En la campaña naval de 1814 la escuadra de las Provincias Unidas del Río de la Plata derrotó a la marina realista en los combates de Martín García y Montevideo cerrando por mar el bloqueo de esa plaza y asegurando de esa manera su caída en momentos en que la situación de la revolución era desesperada. Junto a la batalla de Tucumán es considerada uno de los momentos claves para la suerte de la Guerra de la Independencia Argentina.

Antecedentes

El 25 de mayo de 1810 se produjo un movimiento revolucionario en Buenos Aires que depuso al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y formó una Junta Provisoria de Gobierno. Montevideo decidió desconocer su autoridad y reconocer al Consejo de Regencia de España e Indias establecido en Cádiz.

Las nacientes Provincias Unidas del Río de la Plata enviaron tropas a la Banda Oriental y sublevada la campaña tras el «Grito de Asencio», la ciudad de Montevideo fue sitiada por tierra por las milicias bajo el mando de José Gervasio Artigas y las fuerzas de Buenos Aires al mando de José Rondeau.

thumb|300px No obstante, la Junta había permitido retirarse de Buenos Aires a los oficiales de marina afectados al Apostadero de Montevideo, el cual de esta manera y bajo el mando de José María Salazar mantuvo plena capacidad operativa, por lo que el Río de la Plata y los ríos Uruguay y Paraná permanecieron bajo el control de la escuadra realista. La primera flotilla naval patriota, que se dirigía por el río Paraná llevando refuerzos al ejército de Manuel Belgrano en campaña contra la rebelde Intendencia del Paraguay, fue destruida el 2 de marzo de 1811 por la escuadra de Montevideo al mando de Jacinto de Romarate en el Combate naval de San Nicolás.

En esas circunstancias, Montevideo estuvo en condiciones de bloquear a su vez al puerto de Buenos Aires, bombardearlo en tres oportunidades, efectuar incursiones en los ríos interiores para obtener abastecimientos y consiguientemente impedir la caída de la plaza.

thumb|140px|José Rondeau. thumb|140px|Gaspar de Vigodet. thumb|140px|José Gervasio Artigas. Tras el fracaso del armisticio pactado el 20 de octubre de 1811 entre el Primer Triunvirato y el Virrey Francisco Javier de Elío, el 20 de octubre de 1812 se inició el segundo sitio de Montevideo al mando de José Rondeau. El gran número y la tenacidad de los defensores, así como su control de los ríos y la falta de medios de los atacantes, especialmente artillería de grueso calibre y pólvora, impidieron capturar la plaza. Por otra parte, los defensores aunque superiores en número a los sitiadores eran incapaces de romper el cerco y, sobre todo, controlar la campaña circundante. Por añadidura algunas expediciones organizadas por los sitiados para obtener víveres fracasaron (entre ellas la derrotada por José de San Martín en el Combate de San Lorenzo), y lo obtenido no alcanzaba para cubrir las necesidades de la plaza, que se vio crecientemente acuciada por el hambre y las enfermedades, principalmente el escorbuto. Así, el frente oriental se mantuvo sin mayores cambios hasta 1814.

Pero esa situación era insostenible para los revolucionarios. Manuel Belgrano retrocedía sobre la línea de La Quiaca tras las derrotas en Vilcapugio y Ayohuma, con lo cual el norte volvía a estar en peligro y el ejército peruano iniciaba contactos con el gobernador de Montevideo capitán general Gaspar de Vigodet para coordinar sus operaciones ulteriores. En el oeste Cuyo estaría pronto amenazada: Chile era invadido por las tropas de Lima y presa de conflictos internos se encaminaba al desastre de Rancagua. Paraguay se mantenía autónomo, no aportaba a la lucha e incluso mantenía contactos comerciales con Montevideo En el frente oriental la amenaza de una invasión portuguesa estaba siempre vigente, Montevideo ya encerraba una guarnición que duplicaba el ejército que la sitiaba ya sin esperanza de rendirla y José Gervasio Artigas sublevaba la campaña oriental promoviendo la defección de la Provincia de Entre Ríos y la de Corrientes. Y por sobre todo, en la península Fernando VII regresaba al trono, una gran expedición era prevista en corto plazo, el Río de la Plata era el objetivo principal y el control de Montevideo la clave de su éxito.

