thumb|160px|right|Robinson Crusoe rescatando a su compañero Viernes de los caníbales
The life and strange surprising adventures of Robinson Crusoe of York, más conocido como Robinson Crusoe, es una de las obras más famosas del célebre escritor inglés Daniel Defoe, publicada en 1719 y considerada la primera novela inglesa. Se trata de una autobiografía ficticia del protagonista, un náufrago inglés que pasa veintiocho años en una remota isla desierta en la desembocadura del Orinoco, cerca de las costas de Trinidad y Venezuela.
Robinson Crusoe es la novela de aventuras por antonomasia. El título original completo, tal como aparece en la portada de su primera edición es:
Argumento Robinson Crusoe es un marinero de York que, en una expedición por África en barco, es capturado por unos piratas y se convierte en esclavo.
Consigue escapar y es ayudado por un capitán de marina portugués, que se dirige a Brasil. En este último lugar se establece por un tiempo pero surge la opción de navegar nuevamente a África en busca de negros para asistir las necesidades domésticas de él y un grupo de inmigrantes en Brasil; es allí donde el barco naufraga y es el único sobreviviente, logrando llegar a una isla de la que parece ser el único habitante.
Como medio para sobrevivir, toma todas aquellas armas y provisiones del barco que necesita, a la espera de ser rescatado. Cuando por fin empieza a adaptarse a la soledad (gracias, entre otras cosas, a su conversión al cristianismo) e instalarse en la isla, descubre que no está solo en ella, ya que una tribu indígena caníbal visita la isla frecuentemente para sus rituales y festines. Crusoe inmediatamente considera a los indígenas como enemigos y ayuda a escapar a uno de sus prisioneros que estaba a punto de ser ejecutado. Como se han conocido un día viernes, Crusoe lo llama “Viernes” y forjan una sincera amistad, a pesar de que no coinciden ni en el idioma ni en la cultura. Juntos deciden ayudar a los demás prisioneros capturados por los indígenas, uno de los cuales es un español que también es un náufrago que aguarda la llegada de un barco.
Este argumento, mil veces revisado, constituye la forma más palpable de materializar la frase:
En este sentido, resulta admirable el personaje creado por Defoe, en la medida que representa el perfecto colonialista británico, según los estudios posteriores del novelista James Joyce. Crusoe cree en la justicia suprema, posee unas creencias religiosas estables y coherentes, no siente tentaciones sexuales y actúa según una eficiencia máxima.
El hecho de que Crusoe enseñe a Viernes todo lo que sabe tiene indicios del imperialismo, del colonialismo cultural, dado que también le convierte al cristianismo y le expone las riquezas del mundo occidental. En ningún momento Crusoe se da por vencido y mantiene una perspectiva optimista respecto a su futuro, mostrando en numerosas ocasiones su aprecio y afecto por Viernes, refiriéndose a él como su amigo.
A pesar de estar escrita en primera persona, el hecho de contar acontecimientos lejanos en el tiempo, hace que el estilo sea sencillo y poco dado a la subjetividad, dando más importancia a los sucesos que a los sentimientos del propio protagonista. Da la sensación de que Crusoe apenas pensaba: actuaba. Esto decrementa la verosimilitud del texto, presentando a un personaje beatificado y engrandecido por el relato. No obstante, llama la atención cuando Crusoe se autoproclama rey de la isla, entrando en unos matices políticos antes mencionados. Y también es curioso que, a pesar de que el marino toma dinero del barco, este es completamente inútil en la isla, mientras que las herramientas y provisiones son tremendamente valiosas y fundamentales para su supervivencia en el lugar.
Trascendencia La influencia en obras y reflexiones posteriores ha sido importante. Jonathan Swift, por ejemplo, criticó implícitamente el modelo optimista y triunfante de Defoe en sus misantrópicos Viajes de Gulliver (1726 y 1735). Ejerció influjo sobre el Emilio, o De la educación (1762) de Jean-Jacques Rousseau. Más modernamente, están los casos de William Golding (El señor de las moscas, 1954) o el ya citado James Joyce, Karl Marx o el premio Nobel J. M. Coetzee, quien realizó una refundición de la trama en su novela Foe (1986).
Interpretaciones de la novela
La novela ha sido objeto de numerosos análisis e interpretaciones desde su publicación. En cierto sentido, Crusoe intenta reproducir su sociedad en la isla. Esto se consigue mediante el uso de la tecnología europea, la agricultura e incluso una jerarquía política rudimentaria. Varias veces en la novela, Crusoe se refiere a sí mismo como el "rey" de la isla, mientras que el capitán lo describe como el "gobernador" de los amotinados. Al final de la novela se habla de la isla como una "colonia". La idealizada relación amo-sirviente que Defoe describe entre Crusoe y Viernes también puede verse en términos de asimilación cultural, con Crusoe representando al europeo "ilustrado" mientras que Viernes es el "salvaje" que sólo puede ser redimido de sus modales culturales mediante la asimilación a la cultura de Crusoe. No obstante, Defoe utilizó a Viernes para criticar la colonización española de las Américas.
