El monasterio de Santa María de Palazuelos o de Nuestra Señora de Palazuelos fue un monasterio cisterciense del primer tercio del , construido en el valle del río Pisuerga, muy cerca de su orilla derecha, en lo que fue la villa de Palazuelos —hoy despoblado—, entre los términos actuales de Corcos del Valle y Cabezón de Pisuerga (provincia de Valladolid, España). Su fundación se debió a Alfonso Téllez de Meneses; tiene una dilatada historia que abarca desde su primer asentamiento hasta la Desamortización española del . Como tal construcción cisterciense la obra está entre el románico y el gótico. Fue un monumento grandioso —llegando a ser «Cabeza del Císter en Castilla»— del que queda tan solo las ruinas consolidadas del edificio de la iglesia.

En 1998-1999, tras el último desplome de cubiertas y un pilar de la nave sur —que arrastró consigo la primitiva espadaña—, la Junta de Castilla y León se hizo cargo de las obras de reparación urgentes dentro del Plan de Emergencias. Fueron unas obras importantes y de envergadura para evitar el derrumbe total de las que se hizo cargo la Empresa Cabero Edificaciones, especializada en restauraciones de monumentos históricos.

En 2012 gracias a la iniciativa del Ayuntamiento de Cabezón de Pisuerga y a la recién creada Asociación Amigos de Palazuelos (también de Cabezón) con el respaldo de la Diputación de Valladolid se puso en marcha un plan de desescombro, instalación eléctrica, limpieza, recopilación y numeración de sillares esparcidos por el suelo y todo lo necesario para poner el monumento a disposición del visitante y darle vida evitando su caída en un nuevo letargo.El Norte de Castilla consultado el 20 de enero de 2014

El resto de edificios que componían el monasterio, así como el mobiliario y obras de arte de la iglesia ha pasado a ser parte del «Patrimonio desaparecido de la provincia de Valladolid».

Actualmente, está considerada como bien de interés cultural. Fue declarada monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931.

Contexto histórico miniatura|Vista general del monasterio, situado entre términos actuales de Corcos del Valle y Cabezón de Pisuerga miniatura|Ábside desde la nave central. La construcción del nuevo monasterio de Palazuelos adoptó la arquitectura del Císter

El conjunto arquitectónico del monasterio de Palazuelos surgió cuando ya la orden del Císter de los monjes blancos estaba en plena pujanza, sustituyendo a los monjes negros de Cluny; algunos monasterios benedictinos pasaron a ser cistercienses. El monasterio de Palazuelos desde su anterior ubicación como monasterio benedictino de San Andrés de Vallbení acató también la reforma del Císter. La construcción del nuevo monasterio de Palazuelos adoptó la arquitectura del Císter, tan peculiar: un románico que llega a su fin y recoge elementos nuevos del gótico, un románico de transición con características propias.

Reinaba Alfonso VIII de Castilla y las relaciones con el reino de León no eran muy amistosas. Los monasterios en general representaban para los reyes una ocupación del territorio favorable y éste de Palazuelos estaba implicado en la política fronteriza de ambos reinos. Entre los señores relevantes del momento se encontraba Alfonso Téllez de Meneses que pertenecía a una familia algunos de cuyos miembros eran descendientes del conde Ansúrez, y alguno fundador a su vez de otros grandes monasterios cistercienses. Era costumbre de los reyes conceder tierras o incluso villas a estos grandes señores en recompensa de alguna hazaña importante, en especial hazañas de guerra. Fue así como Alfonso Téllez de Meneses recibió del rey Alfonso VIII la villa de Palazuelos descrita en los documentos como «villam Palaciolis ad Pisorica ripas» (villa de Palazuelos en las orillas del Pisuerga) —hoy despoblado—, villa que a su vez entregó a los monjes de Vallbení con la condición de que la comunidad se trasladara a ella y edificara un nuevo complejo monástico.

