Saint Léon (o St. Léon): Un cuento del siglo dieciséis (1799) es la segunda novela de William Godwin, filósofo británico del .

Tras el éxito de Las cosas como son, o Las aventuras de Caleb Williams (1794), Godwin buscó un tema que pudiera atrapar su imaginación tanto como lo había hecho su anterior trabajo. Saint Léon es la historia de un aristócrata francés, el conde Reginald de Saint Léon, que pierde toda su fortuna apostando y experimenta una culpa que lo lleva casi hasta la locura. Acepta de un extraño moribundo el secreto del elixir de la vida y el poder de multiplicar sus riquezas, lo que lo lleva, finalmente, a tener que vagabundear, apartado de los seres humanos.

Trama El conde Reginald cuenta la historia de su vida, empezando con a muerte de su padre, cuando él era niño. Fue criado por su madre, "a woman of rather a masculine understanding, and full of the prejudices of nobility and magnificence" (una mujer de entendimiento más bien masculino, y llena de prejuicios sobre la nobleza y la magnificencia).William Godwin. St. Leon: A Tale of the Sixteenth Century, ed. William D. Brewer (Peterborough, Ontario: Broadview, 2006), 55.

Reginald tiene nociones granciosas sobre el honor aristocrático e, inspirado por su tío, el marqués de Villeroy, participa en la Guerra Italiana de 1521-1526, esperando obtener renombre como militar en la batalla de Pavía. Reginald es armado caballero por el rey Francisco Imientras luchaba con los franceses contra el ejército imperial español; pero el rey es capturado y encarcelado por Carlos V. El exilio del rey cambia en clima en Francia, pasando a uno en el que "the activity of the field" (la actividad en el campo) es reemplazado por "for the indulgences of the table" (las indulgencias de la mesa).Godwin, 75.

Al regresar a casa, Reginald, ahora con veinte años, se ve obligado, debido a la muerte de su madre, a tomar las riendas de sus propios asuntos. Rápidamente se ve arrastrado a una vida de demasiados gastos, tomando amantes y apostando. Vive así durante dos años y dilapida su fortuna rápidamente. Conoce a la bella y talentosa Marguerite Louise Isabeau de Daville, de diecinueve años, que se ha beneficiado durante su educación del asociarse con Clement Marot, Rabelais, Erasmo y Scaligeri, y a quien Leonardo da Vinci incitó a que dibujase. Reginald corteja a Marguerite, hija del Marqués de Damville, pero su reputación de jugador hace que el Marqués le advierta que se cuide de arruinarse y de arruinar a su hija. El marqués les permite casarse; pero, para el momento en que llega a los treinta años, Reginald está viviendo más allá de sus posibilidades y ha vuelto a jugar. El marqués no vive para ver estos acontecimientos.

Marguerite traslada a su familia a Suiza y paga las deudas de su marido vendiendo sus posesiones. Intenta convencerlo de que una vida más sencilla de campesinos hará más feliz y virtuosa a toda la familia. No obstante, en tanto están empezando su vida como granjeros, sus cosechas y animales son destruidos durante una feroz tormenta. Perturbado por la visión de una mujer y un niño muertos, Reginald se da cuenta de que es afortunado al regresar a casa y encontrar a su familia a salvo. Reniega de su viejo amor por el dinero y el estatus. El ver los estragos de la feroz tormenta le revela que su nueva vida como agricultor de subsistencia es más valiosa de lo que imaginaba, pero que está sujeta a los precarios caprichos de la suerte. Esta trama le proporciona espacio a Godwin para disertar sobre la costumbre suiza de guardar maíz en almacenes públicos por si ocurre un desastre natural.

Reginald solicita fondos solidarios y un desembolso por parte del erario público para poder reabastecer su granja. Pero se le niega la asistencia bajo el argumento de que no es suizo. Unos oficiales del Gobierno son enviados para hacer que la familia se marche definitivamente del país, sin darles tiempo para vender su casa. Un vecino compasivo les presta dinero con la casa como aval, y ellos se marchan al Lago de Constanza. El vecino muere, y su hacienda pasa a un pariente, el señor Grimseld, que les roba su casa. Reginald se arriesga a ser arrestado al regresar a Suiza para reclamarla, puesto que su familia está empezando a pasar hambre. Grimseld es multado por estafa y a Reginald se le da dinero por su granja.

