El Grupo Experimental de Cine Universitario (GECU) es una unidad de producción audiovisual y difusión cinematográfica adscrita a la Vicerrectoría de Extensión de la Universidad de Panamá. Fundado en 1972, constituye la institución cinematográfica de mayor continuidad en la historia del cine panameño y la principal impulsora de una producción documental sistemática en Panamá durante la década de 1970.
Contexto histórico La fundación del GECU se inscribe en un doble proceso: el auge del Nuevo Cine Latinoamericano en el continente y las transformaciones políticas y culturales que el gobierno del general Omar Torrijos impulsó en Panamá a partir de 1968.
En 1958 se produjo el primer encuentro de cineastas de América Latina, en Montevideo, Uruguay, durante el Primer Congreso Latinoamericano de Cineastas Independientes, en el Festival de Cine del Sodre. Entonces se creó la Asociación Latinoamericana de Cineastas Independientes (ALACI), un antecedente del Primer Encuentro de Cineastas Latinoamericanos de Viña del Mar, Chile, realizado en marzo de 1967. Por primera vez se reunieron cineastas de los países latinoamericanos para trazar estrategias de realización cinematográfica en la región donde se potenciara una conciencia cultural propia. Dos años después, en el mismo festival, se estableció el canon del Nuevo Cine Latinoamericano. En 1968 la Primera Muestra de Cine Documental Latinoamericano, en Mérida, Venezuela, que daría nacimiento luego al Departamento de Cine de la Universidad de los Andes. En 1969 se crea el Departamento de Cine de la Universidad de los Andes, que agrupará la producción cinematográfica de autores como Carlos Rebolledo, Ugo Ulive, Mario Handler, Fernando Birri, Patricio Guzmán, Edmundo Aray y Jorge Sanjinés.
Esa corriente, que recibió diversas denominaciones teóricas: cine imperfecto para Julio García Espinosa,tercer cine para Fernando Solanas y Octavio Getino,estética del hambre para Glauber Rocha,encontró en Panamá condiciones políticas favorables para arraigar.
En el plano nacional, el eje articulador de la cultura audiovisual de la época fue la cuestión de la soberanía sobre la Zona del Canal. Los sucesos del 9 de enero de 1964, cuando 21 ciudadanos panameños fueron asesinados y alrededor de 500 resultaron heridos durante los enfrentamientos con el ejército estadounidense tras un incidente en el Balboa High School relacionado con el izamiento de la bandera panameña, habían convertido ese episodio en símbolo central de la lucha por la soberanía plena.
Fundación En julio de 1972 se realizó en el auditorio de la Facultad de Odontología de la Universidad de Panamá la primera muestra de cine cubano exhibida en el país, en el marco de un incipiente restablecimiento de contactos diplomáticos entre ambos gobiernos. Los documentales de Santiago Álvarez, en particular su cortometraje Now (1965), de cinco minutos, impresionaron al pequeño grupo de universitarios que asistió al evento y detonaron la decisión de crear una organización cinematográfica propia. Los cineastas cubanos Jorge Fraga y Pastor Vega estuvieron presentes en ese encuentro y proporcionaron una formación técnica inicial al grupo fundador.
El GECU fue constituido ese mismo año en las oficinas de la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Panamá. Su fundación contó con el respaldo directo del general Torrijos, que proporcionó un pequeño presupuesto para la adquisición del equipamiento básico: una cámara Bolex de 16 mm, una moviola, un trípode y una grabadora. El poeta Pedro Rivera, que en 1969 había obtenido el Premio Ricardo Miró con el poemario Los pájaros regresan de la niebla, asumió la dirección del grupo. Los miembros fundadores fueron Rivera, el fotógrafo Enoch Castillero, Luis Franco, Rafael Giraud, Ernesto Holder, Reynaldo Holder, Anselmo Montovani y Fernando Martínez.
