miniatura|Placa en una de las casas demolidas en 1946. miniatura|Placa informativa. miniatura|Placa conmemorativa.
Se conoce como Batalla de Cambedo al ataque realizado por un conjunto de fuerza de diferentes policías y del ejército portugués con apoyo de la Guardia Civil española contra la aldea portuguesa fronteriza con España de Cambedo da Raia entre los días 19 y 21 de diciembre de 1946. En dicho lugar se encontraban refugiados miembros de la guerrilla antifranquista gallega, entre los que había miembros de los maquis, y diferentes refugiados políticos españoles y vecinos de dicha localidad.
La acción se caracterizó por la desproporción de medios usados por parte de los atacantes y lo indiscriminado del mismo en el que no se preservó la integridad física de los habitantes de la aldea. Las fuerzas portuguesas usaron artillería de morteros derruyendo edificaciones. Tras lo hecho se emprendió una campaña de descrédito y calumnias sobre la población y sus habitantes calificando a Cambedo como un "nido de criminales y bandoleros" y difundiendo el sobrenombre de "aldeia maldita" ("aldea maldita" en castellano) y el miedo a la represión promovido por la Policía Internacional y de Defensa del Estado (PIDE) impuso un silencio estricto sobre la tragedia que no fue roto hasta años después de la caída de la dictadura de Salazar en Portugal y de la de Francisco Franco en España.
En el año 2018 se llevó a cabo el proyecto "Cambedo 1946 - Arqueologia da Resistência na Raia Galego-Portuguesa" que investigó y estudió los hechos ocurridos en la aldea de Cambedo da Raia y puso en valor lo allí sucedido convirtiendo el lugar en símbolo internacional de resistencia frente al fascismo y de fraternidad inquebrantable entre el pueblo gallego y el portugués.
Los hecho no se pueden calificar de "batalla" aunque es la forma habitual de denominarlo en la historiografía especializada, aunque a veces se se pone entre comillas.
Antecedentes Cambedo da Raia es uno de los llamados "pueblo promiscuos" o divididos. Estas poblaciones hasta 1864, cuando entró en vigor el Tratado de Lisboa, estaban partidas por la línea fronteriza luso-española que pasaba incluso, por mitad de algunas viviendas. Sus vecinos eran portugueses o españoles, circunstancia que se aprovechó muchas veces para no rendir pleitesía a ningún señor. Todo ello llevó a una situación de convivencia muy cerrada y con múltiples lazos de amistad y familia entre los residentes de ambas partes de la frontera.
Al estallar la Guerra Civil Española, tras el fracaso del golpe de Estado del 18 de julio de 1936, las tropas en suelo gallego se sumaron a la sublevación lo que hizo que numerosas personas buscaron refugio en las localidades fronterizas con Portugal. Entre 1937 y 1939 se produjeron numerosas persecuciones y ejecuciones, en la región de Verín la expresión «ir a la cárcel» significaba ser fusilado extrajudicialmente, lo que hizo que muchas personas huyeran convirtiéndose en lo que llamaban «fuxido».
Cambedo, como otras localidades de la zona de Tras os Montes, se coinvirtió en un lugar de refugio de perseguidos políticos, exiliados y guerrilleros (maquis) que escapaban de la represión y luchaban contra el régimen franquista. La población local colaboró con estos refugiados dándoles cobijo, comida y protección de forma desinteresada, en contraste con la postura oficial del Estado salazarista portugués.
A finales de 1946, varios grupos esperaban en localidades portuguesas cercanas a Cambedo (Torre do Couto en la freguesia de Ervededo, Vilar de Nantes, Cimo de Vila da Castanheira, etc.) para celebrar una reunión en la que esperaban analizar la situación que se presentaba para su futuro, a la luz de los cambios que se estaban produciendo en España, Europa y el mundo como consecuencia de la inmediata posguerra tras la Segunda Guerra Mundial.
