El Centro de Corrección y Rehabilitación Las Parras, conocido durante su construcción como La Nueva Victoria, es un complejo penitenciario de la República Dominicana situado en la comunidad de Las Parras, en el municipio de San Antonio de Guerra, provincia de Santo Domingo. Es administrado por la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (DGSPC), órgano adscrito a la Procuraduría General de la República. Por su extensión, capacidad proyectada y número de edificaciones, constituye el mayor complejo penitenciario construido en el país.

Concebido para sustituir progresivamente a la Penitenciaría Nacional de La Victoria, su diseño combina custodia, educación, salud y capacitación laboral. Además, su organización se alinea con las Reglas Nelson Mandela de las Naciones Unidas, garantizando estándares internacionales de dignidad y reinserción social.

Aunque la capacidad original proyectada era de 8,800 internos, su apertura se ejecuta por etapas. En 2026, se habilitaron los dos primeros cuadrantes, con una capacidad operativa conjunta de 4,800 personas privadas de libertad.

Antecedentes y contexto La Penitenciaría Nacional de La Victoria fue inaugurada en 1952 y pasó a ser el principal centro de reclusión masculino del país. Su infraestructura fue construida para una población considerablemente inferior a la que llegó a albergar. En marzo de 2024, distintas estimaciones situaban su población en alrededor de 7,600 internos, frente a una capacidad calculada en aproximadamente 2,100 plazas. La concentración de personas, el deterioro de las edificaciones, las deficiencias sanitarias y la ocupación informal de espacios internos fueron señalados durante años como obstáculos para su administración.

El 18 de marzo de 2024 se produjo un incendio en el establecimiento, atribuido inicialmente a un cortocircuito. El siniestro afectó varios sectores del penal, provocó muertes y obligó a trasladar a unos 1,700 internos hacia otras áreas o centros penitenciarios. El episodio volvió a situar el estado de La Victoria dentro del debate sobre el hacinamiento, la seguridad de las instalaciones y la necesidad de completar nuevas infraestructuras carcelarias.

La construcción de un recinto sustituto fue incorporada al Plan de Humanización del Sistema Penitenciario Dominicano promovido en la década de 2010. Las obras de Las Parras comenzaron formalmente en febrero de 2019 sobre un terreno de más de seis millones de metros cuadrados. El proyecto inicial establecía una capacidad de 8,788 internos, distribuidos en módulos con celdas ordinarias, espacios de observación, áreas de máxima seguridad, comedores, instalaciones deportivas, centros educativos, talleres y zonas de producción agrícola.

Una primera etapa fue inaugurada administrativamente en agosto de 2020, pero el recinto no recibió internos en ese momento. Revisiones posteriores determinaron que no existía una recepción formal completa de la obra y que varios componentes requerían correcciones. Entre los problemas identificados figuraban deficiencias en los sistemas de vigilancia, insuficiencia de aulas y talleres, deterioro de equipos, problemas de acceso y una distribución interna que dificultaba la gestión de poblaciones numerosas. El proyecto permaneció sin operar durante varios años mientras se efectuaban levantamientos técnicos, procesos contractuales y trabajos de readecuación.

En 2024, el Ministerio de Vivienda y Edificaciones asumió trabajos de terminación y remodelación en coordinación con la Procuraduría General de la República. Las intervenciones incluyeron la adecuación de celdas, construcción de aulas y talleres, instalación de sistemas eléctricos y sanitarios, mejoramiento de la planta de tratamiento de aguas residuales, reforzamiento de verjas, habilitación de cisternas y reorganización de los accesos.

Apertura y estado operativo La apertura efectiva de Las Parras se desarrolló de manera gradual, mediante el traslado de internos procedentes principalmente de La Victoria.

Primera fase

19 de noviembre de 2025: comenzaron los traslados de personas privadas de libertad desde La Victoria hacia el primer cuadrante habilitado de Las Parras. La etapa inicial fue diseñada para recibir aproximadamente 2,400 internos. Los traslados se realizaron en grupos sucesivos, acompañados de procesos de identificación, registro, evaluación médica y clasificación penitenciaria. En abril de 2026, el primer cuadrante alojaba cerca de 2,300 internos, próximo a su capacidad operativa de 2,328 plazas informada en ese momento.

Segunda fase

9 de julio de 2026: la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales anunció la puesta en funcionamiento del segundo cuadrante. La apertura incluyó el traslado inicial de otros 400 internos desde La Victoria. El cuadrante fue habilitado con capacidad para 2,400 personas. La incorporación de esta etapa elevó la capacidad operativa prevista del centro a 4,800 internos.

La ocupación de 4,800 plazas no representa la capacidad definitiva del proyecto completo. El diseño general contempla otros sectores de alojamiento y áreas administrativas cuya entrega depende de nuevas fases de remodelación, equipamiento, contratación de personal y disponibilidad presupuestaria.

Cierre técnico de La Victoria El traslado hacia Las Parras estuvo acompañado por el denominado cierre técnico de la Penitenciaría Nacional de La Victoria. Esta figura no implicó el desalojo inmediato ni la clausura física total del antiguo penal, sino la interrupción de nuevos ingresos mientras se trasladaba gradualmente a la población existente.

La medida fue comunicada al Poder Judicial mediante la Circular núm. 0013-2025, emitida por la Dirección General de Administración y Carrera Judicial. Desde el 12 de diciembre de 2025, los tribunales fueron instruidos para enviar a Las Parras a las personas preventivas o condenadas que anteriormente habrían sido destinadas a La Victoria. La circular también exhortó a los jueces de ejecución de la pena a no ordenar nuevos traslados hacia el antiguo establecimiento.

