derecha|miniaturadeimagen|400x400px|Marcha de las mujeres sobre Versalles durante la Revolución Francesa, 1789 Los levantamientos de mujeres son protestas masivas iniciadas por mujeres como acto de resistencia o rebelión contra un gobierno establecido. Una protesta es una declaración o acción realizada para expresar desaprobación u oposición a una autoridad, generalmente con el fin de influir en la opinión pública o en las políticas gubernamentales.
Algunas protestas masivas lideradas por mujeres se propusieron deliberadamente enfatizar el el rol de género de las organizadoras y participantes: por ejemplo, las Madres de Plaza de Mayo enfatizaron su rol común como madres marchando con pañuelos blancos en la cabeza para simbolizar los pañales de sus hijos perdidos. En otros contextos, las mujeres pueden desnudarse para llamar la atención sobre su causa, o para avergonzar o intimidar a aquellos contra quienes protestan.
Historia temprana
La creación de las primeras sociedades humanas Los estudios sobre los cazadores-recolectores muestran que su sentido de comunidad moral se mantiene gracias a individuos que resisten cualquier forma de dominación. De hecho, muchos cazadores-recolectores son tan igualitarios y comunistas que incluso antropólogos no marxistas, como Christopher Boehm, sostiene que las sociedades de cazadores-recolectores —las primeras sociedades humanas— debieron originarse en levantamientos contra los varones dominantes.
Chris Knight y otros antropólogos influenciados por Karl Marx y Friedrich Engels han teorizado que estos levantamientos fueron liderados por mujeres que buscaban apoyo colectivo para poder llevar la carga del cuidado de sus hijos. Chris Knight, Camilla Power, Ian Watts, 'The Human Symbolic Revolution', The Cambridge Archaeological Journal Vol. 5, pp. 75 Han utilizado evidencias de la antropología, la primatología, las narrativas míticas, la biología evolutiva y la arqueología aunque otros marxistas han rechazado estas teorías.Aunque la idea de que los levantamientos liderados por mujeres crearon las primeras sociedades es controvertida, antropólogos de prestigio sí apoyan la tesis la tesis. Entre ellos Mary Douglas, Robin Dunbar, David Lewis-Williams, Caroline Humphrey, Marilyn Strathern, Clive Gamble, Keith Hart y Chris Stringer, que han hecho comentarios favorables sobre el trabajo de Knight.
Hermanas Trung
Las hermanas Trưng lideraron el primer movimiento independentista en el antiguo Vietnam. A menudo representadas a lomos de elefante, organizaron una rebelión en el año 40 d. C. y derrotaron con éxito a los gobernantes de la dinastía Han. Tomaron el poder, pero las tropas de Ma Yuan aplastaron el breve período de autonomía. Ambas hermanas se suicidaron arrojándose a un río. Son veneradas como iconos de los derechos y la determinación de las mujeres en el Vietnam moderno.
Boudica
Boudica fue una reina de la tribu celta británica de los icenos que lideró una rebelión contra el Imperio Romano en el año 60 o 61 d.n.e. Murió poco después de su fracaso y la leyenda dice que se envenenó. Es considerada una heroína popular británica.
Siglos y
Disturbios por la comida El artículo clásico de E. P. Thompson, La economía moral de la multitud inglesa en el siglo XVIII, destacaba el papel de la mujer en muchos disturbios por la escasez de alimentos. Argumentaba que las alborotadoras insistían en la idea de una comunidad moral que estaba obligada a alimentarlas a ellas y a sus familias. Un comentarista contemporáneo comentó: «Las mujeres son más propensas a la rebelión... [y] en todos los tumultos públicos son las primeras en mostrar violencia y ferocidad».
