miniaturadeimagen| Parque Tianjin Qiaoyuan en la ciudad de Tianjin.
La ciudad esponja () es un modelo de planificación urbana en China, propuesto por primera vez por Kongjian Yu, que propugna emplear infraestructura hidroecológica para prevenir inundaciones. Este modelo busca gestionar las aguas pluviales a través de diversa infraestructura verde en lugar de depender exclusivamente de los sistemas de drenaje basados en infraestructura gris. Las inundaciones urbanas, la escasez de agua y el efecto isla de calor se pueden aliviar con más parques urbanos, jardines, espacios verdes, humedales, franjas naturales y pavimento permeable, que mejorarán la biodiversidad ecológica para la vida silvestre urbana y reducirán las inundaciones repentinas al servir como reservorios para capturar, retener e infiltrar en el subsuelo el exceso de aguas pluviales. Este modelo de planificación urbana fue aceptado en 2014 por el Partido Comunista Chino (PCCh) y el Consejo de Estado como política nacional de construcción urbana.
El diseño de ciudades esponja es un conjunto de soluciones basadas en la naturaleza que utilizan elementos naturales para captar, almacenar y depurar el agua. El concepto se ha inspirado en la sabiduría antigua de adaptación a los desafíos climáticos, en particular en las regiones monzónicas del sureste de China. Según las autoridades chinas, «las ciudades esponja forman parte de un movimiento mundial que tiene varios nombres: 'infraestructura verde' en Europa, 'desarrollo de bajo impacto' (DBI) en Estados Unidos, 'diseño urbano sensible al agua' en Australia, 'infraestructura natural' en Perú, 'soluciones basadas en la naturaleza' en Canadá. Sin embargo, a menudo se confunden las ciudades esponja con estos conceptos, especialmente el DBI, pero tienen diferencias importantes. Las ciudades esponja utilizan conceptos ecológicos y técnicos, mientras que el DBI utiliza principalmente conceptos técnicos. El diseño de la ciudad esponja ayuda en la calidad del agua, la remediación de la contaminación y la construcción de hábitats, y va más allá de la mitigación de inundaciones y la regulación de las aguas pluviales.
El diseño de la ciudad esponja no solo se circunscribe a la propia ciudad, sino también a la cuenca hidrográfica donde se ubica. Este diseño implica la interconexión de la infraestructura hidroecológica y la naturaleza en la ciudad en su cuenca. El modelo preserva y restaura los ecosistemas, permitiendo que los ecosistemas acuáticos convivan con los humanos.
A diferencia de la gestión industrial, en la que el agua de lluvia se encauza con diques, canales y asfalto, y se expulsa del terreno donde ha caído lo más rápidamente posible, la ciudad esponja busca restaurar la tendencia natural del agua a permanecen en lugares como humedales o llanuras aluviales».
miniaturadeimagen| Personas en bicicleta sobre una acera inundada en Foshan
Antecedentes La urbanización fomenta la construcción de infraestructura gris (la clásica, caracterizada por usar cemento, y llamada así para diferenciarla de la infraestructura verde) en las ciudades. El uso excesivo de esta infraestructura gris puede provocar escasez de agua, inundaciones, contaminación y degradación general de los servicios del ecosistema del agua. La planificación arquitectónica urbana actual también crea una gran cantidad de edificios, limitando a la vez los espacios verdes de las ciudades, el drenaje y la capacidad de recolección de agua de lluvia. Las precipitaciones causan así numerosos problemas a las ciudades modernas.
Mientras tanto, las construcciones artificiales de alta intensidad, como edificios, carreteras y plazas públicas, impermeabilizan la capa superior del suelo, alterando las características hidrológicas. Debido a esto, el flujo superficial (escorrentía) aumenta del 10 al 60%, mientras que la infiltración se reduce drásticamente, incluso a cero. Según una investigación que el Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano-Rural realizó en 2010, el 62% de 351 ciudades de toda China sufrieron inundaciones entre 2008 y 2010 (debe tenerse en cuenta que buena parte del país está sujeto a lluvia monzónica, muy intensa y continuada en verano y muy escasa en invierno); 137 ciudades se inundaron más de 3 veces durante ese período.
Estas frecuentes inundaciones urbanas hacen que cada vez más personas reconozcan la importancia de los ecosistemas acuáticos y de la infraestructura ecológica urbana. El simple concepto de descarga rápida (en algún río cercano, o en el mar), un modelo tradicional de gestión de aguas grises, ya no es suficiente para abordar el problema de la combinación de agua de lluvia con rápida urbanización. Para hacerle frente, China está otorgando cada vez más importancia a la gestión de inundaciones urbanas y a los servicios del ecosistema hídrico y está promoviendo vigorosamente la idea de la ciudad esponja, que se considera un método de adaptación al cambio climático.
Historia de la ciudad esponja La República Popular China adoptó la iniciativa Ciudad Esponja, motivada en gran medida porː
el fracaso de la infraestructura gris convencional para controlar las inundaciones y gestionar las aguas pluviales; y los esfuerzos persistentes de los urbanistas ecológicos chinos a través de cartas y propuestas enviadas a las autoridades de alto nivel desde principios de 2000.
Aunque el concepto se había publicado y practicado desde principios de 2000, fue la inundación de Pekín del 21 de julio de 2012, que causó 79 muertes, lo que impulsó a las principales autoridades chinas a aceptar el concepto de ciudad esponja y convertirlo en una política nacional.
