Jorge Arístides Lira Prieto (31 de agosto de 1908, Cuzco, Perú-2 de diciembre de 1984, Cuzco, Perú) fue un sacerdote católico, andino, peruano, peruanista –estudioso de la cultura peruana ancestral-, lexicógrafo, autor del primer diccionario quechua-español, estudioso de la herbolaria nativa y descubridor de la mezcla herbolaria ablandadora de rocas, con Jotcha.

Historia Hijo de Maximiliano Lira Ladrón de Guevara y Antonia Prieto. Realizó sus estudios primarios en el colegio Pestalozi y la secundaria en el colegio San Francisco de Arequipa.

Desde pequeño, fue notable su inclinación por lo autóctono y al alma indígena y la literatura folclórica, por lo cual tuvo enfrentamientos con sus progenitores, quienes vivían inmersos en la cultura occidental. Posteriormente, el escritor peruano José María Arguedas, calificó a Lira como sufrir de la “fiebre del indigenismo”. Lira fue muy especial con el hombre andino. Sobre todo, con el marginado y explotado, a grado tal que fue una de las razones de para convertirse en sacerdote. Lira consideraba que sus hermanos y parientes eran racistas, y se creían de sangre azul, y a él lo consideraban la oveja negra de la familia, por su amor al hombre andino.

Ingresó como novicio al convento franciscano de la recoleta de Cuzco. En 1933 recibe las órdenes menores. Estudió historia, sociología, arqueología, literatura, música, latín y griego en Lima. En Arequipa estudió teología y filosofía. Se ordenó de sacerdote católico en 1936 en Cuzco.

Fue asignado a ejercer su ministerio sacerdotal a la parroquia de Marangani, población cercana de su población natal. Aprendió de los fieles lugareños, que en su mayoría también eran fieles custodios de la antigua cultura andina, y le trasmitieron el conocimiento de antiguas costumbres, conocimientos y creencias arcaicas, con los cuales convivió y las vivió personalmente. Dedicó tiempo al estudio de las plantas medicinales locales.

Fue docente en el Colegio Mateo Pumacahua de Sicuani, que había iniciado en 1939. Fue profesor en Sicuani donde conoció al Dr. José María Arguedas, un escritor, antropólogo y peruanista, con quien logró una amistad, e hicieron algunos trabajos juntos. Arguedas vio y valoró en Lira el gusto, facilidad e inclinación por el cuidado del pueblo y su cultura ancestral andina y quien pronto se puso a recopilar y compendiar información que la transformó en valiosa.

Cuenta Arguedas: "...cuando lo conocí y tuve la oportunidad de conversar un momento con él. Le pregunté por las transcripciones musicales, luego de publicar los cantos, los himnos religiosos quechuas le pregunté qué estaba trabajando y me dijo que estaba transcribiendo la "Música profana" que era muy diversa, muchos cantos y géneros distintos. Cuando falleció traté de llegar a sus archivos, pero no pude hallarlos. La relación Lira y Arguedas fue profunda. Algunas recopilaciones de Lira fueron traducidas por Arguedas. Lira a su vez, fue un difusor y traductor de poemas de Arguedas al italiano y compiló algunas de sus obras para su traducción.

Arguedas al igual que Lira, dedicó esfuerzos a rescatar y difundir la cultura andina, así como sus leyendas, cuentos y música popular de su región natal. Su obra literaria está profundamente influenciada por su infancia y experiencia entre las comunidades indígenas. Arguedas dijo:"La señora Carmen Taripha, fue una fuente inagotable de relatos orales y canciones que enseñó al padre Lira y que se publicaron en un hermoso libro quechua con sus traducciones: "Canto de amor". “Conocí a Carmen Taripha en 1944. Cantamos huaynos y le escuché narrar cuentos. Ella atendía al padre Jorge A. Lira y lo acompañaba. Lira, como otras personas amantes de los indios crean entre ellos y sus servidores indígenas una relación que es más noble que la amistad. En Lamay, en el valle del Urubamba, estuve unos días alojado en la casa del padre Lira”, "Cada tarde preparaba un ponche caliente y antes de que la noche cayera de bruces sobre las aguas del río Urubamba, se ponía a cantar y a contar cuentos realmente maravillosos".Jorge conoció a las autoridades de la Universidad Nacional de Tucumán, Argentina en Lima, hacia 1940, a quienes entregaron una copia de su Diccionario Quechua-Castellano/Castellano-Quechua. Un año más tarde, el padre Lira recibió la notificación de que su diccionario sería publicado, además de la invitación para ir a San Miguel de Tucumán. En 1942, Lira viajó a Tucumán como invitado de honor de la UNT, por lo cual dio varias conferencias en esa ciudad. En el prólogo del Diccionario, publicado finalmente en 1944, agradecía, especialmente, al poeta y catedrático folclorista tucumano, Rafael Jijena Sánchez, por entonces Secretario General y Jefe de la Sección Folklore de la UNT.

Entre 1946 y 1949 fue alcalde de los distritos de Maranganí y Andahuaylillas en las provincias de Canchis y Quispicanchis departamento de Cuzco. En 1952 fue párroco de Lamay y Coya (Valle sagrado de los incas en Calca – Cusco) donde entronizó una virgen de Fátima de 3 metros de altura, en la gruta de estalactitas, la cual permanece.

En 1954, fundó el Partido Nacional Indígena para lo cual recorrió 6 departamentos donde se empapó de la realidad y problemática de los habitantes de las zonas rurales, obreros, campesinos y clase media. Fue invitado a participar con el Frente de Liberación Nacional. Fue víctima una persecución, por lo que tuvo que esconderse. Superada la circunstancia fue asignado a la parroquia de Quiquijana.