John Bohstedt argumentó que Thompson había exagerado el papel de las mujeres en los disturbios por la comida. Este respondió rechazando la crítica. Aunque no es posible conocer el nivel exacto de participación de las mujeres en los disturbios por la comida del siglo , parece que, como mínimo, las mujeres lideraron o iniciaron una número significativo de dichos disturbios y participaron en muchos más. Participaron más en los disturbios por la comida que en los disturbios anteriores contra el reclutamiento forzoso de 1747, en los que defendieron el interés de la comunidad e impusieron la moral comunitaria. Estos disturbios de revolución y resistencia dieron la posibilidad de que las mujeres fueran sujetos políticos y no solo esposas o madres de republicanos.
Hombres y mujeres participaron en disturbios por la escasez de alimentos en Irlanda, Bélgica, los Países Bajos y Alemania (donde informes contemporáneos afirmaban que las mujeres iniciaron muchos disturbios). Los disturbios fiscales holandeses de los siglos y fueron más numerosos y a menudo más violentos, con participantes de las clases bajas y medias bajas. Por su parte, los disturbios por la escasez de alimentos solo atrajeron a las clases bajas. En esos siglos, al menos 26 disturbios y 50 manifestaciones involucraron a mujeres, 10 de las cuales estuvieron principalmente bajo su control. Las mujeres cocinaban y compraban alimentos para sus familias; así que eran ellas las primeras en enfrentarse a la escasez de alimentos y los altos precios. De esta manera, generalmente controlaban gran parte de las finanzas del hogar. Otra razón para su participación se debe a que los disturbios por la escasez de alimentos solían comenzar en los mercados cercanos a las tiendas y los molinos, donde las mujeres se reunían con mayor frecuencia.
Uno de los disturbios fiscales más destacados de 1616 fue registrado como "la revuelta de las mujeres de Delft". Las mujeres también llevaron a cabo casi un tercio de los disturbios por alimentos durante la Revolución Americana. William Sheehan, Riotous Assemblies, p160 H.Applewhite and D.Levy, Women and Politics in the Age of Democratic Revolution, 127–30 Manfred Gailus in K.Hagemann, Civil Society and Gender, pp. 174–179 A pesar de que estaban excluidas del voto, no estaban calificadas para servir como jurados en tribunales y estaban esencialmente incapacitadas políticamente por su condición de dependientes. Aproximadamente 100 mujeres marcharon en un "Motín Femenino" y salieron a las calles en julio de 1777 insistiendo en su derecho a exigir un intercambio equitativo.
Revolución Francesa Las mujeres tuvieron un papel destacado en los disturbios alimentarios en los mercados franceses (aunque los hombres predominaron en los del campo).Cynthia Bouton, 'Gendered Behavior in Subsistence Riots', Journal of Social History, Vol. 23, No. 4 C. Bouton, The Flour War: Gender, Class and Community in Late Ancien Régime French Society. El disturbio por los alimentos más trascendental fue la Marcha de las Mujeres a Versalles. Tuvo lugar en octubre de 1789, cuando las vendedoras del mercado de París comenzaron a llamar «cobardes» a los hombres y a declarar: «¡Tomaremos el control!». Marcharon hacia Versalles, seguidas por soldados. La multitud obligó entonces al rey a regresar a París, donde, tres años después, las mujeres volvieron a ser participantes importantes en las manifestaciones que llevaron a la abolición de la monarquía. Un inspector de policía dijo en 1793: «Son principalmente las mujeres las que se alborotan, mujeres que a su vez transmiten todo su frenesí a los hombres, exacerbándolos con sus proposiciones sediciosas y estimulando la efervescencia más violenta».H.Applewhite and D.Levy, Women and Politics in the Age of Democratic Revolution, pp. 76, 81
Mientras tanto, las mujeres del campo iniciaron protestas «contrarrevolucionarias» contra las políticas del nuevo gobierno de represión de la Iglesia y el reclutamiento forzoso de campesinos varones en el ejército.James Mcmillan, France and Women, 1789–1914, pp. 25–26
Durante la Revolución Francesa, las mujeres lideraron la lucha por la religión. Las mujeres sentían la responsabilidad de mantener el equilibrio espiritual en sus familias. Lucharon, recurriendo a veces a acciones violentas e ilegales, para hacerse oír. Si eran arrestadas, los hombres de su entorno minimizaban el daño que podían causar, y se las consideraba histéricas y vulnerables, por lo que la sociedad solía restar importancia a sus acciones violentas e ilegales. Sin embargo, si una mujer se negaba o evitaba participar en peticiones o marchas, era avergonzada hasta que la culpa la obligaba a participar.