El objetivo declarado de la nueva institución fue «fomentar y garantizar un espacio de gestación, producción y difusión cinematográfico y cultural dirigido a estimular y perfeccionar el desarrollo de una conciencia nacional».
Etapa fundacional (1972–1977)
Primera producción El primer trabajo del GECU fue Canto a la patria que ahora nace (1972), documental de cinco minutos dirigido por Pedro Rivera y Enoch Castillero. Rodado en 16 mm en blanco y negro, el film combinaba material de archivo filmado por Castillero durante los sucesos del 9 de enero de 1964 con fotografías fijas y la narración de un poema de Rivera sobre la descolonización. Rivera describió la obra como «muy parecida a Now» de Santiago Álvarez. La imagen del conjunto de la producción del período presentaba manchas e imperfecciones derivadas de la ausencia de un laboratorio de revelado profesional en el país, rasgos que la emparentaban con la estética del cine de tercer mundo que el grupo asumía como referente.
Entre 1972 y 1977, el GECU produjo de manera sistemática treinta documentales en formato de 16 mm: quince cortometrajes, catorce mediometrajes y un único largometraje.
Temas y líneas de producción La producción documental del período se organizó en torno a varios ejes temáticos. El primero fue la soberanía sobre el Canal: Ahora ya no estamos solos (1973), de Pedro Rivera y Enoch Castillero, con 55 minutos de duración, documentó la sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebrada en Panamá en 1973, en la que se debatieron las políticas colonialistas de Estados Unidos y se obtuvo una resolución favorable para Panamá. Unidos o dominados (1974), de Gerardo Vallejos, registró el encuentro en Panamá de los presidentes de Venezuela, Colombia y Costa Rica con Torrijos. Como si a Maceo, Lorenzo dieran un apretón de manos (1974), de Pedro Rivera, documentó la visita de Torrijos a Cuba.
El segundo eje fue la solidaridad con procesos de liberación en otros países. ¡Viva Chile, mierda! (1973), de Pedro Rivera y José de Jesús Martínez (filósofo, matemático y poeta vinculado al entorno de Torrijos), rindió homenaje al presidente derrocado Salvador Allende, al cantautor Víctor Jara y al poeta Pablo Neruda en sus 22 minutos de duración. Belice vencerá, también de Rivera, expresó el apoyo panameño a la causa independentista de Belice. ¡Aquí hay coraje! (1980) documentó la visita de Torrijos a Nicaragua y el reconocimiento de la Revolución Sandinista al apoyo estratégico del general panameño.
El tercer eje fue la documentación de las reformas internas del gobierno de Torrijos. El Proyecto Bayano, que construyó la segunda obra de ingeniería en importancia en el país tras el Canal, generó cuatro documentales: Aquí Bayano, cambio: la quema (1974), Aquí Bayano, cambio: la producción (1975) —de 55 minutos—, ambos de Pedro Rivera; Bayano, prioridad uno (1975), de Gerardo Vallejo y Pedro Rivera, único largometraje producido por el GECU en este período; y Bayano ruge (1976), de Rivera, sobre el cierre de las compuertas y la finalización de la obra. Sobre las reformas educativas, Rivera realizó Ligar el alfabeto a la tierra (1975), documental de 30 minutos sobre la campaña de alfabetización en zonas apartadas, y María (1975), de 5 minutos, sobre las condiciones de aprendizaje en una escuela campesina.
La canción de nosotros (1976), de Luis Franco, adoptó un procedimiento diferente al del resto del grupo: reconstruyó los conflictos en torno a la Zona del Canal a través de la música. El film narró la detención por parte de la policía militar estadounidense de un grupo de músicos de un barrio marginal cercano a la Zona que había traspasado el cercado perimetral del territorio ocupado. La secuencia de la detención fue captada por Fernando Martínez mientras el grupo filmaba, lo que le confirió al film el carácter de testimonio directo. La obra obtuvo el Premio Chamán de Oro en el Primer Festival Internacional de San José, Costa Rica.