El Volumen 2 comienza en el año 1544. Un anciano llega a la casa de la familia en el Lago de Constanza, alegando ser un veneciano llamado Francesco Zampieri, pero su verdadera identidad continúa siendo un misterio. Está siendo perseguido por la Inquisición. Zampieri revela a Reginald el secreto de la inmortalidad y el arte de multiplicar el oro. Solo está permitido que conozca estos secretos una persona al mismo tiempo. El secreto de la inmortalidad es un elixir hecho de hierbas que, al consumirse, da juventud y vigor. Cura las enfermedades, pero no puede salvar de las heridas. Reticente a ocultarle un secreto a su esposa, Reginald se ve obligado a callarse el regalo y Zampieri muere poco después.

Francisco I regresa a Francia tras su prisión en España, y encuentra el país sumido en una gran agitación, con Carlos V y Enrique VIII procediendo a invadir el norte de Francia. Poco dispuesto a volver a su sencilla vida doméstica, Reginald planea readquirir las tierras que ha perdido; pero, para que parezca que ha recuperado su fortuna gradualmente, y no en circunstancias sospechosas, se muda a la ciudad de Constanza y simula que Zampieri le ha dado 3.000 coronas. Constanza está en proceso de hacerse protestante.

Reginald se ve rápidamente inducido a gastar una gran cantidad de dinero y levanta las sospechas de su compatriota Gaspar de Coligny. El hijo de Reginald, Charles, se conciencia de la vergüenza que ha traído la fortuna con orígenes inexplicables, y reniega de su padre y se marcha. Marguerite también tiene sospechas, y deduce que él ha encontrado la Piedra Filosofal. Reginald le pide que no revele esto y que no pregunte más al respecto. Ella está enferma, pero como el elixir solo puede ser bebido por un "adepto", no puede dárselo.

Las sospechas sobre la fortuna de Reginald crecen hasta tal punto que el magistrado lo hace arrestar e interrogar. Se le pregunta acerca de la desaparición del extraño y acerca de su nueva fortuna, pero él se niega a cooperar. El señor Monluc, un francés, llega, y Reginald le pide ayuda. Investigando el caso, Monluc se entrevista con Marguerite. Reginald le habla del honorable nombre de Saint Léon, que elimina la necesidad de una explicación y no da razones. Monluc se niega a seguir ayudándolo.

Marguerite aconseja Reginald que escape de la cárcel. Él intenta sobornar a un carcelero, Héctor, pero este se niega a ayudarlo porque es leal al portero, y se lo cuenta. El portero pide un soborno. Reginald le entrega una gran suma, pero él lo lleva a una mazmorra y lo encadena a una pared. Héctor es encarcelado, por ser la única persona que sabe lo del soborno. El portero pide más dinero, y Reginald se ve obligado a confiar en él, y esta vez es liberado con la condición de que se lleve consigo a Héctor para luego hacerlo parecer un cómplice.

En el Volumen 3, Reginald, su familia y Héctor parten hacia Italia. Una noche, mientras Héctor y Reginald están dando un paseo vespertino, estando la familia alojada en una posada en los Alpes, Reginald oye chillar a un hombre y es atacado por un gran perro negro. El perro lo conduce hasta un hombre que está herido de muerte. Reginald y Héctor le curan las heridas, y Héctor corre de regreso a la posada para buscar ayuda.

El nombre de este hombre es Andrea Filosanto. Estaba llevándole a su madre su dote de viuda y había sido asaltado. Muere, y el perro lo llora. Reginald se queda con el perro, Charon, como parte de su familia. Unos meses después, el perro encuentra al salteador, que es arrestado, confiesa ser uno de los ladrones; es juzgado, declarado culpable y ejecutado.