Durante la Revolución Francesa, las mujeres también lucharon por sus derechos. Las mujeres aristocráticas no eran tan propensas a participar en actividades que pudieran arruinar a su familia o sus posibilidades de heredar la fortuna familiar, por lo que se mostraban reacias a participar. Las mujeres de clases más bajas aunque se enfrentaban al mismo dilema, el bien que podían lograr superaba la pérdida del orgullo familiar o la fortuna. Aunque Luis XVI había permitido votar a todos los contribuyentes, las mujeres no podían pagar impuestos por lo que no podían votar. Mientras el Tercer Estado dictaba las normas, las mujeres presentaban sus opiniones a través de panfletos y peticiones para que el Tercer Estado supiera lo que querían. La Pétition des femmes du Tiers-État au Roi pedía que la educación fuera más allá del francés y el latín para la iglesia, que hubiera más empleos para las mujeres y que se aumentara el salario máximo de 5-6 sueldos. La Motion en Faveur du Sexe y el Discours préliminaire de la pauvre Javotte se centraban en las dotes y el matrimonio. En la clase trabajadora, encontrar trabajo era bastante difícil para los hombres, y más para las mujeres. Ahorrar lo suficiente para casarse era casi imposible. Las mujeres no querían tener que pagar una dote para contraer matrimonio. En su Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, Olympe de Gouges, exponía todos los derechos que debían tener las mujeres. Fue copiado casi textualmente de la Declaración de los Derechos del Hombre, pero aplicado a las mujeres. Otro panfleto, Griefs et plaintes des femmes mal mariées (Lamentos y quejas de las mujeres mal casadas), criticaba las leyes matrimoniales que obligaban a las mujeres a someterse a los hombres y exigía la legalización del divorcio.
Dentro de la burguesía, Etta Palm d'Aelders exigió la igualdad de derechos en educación, la libertad política, el divorcio y la libertad jurídica para las mujeres mayores de 21 años. Si bien la libertad política no se lograría hasta después de la Revolución, el resto de sus demandas se cumplieron. En agosto de 1792, las mujeres mayores de 21 años obtuvieron la independencia jurídica de sus padres. En septiembre de 1792, se les concedió el derecho al divorcio y la Ley de 1794 simplificó el proceso. Los programas educativos avanzaron y permitieron que las mujeres se capacitaran para carreras profesionales, aunque no alcanzaron la igualdad. Las maestras cobraban menos que los maestros y las clases de primaria estaban divididas por género. Tras los avances y mejoras en el sistema educativo, la situación de las mujeres no mejoró mucho con respecto a antes.
R.B. Rose sostiene que, a pesar de los esfuerzos de las mujeres durante la Revolución, poco cambió. La Revolución fue una revolución para los hombres y un caos para las mujeres. La Constitución de la Revolución Francesa de 1791 solo les permitió ser consideradas ciudadanas. No tenían derecho al voto ni la posibilidad de presentarse a cargos públicos. El Código Napoleónico de 1804 volvió a someter a las esposas a sus maridos, revirtiendo todas las demandas de igualdad surgidas durante la Revolución. Siguieron sin poder poseer tierras porque no podían firmar legalmente ningún contrato, lo que las ponía en manos de su pariente varón más cercano.
Guerra franco-prusiana Durante la guerra franco-prusiana de 1871, las mujeres desempeñaron un papel destacado al impedir que el ejército trasladara sus cañones fuera de París, un acontecimiento que contribuyó a desencadenar la Comuna de París.Gay Gullickson, Unruly Women of Paris, pp. 24