El tesoro de Galloway, propiedad del Museo Nacional de Escocia en Edimburgo, es un conjunto de más de 100 objetos de oro, plata, vidrio, cristal, piedra y loza de la época vikinga, descubierto en el condado histórico de Kirkcudbrightshire, en Dumfries and Galloway (Escocia), en septiembre de 2014. Hallado en terrenos pertenecientes a la Iglesia de Escocia, el tesoro ha sido descrito por los expertos como «uno de los tesoros vikingos más importantes jamás encontrados en Escocia». A pesar de años de exhaustivos estudios e investigaciones, los expertos siguen sin saber con certeza quién enterró el tesoro, por qué lo hizo y si se trataba de vikingos o de anglosajones. Durante la época vikinga, Galloway se vio atrapada entre dos reinos vikingos y, en esencia, aislada del resto de los anglosajones de Gran Bretaña: «Galloway era el lugar donde se encontraban estas diferentes culturas. No se trata solo de escandinavos, sino también de gente de Gran Bretaña e Irlanda».Urbanus, pg 25
El tesoro de Galloway fue descubierto por un aficionado a los detectores de metales, quien comunicó el hallazgo a las autoridades. Un arqueólogo del condado llevó a cabo una excavación en la que se desenterró una rica y inusualmente variada colección de objetos de la época vikinga, aunque algunos de ellos son considerablemente anteriores a ese período. Se cree que el tesoro fue enterrado en algún momento a mediados del o ; se desconoce el motivo por el que fue enterrado.
El tesoro está compuesto por objetos como brazaletes, una cruz cristiana, broches, lingotes, cuentas de vidrio, una piedra de toque revestida de oro y bolas de tierra que contienen motas de oro y hueso, todo ello dentro de un recipiente de plata. Entre ellos se encuentra la colección más grande y variada de objetos de oro de la época vikinga hallada hasta la fecha en Gran Bretaña e Irlanda. Las investigaciones han revelado que el recipiente se fabricó en Asia occidental. Los objetos que componen el tesoro proceden de una amplia zona geográfica que abarca la Inglaterra anglosajona, Irlanda y Escandinavia. El tesoro presenta algunas similitudes con otros hallazgos vikingos, pero su mezcla de materiales —incluidos los tejidos con los que estaba envuelto el recipiente— ha sido calificada por los expertos como única.
Los conservadores del Museo Nacional de Escocia describen el tesoro de Galloway como «algo que apunta a una nueva forma de entender Escocia en el contexto internacional de los inicios de la era vikinga». Según Stuart Campbell, del Museo Nacional de Escocia, «se trata de un hallazgo de enorme importancia; nunca antes se había encontrado nada parecido en Escocia en cuanto a la variedad de objetos que representa este tesoro». Comenta que «debido a la cantidad y variedad de los objetos, y a la importancia general del hallazgo, los expertos tardarán algún tiempo en evaluar el tesoro en su conjunto para que podamos apreciar su verdadera relevancia. Estamos deseando saber más». La investigación ha utilizado nuevas tecnologías, como el modelado 3D, las tomografías computarizadas y las imágenes de rayos X, para revelar detalles hasta ahora desconocidos sobre los objetos del tesoro, especialmente en lo que se refiere a las decoraciones de la superficie del recipiente.
