La operación Barbarroja (), también conocida como invasión alemana de la Unión Soviética, fue el nombre en clave para la invasión de la Unión Soviética por parte de la Alemania nazi y algunos de sus aliados, que comenzó el domingo 22 de junio de 1941, durante la Segunda Guerra Mundial. La operación puso en acción el plan ideológico de la Alemania nazi de conquistar la Unión Soviética occidental para repoblarla de alemanes. El alemán tenía como objetivo utilizar a los conquistados como mano de obra esclava para el esfuerzo de guerra del Eje mientras adquiría las reservas de petróleo del Cáucaso, así como los recursos agrícolas de Ucrania. Su objetivo último incluía el exterminio, esclavización, germanización y deportación masiva a Siberia de los pueblos eslavos, y así conseguir más lebensraum (espacio vital) para Alemania.

En los dos años previos a la invasión, ambos países habían firmado pactos políticos y económicos con fines estratégicos. Después de la ocupación soviética de Besarabia y el norte de Bucovina, el Alto Mando Alemán comenzó a planificar la invasión de la Unión Soviética en julio de 1940 (bajo el nombre en clave de operación Otto), que Adolf Hitler autorizó el 18 de diciembre de 1940. En el transcurso de la operación, alrededor de tres millones de soldados de las potencias del Eje —la fuerza de invasión más grande de la historia hasta ese momento— invadieron la Unión Soviética a lo largo de un frente de más de 2900 kilómetros. La ofensiva marcó una escalada en la Segunda Guerra Mundial, tanto geográficamente como en la formación de los aliados de la Segunda Guerra Mundial, al involucrar a la Unión Soviética en el conflicto.

La operación abrió el Frente Oriental, en el que se comprometieron más fuerzas que en cualquier otro teatro de guerra anterior. El área fue escenario de algunas de las batallas más sangrientas de la guerra, con numerosos crímenes de guerra, que se saldaron con el mayor número de bajas que el mundo había conocido, todo lo cual influiría de manera determinante en el curso de la conflagración y la posterior historia del . Los ejércitos alemanes finalmente capturaron unos cinco millones de soldados del Ejército Rojo. La Alemania nazi deliberadamente mató de hambre y masacró a una gran cantidad de civiles, ya que el Plan Hambre trabajó para resolver la escasez de alimentos en Alemania y exterminar a la población eslava mediante el hambre.Tiroteos masivos y operaciones de gaseado, llevadas a cabo por los nazis o colaboradores voluntarios, asesinaron a más de un millón de judíos soviéticos como parte del Holocausto.

El fracaso de la operación Barbarroja selló la suerte del Tercer Reich. Operacionalmente, las fuerzas alemanas lograron victorias significativas y ocuparon algunas áreas económicas importantes de la Unión Soviética (principalmente en la RSS de Ucrania) e infligieron también numerosas bajas al Ejército Rojo. A pesar de estos primeros éxitos, la ofensiva alemana se estancaría en la batalla de Moscú a finales de 1941, y la posterior contraofensiva de invierno soviética hizo retroceder a los alemanes unos 250 km. Los alemanes esperaban un rápido colapso del Estado soviético, como había ocurrido en la invasión de Polonia, pero el Ejército Rojo fue capaz de soportar los golpes más fuertes de la Wehrmacht alemana y empantanó la lucha en una guerra de desgaste para la cual los alemanes no estaban preparados.

Después del fracaso de la operación Barbarroja, las diezmadas fuerzas de la Wehrmacht ya no podían realizar grandes ataques a lo largo de todo el frente oriental, y las operaciones posteriores para retomar la iniciativa y penetrar profundamente en territorio soviético, como la operación Azul en 1942 y la operación Ciudadela en 1943, finalmente fracasaron, lo que resultó en la retirada y el colapso final de la Wehrmacht.

Antecedentes Motivaciones políticas y militares miniatura|23 de agosto de 1939. Viacheslav Mólotov, en su condición de Comisario del Pueblo para Asuntos Exteriores de la Unión Soviética, firma el tratado de no agresión entre la Unión Soviética y el III Reich. En segundo plano, con uniforme blanco, Iósif Stalin|250x250px miniatura|Viacheslav Mólotov, al fondo a la izquierda, y Joachim von Ribbentrop, al fondo a la derecha, el 12 de noviembre de 1940|250x250px

En el ideario de Hitler estaba la expansión hacia el este dentro de su política de búsqueda de «espacio vital» (Lebensraum en alemán), aunque esa ya era una aspiración alemana anterior a la Primera Guerra Mundial. En 1918, en la Paz de Brest-Litovsk, el alto mando de los ejércitos imperiales alemanes del frente oriental había impuesto sus condiciones para el armisticio que los bolcheviques solicitaban. Por razones prácticas de supervivencia, los líderes comunistas habían desistido de extender su gobierno a las exregiones del Imperio ruso de Polonia y los países bálticos, entregándolas al Reich del káiser (considerado el II Reich). Como se puede leer en el libro de Hitler Mi lucha, la guerra contra los soviéticos es una «guerra cultural» impregnada de antieslavismo, y una cruzada de Europa contra Asia: se trataría de enviar al continente asiático a los eslavos, para crear así un «Nuevo Orden»,Término geopolítico creado por los propagandistas de la Alemania Nacionalsocialista durante la Segunda Guerra Mundial, como base del proyecto de organización política, social, y económica, que Alemania quería promover en Europa en la década de 1930 y 1940. estableciendo así un símil con los hunos de Atila, que en su momento amenazaron a la Europa romana. La invasión alemana de la Unión Soviética fue definida por el historiador alemán Andreas Hillgruber como «la verdadera guerra de Hitler». Las ideas del Führer sobre los eslavos eran profundamente racistas: los consideraba individuos primitivos movidos por impulsos más propios de animales que de seres humanos civilizados.