Miembros de la Guardia Civil infiltrados en la guerrilla informaron a sus comandantes, por lo que se preparó una operación conjunta a gran escala, en colaboración con comandantes portugueses, contra la resistencia republicana española. Sin embargo, finalmente, los guerrilleros fueron alertados de la emboscada que se les estaba preparando. Si bien la mayoría logró escapar del asedio, el grupo atrincherado en Cambedo da Raia no pudo ser advertido.
Los hechos Entre el 20 y el 21 de diciembre de 1946, siete años después del final de la Guerra Civil, fuerzas del ejército portugués, la Guardia Nacional Republicana, la Guardia Fiscal y la Policía Internacional y de Defensa del Estado (PIDE) de Portugal, apoyadas desde el límite con España por la Guardia Civil española, realizaron un ataque contra la población de Cambedo da Raia con la intención de detener a un grupo de guerrilleros antifranquistas que se habían refugiado allí. Las fuerzas portuguesas utilizaron morteros para bombardear edificios, demoliendo varias viviendas y quemando varios pajares.
El 19 de diciembre las fuerzas atacantes rodearon la aldea sin dejar salir a la población civil y aislándola de las bases de apoyo de la guerrilla gallega en la Raia Seca impidiendo de esta forma la huida de los combatientes de la resistencia.
En ese momento en Cambedo da Raia es encontraban cuatro miembros relevantes de la guerrilla antifranquista gallega perteneciente a la Federación de Guerrillas de León-Galicia. Estos guerrilleros eran; Juan Salgado Rivera llamado o Riveiro, Juan el de As Casas y Facundo, natural de la aldea de Oímbra Casas dos Montes, población a la que históricamente perteneció eclesiásticamente la parte española de la aldea, era uno de los guerrilleros más reconocido y respetado de la zona, considerado el líder del grupo; Bernardino García García, apodado el Lucense, original de la aldea Parada das Viñas perteneciente al concello de Viana do Bollo también en Orense, quien tras resistir el asedio al quedarse sin munición prefirió suicidarse antes de caer prisionero; Demetrio García Álvarez, conocido como Demetrio, original de la localidad de Chãs (perteneciente a Oimbra) que como Salgado mantenía relaciones de familiares y de amistad con varios vecinos de la aldea portuguesa, sobrevivió al ataque y fue hecho prisionero; Manuel Bárcia, maestro y cuñado de Demétrio García Álvarez, que fue detenido, aunque algunas fuentes señalan que logró escapar y fue detenido en Vidago el 19 de enero de 1947 tras la denuncia de un vecino. También fueron detenidos cuatro personas más que actuaban como enlaces. Liminalidades, fisuras y reescrituras: un evento en la frontera entre el norte de Portugal y Galicia. Medio: OpenEditon Journals Autora: Paula Godinho Traducción: Clara Domingues Fecha: 18 de julio de 2017 Consulta: 14 de julio de 2026
En el año 2003, Bento da Cruz, en su libro Guerrilleros antifranquistas en Trás-os-Montes, relata con detalle lo ocurrido en aquel momento. Según este relato, los hechos fueron de la siguiente forma:
El ataque inicial En el puesto de la Guardia Republicana de Chaves se distribuyen las tropas, unos 200 números, para diferentes destinos en poblaciones de la Raia. Las designadas a Cambedo van al mando del Mota de Freitas y entre ellas van los agentes de la PIDE Otelo Puga y Joaquim Alves.
A primeras horas del 20 de diciembre se produce el ataque. Juan Salgado estaba durmiendo en casa de Engracia Gonçalves, mientras que Demetrio García lo hacía en casa de su hermana Manuela, casada con Manuel Bárcia. El perro de Manuel Bárcia comenzó a ladrar tras sentir algo raro, alertando a su dueño del cerco, quien advierte a los demás. Se producen los primeros disparos en la parte trasera de la casa de Engracia, realizados por el miembro de la Policía Internacional y de Defensa del Estado (PIDE) Otelo Puga. Los refugiados escapan a través de unas pilas de troncos de pino que estaban a unos treinta metros de las fuerzas atacantes, junto a unos pajares, en un patio frente a la casa de Engracia. Se inicia un tiroteo y la persecución de uno de ellos, quien dispara y hiere al guardia Joaquim Alves en la pierna, lo que hace que la Guardia Republicana se retire. Mota de Freitas pide refuerzos a Couto y Chaves.
