundo capítulo de El Señor de los Anillos, la obra de fantasía de J. R. R. Tolkien publicada entre 1954 y 1955. El propio Tolkien lo calificó como «el capítulo crucial»,El Señor de los Anillos, 2da edición, «Prefacio» mientras que el especialista Tom Shippey lo definió como «el capítulo vital». Su importancia radica en que representa tanto el momento en que Tolkien concibió la trama central del libro como el punto de la historia en el que el protagonista, Frodo Bolsón, y el lector comprenden que habrá una misión para destruir el Anillo Único. Un esbozo del capítulo figuró entre las primeras partes de la obra que Tolkien escribió, a comienzos de 1938; más tarde ese mismo año, se convirtió en uno de los tres capítulos que llegó a desarrollar. En 1944 retomó el texto y añadió descripciones de Gollum, del Anillo y de la búsqueda de Gollum.
El capítulo modifica el tono establecido al comienzo de la obra y deja atrás el ambiente ligero de las celebraciones hobbit del primer capítulo. Asimismo, introduce varios de los temas principales del libro, entre ellos la sensación de una profunda dimensión temporal detrás de los acontecimientos, el poder del Anillo y las cuestiones interrelacionadas de la providencia, el libre albedrío y la predestinación.
En su trilogía cinematográfica de El Señor de los Anillos, Peter Jackson divide en varias partes la explicación que Gandalf ofrece a Frodo sobre la historia del Anillo y condensa otros pasajes de la conversación, lo que modifica la forma en que se presenta al personaje de Frodo.
Historia
Contexto El filólogo y profesor de la Universidad de Oxford J. R. R. Tolkien llevaba unos veinte años trabajando en su legendarium, el complejo conjunto de relatos que acabaría conformando El Silmarillion, cuando en 1937 publicó el libro infantil El hobbit, que tuvo una buena recepción. Sus editores, George Allen & Unwin, le pidieron entonces una continuación. Durante la Navidad de 1937, Tolkien comenzó a escribir sin tener una idea clara de hacia dónde conduciría la historia ni de si estaría dirigida a un público infantil o adulto. El primer capítulo adoptó un estilo muy similar al de El hobbit y se centró en el discurso de Bilbo Bolsón durante la celebración de su cumpleaños. Como el propio autor señaló, el relato «creció al contarlo» hasta convertirse en la epopeya fantástica El Señor de los Anillos, publicada entre 1954 y 1955.
Más aventuras al estilo de «El hobbit» Humphrey Carpenter, biógrafo de Tolkien, señala que, a finales de 1937, el autor ya había escrito el primer capítulo de El Señor de los Anillos —«Una reunión muy esperada»— pero aún no tenía una idea clara de la trama que desarrollaría la nueva historia. Poco después, a principios de 1938, elaboró un esbozo de «La sombra del pasado», que figuró entre las primeras partes de la obra escritas.
La estudiosa Christina Scull, por su parte, observa que las palabras de Tolkien —«Escribí, rompí y reescribí la mayor parte muchas veces» — se aplican tanto al inicio de El Señor de los Anillos como a la sección del libro 4 a la que él mismo las refería. Al comenzar la obra con una fiesta «largamente esperada», Tolkien estaba haciendo un eco consciente de la «fiesta inesperada» que abría El Hobbit. Scull sugiere que el autor planeaba claramente que el héroe —ya fuera Bilbo o, en versiones preliminares, su hijo o su joven primo adoptivo Bingo— diera la fiesta y luego partiera en aventuras al estilo de El Hobbit. Sin embargo, en febrero de 1938, Tolkien escribió a su editor manifestando su temor de haber «derrochado todos sus motivos y personajes favoritos» en la obra original, al no haber tenido intención de escribir una secuela.
«El capítulo decisivo» Tolkien confesó a su editor que «las historias tienden a descontrolarse» y que su relato «había tomado un giro imprevisto»: un Jinete Negro, de origen desconocido, había aparecido buscando intensamente a los hobbits. Sin embargo, el progreso de la historia se estancó hasta el verano de 1938. Fue entonces cuando el elfo Gildor explicó que el Anillo había sido forjado por el Nigromante, que lo buscaba, y que los Jinetes Negros eran los Espectros del Anillo. A partir de ahí, Tolkien pudo esbozar un diálogo entre el hobbit y Gandalf sobre la necesidad de destruir el Anillo. De repente, las ideas empezaron a fluir. Se trataba de una sección crítica, pues representa tanto el momento en que Tolkien concibió la trama central de toda la obra como el punto en que Frodo y el lector toman conciencia de que existe una misión para destruir el Anillo. Los manuscritos que ilustran el lento desarrollo de las ideas de Tolkien fueron documentados por su hijo Christopher en El retorno de la Sombra. Más tarde, el propio Tolkien describió «La sombra del pasado» como «el capítulo crucial», y el estudioso Tom Shippey coincidió al calificarlo de «capítulo vital», pues en él se establece la trama central del libro y se demuestra que el Anillo es inmensamente poderoso e inalterablemente malvado, de modo que su destrucción es la única opción viable, por peligrosa que sea.
Tolkien envió borradores de tres capítulos a su editor para que los comentara. Rayner Unwin, que con doce años había dado una opinión favorable de El Hobbit a su padre años atrás, leyó los textos y esta vez informó que había disfrutado del material, aunque con «demasiada conversación de hobbits».