James Joyce vio en Robinson el prototipo del colonialismo británico (la isla la consideró desde un principio como de su propiedad), así como un símbolo del puritanismo: el hombre hecho a sí mismo, la perseverancia incluso en las más difíciles condiciones, la apatía sexual, el autocontrol, etc. Joyce, James. «Daniel Defoe.» Traducido de un manuscrito italiano y editado por Joseph Prescott, Buffalo Studies 1 (1964): pp. 24-25p Cabe también ver en la obra una alegoría de la propia vida de Defoe, que había quebrado económicamente y debió sobreponerse a esta situación con dureza y trabajo. Por otra parte, aunque acaso no haya estado nunca en el designio del autor, el lector ha de enfrentarse filosóficamente a la novela como metáfora de la desnudez humana ante las fuerzas abrumadoras de la naturaleza, como puesta en evidencia de la denodada lucha ante esas fuerzas para someterlas y así crear un mundo habitable y cómodo para el hombre (tal como la "cultura" y la "técnica" lo han hecho en la historia humana).
La isla, que Defoe ubica en el delta del Orinoco, cerca de Trinidad,Robinson Crusoe, capítulo 23. puede verse como una especie de tierra prometida a la que el trabajo laborioso de un hombre blanco puede convertir en un vergel.
Según J.P. Hunter, Robinson no es un héroe, sino un hombre común. Comienza como un vagabundo, sin rumbo en un mar que no entiende, y termina como un peregrino, cruzando una última montaña para entrar en la tierra prometida. El libro cuenta la historia de cómo Robinson se acerca a Dios, no escuchando sermones en una iglesia, sino pasando tiempo a solas entre la naturaleza con sólo una Biblia para leer.
Por el contrario, el crítico cultural y estudioso de la literatura Michael Gurnow ve la novela desde una perspectiva roussoniana: El paso del personaje central de un estado primitivo a otro más civilizado se interpreta como la negación por parte de Crusoe del estado de naturaleza de la humanidad.
Robinson Crusoe está lleno de aspectos religiosos. Defoe era un moralista puritano y normalmente trabajaba en la tradición de la guía, escribiendo libros sobre cómo ser un buen cristiano puritano, como The New Family Instructor (1727) y Religious Courtship (1722). Aunque Robinson Crusoe es mucho más que una guía, comparte muchos de los temas y puntos de vista teológicos y morales.
"Crusoe" puede haber sido tomado de Timothy Cruso, un compañero de clase de Defoe que había escrito libros de guía, incluyendo Dios, el guía de la juventud (1695), antes de morir a una edad temprana - sólo ocho años antes de que Defoe escribiera Robinson Crusoe. Crusoe habría sido recordado por sus contemporáneos y la asociación con los libros de guía es clara. Incluso se ha especulado con que Dios guía de la juventud inspiró Robinson Crusoe debido a una serie de pasajes de esa obra que están estrechamente relacionados con la novela. Un leitmotiv de la novela es la noción cristiana de providencia, penitencia y redención. Crusoe llega a arrepentirse de las locuras de su juventud. Defoe también pone en primer plano este tema al organizar los acontecimientos más importantes de la novela para que ocurran en el cumpleaños de Crusoe. El desenlace culmina no sólo con la liberación de Crusoe de la isla, sino con su liberación espiritual, su aceptación de la doctrina cristiana y la intuición de su propia salvación.
Cuando se enfrenta a los caníbales, Crusoe se enfrenta al problema del relativismo cultural. A pesar de su repugnancia, se siente injustificado al considerar a los nativos moralmente responsables de una práctica tan profundamente arraigada en su cultura. No obstante, mantiene su creencia en una norma absoluta de moralidad; considera el canibalismo como un "crimen nacional" y prohíbe a Viernes que lo practique.
En economía clásica, neoclásica y en la escuela austriaca de economía, Crusoe se utiliza regularmente para ilustrar la teoría de la producción y la elección en ausencia de comercio, dinero y precios. Crusoe debe asignar el esfuerzo entre la producción y el ocio y debe elegir entre posibilidades de producción alternativas para satisfacer sus necesidades. La llegada de Viernes se utiliza entonces para ilustrar la posibilidad del comercio y las ganancias que se derivan.
La obra ha sido leída como una alegoría del desarrollo de la civilización, como un manifiesto del individualismo económico y como una expresión de los deseos coloniales europeos. También muestra la importancia del arrepentimiento e ilustra la fuerza de las convicciones religiosas de Defoe. El crítico M.E. Novak apoya la conexión entre los temas religiosos y económicos dentro de Robinson Crusoe, citando la ideología religiosa de Defoe como la influencia para su representación de los ideales económicos de Crusoe, y su apoyo al individuo. Novak cita la extensa investigación de Ian Watt que explora el impacto que varias novelas de la Era Romántica tuvieron contra el individualismo económico, y la inversión de esos ideales que tiene lugar dentro de Robinson Crusoe.
En la reseña de Tess Lewis, "Los héroes que nos merecemos", del artículo de Ian Watt, ésta profundiza en el argumento de Watt con un desarrollo sobre la intención de Defoe como autor, "de utilizar el individualismo para significar el inconformismo en la religión y las admirables cualidades de la autosuficiencia". Esto apoya aún más la creencia de que Defoe utilizó aspectos de la autobiografía espiritual para presentar los beneficios del individualismo a una comunidad religiosa no del todo convencida. J. Paul Hunter ha escrito extensamente sobre el tema de Robinson Crusoe como aparente autobiografía espiritual, rastreando la influencia de la ideología puritana de Defoe a través de la narrativa de Crusoe, y su reconocimiento de la imperfección humana en la búsqueda de compromisos espirituales significativos - el ciclo de "arrepentimiento [y] liberación"."