La divulgación histórica es un género literario derivado de la historiografía y el ensayo que adopta un enfoque popular ya que se dirige a un público amplio. Suele dar prioridad a la narrativa, la personalidad y los detalles vívidos frente al análisis histórico académico que suele ser más especializado y técnico y, por lo tanto, menos accesible para el lector o el público general. Por extensión, se aplica a otras obras creativas de tipo audiovisual, a recreaciones y a otras creaciones que poseen la misma finalidad divulgativa.

A veces se considera parte de la divulgación científica, y comparte con ella el objetivo de hacer el conocimiento académico histórico más accesible para el público general. Ambas buscan educar, entretener y fomentar el pensamiento crítico, traduciendo información técnica a un lenguaje comprensible y atractivo.

Concepto Se propone que la divulgación histórica, conocida como popular history en inglés, es una «ciencia moral» en el sentido de que recrea el pasado no solo por sí mismo, sino también para subrayar cómo la historia podría facilitar un presente éticamente responsable. Algunos la consideran una historia producida por autores que son buenos comunicadores, capaces de traducir el lenguaje de la cientificidad del historiador al lenguaje cotidiano común.

Otros estudiosos atribuyeron en parte el desarrollo de la divulgación histórica al aumento de escritores convertidos en historiadores, como Isaac Asimov, Mary Howitt, Juan Eslava Galán o Arturo Pérez-Reverte, quienes escriben sobre acontecimientos históricos «con buen estilo» y, por lo tanto, resultan atractivos para el público. A estos habría que añadirles otros autores que hacen divulgación histórica en formato audiovisual, ya sea en programas de televisión y radio o en sitios de Internet y en redes sociales.

Formatos de divulgación histórica Existen múltiples formatos adaptados a diferentes audiencias, y se podrían agrupar en las siguientes categorías:

Audio y pódcasts: Contenidos episódicos que narran eventos o biografías en profundidad mediante el uso de narrativas sonoras, efectos y entrevistas a expertos. Ej.: Memorias de un tambor.

Audiovisual y Redes sociales: Contenidos de consumo rápido o documentales generalmente breves. Se utilizan plataformas como YouTube o TikTok con recreaciones, mapas animados o explicaciones dinámicas de procesos complejos. También se incluyen programas de radio y televisión. Ej.: El condensador de fluzo.

Libros y ensayos de no ficción: Textos que priorizan la narrativa y el hilo conductor por encima del rigor técnico, a menudo centrados en determinados personajes para explicar el contexto socioeconómico e histórico. Ej.: Breve historia del mundo, de Juan Pablo Fusi.

Divulgación presencial y museística: Exposiciones temporales, visitas guiadas teatralizadas en cascos históricos o monumentos de patrimonio local, y recreaciones históricas que permiten vivir el pasado de forma experiencial. Ej.: Las edades del hombre.

Artículos y revistas digitales: Textos cortos que analizan efemérides, curiosidades o desmienten mitos históricos, disponibles en blogs y publicaciones periódicas. Ej.: revistas de historia como Todo es Historia (Argentina).

Divulgadores de la historia destacados Algunos divulgadores de la historia populares son académicos, o exacadémicos, que (según un autor) "se han abstraído de alguna manera del ámbito académico, convirtiéndose en comentaristas culturales"De Groot, Jerome (2009), Consuming History: Historians and Heritage in Contemporary Popular Culture, Routledge, pág. 15. mientras que otros muchos trabajaron como escritores o periodistas, quizás después de obtener un título inicial en historia, o proceden del mundo de los creadores de contenido para Internet.

En cualquier caso, suelen estar muy relacionados con su ámbito geográfico y cultural más cercano por lo que habría que establecer una clasificación basada en este criterio.

En el ámbito de habla hispana Entre los divulgadores españoles procedentes del mundo académico encontramos a los historiadores Daniel Aquillué, José Calvo Poyato o Lucía Gálvez, el arqueólogo Néstor Marqués, especializado en la Antigua Roma y el Imperio Romano, o el paleoantropólogo y escritor español Juan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento de Atapuerca.

Los escritores Juan Eslava Galán, autor de "Historia de España contada para escépticos", y Arturo Pérez-Reverte, con "Una historia de España", serían ejemplo de divulgadores que no poseen la condición de historiador pero que también utilizan el ensayo y la novela histórica como formato de divulgación.

En formato audiovisual y en redes sociales encontramos numerosos de divulgación como "Academia Play" de Javier Rubio, sobre grandes hitos de la historia de España, "Pero esa es otra historia" un canal de YouTube con tono desenfadado y humorístico sobre historia universal o "El Cubil de Peter" sobre mitología y civilizaciones clásicas. Los pódcasts "Memorias de un tambor", de José Carlos Canalda, o "Histocast" sobre historia militar y conflictos bélicos.

En el ámbito anglosajón Entre los ejemplos recientes de historiadores populares estadounidenses con afiliación académica se encuentran Daniel J. Boorstin, Stephen E. Ambrose, Doris Kearns Goodwin y Pauline Maier.

Entre los ejemplos recientes de divulgadores británicos que también son académicos se encuentran Niall Ferguson, Mary Beard, Christopher Hibbert, Dan Jones y Simon Schama, y, de una generación anterior, Eric Hobsbawm, Paul Johnson, E. P. Thompson, A.J.P. Taylor, pionero de la historia en televisión, y Christopher Hill. El autor de pódcast Tom Holland, aunque no posee ninguna cualificación formal en el campo, sí mantiene una afiliación académica. Gran parte de la producción de Hugh Trevor-Roper también estaba dirigida a un público popular. Entre los académicos canadienses cuya obra ha trascendido al gran público podrían citarse a Donald Creighton o Margaret MacMillan.

Entre los autores estadounidenses no académicos se encuentran Walter Lord, David McCullough, Bill Bryson y Barbara W. Tuchman. Los pódcast se han convertido en un nuevo medio para la difusión de la historia popular, en el que destacan las contribuciones del estadounidense Robert Evans.

John Julius Norwich, Antony Beevor y Tariq Ali son historiadores británicos populares que nunca han sido académicos. Entre los escritores anglo-canadienses que divulgan la historia se encuentra el periodista Pierre Berton y el novelista Mordecai Richler.

Véase también Historia pública Divulgación científica

Referencias

Enlaces externos Divulgadores de la historia. (Blog)

Lecturas adicionales En español Miriam Villares, "Los 5 secretos de un buen libro de divulgación histórica", 29 de noviembre de 2023. Eduardo Montagut, "La importancia de la divulgación histórica", 14 de febrero de 2025.

En inglés Lepore, Jill, "Historians Who Love Too Much: Reflections on Microhistory and Biography", Journal of American History, 88 (June 2001): 129–44. Pfitzer, Gregory M. (2008), Popular History and the Literary Marketplace, 1840-1920, Amherst: University of Massachusetts Press.

Categoría:Géneros Categoría:Historiografía Categoría:Literatura Categoría:Divulgación humanística Categoría:Obras sobre historia