Tatoi (en griego, Τατόι) es una antigua finca real a unos veinte kilómetros al norte de Atenas, en Grecia. La propiedad fue adquirida por el rey Jorge I en 1872, y allí construyó una explotación agrícola y ganadera así como una villa para poder pasar el verano con su familia. Asimismo la zona sur sirvió desde entonces como panteón real, estando allí enterrados cinco reyes de Grecia. Durante los accidentados reinados de sus sucesores Constantino I, Alejandro I y Jorge II, la finca y sus edificios sufrieron varias vicisitudes, desde reformas y modernizaciones a incendios y saqueos.

A partir de 1948, con el reinado de Pablo I, Tatoi experimentó una segunda edad de oro al convertirse en la residencia habitual de la familia real griega. Tras la abolición de la monarquía por la dictadura de los coroneles en 1973, Tatoi ha sido el objeto de una larga contienda entre el entonces rey Constantino II y el gobierno griego. La disputa se zanjó en 2003, cuando la finca pasó a manos del Estado a cambio de una indemnización a la antigua familia real. Paralelamente, desde 1973, también ha habido una fuerte controversia sobre el estado de abandono en que se encontraba Tatoi y los bienes allí contenidos, así como la inacción de las autoridades griegas respecto a su conservación y difusión pública.

Historia

De la Antigüedad a 1872 En tiempos de la Antigua Grecia la zona a los pies del monte Parnés estaba ocupada por el demo ático de Decelia. En el año 413 a. C., durante la guerra del Peloponeso, los espartanos comandados por el rey Agis II fortificaron la zona para poder observar la llanura que se extendía desde Atenas hasta el mar. Los restos de dichas fortificaciones aún se conservan.

Más tarde durante el periodo otomano, la zona estuvo ocupada por molinos, capillas y asentamientos habitados sobre todo por albaneses. La región se encontraba cruzada, ya desde tiempos antiguos, por la carretera que conducía de Atenas a Calcis.

En 1842, después de la independencia del reino de Grecia, el fanariota Scarlatto Soutzo adquirió gran parte de las fincas de la zona y las renombró "Tatoi". En esa época se construyó una modesta casa de una sola planta para la familia, además de un molino en la colina este y pequeñas granjas y edificios agrícolas. En agosto de 1843, la reina Amalia, esposa de Otón I, visitó la finca de Tatoi, quedando impresionada por su belleza agreste. Casi veinte años después, el 6 de abril de 1865, el rey Jorge I fue también invitado a Tatoi por Scarlatto Soutzos, que era el Mariscal de la Corte. El monarca durmió en la finca una noche, antes de partir para Calcis como parte de su tour por Grecia.

