derecha|miniatura|250px|Cajita vikinga de San Isidoro de León, hacia 1000-1025. Asta de ciervo, tapas de aleación de cobre dorado. León, Real Basílica de San Isidoro.
La cajita vikinga de San Isidoro de León es un objeto vikingo tallado en asta de ciervo alrededor del año 1000 que se conserva en la Real Basílica de San Isidoro de León, en la ciudad de León (España). Se desconoce cuál podría haber sido su finalidad original. Por este motivo, y porque no se identificó su origen vikingo hasta 1990, no es un objeto que tenga un nombre unívoco y consolidado en la literatura especializada sobre el tema sino que es citado de formas diversas, que habitualmente consisten en una referencia a su forma o posible función (cajita, contenedor, cilindro, bote, relicario, etc.) seguida de una referencia, completa o abreviada, al lugar donde se guarda desde hace siglos: San Isidoro de León. Así, otros nombres con los que se conoce a esta pieza son, por ejemplo, contenedor vikingo de San Isidoro de León, o relicario vikingo de San Isidoro, y similares. También se la conoció como «idolillo vikingo» a causa de que en la pieza se distingue la cabeza de una animal que se creyó un dragón o un animal fantástico, aunque finalmente ha sido identificado como un ave. Destaca por su gran calidad y por su excelente estado de conservación.
Descripción
La cajita es un cilindro calado hecho de asta de ciervo, probablemente de ciervo rojo (es decir, ciervo común europeo (Cervus elaphus)), Nancy Wicker (2020), “The Scandinavian Container at San Isidoro, León, in the Context of Viking Art and Society”, p. 247 con dos tapas de aleación de cobre dorado en sus extremos superior e inferior, también caladas. Mide 4,4 cm de altura, y tiene un diámetro de 3,5 cm, excepto en uno de sus extremos, que presenta una protuberancia en forma de cabeza de ave y mide unos 5 cm.Isidro Bango Torviso (2001), Maravillas de la España medieval, p. 118
La cajita está trabajada en el estilo vikingo de decoración conocido como Mammen, que se desarrolló entre finales del siglo X y principios del XI, si bien presenta algunas características que pueden identificarse con el siguiente estilo, Ringerike, que fue sustituyendo gradualmente al estilo Mammen alrededor del año 1.000. Nancy Wicker (2020), “The Scandinavian Container at San Isidoro, León, in the Context of Viking Art and Society”, p. 228-229 Por ello se atribuye a la cajita vikinga una cronología cercana al año 1000. Nancy Wicker (2020), “The Scandinavian Container at San Isidoro, León, in the Context of Viking Art and Society”, p. 244 Más concretamente, por comparación con la datación estimada para otras piezas con decoración similar, como los cofres de Cammin y Bamberg o el Salterio de Winchcombe, se ha propuesto que podría haber sido realizada entre los años 1000 y 1025. Rebeca Franco Valle (2023), “Viking Art in the Church. A Scandinavian Casket in the Basilica of San Isidoro in León, Spain”, p. 82 Su calidad técnica y artística es excelente, al igual que su estado de conservación. Se ha señalado que una de las razones del buen estado de conservación de la pieza puede deberse a que probablemente no circuló mucho, sino que llegó rápido a la península ibérica e ingresó pronto en San Isidoro de León. Rebeca Franco Valle (2023), “Viking Art in the Church. A Scandinavian Casket in the Basilica of San Isidoro in León, Spain”, p. 83
La pieza se comprende mejor si se observa de manera que la protuberancia o prótomo que sobresale del cilindro quede en la parte superior vertical, según la orientación que puede observarse en los demás objetos vikingos en los que sobresalen cabezas de aves y animales. Nancy Wicker (2020), “The Scandinavian Container at San Isidoro, León, in the Context of Viking Art and Society”, p. 231 Entonces resulta más fácil reconocer que esa protuberancia es, en realidad, la cabeza de un ave de presa con el pico curvo hacia abajo. Los análisis muestran que la cabeza fue esculpida tridimensionalmente al darle esa forma a una pequeña punta de la cornamenta de ciervo en la que se talló la cajita. Nancy Wicker (2020), “The Scandinavian Container at San Isidoro, León, in the Context of Viking Art and Society”, p. 228
Una vez identificada la cabeza de ave también resulta más fácil entender el esquema decorativo general tallado en la cajita, realizado en el estilo Mammen ya mencionado. Consiste en la representación muy estilizada de un ave de presa con las alas y la cola desplegadas, y entrelazadas con criaturas parecidas a serpientes, de las cuales hay un total de cinco, además de dos más pequeñas a ambos lados de la cabeza del ave. Nancy Wicker (2020), “The Scandinavian Container at San Isidoro, León, in the Context of Viking Art and Society”, p. 232-233 Algunos de los espacios que se forman entre las serpientes están perforados y dan a la pieza su característico aspecto calado. Se han conservado restos de pigmento rojo en algunas de las ranuras de la talla. Rebeca Franco Valle (2023), “Viking Art in the Church. A Scandinavian Casket in the Basilica of San Isidoro in León, Spain”, p. 81
centro|miniaturadeimagen|800px|Representación bidimensional de la decoración de la cajita vikinga de San Isidoro de León. Dibujo coloreado de la profesora Nancy L. Wicker, adaptado de un dibujo de Louise Hilmer, en Roesdahl, “From Scandinavia to Spain: The León Reliquary”, p. 357, figura 33.5.
