El ciclo integral del agua en Madridejos comprende el sistema de captación, distribución, saneamiento y depuración del agua en esta localidad toledana.

Situación geográfica, hidrológica y geológica Madridejos se sitúa en el extremo oriental de los Montes de Toledo, al sur de la Cuenca del Tajo, y limita por el sur con la provincia de Ciudad Real a través del municipio de Puerto Lápice.

Desde el punto de vista hidrográfico, la gran mayoría del término municipal de Madridejos se localiza en la Cuenca hidrográfica del Guadiana. El río Amarguillo, que atraviesa el término de oeste a sureste, es la principal masa de agua superficial. Este río sufre estiaje en los meses de verano y, en ocasiones, durante los meses anteriores y posteriores, por lo que permanece seco durante la mayor parte del año, salvo en periodos de precipitaciones muy intensas.

En Madridejos, el Amarguillo recibe las aportaciones, prácticamente inexistentes, de los siguientes arroyos: Valdespino, Valdehierro, Capitana de Valdehierro, Tabernillas, Jumelo, Peñón, Las Terradas, Montero, El Valle del Orégano, El Pino, Los Calvaches, Umbrión, Valdezarza, La Parra, Garganta, Los Callejones, Valdeciruelos, Cañada grande del fraile, Cañada Cañete y Cañada del Torrejón. A ellos se suman los arroyos de Bercea, Puentesecas y Valdesimón, que son tributarios del río Algodor, por lo que una pequeña parte del noroeste del término municipal de Madridejos se encuentra en la Cuenca del Tajo.

Geológicamente, el término municipal de Madridejos ocupa la zona de transición entre el límite nororiental del Macizo Hespérico, el sector meridional de la Depresión del Tajo y el sector septentrional de la Depresión Manchega. Su geomorfología es la característica de la llanura manchega, con un altitud media en el núcleo urbano de 688 metros sobre el nivel del mar. En la zona sur del término municipal, las estribaciones de los Montes de Toledo, conocidas como Sierra de Valdehierro, destacan por sus montes, que oscilan entre los 700 y los 1100 metros.

Precipitaciones y recursos hídricos El clima de Madridejos es típicamente mediterráneo, caracterizado por un marcado periodo de sequía en el verano y la tendencia a inviernos y veranos prolongados y severos, rasgos propios de climas continentales. La temperatura media anual es de 14.7 °C. La media anual de precipitaciones es de 349 mm y se concentran sobre todo en los meses de primavera y de invierno, con 110 mm y 97,5 respectivamente. El ombrotipo de Madridejos, que clasifica las zonas climáticas según la cantidad de lluvia que reciben y la reserva hídrica, es semiárido. Ello tiene consecuencias no solo en el tipo de vegetación existente en la zona, sino también en la disponibilidad de agua en la zona, algo vital para garantizar el abastecimiento a la población.

Masa de agua subterránea Consuegra-Villacañas El término municipal de Madridejos se asienta, prácticamente en su totalidad, sobre la masa de agua subterránea Consuegra-Villacañas, perteneciente a la cuenca alta del Guadiana, y tiene una superficie total de 1605,7 km2. Se localiza entre las provincias de Toledo (en los municipios de Camuñas, Consuegra, Corral de Almaguer, Lillo, Madridejos, Miguel Esteban, La Puebla de Almoradiel, Quero, Quintanar de la Orden, El Toboso, Turleque, Urda, La Villa de don Fadrique, Villacañas y Villafranca de los Caballeros) y de Ciudad Real (en los municipios de Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, Herencia y Puerto Lápice).

La masa de agua Consuegra-Villacañas está formada por tres acuíferos interconectados. Se recarga gracias al agua de la lluvia, por la infiltración de ríos y las transferencias subterráneas de la masa Lillo-Quintanar, con la que limita. Las pérdidas naturales de agua se deben a la cesión de agua al río Gigüela, a la evaporación de zonas encharcadas y a la escorrentía hacia el acuífero 23. En su conjunto, esta masa de agua cuenta con unos recursos disponibles de 28 hm3 al año.