El 5 de julio de 1941, Hitler declaró sobre el pueblo ruso:

Pese a la gran distancia ideológica entre ambos países y las intenciones declaradas de Hitler de expansión hacia el este, en 1939 la Unión Soviética y Alemania firmaron el conocido como Pacto Ribbentrop-Mólotov. En dicho pacto, Alemania se aseguró la neutralidad de la Unión Soviética a cambio de ceder la mitad de Polonia, Besarabia, y los países bálticos. Además, la Unión Soviética reclamó el control del estrecho de los Dardanelos, Finlandia, y la posibilidad de abrir bases en Dinamarca. Este acuerdo entre la Unión Soviética y Alemania tuvo como precedentes el Tratado de Rapallo de 1922 y el Tratado de Neutralidad de Berlín de 1926.Ya en la década de 1990, el político estadounidense Henry Kissinger, en su libro Diplomacia (1996), afirmaba que el acuerdo entre ambas partes en 1939 se pareció más a un documento del que a uno del , y que ambos, Hitler y Stalin, se propusieron tratar de alcanzar objetivos no convencionales (aplicando la ideología de Mi lucha, por un lado, y la expansión global del comunismo, por otro) mediante medios convencionales.«Hasta 1941, Hitler y Stalin habían buscado objetivos no tradicionales utilizando medios tradicionales. Stalin aguardaba el día en que un mundo comunista pudiera ser dirigido desde el Kremlin, mientras que por su parte Hitler, había esbozado en su libro Mi Lucha su demencial visión de un imperio racialmente puro, gobernado por la predominante raza germana. Sería difícil imaginar dos visiones más revolucionarias. Sin embargo, los medios que Hitler y Stalin emplearon hasta culminar en su pacto de 1939, habrían podido tomarse de un tratado del arte de gobernar escrito en el . En un nivel, el Pacto Nazi-Soviético fue una repetición de los repartos en 1772 de Polonia, efectuados por Federico el Grande, Catalina la Grande, y la emperatriz María Teresa. Con todo, en contraste con estos tres monarcas, Hitler y Stalin eran adversarios ideológicos, pero durante un tiempo, su común interés nacional en buscar la caída de Polonia superó sus diferencias ideológicas. Cuando por fin en 1941 se deshizo su pacto, se desencadenó la mayor guerra en tierra de la historia de la humanidad, y de hecho, por la voluntad de un solo hombre. No deja de ser una gran ironía que el , la época de la voluntad popular y de las fuerzas impersonales, fuese forjado por tan pocos individuos, y que su más grande calamidad habría podido evitarse con la eliminación de un solo hombre».| Kissinger, Diplomacia (1996)

El avance soviético en el Báltico provocó, no obstante, un desgaste en el acuerdo de neutralidad, al hacer peligrar, bajo el punto de vista alemán, el suministro de hierro de Suecia y de níquel de Finlandia. Aunque la Unión Soviética había respetado en líneas generales el acuerdo, y en particular el envío de materias primas al III Reich, las ambiciones territoriales soviéticas inquietaron a Hitler. Ya a finales de mayo de 1940,El historiador británico John Keegan señala en su libro Operación Barbarroja: invasión de Rusia (1970) que fue el 2 de julio de 1940, Hitler comenzó a comentar a sus colaboradores la posibilidad de lanzar un ataque preventivo contra la Unión Soviética para julio de 1941. Hitler encargó el diseño del plan de invasión a Franz Halder, quien a su vez delegó en Erich Marcks. Sin embargo, el Führer trató de agotar la vía diplomática para atraer a la Unión Soviética a la órbita alemana.

Para satisfacer el tradicional interés ruso por acceder a puertos libres de hielo, Hitler intentó disuadir a Stalin ofreciendo a la Unión Soviética un paso hacia el sur, a través de Afganistán e Irán, en dirección al golfo Pérsico. Joachim von Ribbentrop ofreció a Viacheslav Mólotov esta salida: «[...] si, a largo plazo, Rusia no se volvería también hacia el sur, como salida natural al mar abierto que era tan importante para Rusia». Hitler a su vez dijo a Molotov: «Tras la conquista de Inglaterra, el Imperio británico sería dividido como una gigantesca finca universal en bancarrota [...]. En esta finca en bancarrota, Rusia tendría acceso al océano libre de hielos, realmente abierto. Hasta entonces, una minoría de 45 millones de ingleses había gobernado a 600 millones de habitantes del Imperio británico. Pero el propio Hitler estaba a punto de aplastar a dicha minoría [...]». Alemania no tuvo éxito con esta oferta, ya que Molotov mostró escaso interés debido a que Alemania no podía ofrecer lo que no tenía todavía.