El síndrome de La Habana hace referencia a un conjunto de signos y síntomas declarados inicialmente por el personal de las embajadas de Estados Unidos y Canadá en Cuba, que se remonta a finales de 2016; y posteriormente en algunos otros países.Katie Bo Williams & Jeremy Herb, US investigating possible mysterious directed energy attack near White House, CNN (April 29, 2021). En 2021 se hallaron casos del síndrome en trabajadores de la embajada y espías en otros países como Austria, Alemania y los propios EE. UU.
En 2017, el entonces presidente de los EE.UU., Donald Trump, acusó a Cuba de perpetrar ataques no especificados que causaron estos síntomas. Posteriormente, Estados Unidos redujo al mínimo el personal de su embajada en respuesta a los supuestos ataques. En 2018, varios diplomáticos estadounidenses en China informaron de problemas similares a los declarados en Cuba; así como agentes encubiertos de la CIA que operaban en otros países y que estaban negociando con estos sobre formas de contrarrestar las operaciones encubiertas de Rusia.
Estudios posteriores que tuvieron como sujetos a los diplomáticos presuntamente afectados en Cuba, publicados en la revista JAMA en 2018, encontraron evidencia de que los diplomáticos habían sufrido algún tipo de lesión cerebral, pero fueron incapaces de determinar la causa de estas lesiones. Si bien no existe un consenso de expertos sobre la causa de los síntomas, un coautor del estudio de JAMA consideró como «principal sospechoso» el uso de armas de microondas. Un comité de expertos de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EE. UU. concluyó en diciembre de 2020 que la energía de microondas (específicamente, energía de RF pulsada dirigida) «parece haber sido el mecanismo más plausible para explicar estos casos que el comité consideró» pero que «toda causa posible queda dentro de un contexto especulativo».Consensus Study Report: An Assessment of Illness in U.S. Government Employees and Their Families at Overseas Embassies, Standing Committee to Advise the Department of State on Unexplained Health Effects on U.S. Government Employees and Their Families at Overseas Embassies, of the National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine (2020).
En mayo de 2021, se habían identificado un total de 130 casos de daño cerebral relacionado con el síndrome de La Habana en diplomáticos, espías y funcionarios de defensa de los EE.UU, según una publicación de The New York Times.
Se ha sugerido, asimismo, que el síndrome se deba a un fenómeno de histeria de masas, o que se trate de una operación propagandística de Estados Unidos y algunos de sus aliados contra países ajenos a su órbita de influencia.
En marzo de 2023, siete agencias de inteligencia de los Estados Unidos completaron una revisión de los casos propuestos del síndrome de La Habana y publicaron un informe no clasificado con el consenso de que «la inteligencia disponible apunta constantemente en contra de la participación de adversarios de Estados Unidos en la causa de los incidentes informados» y que la participación de un adversario extranjero era «muy improbable».
Una investigación de abril de 2024 del medio ruso The Insider en colaboración con Der Spiegel y el programa 60 Minutes encontró que la unidad militar rusa 29155 recibió premios y ascensos políticos por trabajos relacionados con el desarrollo de «armas acústicas no letales».
Cuba derecha|miniaturadeimagen|Cuba En agosto de 2017, surgieron varios informes que afirmaban que el personal diplomático americano y canadiense en Cuba había experimentado problemas de salud inusuales e inexplicables que se remontaban a finales del 2016. El número de ciudadanos estadounidenses que experimentaron síntomas era de 26 a junio de 2018.
Acontecimientos Los síntomas generalmente poseían un inicio repentino: el sujeto comenzaba repentinamente a escuchar extraños ruidos rechinantes que percibían como provenientes de una dirección específica. Algunos lo experimentaron como una presión o una vibración; o como una sensación comparable a conducir un automóvil con la ventanilla parcialmente bajada. La duración de estos ruidos oscilaba entre 20 segundos y 30 minutos, y siempre ocurría mientras los diplomáticos estaban en casa o en habitaciones de hotel. Sin embargo, otras personas cercanas, como familiares e invitados en habitaciones vecinas, afirmaron no haber escuchado nada.
Impacto en los diplomáticos estadounidenses Algunas personas de la embajada de EE. UU. han declarado sufrir efectos a largo plazo en la salud, incluido un diplomático no identificado que, según afirma, ahora necesita de un audífono. El Departamento de Estado estadounidense declaró que los problemas de salud se debían o a un ataque, o a la exposición a un dispositivo aún desconocido, y declaró que, aunque no afirmaban que el gobierno cubano era el responsable de este, no publicarían a quién considerarían de esta condición.U.S. does not believe Cuba is behind sonic attacks on American diplomats. Las personas afectadas describían síntomas como pérdida de audición, pérdida de memoria y náuseas. Fuentes especulativas iniciales centraron sus sospechas en la utilización de un arma sónica, y algunos investigadores apuntaron al infrasonido como una posible causa.
En agosto de 2017, Estados Unidos expulsó a dos diplomáticos cubanos en respuesta a los supuestos ataques. Más adelante, en septiembre, el Departamento de Estado de EE. UU. Declaró que retiraría al personal no esencial de la embajada de EE. UU. y desaconsejó a los ciudadanos de EE. UU. viajar a Cuba. Un mes más tarde, en octubre de 2017, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en unas declaraciones que creía que el gobierno de Cuba era el responsable.
