La Guerra Civil Paraguaya de 1904 (popularmente conocida en la historiografía de ese país como la Revolución de 1904 o la Revolución Libertadora de Agosto, en sectores liberales como la Revolución Liberal) fue un conflicto civil armado ocurrido en el Paraguay entre agosto y diciembre de 1904. El enfrentamiento civil opuso a las fuerzas del gobierno oficialista, en manos del Partido Colorado (bajo la presidencia del coronel Juan Antonio Escurra), contra las fuerzas insurgentes dirigidas por el Partido Liberal y apoyadas por sectores descontentos de la sociedad civil y las milicias de esos años.

El conflicto concluyó en diciembre de 1904 con la firma del Pacto del Pilcomayo, el cual forzó la renuncia de Escurra, desmanteló el ejército regular oficial y dio inicio a la "Era Liberal" en el Paraguay, un periodo que se extendería por más de tres décadas hasta 1936 y 1940.

Antecedentes Tras la devastación demográfica y socioeconómica sufrida por el país al finalizar la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), la vida política paraguaya se reorganizó en 1887 con la fundación de los dos partidos históricos tradicionales: el Partido Colorado (Partido Nacional Republicano) y el Partido Liberal (Centro Democrático).

A partir de la presidencia de Cándido Bareiro en 1878 y la consolidación del general Bernardino Caballero, los colorados mantuvieron el control absoluto del aparato estatal de forma ininterrumpida. Sin embargo, para comienzos del , la situación política interna se volvió sumamente inestable:

Crisis económica y social: El país enfrentaba devaluaciones monetarias recurrentes, deudas externas y un creciente malestar en los sectores agrícolas y comerciales. Inestabilidad del oficialismo: Los golpes palaciegos internos debilitaban al coloradismo. El 9 de enero de 1902, un movimiento derrocó al presidente Emilio Aceval, instalando temporalmente a Héctor Carvallo y, posteriormente, en agosto del mismo año, elevando a la presidencia al coronel Juan Antonio Escurra. El papel de la prensa: Periódicos opositores como El Triunfo incrementaron la presión y los ataques contra el gobierno de Escurra y los directores oficialistas, como Ricardo Brugada (director de La Democracia), exacerbando el descontento popular. El colapso del Imperio de Brasil: El colapso de la monarquía brasilera significó el fin del modelo centralizador de poder en Sudamérica (retórica constante en la rivalidad argentino - brasilera de esos años), lo que hizo posible el inicio de rebeliones liberales y republicanas en el país. Y la pérdida de un aliado exterior del partido colorado.

Preparación y Estrategia Insurgente Conscientes del fuerte control y de la red de espionaje que la inteligencia gubernamental y la diplomacia brasileña poseían dentro de Asunción, los directores liberales decidieron organizar la insurrección en la clandestinidad desde Buenos Aires, Argentina. Esto les permitió garantizar el factor sorpresa y conseguir financiamiento privado de las élites comerciales rioplatenses interesadas en la apertura económica del Paraguay.

Se constituyó un comité revolucionario integrado en su ala militar por el Teniente de Fragata Manuel J. Duarte, Domingo García Torres y Elías García, con la principal misión de adquirir armamento moderno y reclutar hombres en las provincias argentinas fronterizas de Corrientes y Formosa. El líder político del movimiento fue el general Benigno Ferreira.

El plan maestro consistió en el secuestro y reacondicionamiento en aguas rioplatenses del barco mercante paraguayo Sajonia. El navío fue fuertemente artillado y convertido en un buque de guerra blindado improvisado bajo el mando de Manuel J. Duarte, bautizándoselo en los corrillos revolucionarios como el "buque fantasma".

Desarrollo del conflicto

El Estallido de Agosto El 4 de agosto de 1904 se inició formalmente el levantamiento armado. El Sajonia navegó aguas arriba por el Río Paraguay interrumpiendo las comunicaciones fluviales del gobierno. Pocos días después, el 15 de agosto de 1904, las fuerzas rebeldes establecieron su cuartel general en la ciudad de Villeta y publicaron el Manifiesto de la Revolución, un documento redactado por el doctor Manuel Benítez. El manifiesto justificaba el uso de las armas denunciando la subversión de las instituciones, el fraude electoral sistémico y el enriquecimiento de la oligarquía oficialista.