Historia y evolución El monasterio pasó por diferentes etapas abarcando un extenso periodo desde su origen como cenobio benedictino del en el «valle benigno» hasta su definitiva estabilidad en el lugar de Palazuelos, transformado ya en monasterio cisterciense.

San Andrés de Valbení

Los orígenes del monasterio se encuentran en el primitivo cenobio benedictino conocido con el nombre de San Andrés de Valbení (escrito con ‘be’), documentado desde 1063. Estaba situado en la margen izquierda del río Pisuerga, en el «valle benigno» a 3,5 km del municipio de San Martín de Valvení. No era villa ni poblado, era un lugar conocido precisamente con ese nombre, «San Andrés de Valbení» y al desaparecer años más tarde el monasterio, su recuerdo perduró como San Andrés o granja de San Andrés. En el este mismo lugar es una granja agrícola y en su terreno aún puede verse algún vestigio de aquel monasterio.

La primera documentación data de 1063 pero se cree que su fundación fue más antigua aunque no se puede por el momento precisar la fecha. Los documentos que dan fe de la fecha de 1063 en adelante se refieren a donaciones, casi todas procedentes de caballeros y nobles y también a alguna adquisición por parte de los monjes. Se cita en estos documentos al abad Bellico o Bellido (en 1063), al abad Juan I (en 1095 y 1100) y al abad Osmundo (en 1127)—.

miniatura|izquierda|Monasterio de Valbuena desde donde se inició el proceso de reforma cisterciense El principal responsable de los cambios y mejoras del monasterio durante los primeros años fue el rey Alfonso VIII —rey entre 1158 y 1214—; en 1165 lo puso en manos del caballero leonés Diego Martínez, como «monasterio de Sanctus Andreas de Vallvení, libre e inmune», para que se restaurase un viejo monasterio.«Libre e inmune» es un término que proviene del derecho romano relativo a las propiedades (tierras, monasterios, granjas, etc.) que se entregaban o se donaban; el término "libre" venía a significar lo que hoy en día se llama "libre de cargas" (usufructos, hipotecas, etc), e "inmune" significaba lo que hoy se llama libre de impuestos o, más técnicamente, exento de tributos, pues quedaba "inmune" frente al fisco. Diego Martínez a su vez puso el monasterio al cuidado de la abadía de Valbuena, como filiación, para que iniciase el proceso de reforma cisterciense; en enero de 1166 el rey ratificó este hecho. En 1175 terminó el proceso de afiliación y por tanto, el sometimiento al monasterio de Valbuena. Ese mismo año Alfonso VIII lo declaró como monasterio cisterciense independiente, ratificando todas sus posesiones, las antiguas y las que posiblemente añadiría para reforzar los territorios siguiendo una política fronteriza entre los dos reinos de Castilla y León.

Donaciones y propiedades Las donaciones se fueron sucediendo anualmente, provenientes del rey, de la nobleza y de otros propietarios. Otras veces era el propio monasterio el que adquiría bienes o hacía permutas de tierras con el fin de redondear y tenerlas todas juntas. Las tierras estaban dedicadas a la explotación agrícola. Cultivaban cereales, sobre todo trigo, cebada y centeno; viñas y hortalizas. Había también árboles frutales. Los montes y prados se reservaban para el pasto del ganado. En el río cercano tenían derecho de pesca. Había también granjas. Todos estos trabajos de campo recaían sobre los conversos (o conversos familiares) —en este contexto es sinónimo de lego—. Estos conversos vivían en el monasterio pero en zonas separadas de los monjes, con dormitorio y comedor aparte.Los conversos en general fueron de gran ayuda para la explotación de las granjas. Para ellos fue una solución acogerse al trabajo del monasterio pues carecían de tierras y no tenían ningún ingreso económico. Cfr: Álvarez Palenzuela, V. A. Monasterios cistercienses en Castilla, siglos XII y XIII. Incluso tenían su propia puerta para acceder a la iglesia. Otro grupo de ayuda era el de los vasallos que estaban obligados a una serie de prestaciones establecidas. Dentro de las posesiones del monasterio había casas en las villas cercanas.

