La crisis de las ollas comunes en Perú se refiere al desabastecimiento alimentario que se intensificó desde 2020 como consecuencia de la pandemia de COVID-19 y de la crisis política y económica que atravesaba el país. Esta situación obligó a las ollas comunitarias a atender una demanda que superaba su capacidad de respuesta.
Las ollas comunes surgieron en el Perú desde los años 70 como espacios autoorganizados por mujeres y familias de sectores periféricos de Lima que buscaban mejorar el acceso a alimentos. Con el tiempo, se consolidaron como una estrategia comunitaria de subsistencia frente a la precariedad estructural del país. Antes incluso de la pandemia, ya tenían una presencia significativa, sin embargo, la crisis sanitaria y económica incrementó drásticamente su relevancia. Según la Agencia EFE, en Lima, personas se alimentan únicamente con las ollas comunes debido al contexto por COVID-19.
Desarrollo Cuarentena La pandemia de COVID-19 hizo retroceder a la pobreza y extrema pobreza debido a las políticas de confinamiento llevadas a cabo durante el gobierno de Martín Vizcarra. En junio de 2020 France24 notificó que en distritos de Lima Metropolitana, como San Martín de Porres había una masa poblacional donde por carencia económica debido a la pandemia solo podía abastecerse de alimento en las ollas vecinales formadas por las comunidades barriales.
Las ollas comunes más golpeadas eran las que se encontraban en cerros periféricos de Lima que además del encarecimiento de los alimentos, tampoco contaban con los servicios básicos como el agua potable. Muchas de estas poblaciones vivían en la economía informal y debían su sustento diario a ese tipo de trabajo, que se vio roto cuando Vizcarra ordenó el cierre del país.
Para el 8 de octubre de 2020, la Municipalidad Metropolitana de Lima registró 622 ollas comunes a nivel de toda Lima lo que ayudó a reducir el riesgo de hambruna 70 mil ciudadanos, siendo la mayoría niños menores de cinco años. Aunque las mismas madres de familia afirmaron que la alimentación de emergencia no era la mejor ya que la mayoría era carbohidratos. miniaturadeimagen|Olla común 'Misky Mikuy' de Villa María del Triunfo en Lima durante la pandemia
Impacto en las mujeres Las mujeres fueron las principales afectadas por la cuarentena, perdiendo varias de ellas su trabajo o ingreso económico, muchas de ellas eran trabajadoras de hogar. Las mujeres desempleadas se agrupaban en secciones para acordar crear ollas comunes; Lourdes Sosuna miembro de una olla común en Villa María del Triunfo expresa lo siguiente:
Diversos estudios, desde la epistemología feminista, sostienen que las ollas comunes no sólo responden a la urgencia alimentaria, sino que también constituye un espacio de producción de conocimientos, situado y colectivo. Liderado por mujeres que visibilizan la relación entre los cuidados, la sostenibilidad de la vida y la resistencia frente a la precariedad estructural del Estado. Todo esto a través de su trabajo comunitario.
Desde el ecofeminismo, las ollas comunes se leen como una práctica de defensa de la vida y del territorio frente al hambre y a la crisis ecológica. Las mujeres que la sostienen han articulado no sólo el acceso alimento, sino también redes de solidaridad que cuestionan los modelos extractivistas, mercantilistas y las políticas económicas que refuerzan la desigualdad y la inseguridad alimentaria.
Ineficacia estatal thumb|Mujeres en una olla común de Lima en 2021. Las constantes disputas entre el Ejecutivo y el Legislativo hizo que los proyectos para brindar apoyo estatal a las ollas comunes no se lograran concretar, como su inclusión en la Ley 30790 —Ley de los comedores populares—. A nivel micro, las ollas comunes también eran marginalizadas por las entidades municipales, ante la ineficacia de la fiscalización muchos de los alimentos destinados a ollas comunes fueron a parar en otros lugares, se terminó creando el fenómeno de «ollas fantasmas» en donde los alimentos terminaban en ollas comunes que ya no funcionaban o en comedores populares que no lo necesitaban.
La Defensoría del Pueblo del Perú y la Contraloría General de la República del Perú tuvieron que intervenir y confirmaron casos de corrupción por parte de los municipales en el reparto del abastecimiento. La señora Fortunata, lideresa de las ollas comunes a nivel de Lima Metropolitana informó que hay un interés de las municipales en cansar a los que realizan las ollas comunes para que puedan redirigir los alimentos a algún objetivo personal.
La ineficiencia se extendió en el cargo de Rafael López Aliaga como alcalde de Lima y Dina Boluarte como presidenta.
Alza de precios En mayo de 2021 algunas ollas comunes tuvieron que cerrar debido a la imposibilidad de seguir obteniendo alimentos.
La saturación y colapso de los servicios de ollas comunes como tal comenzó a medianos de 2021 paralelamente al inicio del gobierno de Pedro Castillo debido al alza de precios de alimentos, teniendo que reducir las raciones de cada plato para poder mantener un ritmo, muchas ollas comunes dejaron de usar de carne o pollo, dejaron de utilizar protegía animal ante la imposibilidad de poder comprarlo. Otras muchas ollas comunes tuvieron que figar precios de compra y venta de la ración para poder comprar los productos.
Esta situación aparece en un contexto más amplio de inseguridad alimentaria en el Perú. Según el informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo” publicado el 2023 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Perú es el país con mayor prevalencia de inseguridad alimentaria en Sudamérica, puesto que el 51.7% de la población peruana la enfrenta de manera moderada o severa, es decir 17.6 millones de personas. Y es la quinta más alta en Latinoamérica y El Caribe.
Referencias
Enlaces externos
Registro fotográfico de ollas comunes en el Perú
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