Aladdín (o Aladdin) es una película animada producida por Walt Disney Feature Animation y distribuida por Walt Disney Pictures. Es la trigésima primera película en el canon de Walt Disney Animation y se realizó en un período conocido como el Renacimiento de Disney. La película se montó bajo la dirección y producción de John Musker y Ron Clements, los guiones de Musker, Clements, Ted Elliot y Terry Rossio, y con Alan Menken como responsable de la banda sonora. Además, cuenta con un amplio reparto coral en el que participaron principalmente Scott Weinger, Robin Williams, Jonathan Freeman y Linda Larkin. El argumento de Aladdín está inspirado en la historia árabe Aladino, de la colección de cuentos populares Las mil y una noches, y en la película El ladrón de Bagdad (1940). Cuenta la historia de Aladdín, un joven de la calle que un día encuentra una lámpara mágica con un genio en su interior. Este último es capaz de concederle tres deseos, uno de los cuales es usado por el protagonista para disfrazarse como un príncipe adinerado con tal de impresionar a la princesa Jasmín, de quien se enamora.

El desarrollo del filme se remonta a 1988, cuando el compositor Howard Ashman tuvo la idea de convertir Aladino en un musical para Disney. Si bien compuso algunas canciones con Alan Menken y redactó un tratamiento no fue sino hasta 1991, cuando la guionista Linda Woolverton hizo modificaciones al bosquejo de Ashman tomando algunos elementos de El ladrón de Bagdad, que la producción dio comienzo. Finalmente Elliot y Rossio realizaron otros cambios en la trama. El diseño de los personajes estuvo basado en la obra del caricaturista Al Hirschfeld, caracterizada por su similitud con las miniaturas persas y la caligrafía árabe, y el de los escenarios está inspirado en la localidad iraní de Isfahán, pinturas de la época victoriana y ensayos fotográficos sobre la cultura del Medio Oriente. Para la animación de algunas escenas se utilizó el programa computarizado CAPS.

La cinta fue lanzada el 25 de noviembre de 1992. Obtuvo una reacción positiva por parte de la crítica, que la elogió principalmente por su música, efectos visuales y la actuación de Williams como el Genio. Su recaudación ascendió hasta unos 504 millones de dólares, lo cual la convirtió en la película con mayores ingresos de 1992, y la más exitosa de Disney hasta ese momento, al superar las recaudaciones de La bella y la bestia (1991). Aladdín ganó varios premios incluyendo, un par de premios Óscar y dos Globos de Oro gracias a su banda sonora, entre otros. Cabe señalar que la canción «A Whole New World» obtuvo un Grammy como canción del año y fue la primera balada de Disney en ascender a la cima del listado Billboard Hot 100. De esta película derivaron varios trabajos, como una adaptación al teatro, un espectáculo de Disney on Ice, los filmes El retorno de Jafar (1994) y Aladdín y el rey de los ladrones (1996), una adaptación en imagen real (2019), una serie de televisión y diversos videojuegos.

Argumento

Sinopsis El filme comienza con el intento de Jafar, gran visir del sultán de la ficticia ciudad de Agrabah, de acceder a la Cueva de las Maravillas, ya que en su interior hay una lámpara de aceite que contiene un genio. No obstante, este y su loro Iago necesitan de Aladdín para poder entrar en la cueva. A la par de esta situación, Jasmín, hija del Sultán, huye del palacio debido a que discrepa sobre su obligación de casarse. Es allí donde se encuentra con el niño callejero, Aladdín, y su mono Abu, pero ambos son capturados por el visir.