Jorge I y la primera edad de oro (1872-1913) En 1870, el arquitecto real Ernst Ziller, conocedor que el monarca buscaba un lugar donde construir su residencia veraniega sugirió la finca de Tatoi. No solo Soutzos estaba deseoso de venderla, sino que además la finca se encontraba cerca de Atenas, bien comunicada, con abundante agua y un clima benigno. Dos años después, el 15 de mayo de 1872, Jorge I adquirió la propiedad de Tatoi, cuya extensión era de 4.000 acres. Durante los siguientes años y hasta 1891 varias otras fincas circundantes fueron adquiridas, con lo que la propiedad real llegó a alcanzar los 11.857 acres. miniaturadeimagen|El Hotel Tatoion. Inmediatamente, Jorge I empezó a implementar medidas para que Tatoi fuera una finca rentable y autosuficiente: se inició una campaña de reforestación, se construyeron nuevas infraestructuras como molinos y puentes, se canalizó el agua y se excavaron pozos, se implantaron sistemas de riego y se trazaron cortafuegos. Asimismo se plantaron viñedos y olivares. Entre los edificios de esta primera etapa (1872-1900) diseñados por el joven arquitecto Savvas Boukis destacaron la Casa del Director, la Casa de los Maestros Reales, el encantador Hotel "Tatoion" o la Torre del Reloj, que de antiguo molino se convirtió en una torre neomedieval donde se exponían los restos arqueológicos de la antigua Decelia encontrados en la propiedad. miniaturadeimagen|El Palacio Viejo o de Constantino edificado por Ernst Ziller. Ernst Ziller fue el responsable de construir la primera villa real, una edificación de estilo neoclásico con elementos pintorescos de chalet suizo. Se trataba de una construcción rectangular, de aspecto romántico, elevada sobre una base de sólidas piedras y con un tejado picudo. La edificación, que luego se conocería como Palacio Viejo, fue terminada en abril de 1874. A su alrededor se construyó un edificio para el servicio, la capilla del Profeta Elías conectada con la villa a través de una pérgola con enredaderas, y dos establos. miniaturadeimagen|El nuevo Palacio Real de Tatoi. Deseosos de edificar una residencia real más amplia en Tatoi, en 1880, Jorge y su esposa Olga, hija del gran duque Constantino Nicoláyevich y nieta del zar Nicolás I, enviaron a Savvas Boukis a San Petersburgo con estrictas instrucciones de copiar uno de los palacios de Peterhof. La pareja real se fijó en el palacio Ferme (Фермерский дворец, "granja" en francés) edificado por Andréi Stackenschneider entre 1838-39 y 1858-1859 como residencia veraniega del futuro zar Alejandro II. Se desconoce qué impulsó a los soberanos griegos a inspirarse en ese palacio ruso, seguramente su aspecto campestre, puesto que la reina Olga parece que jamás residió en él. La construcción del Palacio Real de Tatoi tuvo lugar de 1884 a 1886 y la decoración y los jardines se terminaron en 1889, inaugurándose el palacio el 18 de mayo de ese año. miniaturadeimagen|Fachada del palacio Ferme en Peterhof. El mismo año en que se terminaba el nuevo palacio real, el Palacio Viejo de Ziller fue aumentado con un segundo piso y pasó a ser habitado por el príncipe heredero Constantino y su nueva esposa la princesa Sofía de Prusia. Desde entonces recibió el nombre de Palacio de Constantino o Palacio de Príncipe Heredero.

Por último, en el extremo sur de la propiedad, la colina de Palaiokastro (antigua acrópolis de Decelia) fue escogida como panteón real de la recién fundada dinastía tras la muerte al nacer de la princesa Olga en 1880. El arquitecto Anastasios Metaxas edificó a partir de 1889 la iglesia de la Resurrección, copia de una iglesia medieval de Atenas.

Tatoi se convirtió en la residencia favorita de la familia real, habitada en primavera y verano, pues las residencias de invierno eran el Palacio Real de Atenas y el Palacio del Príncipe Heredero. Asimismo, al contrario que las anteriores, que eran propiedad estatal, Tatoi era una propiedad privada de Jorge I. Las jornadas del familia real en el lugar solían ser una mezcla de refinamiento y simplicidad, donde la etiqueta se reducía y el séquito se limitaba a unos poco edecanes y damas de compañía. Frecuentemente sirvió para recibir a visitantes ilustres, como el príncipe de Montenegro de 1899, el rey Vittorio Emanuele III de Italia en 1907 o el rey Eduardo VII de Reino Unido el mismo año. No obstante, las celebraciones más importantes en el palacio solían ser el santo de la reina (11 de julio) y su aniversario (22 de agosto).

En 1909, a raíz del fuego que sufrió el Palacio Real de Atenas, la familia real se vio obligada a residir por primera vez en Tatoi durante el invierno, cosa que demostró que no era una residencia ni adaptada al clima invernal ni capaz de alojar a la corte al completo, pero las obras de mejora tuvieron que posponerse debido a las Guerras Balcánicas (1912-1913). Tras el asesinado de Jorge I en Salónica el 5 de marzo de 1913, la propiedad fue heredara por su hijo Constantino, aunque la reina madre Olga se guardó el usufructo del Palacio Real. El difunto monarca fue enterrado en el panteón real situado al sur de la finca.

