El Acuartelamiento Aéreo de Tablada, ubicado en Tablada, Sevilla, es uno de los recintos históricos de la aviación militar en España. Fundado en 1915 como aeródromo militar bajo el Servicio de Aeronáutica del Arma de Ingenieros del Ejército de Tierra, desempeñó un papel pionero en la formación y desarrollo de la aviación en el país. Tras la creación del Ejército del Aire en 1939, Tablada fue incorporado a esta nueva rama de las Fuerzas Armadas.
Historia Orígenes (1910-1915) A comienzos del , en la dehesa de Tablada existían instalaciones deportivas que incluían un hipódromo, campos de tiro de pichón y canchas de tenis, entre otras actividades recreativas. Estos terrenos eran frecuentados por la aristocracia y clases acomodadas de Sevilla, quienes se interesaban cada vez más en actividades de recreo al aire libre. En los terrenos del hipódromo, el Ayuntamiento de Sevilla organizó, entre el 28 de marzo y el 10 de abril de 1910, una Semana de la Aviación, la primera muestra aerodeportiva de la ciudad y uno de los primeros eventos de aviación en España.
En este evento participaron varios pilotos destacados, entre ellos el belga Jan Olieslagers, quien ganó la copa, su compatriota Jules Tyck y los franceses Louis Kuhling y René Barrier. Estos pilotos llegaron a la estación de trenes de Plaza de Armas el 26 de marzo de 1910, se alojaron en un hotel de la Plaza Nueva y fueron recibidos por el alcalde Antonio Halcón y Vinent.
El 28 de marzo de 1910, Olieslagers realizó el primer vuelo de la historia de Sevilla a bordo de un Blériot XI, recorriendo 20 metros en un tiempo de 3 minutos. Ese mismo día, con el mismo monoplano, efectuó otro vuelo de 100 metros en 8 minutos, marcando un evento memorable para el público sevillano, que por primera vez pudo ver un avión en vuelo. La Semana de la Aviación fue todo un éxito en términos de asistencia y despertó gran interés en la aviación en Andalucía.
El 2 de marzo de 1913, la Asociación de la Prensa de Sevilla organizó otra jornada de aviación en Tablada, también exitosa en términos de público. En esta ocasión, el piloto francés Henri Tixier realizó tres vuelos en un Blériot con un motor Gnôme de 50 HP. En su primer vuelo, ascendió a unos 400 metros, manteniéndose en el aire por 24 minutos. En su segundo vuelo, alcanzó los 1.200 metros de altura, permaneciendo en el aire 28 minutos y ejecutando una maniobra para volver a alzarse cuando descendía hacia el suelo.
En 1914, el militar Emilio Herrera Linares, pionero de la aviación en España y líder de la 1.ª Escuadrilla con base en Tetuán, realizó un vuelo histórico. El 14 de febrero de ese año, pilotando un monoplano Nieuport VI junto a su copiloto José Ortiz Echagüe, cruzó el estrecho de Gibraltar para entregar una carta del general José Marina Vega al rey Alfonso XIII, quien se encontraba en Sevilla. Este vuelo, completado sin incidentes y culminado con un aterrizaje en Tablada, fue un hito en la aviación española al ser el primer cruce aéreo del estrecho.
Ese mismo año, el coronel Pedro Vives Vich, fundador del Servicio de Aeronáutica del Arma de Ingenieros, inició las negociaciones para adquirir el aeródromo natural de Tablada y sus terrenos colindantes. Estas negociaciones culminaron a finales de 1914, cuando el Ayuntamiento de Sevilla cedió una parcela de 240,000 m² al entonces denominado Ramo de la Guerra. La cesión se realizó bajo la condición de que los terrenos fueran devueltos al Ayuntamiento si dejaban de ser necesarios para su uso original. Además, el Ayuntamiento subvencionó las obras de acondicionamiento con 15,000 pesetas, destacando la importancia de Sevilla como punto estratégico en la aviación militar.