Otelo Puga obliga a Engracia a abrir la puerta y la interroga sobre la identidad de los fugitivos. Ella jura que nadie salió de su casa, pero la arrestan. En la plaza del pueblo, la Guardia Nacional Republicana intercepta a unas personas que llevan a una niña herida hacia el hospital de Chaves. La menor fue herida cuando dispararon contra su residencia y cayó desde el umbral de la puerta, rompiéndose la pierna. Los guardias dudan de los hechos expuestos, ya que la casa donde ocurrió el incidente está a unos 200 metros de la de Engracia, que es el único lugar donde ha habido disparos hasta ese momento; pero ante la insistencia y la evidencia de las lesiones, elevan el caso al estado mayor, que decide dejar pasar a la niña y a dos de los acompañantes para que la trasladen a Chaves.
Se oyen disparos en dirección a la frontera, a un kilómetro de distancia, en la costa. Mota de Freitas piensa que la Guardia Civil ha interceptado a alguno de los refugiados. Se oyen disparos en el arroyo do Calmar y mandan a un guardia a ver qué pasa; allí descubren a uno de los refugiados muerto. Se trata de Juan Salgado, quien había logrado huir hacia la frontera, pero tuvo que regresar al encontrarse con la Guardia Civil, topándose entonces con la Guardia Republicana, con la que entabla un tiroteo en el que cae muerto.Cambedo - Día 9 - Primer día de batalla Medio: Blogs de SAPO Autor: Fer.Ribeiro Fechas de la consulta: 14 de julio de 2026
Llegada de refuerzos y resistencia Llegan los refuerzos de la Guardia Republicana de Couto, unos 20 hombres al mando del sargento Meireles. A las once inspeccionan la casa de Engracia sin resultados, revisan la casa de João Valença, al otro lado de la calle, y detienen a José Barroso, hijo de Engracia, que estaba durmiendo allí. A la una se oyen disparos de metralleta que provienen del patio de la casa de Albertina, donde tres guardias habían entrado y dos de ellos habían sido alcanzados por los tiros provenientes de un pajar.
Llegan guardias procedentes de Chaves bajo el mando del teniente Santos. Con ellos viene el agente de la PIDE, Vasco da Rocha Guerra. Rodean un bloque de tres casas vecinas. El teniente Santos ordena prender fuego al pajar con granadas de mano y bombas incendiarias, pero no logran que prenda. Obligan a Manuel Bárcia a prenderle fuego y en media hora todo quedó reducido a cenizas; solo quedan en pie las paredes. El guardia sobreviviente acusa a Manuela García Álvarez, hermana de Demetrio y esposa de Manuel Bárcia, de haberles dicho que podían entrar sin problema. Arrestan a Manuela García. Obligan a Manuel Bárcia, como pariente y amigo de los españoles, a ir a recuperar los cuerpos de los dos guardias muertos y sus armas. Recuperan el cuerpo de José Teixeira Nunes y comienzan a organizar el traslado de los fallecidos a Chaves. El teniente Santos aprovecha la oportunidad para solicitar la presencia del comandante de la compañía y el envío de más granadas. Se generaliza el tiroteo sin que los vecinos hayan abandonado sus casas.
Ya de noche, se prende fuego a dos pajares y llegan refuerzos de guardias republicanos bajo el mando del teniente Antunes. Con ellos está el agente de la PIDE, Hélder Cordeiro Alves. Traen dos focos eléctricos que colocan para iluminar la parte trasera de la casa de Albertina. Poco después llega un pelotón de los 10.º Cazadores de Chaves, especializados en morteros de campaña, junto al capitán Alexandre Medeiros; un destacamento de la Policía de Seguridad Pública (PSP) de Porto y el agente de la PIDE Vitorino Antero Alves. Instalan el puesto de mando en el cuartel de la aduana. Lanzan granadas lacrimógenas contra la casa de Albertina. Creen que hay unos seis guerrilleros. Vitorino Aires prende fuego a un pajar cercano.
Intensificación del bombardeo y rendición