Palazuelos

La villa de Palazuelos estaba situada en la orilla derecha del río Pisuerga muy cerca del puente de Cabezón, es decir en la margen contraria de San Andrés de Valbení. Está documentada desde 1095 y se señala como «villam Palaciolis ad Pisorica ripas». Hoy es un despoblado en el que solo existen los restos del monasterio y su iglesia.

miniatura|Lápida que da fe de la consagración del altar mayor de la iglesia abacial, conservada en el muro norte del tramo recto del ábide Alfonso VIII regaló esta villa en 1213 a Alfonso Téllez de Meneses en agradecimiento por la ayuda prestada en la batalla de Las Navas de Tolosa.Francisco Antón Casaseca en «Monasterios medievales de la provincia de Valladolid» dentro de Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, p. 180 Ese mismo año y siempre contando con la autorización del rey, Téllez de Meneses entregó al abad Domingo del monasterio de San Andrés las villas de Palazuelos y Villavelasco. La villa de Palazuelos llevaba una condición: que los monjes de San Andrés debían trasladarse a ella construyendo un nuevo monasterio. No se tiene certeza documental del año en que se efectuó el traslado, ni tampoco de cuándo cambió la advocación pero se sabe que una de las donaciones reales efectuadas en 1216 se hace todavía al monasterio de San Andrés; sin embargo en una carta dirigida a Honorio III en 1218 se dice «Fratribus Monasterio Palaciolensis». En esos años ya se estaba construyendo parte del conjunto monástico y en 1226 se consagró el altar mayor. Se conserva la lápida que da fe del hecho:

Una vez consagrada la cabecera, las obras continuaron con una duración aproximada de diez años. En esta fecha de la consagración ya se había trasladado la mayoría de los monjes desde San Andrés y en 1254, cuando era abad Egidio, toda la comunidad estaba en Palazuelos, quedando San Andrés como granja o priorato dependiente, a cargo de un prior y su ayudante.

P articipación política y recompensas miniatura|Cortes de Valladolid. María de Molina presenta a su hijo Fernando IV

El infante Sancho —futuro Sancho IV— convocó en el año 1282 a todos los monasterios cistercienses, cluniacenses y premonstratenses de los reinos de Castilla y de León en la ciudad de Valladolid para tratar la grave crisis y problemas de sucesión entre Sancho y los infantes de la Cerda; esta convocatoria tuvo como tema principal la petición de apoyo a su causa. Palazuelos fue uno de los monasterios implicados y que con más firmeza apoyó al infante. En recompensa, siendo ya rey le concedió una serie de privilegios, algunos por iniciativa de su mujer María de Molina:

Más tarde, en 1298 y por el mismo razonamiento, la reina María de Molina —siendo tutora de su hijo Fernando IV— otorgó nuevos privilegios; cuando Fernando IV llegó a la mayoría de edad confirmó todos los privilegios anteriores y mandó que los monjes encomendaran en sus oraciones cada año y de manera especial, las almas de su abuela materna, Mayor Alfonso de Meneses, nieta del fundador, y de otros personajes de su linaje que estaban enterrados allí.

Durante los últimos años del y a lo largo del comenzó la decadencia. El monasterio estuvo siempre unido a los aconteceres políticos y este fue un periodo de crisis del que no se libró. Las luchas nobiliarias y los enfrentamientos durante los reinados de Fernando IV, la minoría de edad de Alfonso XI, las intrigas de los infantes Pedro, Juan y don Juan Manuel repercutieron en la vida cotidiana de los monjes. En ese estado de cosas, los concejos de distintas tierras se reunieron en el monasterio donde acordaron la tutoría del futuro rey Alfonso XI. En agosto de 1314 se firmaron los acuerdos otorgando la regencia a María de Molina.

Crisis y decadencia