thumb|250px|Vista exterior de la cabecera de la Seo.
La Cesaraugusta de la antigüedad tardía y el cristianismo siguió siendo una plaza de primer orden en el ámbito peninsular. Pese a la decadencia de la civilización romana, Zaragoza conserva, gracias a la tradición de sus Innumerables Mártires cantados por Prudencio, al menos dos establecimientos monásticos, entre los que destaca la Iglesia basílica de Santa Engracia o de las «Santas Masas», que pervivió hasta su casi total ruina tras los Sitios de Zaragoza. También está documentado el culto mariano desde muy antiguo en la basílica de Santa María, hoy El Pilar, de la que hay testimonios desde los primeros siglos del cristianismo y, sin solución de continuidad, consta su permanencia como iglesia de culto cristiano durante la dominación islámica, a cuyo entorno se agrupó la comunidad mozárabe. En época visigoda se documenta otro templo capital: una catedral a dedicada a San Vicente, probablemente en el solar en el que luego estuvo la Mezquita aljama y la Catedral o Seo de San Salvador.
No menor fue la importancia de la Saraqusta musulmana, de cuyo esplendor es testimonio señero el Palacio de la Aljafería, mandado construir durante su reinado por Al-Muqtadir el poderoso, que llevó al reino hispanoárabe independiente a un estado culminante de refinamiento cultural, en que destaca su escuela filosófica encabezada por Avempace. De la persistencia de los artífices y maestros arquitectos islámicos procede, según todos los indicios, la riqueza del mudéjar aragonés, hoy Patrimonio de la Humanidad.
Con la conquista de la ciudad en 1118 por el rey de Aragón Alfonso I El Batallador, la mezquita mayor es progresivamente sustituida por una catedral románica y luego gótica-mudéjar. En este último estilo son erigidas varias iglesias de importancia, como son San Pablo —llamada la tercera catedral y construida fuera del entorno de las murallas—, la de San Gil, San Miguel de los Navarros o la de La Magdalena, todas ellas del . Todas ellas incorporan torres mudéjares profusamente ornamentadas y utilizan como material constructivo el ladrillo, material noble en la arquitectura zaragozana y avalado por su utilización en la propia sede de la archidiócesis metropolitana.
Palacio de la Aljafería right|300px
Fortaleza-palacio musulmana del . Su origen se sitúa en el , que corresponde a la base de la torre del Trovador, que toma su nombre de la ópera de Verdi Il trovatore. Ha sufrido diversas modificaciones, por lo que actualmente combina el palacio musulmán de los reyes taifas de Zaragoza, que incluye el patio de santa Isabel de Portugal y el oratorio con el mirhab, junto con las dependencias palaciegas (Salón Dorado o del trono), todas ellas de la segunda mitad del , en la época de Al-Muqtadir «el Poderoso».
Más tarde, tras la conquista cristiana en 1118, se sigue edificando como residencia de los reyes de Aragón. Así se construye el palacio mudéjar de Pedro IV, la iglesia o capilla de San Martín y el palacio de los Reyes Católicos, con su escalera monumental y las techumbres doradas, fechado en 1492.
A partir de 1485 sirvió de tribunal y cárcel de la Inquisición, pero las Alteraciones de Zaragoza obligaron a Felipe II a fortificarlo en el estilo de ingeniería militar renacentista, y a partir de 1706, con la Guerra de Sucesión Española, se empleó como cuartel militar. Actualmente es sede de las Cortes de Aragón.
35px Patrimonio de la Humanidad: Mudéjar aragonés
La Seo left|170px
La Seo o Catedral del Salvador es la catedral metropolitana de la ciudad de Zaragoza. Los restos más antiguos los conserva en los ábsides románicos del . A partir de ese momento se realizarán numerosas ampliaciones y reformas que convierten el edificio en un armónico conjunto de estilos, desde el románico al neoclásico.
