miniatura|300px|Judit a la mesa de Holofernes (óleo de Lucas Cranach el Viejo, ). miniatura|320px|Judith con la cabeza de Holofernes, por Cristofano Allori, 1613 (Royal Collection, Londres) miniatura|220px|Judith con la cabeza de Holofernes, por Simon Vouet, (Alte Pinakothek, Múnich) miniatura|220px|Judith decapitando a Holofernes, de Caravaggio miniatura|220px|Judith y Holofernes, por Miguel Ángel, (Capilla Sixtina, Ciudad del Vaticano) El Libro de Judit (; en , Yehudit, «la judía»)Véase:
Moore, Carey A. (1996) Tobit, Anchor Bible 40A, New York. ISBN 0-385-18913-3 Fitzmyer, Joseph A. (2002) Tobit, Commentaries on Early Jewish Literature; Walter de Gruyter: Berlin. ISBN 3-11-017574-6 es una obra literaria hebrea que no forma parte del canon bíblico judío. La Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, al estar incluido en la Biblia Septuaginta, lo consideran canónico; las iglesias reformadas lo consideran un libro apócrifo.
Es un libro deuterocanónico incluido en la Septuaginta y en el Antiguo Testamento de las iglesias católica y ortodoxa oriental, pero excluido del canon hebreo y asignado por los protestantes a los apócrifos. Narra la historia de una viuda judía, Judit, quien usa su belleza y encanto para matar a un general asirio que ha sitiado su ciudad, Betulia. Con este acto, salva a la cercana Jerusalén de la destrucción total. El nombre Judit (), que significa "alabada" o "judía", es la forma femenina de Judá.
Los manuscritos griegos que han sobrevivido parecen contener varios anacronismos históricos, razón por la cual algunos estudiosos protestantes consideran ahora el libro como no histórico, clasificándolo como parábola, ficción religiosa o incluso como la primera novela histórica.Véase, por ejemplo, el artículo de la Enciclopedia Católica de 1913, que aunque comprometido con la historicidad del libro, admite y enumera "dificultades muy serias". La Iglesia católica sostuvo antiguamente la historicidad del libro, ubicando sus acontecimientos durante el reinado de Manasés de Judá y afirmando que los nombres fueron cambiados en siglos posteriores por razones desconocidas. La Enciclopedia Judía identifica a Siquem (actual Nablus) como "Betulia", y argumenta que el nombre fue cambiado debido a la enemistad entre judíos y samaritanos. Si esto fuera así, explicaría por qué otros nombres también parecen anacrónicos. Contexto histórico Idioma original No está claro si el Libro de Judith fue escrito originalmente en hebreo, arameo o griego, ya que la versión más antigua existente proviene de la Septuaginta, una traducción griega de las escrituras hebreas. Sin embargo, debido al gran número de hebraísmos en el texto, en general se acepta que el libro fue escrito en una lengua semítica, probablemente hebreo bíblico o arameo bíblico, más que en griego koiné. Cuando Jerónimo completó su traducción latina de la Vulgata, expresó su creencia de que el libro había sido escrito "en palabras caldeas (arameas)". La traducción latina de Jerónimo se basó en un manuscrito arameo y fue más breve porque omitió pasajes que no pudo leer o entender en el arameo, aunque estos sí existían en la Septuaginta. El manuscrito arameo utilizado por Jerónimo se ha perdido desde hace mucho tiempo.
Carey A. Moore argumentó que el texto griego de Judit era una traducción de un original hebreo, y usó muchos ejemplos de supuestos errores de traducción, expresiones idiomáticas hebreas y sintaxis hebrea. Los manuscritos hebreos que se conservan son muy tardíos. Los dos más antiguos, que datan de la Edad Media, son traducciones de la Septuaginta griega y de la Vulgata latina.
Las versiones hebreas nombran directamente a figuras importantes, como el rey Antíoco IV Epífanes del Imperio seléucida, y sitúan los acontecimientos durante el período helenístico, cuando los macabeos luchaban contra los monarcas seléucidas. Sin embargo, dado que los manuscritos hebreos mencionan reinos que no existían desde hacía siglos en tiempos de los seléucidas, es poco probable que esos fueran los nombres originales en el texto. Jeremy Corley argumentó que Judit fue compuesta originalmente en griego cuidadosamente modelado sobre el hebreo, y señaló "septuagintalismos" (rasgos característicos de la Septuaginta) en el vocabulario y la formulación del texto griego.
