Los misterios dolorosos son un conjunto de los misterios del rosario, rezo tradicional católico. Después de los misterios gozosos del anuncio y la infancia de Jesucristo y de los misterios luminosos de su vida pública, los misterios dolorosos abordan la Pasión, desde la Oración en el Huerto hasta la Crucifixión. Tras estos vienen los misterios gloriosos, que comienzan con la Resurrección.

Desde la institución de los misterios luminosos por Juan Pablo II, se reservan el martes y el viernes para recitar y meditar los misterios dolorosos.Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, Juan Pablo II, 16 de octubre de 2002Se incluye la designación en latín entre paréntesis después del nombre de cada misterio. centro|miniaturadeimagen|Vitral de los misterios dolorosos en Montlouis-sur-Loire, Francia.

La Oración de Jesús en el Huerto miniaturadeimagen|La Agonía en el huerto, anónimo del norte de Italia.

La oración en el Huerto, agonía de Jesús en Getsemaní ()

En los Evangelios

Según Mateo "Entonces fue Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dijo a los discípulos: «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.»  Tomó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: «Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo.» Él se adelantó un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieres tú.»  Volvió después donde los discípulos y los encontró dormidos. Dijo entonces a Pedro: « ¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.» Y alejándose de nuevo, por segunda vez oró así: «Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad.» Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados. Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Volvió entonces donde los discípulos y les dijo: «Ahora ya podéis dormir y descansar. Sabed que ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. ¡Levantaos!, ¡Vámonos! Mirad, el que me va a entregar ya está cerca.»"

Según Marcos "Fueron a una propiedad, llamada Getsemaní, y dijo a sus discípulos: «Sentaos aquí, mientras yo hago oración.» Tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir pavor y angustia. Les dijo entonces: «Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad.» Él se adelantó un poco, cayó en tierra y suplicaba que a ser posible pasara de él aquella hora. Decía: «¡Abba, Padre!, todo es posible para ti; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.» Volvió después y los encontró dormidos. Dijo entonces a Pedro: «Simón, ¿ya estás dormido?, ¿ni una hora has podido velar? Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.» Y alejándose de nuevo, oró diciendo las mismas palabras. Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados. Ellos no sabían qué contestarle. Volvió por tercera vez y les dijo: «Ahora ya podéis dormir y descansar. Basta ya. Llegó la hora. Sabed que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos! ¡Vámonos! Mirad, el que me va a entregar está cerca.»"

Según Lucas "Salió y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos. Los discípulos le siguieron. Llegado al lugar, les dijo: «Pedid que no caigáis en tentación.»

Se apartó de ellos como un tiro de piedra y, puesto de rodillas, oraba así: «Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.» Entonces se le apareció un ángel venido del cielo que le confortaba. Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra.

Levantándose de la oración, vino donde los discípulos y los encontró dormidos por la tristeza. Les dijo: « ¿Cómo es que estáis dormidos? Levantaos y orad para que no caigáis en tentación.»"

Según Juan "Dicho esto, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el que entraron él y sus discípulos."

En el Catecismo de la Iglesia Católica "Este combate y esta victoria sólo son posibles con la oración. Por medio de su oración, Jesús es vencedor del Tentador, desde el principio y en el último combate de su agonía." (CIC, 2849)

Según los métodos montfortianos

Tercer método "Te ofrecemos, Señor Jesús, esta sexta decena en honor de tu Agonía mortal en el Huerto de los Olivos. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu Santísima Madre, la contrición de nuestros pecados."Dios te salve, María, llena eres de gracia, el señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús agonizante. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte."Gracias del misterio de la Agonía de Jesús, desciende a nuestras almas."

Cuarto método izquierda|miniaturadeimagen|304x304px|Agonía en el huerto, de Wilhelm Kotarbiński.

Padrenuestro: Para honrar la felicidad esencial de Dios. 1a. Avemaría: Para honrar los divinos retiros que hizo Jesús durante su vida y especialmente el del Huerto de los Olivos. 2a. Avemaría: Para honrar su oración humilde y fervorosa durante la vida y en la víspera de la pasión. 3a. Avemaría: Para honrar la paciencia y dulzura con que siempre soportó a los Apóstoles, especialmente en el Huerto de los Olivos. 4a. Avemaría: Para honrar las angustias que amargaron su alma durante toda su vida, pero especialmente en el Huerto de los Olivos. 5a. Avemaría: Para honrar el sudor de sangre, causado por la angustia. 6a. Avemaría: Para honrar el consuelo que quiso recibir del ángel en la agonía. 7a. Avemaría: Para honrar su conformidad con la voluntad del Padre, no obstante la repugnancia de la naturaleza. 8a. Avemaría: Para honrar el valor con que salió al encuentro de sus enemigos y la fuerza de la palabra con la que los postró por tierra y los hizo levantar de nuevo. 9a. Avemaría: Para considerar la traición de Judas y la captura del Señor. 10a. Avemaría: Para recordar el abandono por parte de los Apóstoles.

Quinto método miniaturadeimagen|490x490px|Vitral de la Agonía en la Iglesia de Großengersdorf en la Baja Austria.