Soberanía (1975), de Pedro Rivera, recibió el Premio Liga de Amistad con los Pueblos en el Festival Internacional de Cine Documental y Animado de Leipzig (entonces República Democrática Alemana). Ahora ya no estamos solos obtuvo la Copa Azul en el Festival de Tashkent (Unión Soviética) en 1976. ¡Aquí hay coraje! (1980) recibió el Premio Caimán Barbudo en La Habana en 1979.
Al margen de la producción documental ligada al gobierno de Torrijos, Historia de un soldado sin ejército (1977), de Sergio Cambefort, rodada en 35 mm, registró las vivencias de un personaje callejero apodado Frankie Thomas y recibió el Premio del Jurado en el Festival Iberoamericano de Huelva.
Difusión y actividades culturales paralelas El GECU construyó durante este período una red de cineclubes de 16 mm que realizaban proyecciones en instituciones públicas, colegios secundarios, universidades, barrios populares de la capital, municipios del interior y comunidades rurales de difícil acceso. Esa red funcionó como instrumento de formación de un espectador para el cine panameño en un contexto dominado por la distribución comercial estadounidense.
En 1976, el grupo fundó la revista impresa Formato 16, dirigida por Pedro Rivera, con una tirada de mil ejemplares. La publicación abordó la producción cinematográfica panameña, latinoamericana y mundial desde una perspectiva comprometida con la soberanía cultural. A partir de la misma editorial, el GECU publicó en menos de cinco años más de treinta obras de poesía, cuento y ensayo. La revista se publicó hasta 1984 y dio origen al suplemento Temas de Nuestra América, que continuó editándose en décadas posteriores.
El Cine Universitario En febrero de 1978, el GECU inauguró el Cine Universitario como primera sala de cine alternativo, internacional o de arte y ensayo de Ciudad de Panamá. La sala disponía de 160 butacas, proyector de 35 mm, sistema de aire acondicionado, muros con aislamiento acústico, iluminación regulable y espacio exterior para recepción de público. Funcionó con tres funciones diarias y se convirtió en el principal espacio de exhibición de cine europeo, latinoamericano y de otras cinematografías no comerciales en el país.
El Cine Universitario cerró sus puertas en 2007 a causa de daños estructurales provocados por la humedad derivada de las corrientes de agua que descendían por el cerro universitario durante la temporada de lluvias. Con el cambio de administración de la Universidad de Panamá iniciado en los años siguientes, la sala fue rehabilitada y devuelta al GECU como espacio de programación regular.
Crisis y reorientación (1977–1989) La firma de los Tratados Torrijos-Carter el 7 de septiembre de 1977 (que estableció la devolución plena de la Zona del Canal Interoceánico a Panamá para el 31 de diciembre de 1999) modificó el eje en torno al cual había gravitado la producción del GECU. Al desaparecer el objetivo central que había orientado la mayor parte de sus documentales, y ante el cierre simultáneo de los laboratorios de revelado Sosa Scope y Kodak instalados en Panamá, el grupo entró en un período de repliegue.
Los gobiernos civiles que sucedieron a Torrijos a partir de 1978 no mantuvieron el apoyo institucional a la producción cinematográfica del GECU. El grupo se consolidó entonces en el ámbito de la Universidad de Panamá, desde donde continuó operando con recursos reducidos. Pedro Rivera describió la transformación en los siguientes términos: «El GECU dejó de ser el grupo contestatario, de guerra, porque tampoco aquí se está librando ninguna batalla».
En 1985, Pedro Rivera se incorporó como miembro ejecutivo del Comité de Cineastas de América Latina y de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, presidida por Gabriel García Márquez.
Décadas de 1990 y 2000 En la década de 1990, el GECU orientó parte de su producción hacia la televisión, con el programa cultural de formato revista Espacios. La participación en el Concurso de Videos RPC-Maxell (hasta 1996) impulsó nuevas propuestas audiovisuales en formato ligero y abarató los costos de producción.