No obstante, Jafar decide liberarlos porque les necesita para entrar en la Cueva de las Maravillas. Cuando llegan allí, se encuentran con una alfombra mágica y posteriormente descubren la lámpara, hasta que la cueva empieza a colapsar tras el intento de Abu de robar una joya. En ese momento, Jafar intenta coger el candil, pero el mono acaba robándosela. Es así que Aladdín, Abu y la alfombra no consiguen escapar, cuando el protagonista inconscientemente frota la lámpara y aparece el Genio, que está dispuesto a concederle tres deseos, aunque consigue engañarle para que les saque del lugar sin gastar ninguno. Tras salir, le promete que uno será para liberarle, pero mientras tanto pide que le convierta en un príncipe para intentar que Jasmín se fije en él.

Tras el intento de Jafar de engañar al sultán para que se case él mismo con la princesa con el objetivo de matarles a los dos, aparece un desfile protagonizado por Aladdín —bajo el nombre de príncipe Ali Ababwa— para intentar acercarse a Jasmín, pero esta lo rechaza. Es más, después se da cuenta de que es el chico que se encontró en las áreas comerciales de Agrabah, aunque le miente al decir que es una forma de evadirse de su vida del palacio. Tras despedirse, Jafar ordena encadenar a Aladdín y después hundirlo en el agua, momento en el que el Genio lo rescata como segundo deseo. Además, el sultán le nombra sucesor tras ver su valentía, algo que decide tener en cuenta una vez que libere al Genio.

Tras ello, Iago roba la lámpara y se la entrega a Jafar, cuyo primer y segundo deseo son los de convertirse en sultán y en hechicero, respectivamente, para enviar al protagonista muy lejos. Sin embargo, consigue regresar gracias a la alfombra mágica. En un intento de ayudar, Jasmín intenta distraer al ahora líder para que Aladdín le robe la lámpara, pero se da cuenta de ello. Es ahí cuando este le engaña para que se transforme en genio y, en consecuencia, se introduzca en una lámpara, ya que estas criaturas no son libres. Finalmente, como último deseo libera al Genio y contrae matrimonio con Jasmín, a pesar de que las leyes iban contra esa situación.

Temáticas

Pese a la desigualdad y discriminación a los pobres en Agrabah, Aladdín es un joven despreocupado que se las ingenia a diario para obtener alimento y ser feliz. No obstante, su percepción cambia cuando conoce a la princesa Jasmín en el mercado y se enamora de ella. Al sentir que ella habría de mostrarse interesada solamente en otros miembros de la realeza, el primer deseo de Aladdín al Genio es que lo convierta en un príncipe. Esta medida se comprueba fallida ya que, sin saber su verdadera identidad, Jasmín aborrece la personalidad del denominado «Príncipe Alí». No es sino hasta que Aladdín le confiesa la verdad y abandona su disfraz como príncipe que ella le corresponde y se enamoran. De esta forma la trama resalta la importancia de la autoestima dado que «la imagen influye pero lo verdaderamente importante es ser siempre tú mismo» y «Aladdín es una buena muestra de que fingir ser quien no eres solo te hará fracasar y ser rechazado».

Otro concepto abordado en la película es el valor de la libertad, pues la mayoría de los personajes se sienten cautivos y, en mayor o menor grado, anhelan ser libres de sus rutinarias formas de vida. Por ejemplo, la emoción que siente el Genio cuando Aladdín le promete liberarlo con su tercer deseo es comprensible debido al considerable tiempo que esta criatura ha vivido en el interior de la lámpara. De manera similar, Aladdín prefiere adoptar la personalidad de un príncipe para impresionar a Jasmín y evitar que lo sigan discriminando por su pobreza; Jafar, que se siente abrumado por la restricción de su autoridad frente al Sultán, a quien considera un incompetente; o la propia Jasmín, que rechaza comprometerse con cualquier príncipe tan solo para continuar con el linaje real del padre. Precisamente esta es la razón que la lleva a rebelarse contra las costumbres y la estructura social de Agrabah, a diferencia de otras películas de princesas de Disney en las que ellas suelen ser la damisela en espera de ser rescatada. De acuerdo con Musker: «[Jasmín] debe seguir lo que su corazón le dicte y no dejar que su vida se vea comprometida por alguien más ni por ninguna figura de autoridad. Ella debe ser quien decida a quién desposar». El valor de la amistad es explorado mediante el vínculo entre el Genio y Aladdín: «aunque Aladdín es pobre y no tiene casa, tiene buenos valores más allá de su apariencia de 'ladrón de mercado'. La lealtad a su amigo, el Genio, al final revela que este tiene a un verdadero amigo en Aladdín, [y este] cumple su promesa de liberar al Genio aun cuando eso signifique que él pierda a la chica de la cual está enamorado».

