Raúl Santana Moller, también conocido por su apodo «Santico» o por su pseudónimo «Santiago» (Caracas, 13 de febrero de 1893 - ibidem, 29 de agosto de 1966), fue un destacado escultor, caricaturista, acuarelista y museógrafo venezolano. Es reconocido fundamentalmente por ser el creador del «Museo Criollo», una obra monumental de miniaturas que retrata de manera fidedigna los tipos populares y escenas cotidianas de la Venezuela agrícola de finales del siglo XIX y principios del XX. Fue miembro fundador del influyente Círculo de Bellas Artes de Caracas.

Biografía

Formación y el Círculo de Bellas Artes Inició sus estudios artísticos en la Academia de Bellas Artes de Caracas hacia 1908, bajo la dirección de maestros como Antonio Herrera Toro y el escultor Cruz Álvarez García. En las aulas de la academia compartió formación y entabló amistad con una notable generación de artistas, entre ellos Rafael Monasterios, Marcelo Vidal, Abdón Pinto y Armando Reverón.

En 1912, formó parte del grupo de jóvenes creadores que fundaron el Círculo de Bellas Artes, junto a figuras como Manuel Cabré y Leoncio Martínez. Durante esta primera etapa, su producción pictórica y sus dibujos estuvieron marcados por una clara influencia del Art nouveau. Esta tendencia se vio acentuada más adelante por su contacto con el pintor ruso Nicolás Ferdinandov, cuya estética exótica dejó una huella perceptible tanto en los trazos de Santana como en los de Leoncio Martínez.

Etapa en Europa y Estados Unidos En 1917 se trasladó a España, estableciéndose en Barcelona. Allí compartió estudios nuevamente con Armando Reverón y se perfeccionó en el taller del paisajista Joaquín Mir, experiencia que influyó notablemente en su técnica de la acuarela.

Posteriormente, en 1920, viajó a Estados Unidos para especializarse en la técnica del fotograbado. A su regreso a Caracas, instaló un taller gráfico propio, donde aplicó sus conocimientos técnicos para la reproducción de imágenes y la producción editorial. Durante la década de 1920, Santana consolidó este taller como un espacio de referencia en las artes gráficas de la capital, lo que le permitió financiar su carrera artística y colaborar estrechamente con publicaciones de la época, antes de dedicarse plenamente a la creación de su «Museo Criollo».

Faceta como caricaturista y humorista Bajo el pseudónimo de «Santiago», desarrolló una prolífica carrera gráfica. Sus tempranas colaboraciones como dibujante en la prestigiosa revista El Cojo Ilustrado lo insertaron en un grupo de talentos que, asimilando las corrientes ilustrativas internacionales, renovaron el gusto visual de la época. Posteriormente colaboró en publicaciones emblemáticas como Fantoches. En 1919, junto a Edgar Anzola, organizó el I Salón de Humoristas de Venezuela.

Vida personal y legado familiar

Raúl Santana Moller estuvo casado con Elisa Gallegos Freire, hermana del célebre escritor y presidente venezolano Rómulo Gallegos. Este vínculo familiar lo situó en el epicentro de la intelectualidad caraqueña de la época.

Su entorno familiar inmediato fue prolífico en las artes. Su hermana, Olga Santana Moller, estuvo casada con el cineasta y fotógrafo Tulio Álvarez de Lugo. De esta unión nació el pintor Luis Álvarez de Lugo, a quien Raúl influyó profundamente en su formación y vocación artística inicial. La relación entre estas familias (Santana, Gallegos y Álvarez de Lugo) representó un núcleo de preservación cultural y creativa en la Venezuela del siglo XX.

El Museo Criollo Su obra cumbre, a la que dedicó más de 35 años de labor manual, es la colección de figuras en miniatura conocida como el «Museo Criollo». Utilizando una escala exacta de 1 m = 16 cm, Santana elaboró sus piezas utilizando materiales nobles como madera de cedro, cuero, vidrio y telas, sin recurrir a materiales sintéticos modernos.

Durante muchos años, la vasta colección permaneció sin un destino institucional definitivo, siendo resguardada por el propio artista en su residencia ubicada en la urbanización Los Palos Grandes. Para principios de la década de 1960, diversas publicaciones locales abogaron por rescatar la obra para exhibición pública. Finalmente, en 1965, la colección fue adquirida por el Concejo Municipal del Distrito Federal y se convirtió en el núcleo del actual Museo de Caracas, ubicado en el Palacio Municipal, donde se exhibe de forma permanente.

La colección es un vasto registro de la Venezuela pre-petrolera. El historiador Alfredo Boulton destacó que mediante estas pequeñas figuras de madera, talladas con «admirable paciencia y gusto», Santana logró revivir las tradiciones domésticas caraqueñas dotándolas de un profundo sentido humorístico y folclórico. Entre las escenas y figuras más emblemáticas destacan:

Personajes típicos y oficios: El aguador, el vendedor de miel, el frutero con su carreta, el leñador, la lavandera, el cazador y la tradicional «mujer de las arepas». Escenas de la vida social y comercial: La dinámica del Correo del Orinoco, la clásica barbería caraqueña, el trapiche para la extracción de jugo de caña y las escenas de boticas y bodegas de antaño. Folclore, música y tradiciones: Representaciones detalladas de los Diablos Danzantes de Yare, la Burriquita, el baile del joropo con sus instrumentos tradicionales, escenas de hechicería y superstición, así como las figuras del pesebre tradicional caraqueño.

Recepción crítica y legado cultural La obra de Raúl Santana ha sido valorada no solo por su precisión técnica, sino como un registro antropológico y poético de la ciudad. En el prólogo de la obra Raúl Santana con un pueblo en el bolsillo (1976), Rafael Domínguez Sisco define el trabajo del artista como una «crónica de lo cotidiano» o «historia menuda», que rescata el espíritu de la Caracas de principios del siglo XX, conocida como la «Ciudad de los Techos Rojos». Según Domínguez Sisco, Santana logró convertir la memoria colectiva en materia plástica, sirviendo de base para la interpretación literaria.

El escritor y humorista Aquiles Nazoa le dedicó a esta obra un extenso análisis poético. Nazoa consideraba que el Museo Criollo era la materialización de un mundo mágico, afirmando que Santana fue un artista que se propuso «salvar del olvido, mediante el encantamiento de las proporciones, todo un mundo que el tiempo amenaza con destruir». Asimismo, destacó la vitalidad de sus figuras, señalando que «sus muñecos no son estatuas, son seres vivos sorprendidos en sus actitudes más cotidianas y características», lo que convierte a la colección en un testimonio invaluable frente a la rápida transformación urbana de la capital.

Exposiciones y distinciones 1912: Diploma de Honor, Concurso de la Academia de Bellas Artes de Caracas. 1913: Exposición del Círculo de Bellas Artes de Caracas. 1919: I Salón de Humoristas de Caracas. 1963: Diploma al Mérito del Concejo Municipal de Caracas.

Referencias

Bibliografía Boulton, Alfredo (1968). Historia de la pintura en Venezuela, Tomo II. Caracas: Editorial Arte. Nazoa, Aquiles (1976). Raúl Santana con un pueblo en el bolsillo. Caracas: Concejo Municipal del Distrito Federal. Torres, Ildemaro (1982). El humorismo gráfico en Venezuela. Caracas: Ediciones Ernesto Armitano. INCIBA (1975). Diccionario de las Artes Plásticas en Venezuela. Caracas: Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes.

Enlaces externos Biografía de Raúl Santana en el Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Empresas Polar. Recorrido virtual por la Sala Raúl Santana del Museo de Caracas.

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