Constantino I, el incendio de 1916 y la República (1913-1935) Los nuevos soberanos Constantino I y Sofía encargaron sobre todo obras de carácter práctico en la propiedad, se añadió el Ala del Personal (1913-14) detrás del Palacio de Constantino y la vieja Botica Real fue transformada en la Casa del Mayordomo. La reina Sofía, por su parte, se encargó de mejorar los jardines. miniaturadeimagen|El Palacio Real de Tatoi y el jardín circundante. En la turbulenta época de la Primera Guerra Mundial, la sociedad griega se vio fracturada a raíz del Cisma Nacional, la posición que se debía tomar en relación con el conflicto. El rey favorecía la neutralidad, mientras que el primer ministro Eleftherios Venizelos entrar en la guerra al lado de los Aliados, los cuales acusaban a Constantino I de progermano por estar casado con la hermana menor del emperador Guillermo II. En ese contexto se produjo el devastador incendio del 30 de junio de 1916, que destruyó gran parte de la propiedad de Tatoi. Dos tercios del bosque se quemaron, además de importantes edificios como la capilla del Profeta Elías, los establos reales, la Torre del Reloj o el propio Palacio de Constantino, del que el monarca escapó in extremis. Nueve personas perdieron la vida en el siniestro, además de casi toda la fauna y los animales estabulados. Aunque se acusó a agentes extranjeros (sobre todo franceses) de haber provocado el incendio, lo más probable es que fuera a causa de la ola de calor que sufrió Grecia ese verano.

No hubo tiempo para reformas ni reparaciones, apenas un año después los Aliados expulsaron a Constantino I del trono y nombraron rey a su hijo menor Alejandro I. El corto reinado del nuevo monarca terminó accidentalmente en Tatoi, cuando la mordedura de un mono le provocó una terrible infección y la muerte el 25 de octubre de 1920. Constantino I fue de nuevo llamado al trono mediante un referéndum popular, pero tuvo que abdicar de nuevo en 1922 tras la desastrosa derrota en la guerra greco-turca. Su hijo Jorge II le sucedió, hasta que fue depuesto en 1924 y en Grecia se proclamó la Segunda República Helénica.

El nuevo régimen republicano cuidó de la propiedad de Tatoi, confiscada al rey y transferida a la Oficina del Patrimonio del Estado. Bajo la dirección del guardabosque Vasilios Drouvas la finca se fue recuperando de los estragos de la última década. Se plantaron nuevos árboles, de mejoraron los cortafuegos y se impuso un reglamento más estricto al personal y agricultores; a principios de los años treinta, la finca de Tatoi volvía a ser rentable. Paralelamente, un orfanato se instaló en los edificios del servicio y el Palacio Real sirvió de residencia presidencial veraniega, aunque solo fue usada por Alexandros Zaimis.

Jorge II, las reformas y los saqueos (1935-1947) miniaturadeimagen|La nueva fachada del Palacio Real tras las reformas de Jorge II. Con el golpe de Estado del general Georgios Kondilis en 1936 y el derrocamiento del régimen republicano, Jorge II fue llamado de nuevo al trono griego. En Tatoi se mantuvo la tendencia reformista de Drouvas, que fue mantenido en el puesto. Las holgadas finanzas de la finca le permitieron al monarca iniciar una campaña de reconstrucción de varios edificios así como la eliminación de las ruinas que aún permanecían del incendio de 1916. El arquitecto Anastasios Metaxas reconstruyó completamente las cocinas reales en un pabellón anexo y, entre 1937 y 1939, el Palacio Real fue reformado y modernizado. Se añadieron baños en todas las habitaciones, calefacción central y la fachada sufrió controvertidas modificaciones. Las elaboradas decoraciones y los elegantes balcones de hierro forjado de época de Jorge I fueron eliminados en pro de arcos y almenas hechos en hormigón y de estética más depurada. El edificio perdió, por lo tanto, su exuberante apariencia neogótica.

Paralelamente, gran parte de la propiedad fue cerrada al público y el 22 de noviembre de 1936, los restos de los reyes Constantino I y Sofía y de la reina madre Olga, originalmente enterrados en Florencia, fueron reinhumados en el cementerio real.