La prosa augusta es aquella narrativa escrita durante el llamado periodo augusto de Gran Bretaña, y equivale a prosa neoclásica o del . El término augusto se ha aplicado sobre todo a cambios de gusto en poesía. No obstante, el periodo de la literatura augusta vio el alza de la escritura en prosa. En esta época prosperaron el ensayo, la sátira, y el diálogo (en filosofía y religión), y la novela inglesa empezó de verdad como una forma artística seria. Al principio del periodo augusto, los ensayos eran sobre todo imitaciones, las novelas eran pocas y aún las dominaba el romance, y la prosa era un formato que no se solía usar para la prosa, pero, al acabar el periodo, el ensayo inglés era un género plenamente formado, las novelas superaron al teatro como entretenimiento y forma de expresión de los autores serios, y la prosa sirvió para todas las funciones concebibles del discurso público. Es la época de transición entre una literatura poética centrada en la corte y el mundo más democrático y descentralizado de la prosa.
El contexto de la literatura Es difícil establecer las tasas de alfabetización a principios del . Sin embargo, parece que era mayor de lo que podría indicar la asistencia a una escuela. La instrucción a comienzos de siglo llegó a las clases obreras, así como a las medias y altas (Thompson, Class). Las iglesias insistían en que todos los cristianos debían leer la Biblia, y en las instrucciones a los señores se les indicaba que ellos debían enseñar a sus sirvientes y trabajadores a leer, y hacer que se les leyera la Biblia en voz alta. Parece que no quedó restringido a los hombres, sino que también empezaron a alfabetizarse las mujeres, si bien es muy difícil dar porcentaje de mujeres lectoras. Algunas obras en prosa disfrutaron de fama más allá de los lectores, dado que existía la costumbre de leer en alto a los analfabetos.
En este periodo comenzaron en Inglaterra las bibliotecas ambulantes. Probablemente, la primera fue la de Bath en 1725, pero se difundieron rápidamente. Las bibliotecas compraban colecciones de sermones y libros sobre costumbres, y estaban abiertos al consumo de todos, pero se asocian en particular con el patrocinio de las mujeres y la lectura de novelas. Las bibliotecas ambulantes fueron, para las mujeres, una forma de satisfacer su deseo por los libros sin tener que pagar el precio. Como los libros aún se consideraban principalmente herramientas para el trabajo, cualquier obra que fuera solo de entretenimiento se consideraba frívola. Las novelas y los libros de entretenimiento, sin embargo, eran muy demandados, como demuestran las cifras de ventas.
Periodismo y ensayo thumb|200px|Joseph Addison, periodista. Los "ensayos" de Montesquieu estaban disponibles para los autores ingleses en el , tanto en francés como traducidos, y ejercieron gran influencia en varios autores posteriores, tanto por su contenido como por la forma; sin embargo, el ensayo inglés se desarrolló de manera independiente en relación con la tradición continental.
A finales de la Restauración (entre 1692 y 1712), la literatura periodística comenzó a ser popular. Combinaban noticias con las preguntas de los lectores y comentarios sobre costumbres. Los periódicos eran baratos de producir, rápidos de leer, y una manera viable de influir en la opinión pública, por lo que se incrementaron dramáticamente, sobre todo después del éxito de The Athenian Mercury (floreció en los años 1690 pero se publicó en forma de libro en 1709). A principios del , la mayoría de los periódicos sirvieron para que un grupo de amigos ofrecieran un punto de vista político relativamente consistente, y estos periódicos eran auspiciados por un librero.
Había muchos periódicos de gran formato dirigidos por un solo autor y con una serie de escritores a sueldo (llamados autores de "Grub-Street, -la calle de la comida-"). Un periódico vendió más que el resto, dominándolos a todos: El espectador, escrito por Joseph Addison y Richard Steele (con contribuciones ocasionales por parte de sus amigos). Para 1711, cuando The Spectator comenzó, había ya una pujante industria de literatura periódica en Londres, pero The Spectator era el que tuvo más éxito y el más significativo de la época. Cada artículo era una sola hoja de papel, impresa por delante y por detrás, a veces con anuncios, y los artículos no solo se leían en Londres, sino también en el campo. Hasta veinte años después de haber dejado de publicarse, la gente seguía coleccionando los artículos e incluyéndolos en la relación de bienes a heredar. El estilo prosístico de Addison era magistral, plácido, con un perfecto equilibrio. El estilo de Steele era más directo y mundano. El espectador desarrolló toda una serie de personajes seudónimos, incluyendo a "Mr. Spectator," Roger de Coverley, e "Isaac Bickerstaff" (un personaje que después Jonathan Swift tomó prestado), y tanto Addison como Steele crearon ficciones que rodearan a sus narradores. Ambos autores desarrollaron un mundo de ficción que rodease a sus narradores. Por ejemplo, Roger de Coverley venía de Coverley Hall, tenía una familia, le gustaba cazar, y era un caballero de una pieza. El efecto era parecido a una novela en serie ligera, mezclada con meditaciones sobre cosas intrascendentes o filosóficas. Los periódicos políticos fueron generalmente del partido Whig, pero nunca de manera pedante, y de este modo algunos tories destacados escribieron "cartas" al periódico (las cartas no eran auténticas, sino contribuciones de autores invitados). Su punto de vista desapasionado sobre el mundo (la postura de un espectador, más que de un partícipe) era esencial para el desarrollo del ensayo inglés, pues establecieron el fundamento sobre el que Addison y Steele podían comentar y reflexionar sobre las costumbres y los acontecimientos. El ensayista inglés no es un filósofo como Montesquieu, sino un observador honrado y un igual a sus lectores. Después del éxito de El espectador, aparecieron más periódicos de comentarios políticos.