La segunda escuadra thumb|140px|Gervasio Antonio de Posadas. thumb|140px|Juan Larrea. thumb|140px|William Porter White. thumb|140px|Carlos María de Alvear. El 5 de noviembre de 1813 por la renuncia de José Julián Pérez se incorporaba Juan Larrea al Segundo Triunvirato, junto a Gervasio Antonio Posadas y Nicolás Rodríguez Peña. thumb|140px|Martín Jacobo Thompson.

Larrea empezó a evaluar la factibilidad de levantar una nueva escuadra para forzar la situación en el frente oriental. Pronto quedó de manifiesto que las posibilidades de que el estado lo hiciera eran nulas. Las fuerzas navales eran inexistentes: sólo se disponía de una balandra y del lanchón del puerto. El Arsenal contaba apenas con 30 cañones y carronadas de distintos calibres y casi inútiles por el uso, unos pocos fusiles y menos de 200 quintales pólvora. No había en depósito jarcias, madera, betún, lonas, cables ni implemento alguno. No existía ni experiencia ni protocolos para la recluta e instrucción de oficiales, marineros ni infantes de marina. Finalmente, y principal condicionante para revertir esa situación, el tesoro contaba con sólo mil pesos, los recursos de aduana eran mínimos debido al bloqueo y el crédito estaba agotado.

Larrea optó entonces por promover un convenio con el norteamericano William Porter White, rico comerciante nativo de Pittsfield, Massachusetts, y comprometido entonces con la causa revolucionaria, quien adelantaría los fondos necesarios para financiar la adquisición de los navíos y su equipamiento, con cargo a una posterior compensación, ligada indefectiblemente al éxito de la empresa. El 28 de diciembre de 1813 se firmó el convenio entre el Triunvirato y White para que «…proceda a comprar y reunir cuanto se haga necesario para poner en el río una fuerza tan respetable, que no sea aventurado el éxito (…) sin detenerse en los precios, pues que una vez comenzados los gastos toda mezquindad que retardase el armamento, podría ser muy fatal y acaso hacer que todo fuese perdido.»Carranza, Campañas Navales de la República Argentina, página 205.

A comienzos de 1814 se optó por concentrar el poder ejecutivo en el llamado Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Fue elegido Gervasio Antonio Posadas y Juan Larrea fue nombrado como ministro de hacienda, por lo que el proyecto se mantuvo en pie.

Naves El 22 de diciembre de 1813 arribó a Buenos Aires procedente de Liverpool la fragata mercante Hércules, de construcción rusa, al mando del capitán William Coffin. Consignada a Diego Brittain, fue ofrecida en venta por su agente el capitán Goodfellow y adquirida a cuenta del estado el 27 de ese mes por Larrea y White, por $ 25 000 (mitad al contado y el resto a abonar con garantía de Aduanas). La fragata Hércules se incorporó a la escuadra el 4 de enero de 1814 al mando del Sargento Mayor Elías Smith con el numeral #1,Los números no son consecutivos, presentan blancos, y no coinciden necesariamente con la fecha de incorporación, dado que corresponden a la nomenclatura adoptada por Brown en el resumen de situación de su flota tras la caída de Montevideo. y se convirtió en nave insignia de la flota el 1 de marzo de 1814. Portaba 350 toneladas, tenía 38 m de eslora, 8 de manga, 5,8 m de puntal y un calado de 2,25 m. Montaba 4 cañones de a 24; 8 cañones de a 18; 12 cañones de a 6 y 6 pedreros (en total 30 piezas) y era tripulada por ciento veinte marineros y reclutas y sesenta soldados.