El 2 de marzo de 2018, el Departamento de Estado de los EE. UU. anunció que continuaría dotando al personal de su embajada en La Habana del nivel mínimo requerido para realizar "funciones diplomáticas y consulares básicas" debido a preocupaciones sobre los supuestos ataques contra la salud del personal. Esta acción sirvió para extender indefinidamente las reducciones de personal, que ya habían sido implementadas de manera provisional.
Investigaciones del gobierno de EE. UU. En enero de 2018, la Associated Press informó que un informe no publicado del FBI no había encontrado evidencia de la existencia de ataque intencional con ondas de sonido.Josh Lederman & Matthew Lee, Tillerson tells AP Cuba still risky; FBI doubts sonic attack, Associated Press (January 8, 2018). Un informe de noviembre de 2018 en el New Yorker reveló que la investigación del FBI sobre los incidentes se había visto obstaculizada por el conflicto con la CIA y el Departamento de Estado; la CIA se había mostrado reacia a revelar, incluso a otras agencias gubernamentales de Estados Unidos, las identidades de los diplomáticos afectados, justificándolo con la posibilidad de que se produjesen posibles filtraciones. Las normas federales sobre privacidad de los registros médicos de los empleados también obstaculizaron la investigación, según el medio.
En enero de 2018, bajo la dirección del entonces Secretario de Estado de los EE. UU., Rex Tillerson, el Departamento de Estado convocó una Junta de Revisión de Responsabilidad, que es "un mecanismo interno del Departamento de Estado utilizado para revisar los incidentes de seguridad que involucran al personal diplomático". El embajador retirado de Estados Unidos en Libia, Peter Bodde, fue elegido para dirigir la junta.
Impacto en los diplomáticos canadienses En marzo de 2018, una serie de resonancias magnéticas, junto con otras pruebas llevadas a cabo por el jefe de neurología del hospital de Pittsburgh en un número no especificado de diplomáticos canadienses, encontraron evidencia de daño cerebral que reflejaba lesiones similares a las supuestamente encontradas en sus homólogos estadounidenses. En la primavera de 2018, Global Affairs Canada, la agencia gubernamental canadiense a cargo del personal de sus embajadas y el resto de diplomáticos, puso fin a las asignaciones familiares a Cuba y retiró a todo el personal que tuviera familia allí. Varios de los canadienses que se vieron afectados en 2017 fueron incapaces de retomar su trabajo debido a la gravedad de sus dolencias. El hecho de que, a febrero de 2019, aún se desconocía la causa del síndrome de La Habana dificultó la investigación de la policía canadiense.
En 2019, el gobierno de Canadá anunció que estaba reduciendo el número de trabajadores de su embajada en La Habana después de que un decimocuarto diplomático canadiense reportara síntomas de síndrome de La Habana a fines de diciembre de 2018."‘Havana Syndrome’ forces Canada to halve its diplomatic presence in Cuba". En febrero de 2019, varios diplomáticos canadienses interpusieron una demanda contra el gobierno canadiense, argumentando que no los protegió ni abordó de inmediato los graves problemas de salud que padecieron.Dan Bilefsky, Canadian Diplomats Sue Their Government Over Mysterious Cuban Disease, New York Times (February 7, 2019). En respuesta a ello, el gobierno trató de desestimar la demanda, argumentando en noviembre de 2019 que este no había quebrantado sus deberes para con sus empleados. En los documentos del juicio, el gobierno había reconocido que varios de los catorce demandantes sufrieron síntomas similares a una conmoción cerebral, pero dijo que no se había determinado una causa definitiva o un diagnóstico médico.Brian Platt, In court filing, Canadian government argues diplomats exaggerated 'Havana Syndrome' claims behind $28M lawsuit, National Post (November 26, 2019). En una declaración de noviembre de 2019, Global Affairs Canada afirmó que continuaban "investigando las posibles causas de esos síntomas tan inusuales".
Reacciones del gobierno cubano Después de que los hechos se hicieran públicos, el ministro de asuntos exteriores cubano acusó a Estados Unidos de mentir sobre el incidente y negó que los síntomas de salud que habían sufrido los diplomáticos tuvieran alguna relación con el gobierno de Cuba.
El gobierno cubano se ofreció a cooperar con Estados Unidos en una investigación del caso. Empleó a unos 2000 científicos y agentes del orden que entrevistaron a 300 vecinos de diplomáticos, examinaron dos hoteles y realizaron evaluaciones médicas a personal no diplomático que podría haber estado expuesto. NBC informó que los funcionarios cubanos declararon que habían analizado muestras del aire y del suelo, y consideraron una variedad de productos químicos tóxicos como posibles causantes. También indagaron la posibilidad de que ondas electromagnéticas fueran las responsables, e incluso investigaron una posible relación entre los síntomas y picaduras de insectos de la zona, pero no encontraron nada que pudieran relacionar con los síntomas declarados. El FBI y las autoridades cubanas se reunieron para discutir la situación; el gobierno cubano declararía posteriormente que EE. UU. se había negado a compartir el historial médico de los diplomáticos con las autoridades cubanas, ni había permitido que los investigadores cubanos accediesen a las casas de los diplomáticos estadounidenses para realizar pruebas.
Estudios sobre lesiones