Una de las innovaciones de finales de la Restauración fueron los cafés y las chocolaterías, donde se consumían estas bebidas. Cada cafetería de la city de Londres se asociaba con un público determinado. Los comerciantes puritanos, por ejemplo, iban a Lloyd's. Los cafés Button's y Will's atraían a escritores, y Addison y Steele se convirtieron en el centro de su propio Kit-Kat Club y ejercieron poderosa influencia sobre qué autores leer y cuáles no. Alexander Pope satirizaría esta costumbres, con Atticus actuando como un tirano ante su "pequeño senado" de sicofantes. Los ensayos de Addison, y en menor medida los de Steele, ayudaron a establecer el aparato crítico de la época. Los ensayos de Addison sobre la imaginación fueron muy influyentes como destilaciones y reformulaciones de filosofía estética. Mr. Spectator comentaría modas, la vanidad de las mujeres, la vacuidad de la conversación y las locuras de la juventud.
Después del éxito de The Spectator, comenzaron a aparecer más periódicos políticos, incluyendo el vagamente tory The Guardian y The Observer (ninguno siguió hasta la actualidad sin interrupción). Poco después empezaron The Gentleman's Magazine y Gentleman's Quarterly. Algunos de estos diarios tenían más noticias que opinión, y otros incluían críticas de obras literarias. Muchos periódicos venían de la zona de los Inns of Court, que se ha asociado con un estilo de vida bohemio desde los años 1670.
Samuel Johnson (1709-84) es el prototipo de ensayista neoclásico, con obras como un Diccionario y Lives of the Poets (Vidas de poetas). Su obra The Rambler y The Idler recrearía de manera autoconsciente la pose de Mr. Spectator para servir como plataforma para sus reflexiones y filosofar, así como para la crítica literaria.
Sin embargo, las facciones y coaliciones políticas se dieron cuenta muy pronto del poder de este tipo de prensa, y comenzaron a fundar periódicos para esparcir rumores. Se dice que el ministro tory Robert Harley (1710–1714) gastó más de 50.000 libras esterlinas en crear y sobornar a la prensa (Butt); se conoce este importe porque sus sucesores lo hicieron público, pero se sospecha que estos (el gobierno Walpole) gastaron incluso más. Los políticos escribían para los periódicos, los apoyaban, y era bien sabido que algunos bien conocidos como Mist's Journal, eran meros portavoces del partido.
Filosofía y religión thumb|200px|David Hume. El periodo augusto tuvo menos literatura de controversia religiosa que la época de la Restauración. Comparada con la extraordinaria energía que produjo Richard Baxter, George Fox, Gerrard Winstanley, y William Penn, la literatura de los disidentes religiosos en la primera mitad del estaba agotada. Hubo, sin embargo, autores puritanos, y uno de los nombres usualmente asociados con la novela es quizá el más prominente escritor puritano: Daniel Defoe. Después de la coronación de la reina Ana, las esperanzas de los disidentes de revertir la Restauración estaban en su punto más bajo. El Acta de Establecimiento de 1701 eliminó uno de los puntos controvertidos, al asegurar que Inglaterra no volvería a ser católica. La literatura disidente pasó de la ofensiva a la defensiva, de lo revolucionario a lo conservador. La infame ofensiva de Defoe en la lucha entre la alta y la baja iglesia se produjo en la forma de The Shortest Way with the Dissenters; Or, Proposals for the Establishment of the Church. La obra era satírica, atacando todas las preocupaciones de las figuras del sistema sobre los desafíos de los disidentes. Es un ataque sobre los atacantes y difiere sutilmente de la literatura de disidencia de quince años antes. Por esta obra, a Defoe lo pusieron en la picota. Continuó su campaña puritana en su periodismo y novelas, pero nunca lo hizo de nuevo con una sátira pública de este tipo.
En lugar de batallas salvajes de controversia religiosa, el inicio del es tiempo de emergencia del latitudinarianismo. Los reyes hanoverianos se distanciaron de la política religiosa y ellos mismos favorecieron las posturas de la iglesia baja. La reina Ana no asumió una postura clara en cuestiones eclesiásticas. El trabajo más majestuoso de la época, y la obra más citada y leída, fue la de William Law A Serious Call to a Devout and Holy Life (1728). Aunque Law fue uno de quienes rehusaron jurar, su libro era ortodoxo para todos los protestantes de Inglaterra de la época y conmovió a los lectores, haciendo que practicaran su cristianismo más devotamente. También fueron populares las Meditations de Robert Boyle. Tanto Law como Boyle invocaban un renacimiento, y pusieron las condiciones para el desarrollo del metodismo y el estilo de sermón de George Whitefield. Sin embargo, sus obras se dirigían a los individuos, más que a las comunidades. No eran público y se concentraron en la noción del sacerdocio de todos los creyentes y en la de una revelación individual. La época de los revolucionarios religiosos y militantes evangelistas había pasado ya.
También en contraste con la Restauración, cuando la filosofía en Inglaterra estaba totalmente dominada por John Locke, de manera que apenas se recuerdan otras voces hoy, el vio una vigorosa competición entre los seguidores de Locke. El obispo George Berkeley y David Hume son los filósofos más recordados de la Inglaterra dieciochesca, pero hubo otros que adaptaron las ramificaciones políticas del empirismo, incluyendo a Bernard de Mandeville, Charles Davenant, y Adam Smith. Todas estas figuras pueden ser consideradas empíricas, pues todos comenzaban con la relativa certeza de la percepción, pero llegan a conclusiones muy diferentes.