La corbeta Céfiro,Céfiro, Zephyr, Zefir, Zephir o Zepyr un antiguo mercante inglés, lento y pesado, comprado en el puerto de Buenos Aires por Larrea y White, se incorporó a la escuadra el 1 de enero de 1814 con el #2. Su primer comandante fue el sargento mayor Elías Smith, que al poco tiempo pasó a comandar la Hércules y fue reemplazado por Santiago King y luego por el sargento mayor Oliver Russell hasta el 21 de febrero de 1814. Tenía 220 toneladas, 34 metros de eslora, 5 metros de manga, 5,3 m de puntal y 2 m de calado medio, montaba 14 carronadas de a 9 y 12 libras y 2 cañones largos de a seis. Era tripulada por 70 marineros y reclutas y 40 soldados.

El 15 de febrero se compró en la suma de 22000 pesosSegún Arguindeguy fue adquirida en 35000 pesos. la fragata Belfast que se incorporó a la escuadra nominalmente el 21 de febrero de ese año pero debiendo ser alistada se sumó efectivamente a la flota recién en el mes de abril con el numeral #3, portando 18 cañones de a 12 libras, 2 de a 9 y 2 de a 6, todos en cubierta y mitad por cada banda. El 23 de diciembre de 1813 se adquirió la corbeta Agradable (235 t, 22 cañones, entre 155 y 180 hombres) en la suma de 24000, incorporándose el 15 de marzo de 1814 con el numeral #4.

Se adquirieron también el bergantín Nancy (#7), de origen norteamericano, que desplazaba 120 t, tenía 29 m de eslora, 4 de manga, 4.2 de puntal y 2 m de calado medio, montaba seis cañones de 10 libras, siete de a 4 y dos largos de a 6, y era tripulado con sesenta y tres marineros y reclutas y treinta y dos soldados, puesto al mando del sargento mayor Richard Leech; la goleta Juliet (#8), botada en Baltimore, que desplazaba 150 t y tenía 27 m de eslora, 3.2 de manga, 3.1 de puntal y 1.8 m de calado medio, montaba un cañón largo de a 24 libras, en colisa, dos carronadas de a 18, dos de a 12 y cuatro de a 6, era tripulada con sesenta marineros y reclutas y cuarenta soldados y estaba al mando del teniente coronel Benjamin Franklin Seaver), la goleta Fortuna (#13), que desplazaba 90 t y tenía 20 m de eslora, 5 de manga, 3 de puntal y 1,8 m de calado, estaba armada con 8 piezas de a 6 y 7 de a 4, y la tripulaban 60 hombres al mando de John Nelson, el falucho San Luis (15 t de desplazamiento, 16 de eslora, 2.2 de manga, 2 de puntal y 0.9 m de calado medio; 1 cañón de a 18, y una dotación máxima de 15 hombres al mando del Sargento Mayor John Handel).Según Arguindeguy, Pablo E. CL, y Rodríguez, Horacio CL; "Buques de la Armada Argentina 1810-1852 sus comandos y operaciones", desplazaba 60 t. y la balandra Carmen (48 toneladas, 18 m de eslora, 4.5 de manga, 2 de puntal y 1.5 m de calado; 1 pieza de a 12 y 4 de a 6, 42 hombres al mando de Samuel Spiro).

Tripulación La indisciplina de la tripulación de la primera escuadrilla, principal causa de su derrota, había demostrado claramente la importancia de no descuidar ese factor, pese a las urgencias del momento. Se precisaba personal que tuviera mejor manejo del velamen al habitual en la marinería mercante, que mantuviera la sangre fría en situaciones de combate y abordaje y se precisaban artilleros entrenados. El 2 de enero de 1814 White encargó la recluta al marino mercante inglés Roberto Baxter.

La guarnición de los buques (lo que más tarde serían llamados infantes de Marina), los artilleros, sirvientes de pieza y armeros fueron en buena medida aportados por las milicias. Parte de la marinería fue reclutada por el capitán de puerto, sargento mayor de Marina Martín Jacobo Thompson, entre los presosTanto de la cárcel pública como del presidio militar. que fueran marineros (exceptuando los reputados como peligrosos o condenados a pena capital), que hizo efectiva en un número cercano al centenar; parte fue leva de indios jornaleros del campo, y el resto en gran medida fue aportado por los buques mercantes del puerto o militares reclutados en Brasil.