Descubrimiento
El tesoro fue descubierto en un lugar no revelado, en unos terrenos de la Iglesia de Escocia. Lo encontró Derek McLennan, un aficionado a la detección de metales procedente de Ayrshire. Le acompañaban dos clérigos, el reverendo David Bartholomew y el pastor Mike Smith, que también eran aficionados a la detección de metales. El trío contaba con permiso para registrar el lugar, que McLennan llevaba más de un año investigando, y tras una hora de búsqueda encontró un objeto de plata que resultó ser un brazalete. Según McLennan, «al principio no entendí lo que había encontrado porque pensé que era una cuchara de plata, pero luego le di la vuelta, pasé el pulgar por encima y vi el diseño en forma de aspa, y supe al instante que era vikingo». Corrió hacia Bartholomew gritando «¡Vikingos!» No era su primer hallazgo; en 2013, McLennan había descubierto el mayor tesoro de monedas de plata medievales de Escocia cerca de Twynholm. El hallazgo se comunicó a la Scotland's Treasure Trove Unit y un arqueólogo del condado, Andrew Nicholson, llevó a cabo una excavación con la ayuda de McLennan. Siguieron excavando y encontraron una colección de objetos a una profundidad de 60 cm. Una vez retirados los objetos, McLennan realizó una nueva búsqueda con su detector de metales y encontró un segundo nivel del tesoro, enterrado bajo el primero. Entre los hallazgos se encontraba una cruz de plata de la época paleocristiana. Bartholomew comentó: «Fue tremendamente emocionante, sobre todo cuando nos dimos cuenta de que la cruz de plata yacía boca abajo. Sobresalía de debajo de la pila de lingotes de plata y brazaletes decorados, con una cadena de plata finamente trenzada aún unida a ella. Fue un momento que nos dejó sin aliento cuando el arqueólogo local le dio la vuelta para revelar la rica decoración del otro lado».
Recipiente de plata y su contenido El recipiente era uno de los objetos más antiguos del tesoro y es posible que tuviera más de 100 años en el momento en que fue enterrado. Estaba fabricado con una aleación de plata y se encontró envuelto en los restos de un paño, con la tapa aún en su sitio. Contenía más objetos y fue examinado mediante rayos X en noviembre de 2014 antes de ser abierto y vaciado. Investigaciones posteriores revelaron que el recipiente no era de origen carolingio, como se había pensado, sino de Asia Occidental. Una vez retirada la tela, se descubrió que la ornamentación incluía un altar de fuego zoroástrico, y que la plata estaba aleada con cobre, lo que sugiere un origen en el Imperio sasánida. Además, el análisis isotópico del plomo presente en la aleación y en el nielado indica que procede de la mina de Nakhlak, en el centro de Irán.
Se descubrió que el contenido consistía en una colección de broches anglosajones de plata en forma de disco, un broche irlandés de plata, seda bizantina procedente de los alrededores de Constantinopla, un lingote de oro y objetos de oro y cristal de roca envueltos en tela. Es posible que el recipiente fuera una reliquia familiar que perteneció a la familia que enterró el tesoro. La cruz de plata podría proceder de Dublín y presenta grabados decorativos poco habituales en cada uno de sus cuatro brazos, lo que, según ha sugerido McLennan, podría representar cada uno de los cuatro Evangelios.
Inscripciones rúnicas
Cinco de los brazaletes de plata presentan inscripciones rúnicas grabadas. Aunque el tesoro se considera un tesoro vikingo, las inscripciones están escritas en runas anglosajonas y recogen nombres anglosajones. David Parsons, de la Universidad de Gales, ha identificado uno de los nombres como el nombre propio anglosajón Ecgbeorht (Egbert en inglés moderno), escrito como EGGBRECT ᛖᚷᚷᛒᚱᛖᚳᛏ. Conjetura que cada uno de los cinco nombres grabados en los brazaletes podría identificar al propietario de una parte del tesoro, y que estas personas podrían haber sido las encargadas de enterrarlo. Dado que Galloway formaba parte de la Northumbria anglosajona, es posible que vivieran en la zona. En febrero de 2025, se anunció que la inscripción «DIS IS ЇIGNA ˑFˑ» de un brazalete había sido descifrada como «Esta es la riqueza de la comunidad», lo que se interpretó en el sentido de que el tesoro era propiedad de la comunidad y no de un individuo en el momento de su enterramiento.