De todas las masas de agua subterránea de la cuenca del Guadiana, la masa Consuegra-Villacañas es la que más carga contaminante recibe. En concreto, en sus aguas se vierten al año 414 toneladas de materia orgánica biodegradable (el 63% de todos los vertidos en el Guadiana) y 9 toneladas de sólidos en suspensión. Los mayores contaminantes de esta masa de agua proceden de las actividades agrícola y ganadera y del alcantarillado urbano. De ellos, predominan los nutrientes, derivados de la agricultura, y que en esta masa (7,19 kg/ha) superan el umbral de excedente de nitrógeno situado en 2,25 kilogramos por hectárea.

Las aguas de la masa Consuegra-Villacañas se extraen casi en su totalidad para la agricultura (56,9 hm3/año), mientras que 1,7 hm3 se destinan al abastecimiento humano cada año. La extracción de agua de este acuífero es muy superior a la que se puede reponer de forma sostenible; el impacto LOWT, que cuantifica el agotamiento de los recursos de los acuíferos debido a la sobreexplotación, para lo cual se establece un umbral de 0,8, en Consuegra-Villacañas, este índice llega al 2,13.

Esta masa de agua se enfrenta a riesgos debido a la contaminación por nutrientes y al descenso piezométrico por la disminución del caudal procedente de manantiales, lo que afecta a los ecosistemas dependientes de aguas subterráneas.

Río Amarguillo

El Río Amarguillo cuenta con un caudal medio de 1,33 hm3/mes, lo que hace imposible que pueda depurar sus contaminantes de forma natural. Recibe los vertidos de seis núcleos urbanos con 75.612 habitantes equivalentes. Todos ellos generan 1,6 millones de kilogramos de materia orgánica biodegradable de los que, tras pasar por los procesos de saneamiento y depuración, solo 90.000 llegan al río. La cantidad de materia orgánica total vertida al Amarguillo supera los 325 toneladas anuales y recibe 43 toneladas de sólidos en suspensión.

La mayor presión sobre el río la ejerce la agricultura, que aporta un excedente de nitrógeno (la cantidad de nitrógeno que no asimilan los cultivos ni el suelo, por lo que es arrastrado a las aguas subterráneas y superficiales) de 290 toneladas al año, procedente del uso de fertilizantes. En cuanto a a la ganadería, la presión es mucho menor, con excedente de 1.310 kilogramos de nitrógeno al año. El resto de presiones, derivadas del transporte, minería y suelos contaminados, son mínimas en comparación con la agricultura y ganadería.

El estado del río Amarguillo se ve condicionado por las extracciones de agua subterránea que se llevan a cabo en su entorno. Se contabilizan hasta 3.626 captaciones (legales), que captan casi 15 hm3 anuales: la gran mayoría se destinan a la agricultura y ganadería (12,1 hm3) y una reducida parte, al abastecimiento urbano (3,7 hm3). El Amarguillo presenta una situación de sobreexplotación, ya que los aportes anuales a sus aguas subterráneas son de 10,47 hm3, insuficientes para garantizar la viabilidad de su sistema hídrico. El índice WEI, que mide el porcentaje de la extracción bruta de agua respecto de los recursos hídricos disponibles en la zona, es de un 151%, cuando más de un 20% se considera estrés hídrico, y por encima de un 40%, escasez grave.

Abastecimiento de agua

Abastecimiento tradicional Los habitantes de Madridejos, desde sus orígenes, se enfrentaron a la escasez y la baja calidad del agua disponible en la zona. En el siglo XVI, gracias a las Relaciones Histórico Geográficas de 1576, se sabe que el abastecimiento provenía de pozos en la vega del río. Según la descripción de Fernando Jiménez de Gregorio sobre el pueblo a finales del siglo XVIII, el Ayuntamiento de Madridejos hizo obras de conducción de agua desde unos manantiales (La Nava, Pozuelo del Pliego, Umbrión, Chupadero, Garcanta y Vasto), ubicados cerca de las Sierras de Madridejos, hacia el pueblo, donde ese agua llegaba a cuatro fuentes situadas en distintas plazas. Sin embargo, la falta de agua en condiciones higiénicas provocó multitud de epidemias, como las del cólera, que durante todo el siglo XIX mermaron la población local.