Para la película, Clements descartó el concepto original del cuento árabe ya que «[Las mil y una noches expone que] tener todo lo que deseas sería lo más grandioso que hay en el mundo, y es malo cuando te lo arrebatan por lo que debes recuperarlo para que todo vuelva a estar bien. No queríamos que ese fuera el mensaje de la película». En cambio, se incorporó la temática de «cumplir deseos» a manera de alternativa para que el protagonista cumpla sus anhelos, aunque luego estos le atraigan otra clase de problemas.

Reparto principal El rodaje de la película y la grabación de voces se realizaron en un período de tres años. Jonathan Freeman fue el primer actor seleccionado por el estudio para integrar el reparto de la película. La grabación de sus diálogos como Jafar se extendieron durante un año y nueve meses, durante los cuales volvió a grabar ciertas líneas al ser elegidos Scott Weinger y Linda Larkin con tal de que «Jafar se sintiera como una verdadera amenaza para Aladdín y Jasmín» respectivamente. Originalmente, el personaje se visionó con un carácter irritable, pero los directores decidieron que un villano con apariencia calmada daría más miedo. Por añadidura, el animador Andreas Deja trató de añadirle algunos de los rasgos faciales de Freeman. A su vez, se seleccionó a Douglas Seale para darle voz al Sultán, que contó con inspiraciones del Mago de Oz, como el rasgo de una figura de autoridad incompetente.

Weinger fue elegido como Aladdín tras enviar una grabación casera en la que improvisó un diálogo junto con su madre, quien interpretó a su vez al Genio. De forma similar, Disney contactó a Larkin para la interpretación de la princesa Jasmín nueve meses después de su audición. Para grabar sus líneas, Musker y Clements le pidieron a la actriz que ajustara su voz a la intensidad aguda que tenían en mente para el personaje. Al igual que ocurriera con Robin Williams —el encargado de dar voz al Genio—, el estudio aprobó que Gilbert Gottfried improvisara sus diálogos como Iago. Además, los animadores le añadieron al personaje algunos rasgos de su actor de voz como sus ojos medio cerrados y su dentadura constantemente presente. Para la voz de Abu se seleccionó a Frank Welker, que basó su interpretación en el resultado de una visita que hizo el equipo de producción al zoo de San Francisco para estudiar el comportamiento de algunos monos.

Ashman concibió originalmente al Genio con una personalidad reminiscente de Cab Calloway y Fats Waller. La predilección de Musker y Clements por Williams llevó a su contratación para dar voz al Genio, pese a que Katzenberg había sugerido anteriormente a John Candy, Steve Martin o Eddie Murphy para este papel. Williams aceptó participar en el filme después de ver una animación del Genio producida por Goldberg con diálogos de sus rutinas de comedia en vivo. Grabó su actuación de forma simultánea a la filmación de las películas Hook (1991) y Toys (1992). A diferencia de otras producciones animadas, Disney permitió que el actor improvisara la mayoría de sus diálogos en Aladdín. Eric Goldberg, supervisor de animación del personaje, seleccionó ciertas líneas del comediante, que grabó hasta dieciséis horas de material, y produjo las animaciones correspondientes para empalmarlas con los diálogos de Williams. El comediante también interpretó al vendedor ambulante de la escena inicial de la película, la cual también fue improvisada por el actor.