El grueso de su construcción, incluyendo las cinco naves de que consta su planta, se lleva a cabo entre el en estilo gótico-mudéjar hasta el , en que se remata su cimborrio y las capillas laterales. Más tarde, ya en estilo barroco, se erige la torre campanario, ejemplo cimero de la arquitectura romanista en la ciudad, aunque construida en ladrillo en gran medida, al par de la Catedral.
Destaca la Parroquieta, con importantes elementos mudéjares, como la pared exterior o la cúpula interior, el retablo mayor en alabastro policromado, una de las obras cúmbre del gótico europeo, y el Museo de Tapices que contiene una de las colecciones de tapices flamencos más importantes del mundo. 35px Patrimonio de la Humanidad: Mudéjar aragonés
Iglesia de San Pablo right|150px
La llamada tercera catedral de Zaragoza es un templo mudéjar de la primera mitad del que ha sido ampliado posteriormente. Durante la Edad Media el barrio de San Pablo llegó a tener casi tantos habitantes como el antiguo centro amurallado. Así que a partir de mediados del se derruirá la antigua ermita románica de San Blas y se construye un templo mudéjar.
Se trata de una iglesia de grandes proporciones debidas a sucesivas ampliaciones, que han configurado un espacio complejo y variado. Inicialmente constaba de una única nave que albergaba capillas entre sus contrafuertes y poseía una cabecera de planta poligonal. En el se añaden dos naves al perímetro de su planta, con lo que se integró la torre, en principio adosada a los pies de la primitiva fábrica, inmersa en el interior del templo. No obstante, la parroquia siguió experimentando reformas y ampliaciones hasta el .
Muy notoria es la torre mudéjar de planta octogonal, que constituye uno de los mejores ejemplos de torre mudéjar de la ciudad. Su interior alberga dos cuerpos concéntricos entre los que se sitúa una escalera y permite ver una panorámica de Zaragoza.
En el interior destaca su retablo mayor, realizado por Damián Forment en el y la torre mudéjar octogonal. En 1931 fue declarado monumento nacional y en 2001 fue incluida dentro de la declaración de Patrimonio de la Humanidad que la Unesco decretó para los hitos más relevantes de mudéjar aragonés. 35px Patrimonio de la Humanidad: Mudéjar aragonés
Iglesia de San Gil Abad left|150px right|150px
Iglesia mudéjar del , esta iglesia edificada sobre los restos de otras precedentes que podrían datar en origen del , experimentó una reforma barroca en el . No obstante ha conservado la torre-contrafuerte cuadrada mudéjar de ladrillo visto resaltado con dibujos de rombos y arcos entrecruzados. La planta sigue respondiendo al tipo gótico-mudéjar de iglesia de una nave con capillas entre los contrafuertes. Los pies y la cabecera fueron en origen, planos.
La reforma barroca dio un aspecto distinto al interior, y la reorientación de la iglesia situó la portada en el antiguo ábside poligonal. La portada barroca enmarca una puerta en arco de medio punto a cuyos lados se hallan pilastras. La nave medieval de bóveda de crucería y tres tramos fue cubierta al realizar una de medio cañón con lunetos. En 1967 fue designada monumento nacional.
35px Bien de interés cultural
Iglesia de San Miguel de los Navarros 170px|right
Iglesia mudéjar del que ha conservado la torre cuadrada de ladrillo visto resaltado, con profusión de tracería de este mismo estilo. Las ventanas son gótico-mudéjares. 130px|left También es interesante el exterior del ábside. El interior ha sido reformado en el al gusto barroco.
En la portada hay una escultura de san Miguel arcángel derrotando al demonio, de estilo barroco, en piedra. Se aloja en el interior de una hornacina en el remate de la portada de estilo barroco, que cubre un tejadillo avenerado.
35px Bien de interés cultural
Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena 150px|right
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Iglesia mudéjar del , aparece ya mencionada como iglesia románica en el 1126. Reformado su interior en los siglos y en estilo barroco, ha mantenido original la estructura y la torre cuadrada, realizada en ladrillo, con grandes analogías con las torres mudéjares de Teruel.