Tolkien había convertido el Anillo en el elemento central del capítulo —y de toda la obra—, pero, según Hammond y Scull, aún necesitó «muchas más reflexiones» para desarrollar toda la historia de los Anillos. Scull considera que probablemente no fijó definitivamente la relación de los Anillos de Poder con Sauron hasta el otoño boreal de 1941. Christopher Tolkien analiza las pruebas manuscritas en La traición de Isengard. Finalmente, en 1944, Tolkien volvió al capítulo para añadir descripciones de Gollum, el Anillo y la búsqueda que Gandalf, los Elfos y Aragorn emprendieron para encontrar a Gollum.
Trama
Comienzo en tiempo presente Frodo, en la confortable seguridad de Bolsón Cerrado, en la Comarca, comienza a sentirse inquieto y empieza a escuchar rumores sobre un poder oscuro que crece en el Este. Su jardinero, Sam Gamgee, aficionado a las historias de elfos, discute esos rumores en la posada del Dragón Verde con Ted Sandyman, el hijo del molinero, quien los desestima por completo por considerarlos disparates sin importancia.
Narrativa con analepsis El mago Gandalf realiza una de sus escasas visitas a la Comarca, diecisiete años después de la fiesta de despedida de Bilbo. Durante su estancia, revela a Frodo el peligro que corre a causa del Anillo que su primo le ha legado. Tras calentarlo con fuego, Gandalf confirma, a través de la inscripción, que se trata del Anillo Único; y le advierte que Sauron —el Señor Oscuro— centra todos sus esfuerzos en recuperarlo, pues lo necesita para obtener la fuerza y el conocimiento que le permitan aplastar toda resistencia y sumir las tierras en una segunda oscuridad. Además, explica que Sauron vertió gran parte de su poder original en el Anillo para así dominar los demás Anillos de Poder.
A continuación, Gandalf relata la historia del Anillo: Sauron lo forjó en el Monte del Destino y lo usó para hacer la guerra a la Tierra Media, hasta que Isildur se lo arrebató de la mano y destruyó su forma física. Sin embargo, Isildur se negó a destruirlo, lo que acabó costándole la vida en el río Anduin. El Anillo permaneció perdido durante más de dos mil años, hasta que el hobbit Déagol lo encontró pescando en el Anduin. Su pariente Sméagol, que lo acompañaba, quedó atrapado al instante por la influencia del Anillo, asesinó a Déagol y se lo apropió; el Anillo lo transformó en la criatura Gollum, que siglos más tarde perdió su «Tesoro» en el juego de adivinanzas que mantuvo con Bilbo —relatado en El Hobbit. Tiempo después, Gollum salió en busca de Bilbo y el Anillo, pero fue capturado por Sauron, quien lo torturó hasta obtener la información de que «Bolsón», de la «Comarca», poseía el Anillo. Gandalf concluye que la única manera de destruirlo es arrojarlo a las llamas del Monte del Destino.
Tras esta revelación, Frodo decide que debe abandonar la Comarca y acuerda con Gandalf viajar a Rivendel —el hogar de Elrond, líder de los elfos—. La conversación se interrumpe cuando Gandalf oye algo y descubre a Sam escuchando a escondidas bajo la ventana; le ordena entonces que acompañe a Frodo en su viaje.
Estructura miniaturadeimagen|Esquema del análisis de Kate Nepveu sobre el capítulo como estructura circular. Kate Nepveu, en su análisis para Tor.com, califica el capítulo de «notable tanto en su mecánica como en su contenido», ya que consiste en gran medida en un monólogo de Gandalf que proporciona información a Frodo de forma constante. Aunque reconoce que esta estructura «podría ser criticada por poco elegante», sostiene que logra mantener el interés del lector. Nepveu observa que el tema de la conversación describe un movimiento circular —desde el peligro de poseer el Anillo, pasando por su historia remota, hasta el riesgo inmediato que supone para la Comarca y para Frodo—, estructurado en nueve secciones. Siguiendo la terminología de la escritora de ciencia ficción y fantasía Ursula K. Le Guin, Nepveu califica esta disposición de estructura «de ida y vuelta» (there and back again).
Por su parte, Tom Shippey señala otra característica estructural distintiva del capítulo: toda la obra —que abarca dos volúmenes— se narra como un único hilo argumental con Frodo como protagonista, salvo por las narraciones retrospectivas (flashbacks) de «La sombra del pasado» y, más tarde, de «El Concilio de Elrond». La estudiosa de Tolkien, Verlyn Flieger, añade que ambos capítulos guardan una similitud fundamental: en ellos, «el pasado debe ser recapitulado por Gandalf o por Elrond —en sus respectivas secciones— para explicar el presente».
Temas
Tiempo y profundidad Tras el tono ligero del primer capítulo, «Una reunión muy esperada», Tolkien profundiza en la trama y comienza a transmitir al lector la sensación de la profundidad del tiempo que subyace a los acontecimientos, así como la impresión de que pasado y presente están conectados. Como parte de esa construcción, la estudiosa Verlyn Flieger señala que el tiempo no solo proporciona «el marco esencial de la narración», sino que además «se convierte en el camino transitado entre el pasado y el presente, conectando ambos mundos».
Esa sensación se ve reforzada por el hecho de que el capítulo se titulaba originalmente «Historia antigua» —un detalle que, según escribe Lawrence Krikorian en Mallorn, contribuye a la impresión de que Tolkien está relatando una «historia verdadera de la Tierra Media». Más adelante, el autor consolida ese efecto al añadir pequeños detalles aparentemente irrelevantes y al incluir la idea de encerrar a Frodo en una torre para que escriba la historia de la misión.
Gollum y el Anillo
miniaturadeimagen|Gandalf demuestra que el Anillo de Frodo es el Anillo Único, de enorme poder, al arrojarlo a la chimenea de Frodo. Esto revela el texto de la «Rima de los Anillos», escrito con letras de fuego que solo se ven cuando el Anillo se calienta.