Contexto y nuevas excavaciones
Tras el hallazgo del tesoro, Historic Scotland, el Museo de Escocia y la empresa arqueológica AOC Archaeology acordaron que era necesario llevar a cabo una investigación arqueológica más amplia para conocer mejor el contexto del hallazgo. El yacimiento se sometió a vigilancia las 24 horas del día y un granjero local llevó a su toro más grande al campo para ahuyentar a los intrusos. Se excavó una zanja de 30 m por 30 m, centrada en el lugar del hallazgo. Se descubrieron más de un centenar de objetos adicionales, entre ellos un lingote de plata, una pulsera de plata completa, fragmentos de otra pulsera de plata y pequeñas piezas de plata, hierro y aleación de cobre, además de fragmentos de barro, lo que sugiere la presencia de un edificio. Un estudio geofísico realizado por la Universidad de Glasgow reveló que el tesoro había sido enterrado bajo la esquina de un edificio rectangular de madera delimitado por una doble hilera de postes. Se desconoce si existía algún vínculo entre el tesoro y el edificio, o si este se construyó por casualidad sobre el tesoro en una fecha posterior.
El estudio y las fotografías aéreas anteriores revelaron que el edificio se había construido dentro de un gran recinto rectilíneo con doble foso, que a su vez estaba dividido por otro recinto independiente. Según fuentes históricas, en las inmediaciones se encontraba una fundación eclesiástica paleocristiana, y es posible que el yacimiento del tesoro estuviera relacionado con la actividad monástica. Estos hallazgos llevaron a Historic Scotland a declarar todo el terreno como yacimiento de importancia nacional en septiembre de 2014.
Finalidad de su ocultación
Se desconoce el motivo por el que se enterró el tesoro, pero Campbell ha sugerido que se hizo para mantenerlo a salvo, comparándolo con «una caja de seguridad que nunca nadie reclamó». Comenta que el hallazgo podría cambiar la visión que se tiene de la relación histórica entre Escocia y los vikingos: «Tenemos la idea de que los vikingos eran extranjeros que realizaban incursiones en Escocia, pero esta era una zona vikinga en la que se asentaron y comerciaron, y las personas que vivían allí eran, cultural y lingüísticamente, nórdicas».
Tampoco está claro por qué el tesoro se enterró en dos niveles distintos. Es posible que simplemente se enterrara en dos momentos diferentes, presumiblemente por la misma persona. Por otra parte, es posible que quien lo enterró quisiera asegurarse de que los objetos más valiosos —las piezas de oro y el recipiente asiático— quedaran enterrados a mayor profundidad y, por lo tanto, estuvieran más a salvo. El contenido de los dos niveles del tesoro es diferente; el nivel superior está compuesto por objetos más pequeños y de menor valor, que habrían sido el equivalente al «monedero» en la economía de lingotes de los vikingos, mientras que el nivel inferior representa una colección de objetos de valor mucho más rara y exótica.
Propiedad moderna El tesoro se rige por el derecho consuetudinario escocés sobre hallazgos fortuitos y quedó bajo la custodia del Queen's and Lord Treasurer's Remembrancer. La ley otorga al hallador el derecho a una recompensa proporcional al valor de mercado de los objetos descubiertos. La Iglesia de Escocia interpuso una demanda contra McLennan. La Iglesia afirmó que tenía derecho a una parte equitativa del hallazgo. McLennan y los propietarios del terreno, los Fideicomisarios Generales de la Iglesia de Escocia, acordaron repartirse los ingresos finales. En 2017, un comité asesor del Queen's and Lord Treasurer's Remembrancer fijó su valor total en 1,98 millones de libras esterlinas. David Robertson, secretario de los Fideicomisarios Generales, ha declarado que «cualquier dinero que se obtenga de esto se destinará, ante todo, al bien de la parroquia local». El tesoro se ofrecerá en primer lugar a los museos escoceses; el Ayuntamiento de Dumfries and Galloway quiso, en 2016, adquirir el tesoro para una nueva galería de arte en Kirkcudbright, y el Museo Nacional de Escocia indicó que presentaría una solicitud para su adquisición.
Tras una campaña de recaudación de fondos llevada a cabo en 2017, el Museo Nacional de Escocia reunió los fondos necesarios para dar al tesoro un hogar permanente en Escocia. El museo lo adquirió por 1,98 millones de libras esterlinas.
Gira