El pinzamiento tardío del cordón umbilical es la práctica de retrasar el pinzamiento y el corte del cordón tras el nacimiento, lo que permite que continúe el flujo sanguíneo entre la placenta y el recién nacido. Es una alternativa al pinzamiento inmediato del cordón, en el que este se pinza a los pocos segundos del parto.

Por lo general, se considera pinzamiento tardío el que se realiza 30 segundos o más después del nacimiento, aunque el momento exacto varía según las guías clínicas y la práctica asistencial.

Algunos profesionales defienden esperar hasta que cese la pulsación del cordón umbilical. Las guías obstétricas recomiendan retrasar el pinzamiento del cordón durante al menos 30-60 segundos después del nacimiento, también en las cesáreas, siempre que tanto la madre como el recién nacido estén clínicamente estables.

Fisiología Al final del embarazo, aproximadamente 450 ml de sangre por minuto circulan a través de la placenta. En el momento del nacimiento, el cordón umbilical contiene unos 60-80 ml de sangre, que, si se transfieren al recién nacido, pueden representar hasta un 20 % de volumen sanguíneo adicional.

El pinzamiento tardío favorece la transfusión placentaria, es decir, el paso de sangre residual desde la placenta y el cordón umbilical al recién nacido. La mayor parte de esta transferencia se produce durante el primer minuto tras el nacimiento. El proceso se ve facilitado cuando el recién nacido empieza a respirar y sus pulmones se expanden, lo que genera presión negativa, junto con la contracción del útero.

Efectos clínicos El pinzamiento tardío del cordón no es viable en todos los partos, especialmente cuando se requiere reanimación neonatal inmediata o una intervención obstétrica urgente. Además, el volumen de transfusión placentaria varía y no puede predecirse en cada nacimiento concreto.

En los recién nacidos a término, el pinzamiento tardío se ha asociado con un aumento de los niveles de hemoglobina y de las reservas de hierro, que pueden mantenerse hasta seis meses después del nacimiento. Sin embargo, también puede asociarse a posibles efectos adversos, como un mayor riesgo de ictericia que requiera fototerapia.

En los recién nacidos prematuros, el pinzamiento tardío del cordón se ha asociado con una mayor estabilidad circulatoria y con una reducción de las complicaciones relacionadas con la prematuridad.

Guías de práctica clínica Las recomendaciones sobre el pinzamiento tardío del cordón varían entre las organizaciones profesionales y también según los estándares de atención prenatal. En 2018, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) recomendó retrasar el pinzamiento del cordón entre 30 y 60 segundos tanto en recién nacidos a término como prematuros.

El Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos del Reino Unido (RCOG) señala que el pinzamiento del cordón no debe realizarse antes de que sea necesario y que debe basarse en la valoración clínica.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda retrasar el pinzamiento del cordón durante al menos 60 segundos en todos los nacimientos.

La práctica clínica es variable: algunos profesionales optan por intervalos más prolongados, mientras que otros se ajustan a plazos más breves. El momento del pinzamiento tardío resulta difícil de definir, ya que debería depender de la fisiología del recién nacido, en particular de su capacidad para respirar. En neonatos y madres estables, las guías obstétricas recomiendan retrasar el pinzamiento del cordón umbilical durante al menos 30-60 segundos después del parto, también en las cesáreas. Siempre que sea posible, el cierre quirúrgico de la incisión materna no debe interferir con esta práctica recomendada.

Controversia El pinzamiento tardío del cordón se asocia con efectos secundarios como ictericia prolongada que requiere fototerapia y policitemia, es decir, un exceso de células sanguíneas en la circulación. Sigue siendo objeto de debate, especialmente en lo relativo al momento óptimo para realizarlo. Las diferencias entre las recomendaciones clínicas reflejan distintas interpretaciones de la evidencia disponible y consideraciones prácticas propias del contexto del parto.

Interacción con los bancos de sangre de cordón umbilical El pinzamiento tardío del cordón no impide la recogida de sangre de cordón umbilical, aunque se asocia con una reducción del volumen y del recuento celular de la sangre obtenida. Los bancos de sangre de cordón consisten en la recogida de sangre del cordón umbilical tras el parto para su posible uso terapéutico. La donación puede destinarse a usos no emparentados, mediante bancos públicos, o a usos familiares, mediante bancos familiares. Retrasar el pinzamiento más de un minuto puede afectar negativamente a la recogida de sangre de cordón para bancos públicos, ya que los requisitos mínimos estrictos de volumen pueden limitar el número de donaciones aptas. Con frecuencia se considera que un retraso de aproximadamente 30-60 segundos es suficiente para permitir una transfusión placentaria parcial y, al mismo tiempo, mantener la posibilidad de recoger sangre de cordón. El momento del pinzamiento no afecta a las posibilidades de recoger otros tejidos perinatales, como el tejido del cordón o la placenta, que a menudo se conservan en bancos junto con la sangre de cordón. La cantidad de sangre de cordón disponible para su conservación varía en función de factores como la longitud del cordón umbilical, el tamaño de la placenta y las diferencias fisiológicas individuales.

Práctica clínica El momento del pinzamiento del cordón suele determinarse caso por caso y puede incluirse en un plan de parto elaborado en consulta con los profesionales sanitarios. Entre los factores que se tienen en cuenta se encuentran la salud materna y fetal, el riesgo de prematuridad y el posible uso de la sangre de cordón con fines médicos.

Referencias

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