A Thousand Suns es el cuarto álbum de estudio de la banda estadounidense Linkin Park, lanzado el 14 de septiembre de 2010 bajo el sello discográfico de Warner Bros. Records. La composición del álbum fue llevada a cabo por la banda, mientras que su producción estuvo a cargo del vocalista Mike Shinoda y de Rick Rubin, con quien el grupo había trabajado en su álbum de estudio anterior, Minutes to Midnight (2007). Las sesiones de grabación tuvieron lugar en los NRG Recording Studios en North Hollywood (Los Ángeles, California) desde 2008 hasta principios de 2010.
A Thousand Suns es un álbum conceptual que trata principalmente sobre el miedo a una guerra nuclear. La banda reconoció que, debido a la experimentación con sonidos nuevos y distintos, fue un cambio radical con respecto a sus trabajos anteriores. Shinoda afirmó en una entrevista de MTV que en su obra hacen referencia a numerosos problemas sociales como la «mezcla de ideas humanas con la tecnología» y los «temores [del hombre], el miedo de lo que va a ocurrir en el mundo». El título del álbum proviene de una cita del texto sagrado hinduista Bhagavad Gītā, recordada por Robert Oppenheimer tras la creación de la bomba atómica: «Si cientos de miles de soles aparecieran en el cielo al mismo tiempo, su brillo podría semejarse al de la refulgencia de la Persona Suprema en esa forma universal».
El sencillo principal del álbum, «The Catalyst», se estrenó por radio y se publicó en tiendas de música digitales el 2 de agosto de 2010. Alcanzó la primera posición en las listas Alternative Songs y Rock Songs de Billboard, así como la posición 27 en la lista Billboard Hot 100. Se publicaron tres sencillos más para promocionar el álbum: «Waiting for the End», «Burning in the Skies» y «Iridescent»; «The Catalyst» y «Waiting for the End» recibieron certificaciones de oro de la RIAA. Además, la banda organizó A Thousand Suns Tour, una gira para promocionar el disco, que se extendió desde octubre de 2010 hasta septiembre de 2011.
Desde el momento de su publicación, el álbum recibió críticas favorables y negativas debido a la división que generó la nueva dirección musical de la banda en críticos y seguidores. A pesar de ello, fue un éxito comercial, ya que debutó en el primer puesto de varias listas musicales. Además, recibió una certificación de oro de la RIAA en febrero de 2011 y, para agosto de 2013, había vendido más de tres millones de copias a nivel internacional.
Composición y grabación
En noviembre de 2008, el cantante Chester Bennington afirmó durante una entrevista que Linkin Park se encontraba trabajando en un nuevo disco y que este sería un álbum conceptual, decisión a la que habían llegado influenciados por la idea de un amigo de la banda. Si bien sostuvo que la presencia de una historia central con la que todo se relacionara le «parecía un poco intimidante», concluyó en que era una idea inspiradora y tenía mucha relación con las cosas sobre las que les gustaba componer. Por su parte, el bajista Dave «Phoenix» Farrell comentó que no estaba conforme con la etiqueta de «álbum conceptual» porque para él «representa la idea de Tommy o The Wall». Según su visión, el único concepto en el disco de Linkin Park es que hay un par de hilos que conectan las canciones y está pensado para que los seguidores lo escuchen de principio a fin. Mike Shinoda, a su vez, dijo que cuando en el proceso de grabación les preguntaban si sería un álbum conceptual, notaron que no lo tenían claro y que, al terminarlo, se dieron cuenta de que no contaba una historia y era «más abstracto» que los álbumes de ese tipo. Bennington vio que las canciones del álbum, llenas de contenido político, espiritual y social, tenían como hilo conductor una «secuencia mágica» que la banda encontró a la hora de ordenar los temas. En su opinión, el disco fue producto de no haberse forzado a seguir ninguna estructura, sino de haber dejado que las cosas fluyeran naturalmente y con libertad. Afirmó que «sería divertido poner el álbum en una sola pista de 48 minutos» en referencia a su unidad compositiva. Comentó también que el propósito del grupo fue hacer un trabajo que fuera una «experiencia multisensorial», similar a la que se obtiene tras consumir drogas.
thumb|300px|left|Chester Bennington compuso canciones para el álbum mientras estaba de gira con Dead By Sunrise en 2009.
En mayo de 2009, Shinoda reveló información sobre el álbum en un artículo de la revista estadounidense Billboard. Opinó que, si bien le parecía que tenían mucho material escrito, no sabía exactamente cuándo terminarían y que estaban trabajando en lo que más les atraía. Además explicó que la banda experimentaría con sonidos nuevos, distintos a los de Hybrid Theory y Minutes to Midnight, y esperaban que el disco tuviera «un sonido de vanguardia» que lo hiciera único. Bennington continuó componiendo canciones para el álbum mientras estaba de gira con Dead By Sunrise para promocionar su álbum de 2009 Out of Ashes. En una entrevista con MTV, afirmó que la banda estaba todavía trabajando en un disco conceptual, al cual definió como una «locura exagerada», y que esperaba no tener que pasar cinco o seis años más para poder publicarlo. En una entrevista con Rolling Stone, Shinoda se mostró preocupado por la calidad de las canciones y afirmó que si tenían que dar un paso atrás para asegurar la máxima calidad según sus estándares, lo iban a hacer.
