Román Tanbensiang Ongpin (Binondo, Manila, Capitanía General de Filipinas, Imperio español, 28 de febrero de 1847-10 de diciembre de 1912) fue un empresario, comerciante y filántropo filipino de ascendencia china. Es considerado una de las figuras comerciales más destacadas de Manila durante el periodo colonial español y fue conocido por su apoyo económico al movimiento independentista filipino frente a las administraciones colonial española y estadounidense.
Primeros años Román Ongpin nació en Binondo, Manila, el 28 de febrero de 1847. Era hijo de Simón Ongpin y Sinfrosa Tanbensiang. Su padre, originario de China continental, emigró a Filipinas para dedicarse al comercio, actividad en la que Román comenzó a formarse desde muy joven.
Trayectoria empresarial En 1883, tras la devastadora epidemia de cólera y los fuertes terremotos que habían asolado Manila el año anterior, Román Ongpin fundó su propio establecimiento comercial bajo el nombre de El 82, en alusión a 1882 y como símbolo del renacimiento de la colonia tras aquellas catástrofes. El negocio abrió sus puertas en el número 13 de la calle Rosario, en el distrito de Binondo, y pronto alcanzó un notable éxito, convirtiendo a Ongpin en uno de los comerciantes más influyentes y respetados de la capital filipina.
Desde sus inicios, El 82 destacó por introducir importantes innovaciones en el comercio local. Ongpin fue uno de los primeros empresarios del archipiélago en implantar el sistema de precios fijos, rompiendo con la tradicional práctica del regateo, así como la contabilidad por partida doble. El establecimiento se especializó en la venta y distribución de pinturas de uso industrial, papelería, herramientas y, especialmente, materiales artísticos importados de Europa, consolidándose como uno de los principales proveedores de suministros para artistas, intelectuales e ilustrados de finales del siglo XIX. miniaturadeimagen|Sello de EL 82 en un cuadro del pintor Jose Maria Quignon Valdes La estrecha relación de Ongpin con el mundo artístico se vio reforzada por su matrimonio con Pascuala Domingo, descendiente del pintor Damián Domingo, considerado el «padre de la pintura filipina». Gracias a la calidad de los productos que ofrecía El 82, la tienda se convirtió en un lugar de referencia para numerosos artistas de la época. Entre las obras que conservan el sello comercial del establecimiento figura un cuadro firmado en Madrid en 1896 por el pintor español José María Quignon Valdés, cuyo reverso presenta la inscripción «EL 82 – Tienda de Pinturas Román Ongpin, C. Rosario 13 Manila», testimonio del uso de materiales comercializados por El 82.
Además de su actividad comercial, El 82 desempeñó un papel relevante durante la Revolución filipina. Ongpin puso el establecimiento al servicio del Katipunan, utilizándolo como punto clandestino de reunión y apoyo a la organización revolucionaria. Desde allí proporcionó recursos económicos, alimentos y suministros destinados a la lucha contra la administración colonial española y, posteriormente, contra la ocupación estadounidense.
A finales del siglo XIX, el establecimiento original de la calle Rosario fue destruido por un incendio. Tras recibir la correspondiente indemnización de la compañía aseguradora, Ongpin destinó una parte importante de la compensación económica a financiar el gobierno revolucionario encabezado por Emilio Aguinaldo.
En 1911, una vez recuperada la actividad comercial, El 82 fue trasladado a una nueva sede en la calle Juan Luna, levantada sobre un solar propiedad de la familia Ongpin. El edificio fue diseñado por el arquitecto Arcadio Arellano y constituyó uno de los establecimientos comerciales más modernos de Binondo.
Tras la muerte de Román Ongpin, el negocio continuó bajo la dirección de su hijo menor, quien trasladó posteriormente la empresa a la calle San Jacinto —actual calle Tomas Pinpin—. Sin embargo, durante la década de 1930 un nuevo incendio destruyó por completo las instalaciones, lo que supuso el cierre definitivo de El 82.
Actividad política Ongpin se convirtió en uno de los principales financiadores del Katipunan, organización revolucionaria que luchó por la independencia de Filipinas. Su establecimiento sirvió como lugar de reunión y refugio para algunos de sus miembros, además de proporcionar recursos económicos y alimentos durante la Revolución filipina.
Durante la Guerra filipino-estadounidense continuó apoyando la causa nacionalista, motivo por el que fue encarcelado por las autoridades estadounidenses en diciembre de 1900. Tras ser liberado en marzo de 1901, mantuvo una firme oposición a la ocupación estadounidense y procuró inculcar a sus hijos ideales de autosuficiencia e independencia.
Vida pública Además de su actividad empresarial, desempeñó diversos cargos en instituciones cívicas y benéficas. Fue Teniente Primero de Mestizos, presidente de la Casa Asilo de Inválidos Filipinos de Guerra, tesorero de la Unión Obrera Democrática Filipina, fundada por Isabelo de los Reyes, y miembro de la Cámara de Comercio de Filipinas.
Fallecimiento y legado Román Ongpin falleció el 10 de diciembre de 1912 a causa de una enfermedad cardíaca. Antes de morir pidió ser amortajado con un barong tagalog. Sus restos fueron sepultados en el Cementerio del Norte de Manila.
El 17 de septiembre de 1915 la antigua calle Sacristía de Manila fue rebautizada como calle Ongpin en su honor. Asimismo, se erigió un monumento conmemorativo junto a la Iglesia de Binondo, en la actual Plaza San Lorenzo Ruiz. Referencias
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