En 2015, China inició una iniciativa piloto en 16 distritos. En los años siguientes, se seleccionaron distritos y ciudades piloto adicionales para continuar poniendo en práctica el diseño de ciudades esponja. Para el año 2017 se seleccionaron 4 lotes, compuestos por un total de 87 ciudades. El cronograma para los proyectos piloto de ciudades esponja fue el siguiente:
2015-2018 : implementar el diseño de ciudades esponja con proyectos piloto urbanos de pequeña escala 2018-2020 : Publicar los estándares, la gestión y el seguimiento de la iniciativa Ciudad Esponja Reciclar el 70% de las precipitaciones 2020-2030 : Integración completa de las ciudades esponja
El país prevé que el 80% de sus ciudades recojan su agua de lluvia y se reutilice el 70% de los litros caídos. Construir ciudades esponja no requiere necesariamente grandes inversiones, pero este hecho ha sido ampliamente malinterpretado debido a medios de comunicación engañosos y a que el término "ciudad esponja" ha sido a menudo incorrectamente utilizado por gobiernos locales, contratistas y planificadores urbanos no profesionales como una marca de moda y un eslogan que en realidad no tiene nada que ver con esta solución basada en la naturaleza.
Los principales obstáculos para conseguir una ciudad esponja son la mentalidad tradicional de la ingeniería de infraestructura gris, la jardinería ornamental y la planificación urbana convencional, así como la normativa que se ha establecido para defender estas prácticas urbanísticas obsoletas. La financiación de las ciudades esponja también ha constituido un reto.
Después de alcanzar el éxito en China, el modelo de ciudad esponja ha atraído a zonas climáticas con gran riesgo de inundaciones como Daca o Kenia, así como a grandes ciudades como Berlín o Los Ángeles.
derecha|miniaturadeimagen| El tranvía moderno Wuhan Optics Valley se construyó utilizando carriles verdes (no confundir con vía verde), lo que reduce la escorrentía superficial y brinda otros beneficios ambientales.
Principios de diseño La filosofía de una ciudad esponja es retener el agua de lluvia caída, distribuirla lentamente, limpiar el agua de forma natural (la lluvia es limpia, pero al caer al suelo se ensucia con polvo, aceite y residuos, por lo que debe limpiarse antes de devolverla a la naturaleza) y, cuando en las zonas sumidero se acumula agua, adaptarse a esta acumulación (es decir, diseñarlas para que, tanto si hay poca agua como mucha, no ocasione problemas).
Esto contrasta marcadamente con la solución convencional de infraestructura gris, que consiste en recoger rápidamente mediante el alcantarillado el agua que cae en la ciudad, centralizarla y acumularla en tanques de tormentas y, en el caso de que el agua se vierta a ríos cuyo caudal creciente represente un peligro, defenderse mediante muros de contención (diques) y represas más altos y resistentes.
La teoría de la ciudad esponja subraya los principios básicos de "basado en la naturaleza", "control de la fuente" (la fuente del agua de lluvia son las nubes, claro, pero en esta teoría se considera que es el suelo donde cae), "adaptación local", protección de la naturaleza, aprender de la naturaleza, preservación del espacio ecológico urbano tanto como sea posible, restauración de la biodiversidad y creación de un hermoso entorno paisajístico.
Todo esto se puede lograr mediante la absorción natural del agua de lluvia, la infiltración natural en el terreno y la purificación natural. Estos principios provienen de una sabiduría y estrategias de larga data practicadas en toda China durante miles de años, cuando era necesario trabajar con el agua y evitarla en lugar de combatirla con infraestructura gris. Técnicas parecidas se han usado en otras latitudes también desde hace mucho tiempo (siembra y cosecha de agua).
Los efectos del paisaje natural (como la topografía y los accidentes geográficos) en la infiltración de agua, el efecto de purificación de la vegetación y los humedales sobre la calidad del agua, y la combinación de medios naturales y artificiales permiten que la ciudad absorba primero el agua de lluvia y luego la libere depurada. Los espacios verdes urbanos y los cuerpos de agua en la ciudad (humedales construidos, jardines de lluvia, techos verdes, espacios verdes recuperador, zanjas de césped y parques ecológicos) son los "cuerpos esponja" centrales.
El desarrollo de estos sistemas tiene 3 facetas principales: la protección del ecosistema urbano original, la gestión restaurativa y el desarrollo de bajo impacto.
La protección se centra en las áreas ecológicamente sensibles originales de la ciudad, como ríos, lagos y cunetas. Se utilizan vegetación natural, suelo y microorganismos para tratar gradualmente el medio acuático y restaurar el ecosistema urbano dañado. La gestión restaurativa o restauración ecológica incluye la identificación de pequeñas zonas ecológicas, la construcción de corredores ecológicos, el fortalecimiento de las conexiones entre estas pequeñas zonas, la formación de una red y la delimitación de las líneas azules y verdes (conexiones de agua y de vegetación) para restaurar el entorno ecológico acuático. El desarrollo de bajo impacto consiste en normas de diseño y construcción para las vías urbanas, los espacios verdes, los sistemas hídricos urbanos, las zonas residenciales y los edificios específicos para proteger las áreas ecológicas, mantener su capacidad de almacenamiento de agua, fortalecer el control de las fuentes y formar esponjas ecológicas de diferentes escalas.
Estos principios de diseño se pueden aplicar en 3 niveles diferentes:
Macroescala: nivel regional o de cuenca hidrográfica para planes maestros regionales Mesoescala: planificación a nivel de ciudad, municipio y pueblo Microescala: “unidades de esponja” individuales, como parques y vecindarios.