En 1857, debido al deterioro de la canalización de barro que traía el agua al pueblo, la empresa de Eugenio Salanier se comprometió a renovar la canalización del monte del Cabalgador, situado en las Sierras de Madridejos. Gracias al desnivel que atravesaba el agua en su camino, no hacía falta un bombeo en el origen, aunque la cantidad de agua todavía resultaba insuficiente para satisfacer la demanda.

La población siguió creciendo, por lo que los vecinos de Madridejos tuvieron que hacer pozos en prácticamente todas las casas. Debido a la mala calidad del agua, aparecieron los primeros aguadores, que trasladaban el agua desde los llamados Pozos de Juachín hasta el núcleo urbano. Aun así, este agua era escasa, por lo que se construyeron más pozos en el pueblo y en el término municipal, como los ubicados en El Cabalgador, el Camino de las Sierras y el Camino de los Cerros. Algunos de estos sondeos eran concejiles (gestionados por el Ayuntamiento), pero la mayoría eran particulares. En época de sequía, los pozos no eran tan productivos, por lo que se tenía que recurrir a los aguadores, cuyas tarifas aumentaban.

El abastecimiento de agua en el siglo XX

Proyecto de Manuel Álvarez-Ugena A comienzos del siglo XX, la escasez del agua se agravó. En los años treinta, el Ayuntamiento amplió la captación de agua desde las Sierras de Madridejos. La redacción del proyecto estuvo a cargo de don Manuel Álvarez Ugena, ingeniero, profesor universitario y político de Madridejos. Las obras duraron cuatro años, tras los cuales se mejoraron las extracciones del arroyo Montero y el de Las Terradas. Para ello, se recogió la escorrentía procedente de El Cabalgador, Peñas Negras y Los Calvaches en unas tuberías hasta dos depósitos, con capacidad para dos millones de litros, que se encontraban en un alto a dos kilómetros del pueblo. Desde estos depósitos, el agua se canalizaba a Madridejos, donde también se construyeron dos nuevas fuentes, una en la Plaza y otra en el Paseo del Cristo. De esta forma, se consiguió disponer en el pueblo de un agua de muy buena calidad.

Sin embargo, esta dotación de agua seguía siendo insuficiente porque los pozos se secaban en verano y en periodos de sequía. El Ayuntamiento volvió a construir más pozos, como en La Vereda, en el Carril del Puerto o en el Camino de las Sierras. Estas nuevas captaciones pronto se agotaron, en paralelo al aumento de la población que vivió la localidad en las décadas de los 50 y 60, superado el retroceso demográfico de la guerra y la posguerra.

Introducción del agua corriente y saneamiento en Madridejos miniaturadeimagen|Torre de bombeo junto a los depósitos de agua potable de Madridejos (Toledo)|313x313px En la década de los 60, el Ayuntamiento de Madridejos aprobó el plan para canalizar el agua corriente al municipio e instalar el alcantarillado. Estas obras, que finalizaron en 1973, también incluyeron la construcción de una torre de bombeo de agua cerca de los antiguos depósitos para poder salvar el desnivel dentro del pueblo. Además, se construyeron cuatro nuevas fuentes en el municipio: una, en la avenida Juan XXIII; otra, junto al cuartel de la Guardia Civil; una tercera, en El Cerro (ermita de san Sebastián), y otra más, en la calle Monjas. La obra se completó con un colector y una depuradora.

Con esta actuación, los vecinos pudieron conectarse a la red de agua corriente. No obstante, este nuevo sistema siguió arrastrando el problema de la escasez, con cortes de agua, agravados en situación de sequía y en verano. Por ello, el Ayuntamiento continuó realizando nuevos pozos. En los años noventa, la demanda sobrepasó el millón y medio de litros al día.