Reginald está instalado en Pisa, protegido por la familia Filosanto y la de la mujer con la que Andrea se iba a casar, los Carracciouli, que son poderosos en el territorio pisano. Reginald pasa algún tiempo practicando la alquimia en una cueva, con Héctor como ayudante. Héctor le habla a su novia de los experimentos y Reginald se gana rápidamente la reputación de ser un brujo. El otro amante de su novia, Agostino, se pone celoso y decide vengarse.

Reginald empieza a ser rehuido, y alguien dispara a su casa durante la noche. El perro muere, y Héctor es atacado. El ataque tiene como móvil las sospechas de magia y al origen africano de Héctor. Reginald se dirige a la muchedumbre en un intento de justificarse, pero le tiran barro y lo acusan de brujería.

Se va a consultar a la Marquesa Filosanto, y el resto de la familia se marcha a Luca, en dirección a España. Dejan a Héctor a cargo de su casa en Pisa. Cuando Reginald regresa a Pisa, se encuentra con que la turba a quemado su casa; que Héctor, enloquecido, ha escapado de sus cuidadores y ha muerto defendiéndola. Héctor había sido torturado por la turba, y está claro que el motivo del crimen era racial.

Marguerite sufre un aborto en Luca. La familia continúa hasta llegar a España, y Marguerite muere en Barcelona. Desolada, la familia sigue hasta Madrid. Allí, las hijas quedan al cuidado de Mariana, una antigua amiga de su madre. Reginald vuelve a comprar las tierras de su familia en Francia, y se va separando gradualmente de sus hijos, por considerarlo una acción virtuosa. Se les dice que piensen y hablen de él como si estuviera muerto. La familia todavía no conoce el paradero de Charles.

Reginald se traslada a Madrid y pasa un tiempo estudiando filosofía natural y ética. Dos hombres lo siguen, de los que se revela al final que son informadores de la Inquisición. Es arrestado y encarcelado por brujería. Felipe II regresa a España tras su boda con la Reina María, y supervisa un auto de fe en Sevilla. Entonces, Felipe viaja a a Valladolid para asistir a otro auto de fe, en el que Reginald será quemado vivo. El elixir de la vida no puede protegerlo de este castigo.

Mientras viaja a Valladolid desde Madrid, un caballo se asusta y empieza a cocear, y, en la confusión, Reginald se escapa y allana la casa de un judío convertido al cristianismo, Mardoqueo. De la misma manera que había apelado al carcelero como miembro de una minoría oprimida, Reginald le pide a Mardoqueo que lo ayude a escapar de la Inquisición. Mardoqueo lo ayuda a cambiarse de ropa y va a buscar las hierbas necesarias para el elixir de la inmortalidad. Ahora, Reginald ha envejecido visiblemente, por lo que parece un hombre de ochenta años. Al beber el elixir se vuelve tan joven y saludable como lo estaba en el día de su boda. Se marcha sin que Mardoqueo se de cuenta. Durante su huida, Reginald es testigo por accidente del auto de fe, y queda horrorizado.

Al inicio del Volumen 4, Reginald visita a sus hijas, disfrazado de mercader armenio. Ahora, ha estado fuera durante doce años. Luisa tiene 28, Marguerite (llamada así por su madre) tiene 24, y Julia murió cuatro años después de que su prometido fuera hecho encarcelar por su propio padre por pretender casarse con ella. Reginald finge haber conocido a su padre y les informa de su propia muerte. Espera que el certificado de muerte que les da limpiará la deshonra que pesa sobre su familia.

Reginald se marcha a Hungría y consigue una casa en Buda, con intención de usar su dinero para revitalizar la economía tras los estragos de una larga guerra. Practica la caridad con los pobres, se convierte en comerciante de maíz y en arquitecto, y toma un nuevo nombre: "el señor de Chatillon" (p. 366). No obstante, tiene problemas cuando la demanda de maíz se hace demasiado alta y la gente sospecha que él está manipulando el mercado para su beneficio personal.