El cierre técnico permitió reducir progresivamente la población de La Victoria sin interrumpir la custodia de quienes todavía permanecían allí. Su ejecución dependía de la disponibilidad de plazas en Las Parras y en otros centros penitenciarios habilitados o ampliados.

Infraestructura

Seguridad y alojamiento El complejo fue organizado mediante cuadrantes destinados a funcionar como unidades penitenciarias parcialmente autónomas. Cada uno dispone de pabellones, patios, áreas de control, espacios para visitas y servicios internos. El rediseño posterior a 2020 procuró reducir los desplazamientos entre sectores y facilitar la separación de los internos de acuerdo con su situación jurídica, clasificación de seguridad y necesidades de tratamiento.

Los cuadrantes habilitados poseen celdas de alojamiento ordinario y módulos de máxima seguridad. El proyecto general incluye celdas de observación, reflexión, aislamiento controlado, alojamiento conyugal y espacios adaptados para personas con movilidad reducida. También comprende torres de vigilancia, garitas, controles perimetrales, detectores de metales, equipos de rayos X, escáneres corporales y un centro de comando conectado con cámaras de circuito cerrado.

Educación y cultura El programa educativo se desarrolla a través del Centro Educativo Eugenio María de Hostos, concebido para impartir alfabetización, educación básica, enseñanza secundaria, formación técnica y actividades culturales.

Cada cuadrante remodelado cuenta con 22 aulas, biblioteca y espacios para informática y educación virtual. Además de las bibliotecas generales, se instaló un librero en cada uno de los 48 pabellones del segundo cuadrante, con el propósito de facilitar el acceso regular a materiales de lectura sin depender exclusivamente del traslado de los internos hacia una biblioteca central. La estructura educativa forma parte del régimen de tratamiento penitenciario y debe coordinarse con las autoridades educativas nacionales para el reconocimiento de estudios, aplicación de programas curriculares y certificación de la formación recibida.

Servicios básicos y salud Los cuadrantes disponen de comedores, cocinas industriales, áreas de almacenamiento y espacios para la distribución de alimentos. La organización por unidades busca reducir la preparación improvisada de alimentos dentro de los pabellones y centralizar los controles sanitarios.

Las áreas médicas incluyen consultorios, dispensarios, farmacia y espacios de atención primaria. Sus funciones comprenden evaluaciones de ingreso, seguimiento de enfermedades, administración de medicamentos, atención de emergencias y referimiento hacia hospitales externos cuando los servicios requeridos exceden la capacidad del recinto.

También fueron incorporadas áreas de visitas legales y familiares, economatos, barberías, lavanderías, instalaciones sanitarias, cisternas, sistemas de bombeo y una planta de tratamiento de aguas residuales.

Producción y capacitación laboral Las Parras posee talleres destinados a formación técnica, costura, manufactura y otras actividades ocupacionales. El complejo reserva asimismo terrenos para agricultura, crianza de animales y proyectos productivos. Estas áreas se relacionan con el componente de reinserción social del sistema penitenciario. Su funcionamiento efectivo depende de la disponibilidad de instructores, acuerdos con instituciones de formación, suministro de materiales, regulación de la remuneración penitenciaria y continuidad de los programas durante las distintas fases de cumplimiento de la pena.

Controversias El proyecto fue objeto de cuestionamientos por sus retrasos, costos y condiciones de entrega. Aunque una primera fase fue inaugurada en 2020, el recinto permaneció inoperante durante más de cinco años. Las autoridades posteriores atribuyeron la demora a fallas de diseño, ausencia de documentación de recepción, deterioro de equipos, litigios contractuales y necesidad de reconstruir componentes. Sectores de la oposición sostuvieron, por el contrario, que la obra había sido entregada prácticamente terminada y cuestionaron el aumento de los recursos destinados a su readecuación. Estas posiciones formaron parte del debate político y presupuestario sobre el proyecto, sin que implicaran una valoración técnica uniforme sobre su nivel real de terminación.

La escala del complejo también plantea dificultades administrativas. La operación completa requeriría más de 1,700 agentes penitenciarios, además de personal médico, educativo, jurídico, técnico y administrativo. La formación, supervisión y permanencia de ese personal han sido consideradas condiciones necesarias para impedir que la infraestructura funcione únicamente como un establecimiento de confinamiento masivo.

Otro desafío consiste en evitar la reproducción de prácticas asociadas al sistema tradicional, como la entrada de drogas, armas, teléfonos, cobros informales o privilegios no autorizados. En junio de 2026 se registró un incidente colectivo durante una requisa relacionada con la búsqueda de sustancias prohibidas, que dejó varios internos heridos. El hecho produjo un debate sobre los filtros de acceso, la capacidad de inteligencia penitenciaria y la adaptación de los internos al régimen disciplinario del nuevo centro.

El desarrollo posterior de Las Parras depende de la habilitación de los cuadrantes restantes, la continuidad de los traslados desde La Victoria, la dotación de personal y la ejecución estable de los programas educativos, sanitarios y laborales. Una vez completadas esas etapas, el complejo deberá operar como varias unidades penitenciarias coordinadas, en lugar de funcionar como un único recinto concentrado.

Véase también

Centro de Corrección y Rehabilitación de Najayo Sistema Penitenciario de la República Dominicana Ministerio Público (Reoública Dominicana) Poder Judicial (República Dominicana)