Su fábrica, típica de las iglesias del mudéjar aragonés, es de nave única de crucería sencilla (luego oculta tras la reforma barroca) con cabecera en ábside poligonal de siete lados y sin contrafuertes al exterior, puesto que entre ellos se situaban pequeñas capillas laterales. Sobre ellas discurre un ándito de tribunas, usual en las iglesias-fortaleza de la región. En los lienzos de la zona inferior del ábside aparecen paños de arcos mixtilíneos entrecruzados, posiblemente relacionados con la Aljafería, sobre ellos un conjunto de ventanas ojivales y más arriba, características lacerías de cruces resaltadas en ladrillo que forman dibujos de rombos.
La torre semeja los alminares almohades, con dos cuerpos cuadrados concéntricos entre los que sube una escalera con cubrición de bóveda de aproximación. La torre interior alberga varios pisos de habitación cubiertos con bóveda de arista. Al exterior presenta tres cuerpos separados por impostas con decoración de cerámica vidriada blanca y verde, arcos mixtilíneos, ventanas en arcos túmidos y de herradura.
35px Bien de interés cultural
Torreón de la Zuda 150px|right
El torreón de La Zuda de Zaragoza es lo que queda del palacio de la Zuda, Azuda o Sudda, alcázar musulmán situada dentro de la ciudad, en el que se encontraba el gobierno. Su forma actual es de la segunda mitad del . Se encuentra en el extremo occidental de la plaza del Pilar, detrás de la Fuente de la Hispanidad y al lado de la iglesia de San Juan de los Panetes. Tras la excavación arqueológica y la restauración acabadas en el 2001, cobija una oficina municipal de turismo.
Construida por los musulmanes como torre del homenaje del palacio del gobernador de la ciudad, durante la época de la taifa de Zaragoza fue parte del palacio de invierno, siendo el de verano la Aljafería. Tras la Reconquista de la ciudad, se convierte en palacio real, papel que mantiene hasta el cuando la sede pasa a la Aljafería. En 1180 pasa a pertenecer a la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén que la convierten en un hospital y construyen una iglesia, cuya torre es la de la iglesia de San Juan de los Panetes. Desde el el edificio se convierte en sede del Castellán de Amposta, la máxima autoridad de la orden en Aragón. En 1725 se construyó la iglesia de San Juan de los Panetes. El palacio de la Zuda es abandonado en 1835 tras la desamortización de Mendizábal. De 1857 a 1910, con el permiso del Castellán de Amposta, el edificio fue ocupado por las Religiosas Adoratrices, fundadas en 1856 por la Madre Sacramento, María Micaela Desmaisières López de Dicastillo, vizcondesa de Jorbalán.
35px Bien de interés cultural De 1931 a 1937 se derribó el edificio, salvándose sólo la torre, las murallas romanas y la iglesia de San Juan de los Panetes.
Arco y casa del Deán 180px|right 220px|left
El deán, segunda persona en importancia dentro del cabildo catedralicio, después del prelado, decidió construir en 1293 un arco que uniese la catedral y su nueva casa.
El arco fue reformado entre 1585 y 1587 a cargo del prior Juan Antonio Romero. Fue entonces cuando se llevó a cabo el mirador de ventanas de arcos en ajimez de tradición plateresco-mudéjar con tracerías de mano de obra probablemente morisca.
Su gran deterioro hizo que en 1958 se emprendiera una completa reforma, que fue llevada a cabo por Teodoro Ríos Balaguer y Teodoro Ríos Usón. El resultado fue una reconstrucción casi de nueva planta donde se utilizaron los elementos previamente existentes y se incorporaron otros para conseguir un resultado convincente en su recuerdo del arco original. Esta actuación obtuvo el Trofeo Ricardo Magdalena de ese año.
Puente de Piedra 200px|right
Situado en el mismo lugar que el puente romano, el actual es gótico del y es el puente más antiguo que se conserva sobre el Ebro. De historia muy accidentada a causa de las crecidas del río y los avatares de la historia, ha sufrido numerosas remodelaciones. Actualmente posee siete arcos vistos y uno oculto bajo la calle que transcurre a la orilla del río.