Canonicidad
En el judaísmo Aunque es probable que el autor fuera judío, no hay evidencia —más allá de su inclusión en la Septuaginta— de que el Libro de Judit haya sido considerado alguna vez como autoritativo o como candidato al canon por algún grupo judío.Senior, Donald & Collins, John J., The Catholic Study Bible: The New American Bible, Oxford University Press, 2011, p. 222, El Texto masorético de la Biblia hebrea no lo incluye; tampoco se encuentra entre los Manuscritos del Mar Muerto ni en la literatura rabínica temprana.Flint, Peter & VanderKam, James, The Meaning of the Dead Sea Scrolls: Their Significance For Understanding the Bible, Judaism, Jesus, and Christianity, Continuum International, 2010, p. 160 (Canon protestante) y p. 209 (Judit no aparece entre los Manuscritos del Mar Muerto),
Las razones que se han especulado para su exclusión incluyen la posible tardía composición del libro, su probable origen griego, su aparente apoyo a la dinastía asmonea (a la cual el rabinato temprano se oponía), y quizá el carácter atrevido y seductor de la propia Judit.Sidnie White Crawford, The Book of Esther in Modern Research, pp. 73–74 (T&T Clark Int'l 2003); . Después de desaparecer de la circulación entre los judíos durante más de un milenio, el Libro de Judit y la figura de Judit resurgieron en la literatura religiosa de los criptojudíos que escapaban de la persecución cristiana tras la capitulación del califato de Córdoba. Este renovado interés se manifestó en "relatos sobre la heroína, poemas litúrgicos, comentarios al Talmud y pasajes en códigos legales judíos". Aunque el texto no menciona Janucá, se volvió costumbre leer una variante hebrea midráshica de la historia de Judit durante el Shabat de Janucá, ya que la historia de Janucá tiene lugar durante la época de la dinastía asmonea.Joel Lurie Grishaver (2001). Hanukkah: The Family Guide to Spiritual Celebration. Jewish Lights Publishing. .
Ese midrash, cuya heroína es retratada atiborrando al antagonista con queso y vino antes de decapitarlo, podría haber sido la base de una tradición menor en el judaísmo de consumir productos lácteos durante Janucá.Noam Zion & Barbara Spectre (eds.). A Different Light: The Hanukkah Book of Celebration. Devora Publishing. p. 241. En ese sentido, la comunidad judía en Europa durante la Edad Media parece haber considerado a Judit como el equivalente macabeo-asmoneo de la Reina Ester, la heroína de la festividad de Purim.Kevin R. Brine, et al., The Sword of Judith: Judith Studies Across the Disciplines, p. 30 (Open Book Publishers 2010).Zion & Spectre, en la p. 241. La fiabilidad textual del Libro de Judit también se daba por sentada, al punto que el comentarista bíblico Najmánides (Rambán) citó varios pasajes de una versión Peshitta (versión siríaca) de Judit como apoyo a su interpretación de Deuteronomio 21:14.R. Nosson Scherman, The Torah: With Ramban's Commentary Translated, Annotated, and Elucidated, Vol. VII, p. 524 (Mesorah Pubs. 2008)
En el cristianismo Aunque los primeros cristianos, como Clemente de Roma, Tertuliano y Clemente de Alejandría, leían y utilizaban el Libro de Judith, algunos de los cánones cristianos más antiguos, incluyendo la Lista de Bryennios (siglos ), el canon de Melitón de Sardes (), y Orígenes (), no lo incluyen.Gallagher, Edmon Louis, La Escritura Hebrea en la teoría bíblica patrística: Canon, Lenguaje, Texto, Brill, 2012, pp. 25–26, Jerónimo, cuando produjo su traducción latina de la Biblia hebrea, la Vulgata, lo contó entre los apócrifos,Eusebio Sofronio Hierónimo (Jerónimo), Prefacio a los libros de Samuel y Reyes, traducido por Philip Schaff (aunque lo tradujo y luego pareció citarlo como Escritura), al igual que Atanasio,Hartmann, Wilfried, La historia del derecho canónico bizantino y oriental hasta 1500, Catholic University of America Press, 2012, p. 95 Cirilo de Jerusalén,Cirílo de Jerusalén, Catequesis, iv. 33–37, c. 350 d.C., traducido por Edward H. Gifford y Epifanio de Salamina.Epifanio de Salamina, Panarion viii. 6, c. 385 d.C., traducido por Frank Williams
