Antonio Barroso, conocido como «el Chafandín» (Otero de Sariegos, Zamora, h. 1777 – Valbuena de Duero, Valladolid, 23 de noviembre de 1800), fue un bandolero castellano de finales del siglo XVIII. Activo durante el reinado de Carlos IV, fue uno de los salteadores más célebres del interior de Castilla, donde su nombre quedó con frecuencia asociado al de Vicente Melero «Cuatro ojos». Murió a manos de un miembro de su propia cuadrilla. En fuentes divulgativas y comerciales aparece también como Antonio Baraso.
Origen y primeros años Era natural de Otero de Sariegos, en la Tierra de Campos zamorana, y se crio en los mesones y ventas que regentaba su padre, Manuel Barroso, alias «Palomo», en el propio Otero y en las inmediaciones de Villafáfila. La llamada venta de Costilla, en término de Villafáfila, era un punto habitual de reunión de bandoleros y contrabandistas que se dirigían a Portugal. Comenzó su trayectoria delictiva en la provincia de Zamora con causas por raterías y alcahuetería y por un robo con quebrantamiento cometido junto al que después sería su verdugo, apodado «el Pollo», antes de pasar al robo en cuadrilla.
Actividad Al frente de una cuadrilla itinerante y ligada a los caminos, cometió la mayor parte de sus asaltos conocidos en las provincias de Salamanca, Valladolid y Palencia. En el invierno de 1799 se documentó su relación con la cuadrilla de «Maganto», en Segovia. En noviembre de 1800, un preso capturado en la provincia de Salamanca declaró que Chafandín había proyectado varios robos en ella —entre ellos el del convento de monjas del Zarzoso— y que para los golpes mayores su cuadrilla actuaba concertada con la del «Maragato» y alguna otra. El presidente de la Chancillería de Valladolid llegó a describirlo, junto a «el Pollo» y a Pedro González «Periquillo», como uno de los terrores de Castilla. Un pleito del fiscal del crimen conservado en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid lo procesa, además, junto a José Becerro, Roque Huidobro «El Cubero», Joaquín Pérez y otros bandoleros conocidos como «El Bocanegra» y «El Periquillo», por robos y otros delitos cometidos en las provincias de Salamanca, Ávila y Madrid.
Muerte El 23 de noviembre de 1800, su compañero de cuadrilla Manuel Fernández, alias «el Pollo», lo abatió a tiros por la espalda en las inmediaciones de Valbuena de Duero, a raíz de una pendencia interna. Sus compañeros se repartieron las treinta onzas de oro que llevaba encima y avisaron al cercano monasterio de Valbuena de que había un cadáver en el monte, dejándole en el chaleco una esquela que lo identificaba; el paraje pasó a conocerse como «finca del Chafandín». Dos días más tarde, otro miembro de la partida, Pedro González «Periquillo», mató a «el Pollo» de un disparo en la cabeza en el monte de la Espina para vengar a Chafandín, y su cuerpo fue llevado al monasterio de la Santa Espina; tras ello, la cuadrilla se disolvió.
Memoria Chafandín fue uno de los bandoleros más renombrados de Castilla en torno al cambio de siglo, citado a menudo junto a Vicente Melero en la tradición oral y en diversas obras: un romance recogido en Palenzuela, la fábula El Eco y el Lobo (1811) del deán de Orense Luis Folgueras e incluso un artículo de 1842 de la Blackwood's Edinburgh Magazine sobre el Empecinado. El paraje donde murió, integrado hoy en la finca El Quiñón de Pesquera de Duero, da nombre a un laureado vino de la Ribera del Duero de la bodega Viñas del Jaro.
Referencias
Bibliografía
Véase también Bandolerismo Contrabando en la comarca de Aliste
Categoría:Bandoleros de España Categoría:Fallecidos en 1800 Categoría:Historia de la provincia de Zamora Categoría:Historia de la provincia de Valladolid