Los colores siguen la convención estándar para la representación de los animales en el arte escandinavo, con la cabeza en verde, los ojos rojos, el cuerpo naranja y las extremidades azules, además de algunos colores adicionales escogidos por la profesora Wicker para facilitar la diferenciación de las partes, como el amarillo para los cuerpos de las serpientes, el azul oscuro para las alas del ave y el azul claro para sus patas.
derecha|miniatura|250px|Cajita vikinga de San Isidoro de León
Como ya se ha mencionado, la cajita cilíndrica está cerrada en cada extremo por tapas metálicas. Las tapas están caladas, como la parte hecha en asta de ciervo, y tienen una decoración vikinga de animales entrelazados, similar a la del cuerpo pero más simple y tosca, sin que sea posible saber con certeza si son contemporáneas a ella. Eduardo Morales Romero (2004), “Historia de los vikingos en España”, p. 115 Una de las tapas está fijada con cuatro clavos, mientras que la otra tapa tiene una bisagra que permite abrirla. La bisagra es de un color diferente al de la tapa, y además pueden observarse perforaciones, tanto en la tapa como en el cilindro, lo cual indica que en algún momento la tapa estuvo fijada con clavos. Esto parece indicar que la bisagra es un añadido posterior. Así mismo se observan perforaciones en el cilindro que no corresponden a las tapas actuales.
Todo ello muestra que la pieza ha sido sometida a algunas modificaciones desde el momento de su creación. Se han propuesto 3 posibles etapas en la historia de la pieza:
en una primera etapa el cilindro de asta de ciervo podría haber estado clavado a algo que lo atravesaba, como por ejemplo el eje de un bastón; en una segunda etapa se habrían añadido las tapas metálicas, clavándolas en el cilindro en puntos distintos a los de las perforaciones previas; y en una tercera etapa se habría añadido a una de las tapas la bisagra que permite abrir la cajita, razón por la cual pueden observarse actualmente agujeros en la tapa y en el cilindro que se corresponden entre sí aunque están vacíos.
Posible lugar de creación de la pieza
De momento no se dispone de información suficiente para concretar el lugar de creación de la cajita. En principio, pudo haber sido creada en cualquier lugar de la diáspora vikinga, que se extendía desde las islas británicas hasta Rusia. A causa de las similitudes entre la decoración de estilo Mammen de la cajita y la de piedras talladas encontradas en la Isla de Man, especialmente las de Kirk Michael y Kirk Braddan, se ha propuesto que la cajita podría haber sido creada allí. Nancy Wicker (2020), “The Scandinavian Container at San Isidoro, León, in the Context of Viking Art and Society”, p. 241 Además, la Isla de Man está geográficamente más cercana a la península ibérica que la península escandinava. Rebeca Franco Valle (2023), “Viking Art in the Church. A Scandinavian Casket in the Basilica of San Isidoro in León, Spain”, p. 80 No obstante, hasta la fecha no se han descubierto restos de trabajos vikingos en asta de ciervo en la Isla de Man, aunque podría haberlos habido. Por el contrario sí que han sido identificados en lugares como Ribe (Dinamarca), Birka y Sigtuna (Suecia), Hedeby (Alemania), Wolin (Polonia) y en asentamientos de colonos nórdicos en las islas británicas, entre ellos Dublín o York.
Principales hipótesis sobre la posible función original de la pieza
derecha|miniaturadeimagen|250px|Mango de hueso procedente de Årnes, Noruega. Hueso, 6 cm. Museo de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU), Trondheim, Noruega. Núm. inv. T18308.Existen otros objetos vikingos similares en decoración a la cajita, y unos pocos también son similares a ella en su forma cilíndrica, tamaño y material. Nancy Wicker (2020), “The Scandinavian Container at San Isidoro, León, in the Context of Viking Art and Society”, p. 233 No obstante, la cajita vikinga es única por la decoración calada de su cuerpo y de sus tapas metálicas. Nancy Wicker (2020), “The Scandinavian Container at San Isidoro, León, in the Context of Viking Art and Society”, p. 240 Entre aquellas que guardan parecido, excepto en la técnica calada, puede mencionarse un cilindro de 6 cm realizado en hueso tallado, muy similar en datación, forma y tamaño, encontrado en Årnes (Noruega), y que se ha propuesto que pudiera ser un mango o una montura para la vaina de un cuchillo. Nancy Wicker (2020), “The Scandinavian Container at San Isidoro, León, in the Context of Viking Art and Society”, p. 234 Otros objetos vikingos similares han sido identificados como mangos de cuchillo, recipientes para sal o estuches de agujas, además de fragmentos no identificables. A diferencia de la cajita vikinga, ninguno de estos objetos era calado, ni tenía tapas metálicas ni una decoración tan elaborada, y el examen de la cajita parece indicar que no se corresponde con ninguna de las funciones mencionadas, si bien, como ya se ha indicado, en algún momento el cilindro pudo haber estado clavado a algo que atravesaba su interior, como ocurre con los mangos.
Por lo tanto, resulta difícil identificar con seguridad cuál pudo ser la finalidad original. Cualquier material líquido, en polvo o en pequeñas piezas (inferiores al tamaño de las perforaciones que recorren la pieza) se habría perdido por las aberturas si se hubiera guardado en ella, excepto si hubiera podido envolverse en tela o algún material similar. Por otro lado, las aberturas son demasiado pequeñas como para permitir una visión clara del interior. Por ello se ha sugerido que tal vez las aberturas no estaban pensadas para el sentido de la vista sino para el del olfato, Nancy Wicker (2020), “The Scandinavian Container at San Isidoro, León, in the Context of Viking Art and Society”, p. 246 y la cajita podría haber sido ideada para rellenarse con alguna sustancia aromática sólida como mirra, almizcle, ámbar gris o alcanfor.
Así pues, las principales hipótesis propuestas sobre la función original de la pieza serían las siguientes:
Perfumador