Muchos influyentes padres y doctores de la Iglesia, incluyendo a Agustín de Hipona, Basilio de Cesarea, Tertuliano, Juan Crisóstomo, Ambrosio de Milán, Beda el Venerable y Hilario de Poitiers, consideraron el libro como Sagrada Escritura tanto antes como después de los concilios que lo declararon formalmente parte del canon bíblico. En una carta del año 405, el Papa Inocencio I lo declaró parte del canon cristiano.Papa Inocencio I, Carta a Exsuperio, obispo de Tolosa, año 405 d.C. En el Prólogo a Judith de Jerónimo,: Canonicidad: "...se dice que el Sínodo de Nicea lo consideró como Sagrada Escritura" (Praef. in Lib.). Es cierto que no se conservan documentos sobre el canon en los Cánones de Nicea, y no está claro si San Jerónimo se refiere al uso que se hizo del libro en las discusiones del concilio, o si fue inducido a error por algunos cánones espurios atribuidos a dicho concilio." el autor afirma que el Libro de Judith fue "considerado por el Concilio de Nicea como parte del número de las Sagradas Escrituras". No se ha encontrado tal declaración en los cánones de Nicea, y no está claro si Jerónimo se refería al uso del libro durante las discusiones del concilio o a cánones espurios atribuidos a ese concilio.
Independientemente del estatus de Judith en Nicea, el libro fue aceptado como Escritura por los concilios de Roma (382), Hipona (393), Cartago (397) y Florencia (1442), y fue finalmente definido dogmáticamente como canónico por la Iglesia Católica Romana en 1546 en el Concilio de Trento.Vanhoozer, Kevin J., Dictionary for Theological Interpretation of the Bible, Baker Academic, 2005, p. 98 Sin embargo, Roma, Hipona y Cartago fueron todos concilios locales (a diferencia de Nicea, que fue un concilio ecuménico). La Iglesia Ortodoxa Oriental también acepta a Judith como Escritura inspirada; esto fue confirmado en el Sínodo de Jerusalén (1672).Nigosian, S.A., From Ancient Writings to Sacred Texts: The Old Testament and Apocrypha, Johns Hopkins University Press, 2004, p. 29, La canonicidad de Judith es típicamente rechazada por los protestantes, quienes aceptan como Antiguo Testamento solo aquellos libros que se encuentran en el canon judío. Martín Lutero vio el libro como una alegoría, pero lo incluyó como el primero de los ocho escritos en su Apócrifa, que se ubica entre el Antiguo y el Nuevo Testamento en la Biblia de Lutero. Aunque el luteranismo considera el Libro de Judith como no canónico, lo considera edificante para cuestiones morales y para el uso devocional. En el anglicanismo, tiene la autoridad intermedia de los apócrifos del Antiguo Testamento y se considera útil o edificante, pero no debe tomarse como base para establecer doctrina.
Judith también es mencionada en el capítulo 28 de 1 Meqabyan, un libro considerado canónico en la Iglesia ortodoxa de Etiopía.
Argumento El libro cuenta la historia de una viuda hebrea llamada Judit, hija de Merari y esposa de Manasés, de la tribu de SimeónBruns, J. (1956). THE GENEALOGY OF JUDITH. The Catholic Biblical Quarterly, 18(1), 19-22. Retrieved November 6, 2020, from http://www.jstor.org/stable/43709718 en plena guerra de Israel contra un ejército asirio enviado por Nabucodonosor, rey de Babilonia. Un episodio considerado como histórico por los católicos hasta mediados del y todavía sostenido como histórico por los católicos tradicionalistas, y ubicado por Straubinger en los tiempos del cautiverio del rey Manasés.según sostiene Juan Straubinger y como enseña el Catecismo de san Pío X en su apéndice "Pequeña historia de la religión" n°64.