Inicios y primeros mandos (1915-1919) miniatura|derecha|250px|Vista aérea del aeródromo de Tablada en mayo de 1928. Las obras de construcción del Aeródromo de Tablada en Sevilla comenzaron en 1915, tras la cesión de terrenos por parte del Ayuntamiento de Sevilla y la financiación inicial, que incluyó un préstamo de 15,000 pesetas para las primeras obras de infraestructura militar. Este aeródromo fue uno de los primeros en España y se convirtió rápidamente en un pilar fundamental para el desarrollo de la aviación militar española, siendo su objetivo principal servir de centro de instrucción y de operaciones de vuelo. El primer comandante de Tablada fue el capitán de infantería Joaquín González-Gallarza Iragorri, quien supervisó una dotación inicial de seis monoplanos y organizó las primeras actividades de vuelo en la base. Poco después, el capitán Alberto Álvarez Rementería asumió el mando, asistido por el piloto Ángel Pastor Velasco. Este equipo inicial sentó las bases para la aviación militar en el sur del país y realizó los primeros vuelos de entrenamiento y maniobras en España.
Por Real Orden del 5 de agosto de 1915 se aprobó un Plan de Enseñanza y las instalaciones de Sevilla contaron con cinco profesores de aviación.
En 1917 comenzó a funcionar en tablada una Escuela de Observadores cuya misión era formar a oficiales en tareas de observación y reconocimiento aéreo, funciones fundamentales en las operaciones militares de la época.
La expansión de Tablada continuó en estos primeros años con la construcción de instalaciones adicionales, lo que incluyó hangares, barracones, talleres mecánicos y una escuela de aviación. Durante este tiempo, el aeródromo amplió significativamente sus terrenos hasta alcanzar más de 4 millones de metros cuadrados, convirtiéndose en una de las principales instalaciones militares del país y reflejando la inversión estratégica de España en su fuerza aérea en crecimiento.
En enero de 1919 comenzó el Desafío Brackenbury. El capitán Guillermo Delgado Brackenbury ofreció un trofeo al que realizase un vuelo entre el aeródromo de Cuatro Vientos de Madrid y el aeródromo de Tablada de Sevilla o viceversa en el menor tiempo posible antes del 31 de marzo de aquel año. El organismo encargado de registrar las marcas sería el Real Aero Club de España. El 20 de enero lo intentó Alberto Álvarez Rementería, saliendo desde Tablada, pero tras cinco horas de vuelo tuvo que parar en Guadalajara. Desde Cuatro Vientos salieron Luis Sousa Peco, Alfonso Fanjul Goñi, Fernando Sartorius Díaz de Mendoza (que solo llegó a Fuenteovejuna) y Antonio Zubia Casas. Todos ellos usaron aviones con motores de 140 HP menos Fanjul, que usó un Barrón W con un motor de 180 HP y ganó la copa, haciendo el recorrido con el viento a favor en 2 horas y 28 minutos. Este tipo de eventos contribuyó al reconocimiento de Tablada como un centro importante para la aviación de competición y formación en España.
Ese mismo año, el piloto británico Hereward de Havilland (hermano de Geoffrey de Havilland) y el español Luis Sousa Peco inauguraron la primera línea aérea de prensa entre Madrid y Sevilla, marcando un hito en la aviación civil en España. Esta línea, que transportaba periódicos y correspondencia, facilitó el flujo de noticias y reflejó el creciente papel de la aviación en actividades no militares. Este avance simbolizó la integración de la aviación en el ámbito civil y el progreso de la infraestructura aérea en el país.
Estos años iniciales de expansión y logros sentaron las bases para el Aeródromo de Tablada, posicionándolo como un referente en la aviación militar y civil en el sur de España y consolidándolo como una de las principales bases aéreas del país, tanto en términos de infraestructura como en influencia en el desarrollo de la aviación nacional.
Expansión y consolidación (1919-1923)
En 1919 el coronel Jorge Serrano y el jefe de la Comandancia de Ingenieros proyectaron una ampliación de los edificios de acuartelamiento de tropas y barracones a semejanza de lo que se estaba haciendo en el aeródromo de Getafe. También se inició la construcción de una Escuela de Pilotos bajo el mando del capitán de artillería Ángel Pastor Velasco. El 10 de febrero de 1920 se comenzó a impartir el primer curso de aviación para 22 oficiales del Ejército, marcando un hito en la instrucción militar de Tablada, que formaría a numerosos pilotos para el ejército y para futuras misiones en el protectorado de Marruecos.