Acciones Militares Terrestres y Navales La guerra civil se caracterizó tanto por enfrentamientos fluviales a lo largo del Río Paraguay como por movimientos de caballería e infantería en el interior de la Región Oriental:

El combate naval de Pilar el Sajonia vs. El Villarrica: El gobierno intentó contrarrestar el poderío rebelde artillando el buque mercante Villarrica. Ambos barcos sostuvieron combates fluviales decisivos que terminaron por asegurar el control del río a favor de la causa liberal. Campaña del Sur (Pilar y Misiones): El capitán Duarte desembarcó en Pilar, capturando la plaza para los revolucionarios y organizando hospitales de sangre para atender a los heridos de ambos bandos, recibiendo el soporte logístico de contingentes de la Cruz Roja procedentes de Corrientes. En la región de Misiones, fuerzas gubernamentales enviadas desde la capital bajo las órdenes de Carlos Luis Isasi y Martín R. Báez emboscaron a los rebeldes en Potrero Oculto, desatando una sangrienta escaramuza que concluyó con la retirada de las fuerzas estatales hacia el Lago Ypoá. Operaciones militares en Villeta y alrededores del sureste de Asunción: La ciudad de Villeta se convirtió en una base rebelde durante el resto de la guerra, los combates fueron activos por toda la zona sureste de Asunción provocando que la guerra se estanque y en determinado momento dejando a Asunción sitiada, los bombardeos en los poblados de la zona y Asunción fueron recurrentes. La caída de Encarnación: En el frente oriental, las columnas revolucionarias asediaron y tomaron la estratégica guarnición militar de Encarnación, dejando al gobierno central desprovisto de sus principales defensas fronterizas y económicas en el sur. Bloqueo en el Norte: En las regiones del norte del país, el gobierno de Escurra intentó movilizar caudillos militares locales, pero la revolución empleó negociaciones, promesas de ascensos e incentivos monetarios para neutralizar la resistencia oficialista en dichos feudos, aislando por completo a Asunción.

El Pacto del Pilcomayo y Fin de la Guerra Hacia diciembre de 1904, la situación del presidente Juan Antonio Escurra era insostenible: Asunción estaba sitiada, el ejército regular diezmado y las finanzas públicas agotadas. Ante este escenario, los embajadores de la República Argentina (Alejandro Guesalaga) y del Imperio del Brasil (Iteberé da Cunha) intervinieron como mediadores internacionales para evitar un baño de sangre mayor en la capital.

Las negociaciones se llevaron a cabo a bordo de un buque de guerra argentino anclado en la desembocadura del río Pilcomayo. El 12 de diciembre de 1904 se firmó el histórico Pacto del Pilcomayo, acuerdo que puso fin a las hostilidades bajo las siguientes condiciones:

La renuncia inmediata del presidente Juan Antonio Escurra. La designación de un presidente provisional de consenso propuesto por los revolucionarios, recayendo la jefatura de Estado en Juan Bautista Gaona. La disolución definitiva del ejército oficial paraguayo de línea y la entrega de todo su parque de guerra a los triunfadores. La reestructuración del gabinete nacional, nombramientos de líderes colorados y liberales, el nombramiento de Elías C. García como jefe de policía de Asunción. La amnistía general (perdón para todos los soldados) para todos los delitos políticos cometidos durante el estado de sitio en la guerra y la convocatoria a elecciones libres para renovar las cámaras del congreso.

Consecuencias y Legado

La Era Liberal (1904-1940): El triunfo revolucionario quebró los 29 años de gobiernos colorados continuos y dio inicio a una hegemonía del Partido Liberal en el poder que duraría hasta la revolución militar de 1936 y la caída constitucional de 1940. Inestabilidad letal por consecuencia de la guerra: A pesar de acceder al poder bajo ideales institucionales, liberales y cívicos democráticos, los liberales no consiguieron pacificar el país por las retóricas de venganza, revanchismo entre partidos y varias olas de violencia civil entre pueblos o familias donde ser miembro de una de las facciones o partidos te convertía en un enemigo. El partido liberal se fracturó rápidamente entre las facciones "Cívicas" (guiadas por Benigno Ferreira) y "Radicales" (seguidoras de Manuel Gondra) posterior a su unión, lo que sumergió al Paraguay en una ida y vuelta de golpes de estado que desmanteló la confianza entre líderes y movimientos políticos dando inicio a nuevas guerras civiles en las décadas de 1910 y 1920. Reformas Estructuradas: Los nuevos gobiernos reorganizaron las fuerzas armadas mediante la creación del Estado Mayor General, la fundación del Colegio Militar y la promulgación de la Ley del Servicio Militar Obligatorio para evitar futuras milicias partidarias partidistas. Incumplimientos del pacto de Pilcomayo: Algo recurrente del fin de la guerra fue el incumplimiento casi total de los pactos del pilcomayo por todas las facciones, dejando en evidencia que lo escrito y acordado no se representaron en acciones concretas, lo que dejó las bases sentadas para nuevas revanchas entre todos los participantes de esta guerra.

Véase también Guerra civil paraguaya de 1911-1912 Guerra civil paraguaya de 1922-1923 Historia del Paraguay

Referencias

Bibliografía

Cáceres Mercado, Sergio (2013). La guerra civil de 1904. Asunción: El Lector. Prólogo de Herib Caballero Campos. ISBN 978-99953-1-336-4. Warren, Harris Gaylord (1985). Paraguay y la Triple Alianza: La década de la posguerra, 1869-1878. Asunción: Carlos Schauman Editor. Barreto Valinotti, Ana (2013). La guerra civil del Centenario 1911-1912. Asunción: El Lector.

Categoría:Paraguay Categoría:Conflictos en 1904