Fue párroco también en 6 distintos distritos de Cusco. Fue canónigo de la Basílica de Cusco.

Rescatador de cultura indígena Se incluyó en una organización social y movimiento recuperador y restaurador de la herencia andina ancestral, tomando como símbolo emblemático el Sol, fue marcado como agitador social, en la época del gobierno pro imperialista Manuel Prado y Ugarteche, en su primer gobierno de 1939 a 1945.

Colaboró en la fundación de la Sociedad Peruana de Folklore (1953) junto con Demetrio Rimarachin y otros, con sede en Cuzco, ciudad declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1983 y considerada por algunos por su contenido arqueológico, como la capital arqueológica de América. Jorge recogió y recuperó vasto material entre canciones, fábulas, cuentos y mitos, que conforman el alma o cuerpo intangible del quehacer literario indígena.

Runa Simi Dedicó a estudiar la lengua quechua y redactó y editó el Diccionario Kkechuwa- español. El gobierno de Prado (1956-1962) prohibió el habla del Runa Simi en escuelas y colegios del Perú hasta 1972, cuando al Runa Simi y a otras lenguas autóctonas de los Andes y de la Amazonía se les reconoció un estatus legal a nivel nacional. Nivardo Paz, prologuista del diccionario, reclamó, en los años ´70, que se alfabetice en el área rural y sede de los indígenas, en el idioma de local o quechua, -Runa Simi, en quechua-, y que luego, siguiendo el método bilingüe, se le enseñe castellano. En Paraguay eso fue un éxito, en donde todos leen y hablan el guaraní y el castellano. Se ha hecho lo mismo en Filipinas: tagalo- castellano. Contrario a eso,

Nivardo planteó que los educadores de todos los niveles deberían aprender la lengua quechua para que la aprovecharan como herramienta educativa, adicionalmente les permitiría conocer la naturaleza de la zona, reconociendo que la lengua que más se conoce allá es el Runa Simi, por encima del español. Tal solicitud se ha plasmado en la última Ley Universitaria del Perú (julio de 2014) que incluye el dominio de un segundo idioma, ya sea extranjero o el quechua para poder alcanzar el título profesional.

Herbolaria Recopiló la información de la hierba de coca, considerada por los autóctonos como don divino, ya que proporciona la capacidad de adormecer la sensación de hambre y sed, así como aumentar la resistencia a la fatiga, considerando a la vez, la insuficiente alimentación y nutrición.

Durante 14 años estudió y logró identificar la mitad de la fórmula utilizada en para lograr un ensamblaje perfecto y misterioso de las piedras de sacsayhuaman que es un ablandador de piedras elaborado de sustancias vegetales incluyendo como elemento principal el arbusto sagrado para los incas, conocida por ellos como el “árbol mágico peruano”, o el jotcha, o ephedra chilensis, o cantua buxifolia, una planta perenne con flores rosadas colgantes, con la cual el padre Jorge, realizó varios experimentos hasta encontrar la fórmula adecuada, capaz de hacer la piedra tan maleable como la arcilla. “los antiguos dominaban la técnica de la masificación” Sin embargo, el sacerdote no pudo encontrar la segunda parte o sea el proceso inverso por lo que declaró el experimento como fracaso, esto ya en el ocaso de su vida, para lo cual ya no lo alcanzó.

Con su fallecimiento se llevó la fórmula al cementerio.  

Perteneció a diversas asociaciones latinoamericanas: como lingüista (instituto de estudios andinos del museo de cultura peruana en Lima, Academia de Lengua Quechua en Cusco, Instituto Etnológico  del Museo de la Cultura de Lima), como folclorista (De la Sociedad peruana de Folclore, Sociedad peruana de Folclore de Cuzco, Instituto de cooperación Universitaria –departamento de Folclore de Buenos Aires) como filatelista (presidente del círculo filatélico Cusco) como articulista (Diario la Crónica en Lima) como historiador (Instituto de Historia Lingüística y folclore de la universidad de Tucumán).

Arguedas, sobre el trabajo de Lira: «La inclinación y amor por la cultura popular tradicional y por el pueblo mismo y que haya casi alcanzado la totalidad de lo recopilable».

Obra

1937. La Misericordia crucificada. Pieza teatral. 1942. Magnolias.  Ensayo sobre temas filosóficos, sociales y religiosos. 1945. Diccionario kkechuwa –español. De 1,999 páginas, por la Universidad de Tucumán y en 1982 en Colombia. Diez apéndices del diccionario original.

1946. Farmacopea tradicional indígena y prácticas rituales. 1947. Fundamentos de la lengua kkechuwa. 1955. Himnos quechuas católicos cuzqueños. 1956. Canto de amor. Bilingüe. Un libro de poesía popular quechua, traducido al castellano. 1960. Himnos sagrados de los andes. 2 volúmenes. 1962. La mujer andina y la Biblia. 1964. Tutupaka, el joven que venció al diablo. Editado por editorial Milla Batres. Fundamentado por Carmen Taripha y Benjamín Ríos de la comunidad de Wayllapunku. Trata sobre una apuesta y partida de dados, entre un joven y el diablo, en la que el alma del joven es atrapada bajo una maldición, de la que él mismo trata de desprenderse, pero que por 6 meses deberá servirle en un viaje a Tutupaka, en el cual va intentando y descubriendo formas para recuperar su alma. 1974. Issicha Puytu. Drama quechua anónimo. Bilingüe. 1979. Breve diccionario kkechuwa- español.   1985. Medicina andina. Farmacopea y rituales. 1990. Cuentos del Alto Urubamba. Compendio de cuentos regionales de Cusco.

Referencias

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