Padrenuestro: El Rosario es la síntesis maravillosa de los misterios de Jesús y de María, en los que se recuerda su vida, pasión y gloria. 1a. Avemaría: La desgracia y perdición de los hombres provienen de la ignorancia y olvido de los misterios de Jesucristo. 2a. Avemaría: El Rosario nos hace conocer y recordar los misterios de Jesús y de María para ponerlos en práctica. 3a. Avemaría: El anhelo más vivo de Jesucristo era y es que nos acordemos de Él; para ello instituyó la Santa Misa. 4a. Avemaría: Después de la Santa Misa, el Rosario es la acción y plegaria más santa que podamos realizar, porque es memorial y celebración de cuanto ha hecho y padecido por nosotros Jesucristo. 5a. Avemaría: El Rosario es la oración de los ángeles y de los santos en el cielo, ocupados como están en celebrar la vida, muerte y gloria de Jesucristo. 6a. Avemaría: Recitando el Rosario celebramos en un día o en una semana todos los misterios que la Iglesia celebra a través del año para la santificación de sus hijos. 7a. Avemaría: Quienes rezan el Santo Rosario todos los días participan en las acciones de los santos del cielo -como si estos fueran aún capaces de merecer- ya que los creyentes hacen en la tierra lo que realizan los santos en el cielo. 8a. Avemaría: Los misterios del Rosario son como espejos en los que los predestinados ven sus propios defectos y como antorchas que les guían por esta tierra de tinieblas. 9a. Avemaría: Son las fuentes de agua viva del Salvador a donde se acercan alegres los elegidos para sacar las aguas salvadoras de la gracia. 10a. Avemaría: Son las quince gradas del templo de Salomón y los quince escalones de la escala de Jacob, por donde bajan y suben los ángeles y los predestinados suben al cielo.

La Flagelación miniaturadeimagen|La Flagelación de Cristo, de Nicolò Grassi.

La flagelación de Jesús atado a la columna ()

En los Evangelios

Según Mateo "Y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado."

Según Marcos "Y a Jesús, después de azotarle, lo entregó para que fuera crucificado."

Según Lucas "«Pero ¿qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito que merezca la muerte; así que le daré un escarmiento y lo soltaré.» Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que fuera crucificado, y arreciaban en sus gritos.

Pilato sentenció que se cumpliera su demanda. Soltó, pues, al que habían pedido, al que estaba en la cárcel por motín y asesinato, y a Jesús se lo entregó a su deseo."

Según Juan "Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle."

En el Catecismo de la Iglesia Católica "Los padecimientos de Jesús han tomado una forma histórica concreta por el hecho de haber sido «reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas» (Mc 8, 31), que lo «entregaron a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle» (Mt, 20, 19)" (CIC, 572)

Según los métodos montfortianos

Tercer método "Te ofrecemos, Señor Jesús, esta séptima decena en honor de tu flagelación sangrienta. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu Santísima Madre, la mortificación de nuestros sentidos."Dios te salve, María, llena eres de gracia, el señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús azotado. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte."Gracias del misterio de la Flagelación, desciende a nuestras almas."

Cuarto método izquierda|miniaturadeimagen|274x274px|La flagelación de Cristo, de Piers Paul Rubens.

Padrenuestro: Para honrar la admirable paciencia de Dios. 1a. Avemaría: Para honrar las cadenas y cuerdas con que fue atado el Señor. 2a. Avemaría: Para recordar la bofetada que recibió en casa de Caifás. 3a. Avemaría: Para recordar la triple negación de Pedro. 4a. Avemaría: Para considerar las ignominias que padeció en el palacio de Pilatos al ser vestido con una túnica blanca. 5a. Avemaría: Para honrar a Jesús despojado de sus vestiduras. 6a. Avemaría: Para considerar los desprecios de que fue objeto de parte de sus verdugos. 7a. Avemaría: Para contemplar las varas espinosas y los crueles azotes con que le golpearon y desollaron. 8a. Avemaría: Para contemplar la columna a la cual fue atado. 9a. Avemaría: Para honrar la sangre derramada y las llagas abiertas en su cuerpo. 10a. Avemaría: Para honrar la caída en su propia sangre a causa de la debilidad.

Quinto método miniaturadeimagen|272x272px|Vitral de la Flagelación en la Iglesia de San Pedro de Éréac.

Padrenuestro: El Rosario es el árbol de vida que produce frutos maravillosos durante todo el año: 1a. Avemaría: El Rosario ilumina a los pecadores enceguecidos y endurecidos. 2a. Avemaría: Convierte a los herejes obstinados. 3a. Avemaría: Libra a los encarcelados. 4a. Avemaría: Cura a los incurables. 5a. Avemaría: Enriquece a los pobres. 6a. Avemaría: Fortalece a los débiles. 7a. Avemaría: Consuela a los afligidos y agonizantes. 8a. Avemaría: Reforma a los religiosos relajados. 9a. Avemaría: Detiene el azote de la cólera divina. 10a. Avemaría: Hace perfectos a los justos.

La Coronación de Espinas miniaturadeimagen|252x252px|Jesús coronado de espinas, atribuido a Jan Janssens.

La imposición de una corona de espinas sobre la cabeza de Jesús ()

En los Evangelios

Según Mateo