La grabación del álbum comenzó en 2008, poco tiempo después del lanzamiento de Minutes to Midnight en el año 2007. Como en dicho álbum, los productores fueron Mike Shinoda y Rick Rubin, y las primeras sesiones tuvieron lugar en los NRG Recording Studios en North Hollywood (Los Ángeles, California). Shinoda sostuvo que, en el proceso de grabación, le dieron más importancia a escuchar que a hacer música. Contó que al componer «Blackout» la banda tuvo problemas para añadir una letra a la música, dado que todos sus intentos «sonaban horrible». Rubin entonces les sugirió probar la escritura automática, método que le había resultado con Tom Petty, Johnny Cash y Neil Young; le dijo a Shinoda que tomara el micrófono y fingiera que sabía la letra, para soltarse y así encontrar palabras «que encajaran» con la melodía. El músico también mencionó que nunca escribieron la letra de ciertas canciones debido a que aplicaron este método. Sobre el proceso de grabación se refirió de la siguiente manera:
El baterista Rob Bourdon comentó que los miembros de la banda tienden a ser «perfeccionistas» y que componen mucho material cuando están en el estudio. También dijo que les fue «difícil» hacer el álbum; como habían pasado mucho tiempo escribiendo música, era un desafío «evolucionar» y hacer a la vez algo que les divirtiera. Desligarse de las costumbres para «crecer» también les fue costoso.
Estilo y descripción
Shinoda comentó que, en comparación con Minutes to Midnight, el nuevo álbum tendría un «hilo de consistencia» mayor, sonaría más experimental y, «con suerte, más innovador». Además, negó el parecido del disco con «New Divide», el sencillo que la banda compuso como parte de la banda sonora de Transformers: la venganza de los caídos. Christopher Weingarten de The Village Voice comparó al álbum con OK Computer, el tercer trabajo de estudio de Radiohead, porque se componía de «hooks desinhibidos», exploraba la «relación humana con la tecnología» y evitaba por completo el sonido del metal, además de contener «al menos tres canciones que podrían ser "Fitter Happier"». En cuanto a los elementos y estilos incorporados en A Thousand Suns, Weingarten señaló que la banda reemplazó los pedales de distorsión por el Vocoder de Imogen Heap, los sintetizadores de Yeasayer, el hip hop de carácter apocalíptico de El-P y el house de Ibiza. Jordy Kasko de Review Rinse Repeat comparó el estilo de A Thousand Suns con el octavo disco de estudio de Pink Floyd, The Dark Side of the Moon, y con el cuarto de Radiohead, Kid A. James Montgomery de MTV, con un pensamiento similar, también lo comparó con Kid A debido a la ausencia de guitarras, el estilo totalmente distinto al de trabajos anteriores y el mensaje del álbum, referido a los problemas y temores humanos característicos de la época. Según el DJ Joe Hahn, el título del álbum forma parte de una cita del texto sagrado hinduista Bhagavad Gītā: «Si cientos de miles de soles aparecieran en el cielo al mismo tiempo, su brillo podría semejarse al de la refulgencia de la Persona Suprema en esa forma universal», cita popularizada por J. Robert Oppenheimer en referencia a la bomba atómica, junto con «Me convertí en la muerte, la destructora de mundos» (en inglés: I am become death, the destroyer of worlds). En las notas del disco, la banda mencionó que los comentarios de Oppenheimer sobre la bomba nuclear influenciaron los temas apocalípticos de los que trata:
thumb|left|Representación del momento en el que Krishna le revela su forma cósmica a Arjuna, descrita por la frase de donde proviene el título del álbum.
En una reseña para el diario español El País, Manuel Cuéllar consideró el tema «The Catalyst» como un ejemplo de «letras de orgullo, destrucción y arrepentimiento». Los integrantes de la banda «no sólo se apoyan en la composición instrumental para la creación de atmósferas, sino que con este tipo de letras nos introducen en un mundo oscuro, consumido y atormentado por sus pecados», desarrollado a lo largo de todo el disco según Hipersónica. Irving Tan, de Sputnik Music, citó al gurú hinduista Eknath Easwaran para explicar la temática del álbum; de acuerdo con la interpretación de este último, la Bhagavad Gītā tiene como tema fundamental «la guerra interior, la lucha por el autodominio que todo ser humano debe librar para salir victorioso en la vida». Linkin Park, para el crítico, hizo su propia versión de dicho libro sagrado al haber batallado por su música contra las expectativas del mercado y a la vez conservar su identidad como banda. Además, según Easwaran, el ego es causa de la tristeza de la vida y, por ello, es necesario combatirlo. Tan estableció un paralelismo entre esta filosofía y la trayectoria del grupo debido a que los seis músicos estaban al tanto de todo el odio y las burlas que generaban «sus esfuerzos sinceros» en ese entonces. A Thousand Suns, de esta forma, marcaría el fin de la «batalla épica de la banda contra sí misma y el resto del mundo»; la prensa musical y los seguidores debían evaluar, según Tan, si fue una victoria o una derrota. En conexión con esto, Bennington dijo en una entrevista con el sitio web SuicideGirls que la banda no teme arriesgarse y hacer algo distinto, ya que busca hacer música «artística y sustanciosa» y no «canciones para la radio, pegadizas y del estilo de un jingle».
La banda también declaró que el décimo tema, «Wretches and Kings», es un homenaje al grupo de hip hop Public Enemy. En una charla con NME, Shinoda confirmó que era un homenaje a Chuck D y la consideró una de las canciones más «enérgicas» y con mayor cantidad de hip hop. También comentó que admiraba a Public Enemy porque eran muy «tridimensionales» —ya que en sus canciones tocaban muchos temas, incluida la política—, y eso lo inspiraba a lograr lo mismo con su disco. Ian Winwood de Kerrang! comparó el contenido de A Thousand Suns con el tercer álbum de estudio de Public Enemy, Fear of a Black Planet, además de notar que había una referencia a la canción «Fight the Power» en «Wretches and Kings». Chuck D, más tarde, colaboró con su voz en una remezcla de esta última canción, hecha por HavocNdeeD.