El 17 de marzo de 1920 el Mando de Aeronáutica estableció las zonas territoriales de aeronáutica con sus respectivas bases aéreas: la Primera o Central en Madrid, la Segunda o del Norte en Zaragoza, la Tercera o Sur en Sevilla y la Cuarta o del Noroeste en León. Cada base aérea debía contar con: una jefatura; un taller o fábrica; un aeródromo principal con hangares para 60 aeroplanos; un almacén con repuestos; depósitos subterráneos o blindados para 1.000.000 de litros de combustible líquido, 100.000 litros de lubricantes y 500 toneladas de bombas; cuatro escuadrillas, tres de las cuales serían de reconocimiento y una de combate; tropas para el servicio a dichas escuadrillas y un número variable de escuelas. En Tablada, el coronel Pedro Vives Vich, una figura destacada de la aviación española y fundador del Servicio de Aeronáutica Militar, supervisó las obras de expansión, diseñadas por el capitán de ingenieros Antonio Rodríguez Martín. Los nuevos edificios adoptaron el estilo regionalista andaluz, con decoraciones en hierro forjado y azulejos que representaban aviones de la época, realzando el carácter emblemático del aeródromo. Frente a la enfermería se colocó una escultura alada de Manuel Delgado Brackenbury. Con posterioridad, la base abarcaría los terrenos de las instalaciones deportivas de Tablada, conservándose el edificio para el tiro de pichón, realizado por Aníbal González.
Un Real Decreto del 26 de febrero de 1920 declaró de interés el establecimiento de algunas líneas aéreas postales, entre las que se encontraba una que uniera Sevilla con Larache, en el Protectorado Español de Marruecos. La línea se adjudicó a Talleres Hareter S. A., representada por Jorge Loring Martínez. Sin embargo, esta empresa se declaró en quiebra y no pudo prestar el servicio. El 25 de junio de 1921 Loring creó en Madrid la Compañía Española de Tráfico Aéreo (C. E. T. A.). Esta empresa adquirió tres aviones De Havilland DH-9c y contrató a pilotos británicos, ya que los pilotos españoles estaban movilizados en el norte de África. El 15 de octubre de 1921 se celebró un acto en Tablada al que asistió el infante Carlos, que era capitán general de la Región Militar, y el arzobispo Illundain, para la partida del primer vuelo a Larache. Esta fue la primera línea de correo aéreo civil de la historia de España. Estos vuelos fueron saliendo y regresando todos los días hasta julio de 1926, transportándose luego las cartas en tren desde Sevilla a Madrid. Posteriormente, se creó una línea Sevilla-Tetuán-Larache que fue explotada por la Compañía Aérea Jorge Loring. Esta última empresa se integró por decreto en 1931 en un conglomerado llamado CLASSA, que suspendió la línea aérea postal porque, tras la pacificación del protectorado, se transportaba el correo por tierra y mar sin incidentes.
El 14 de abril de 1923, los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia inauguraron oficialmente la Base Aérea de Tablada. Durante el evento, la reina entregó un estandarte al Servicio de Aviación en reconocimiento a su participación en la guerra del Rif, mientras que el rey colocó en el estandarte la corbata de la Medalla Militar, un símbolo de honor por el valor mostrado por el personal de Tablada en las misiones en Marruecos. Esta ceremonia reflejó la consolidación de Tablada como pieza central en la aviación militar en el sur de España y en la defensa nacional.
Durante esta etapa, Tablada no solo amplió su capacidad operativa, sino que también comenzó a recibir un mayor número de aviones y pilotos en formación, lo cual aumentó su papel en las operaciones de entrenamiento y apoyo logístico. Este crecimiento sentó las bases para su papel estratégico en décadas posteriores, tanto en operaciones nacionales como en conflictos en África del Norte, convirtiéndola en un centro de referencia para la aviación española.